Hermione jean Granger… ese era el nombre de una bruja increíblemente inteligente, astuta y tenaz. Lastimosamente murió en el momento que vio que su amigo había derrotado al señor oscuro. Su último recuerdo es verlo reír mientras ella caía en un sueño profundo con un dolor insoportable en el pecho.

Cuando empezó a tener conciencia, sintió que estaba en una burbuja lleno de agua. Todo este tiempo escuchaba ruidos extraños que no podía definir bien… de algo estaba segura es que se encontraba dentro de algo. No sabía cómo definir la sensación. No, por más que intentaba mover las manos la sentía tan pesadas, y además; escuchaba como si estuviera dentro del agua, o tuviera pegado en los oídos una concha del mar. Todo era extraño. Se sumergió de nuevo al sueño cálido que lo rodeaba.

Con el paso del tiempo intentaba abrir los ojos, pero no podía, tampoco podía abrir la boca, y eso le preocupaba. Para no entrar en la locura se quedaba dormida por varias horas, nunca sabía exactamente cuánto dormía, y que fecha estaba. Los sonidos empezaban a ser más claros, y ella escuchaba atentamente la voz de una mujer. Esa voz a veces le platicaba y a cada rato le decía que quería conocerla. ¿Acaso era dios quien hablaba con ella? ¿Un ángel? ¿Realmente estaba en el cielo?

Hermione, por momentos se perdía de lo que realmente estaba pasando a su alrededor. Por momentos podía mover los dedos de sus manos. Le gustaba sentir el calor que la rodeaba y también el frio que por tiempos sentía.

Ese día, Hermione ya no podía seguir escuchando las voces, sentía que el lugar donde se encontraba se estaba esfumando, y que empezaba a tener miedo en morir, que le quitaran ese pequeño refugio que la había acobijado, y hacerla sentir protegida. Empezó a moverse para ver si así le ponían atención. Pero nada ocurría. pasaron unos minutos que sintió que el saco de agua o la cosa viscosa que la rodeaba se reventó; varios minutos en sentir una cosa pegajosa en la piel, eso la estaba poniendo irritada ya que no le daba más libertad en moverse. Sintió algunos roces, o alguien la sujetaba, la estaba lastimando. Es ahí cuando Hermione escuchó las primeras palabras nítidas de las personas.

—¡es niña! ¡Es una hermosa niña! —alguien gritó. Bueno, para ella se escuchó como un grito.

Hermione con miedo abrió un ojo y se sorprendió al ver una cabeza gigante y sin pensarlo se puso a llorar.

Llorar por el miedo que sentía a lo desconocido… miedo al ver que renació sin saberlo. Hermione lloró profundamente porque su último recuerdo de su mundo era: Harry había derrotado a Lord Voldemort, y le sonreía. Solo ese recuerdo hizo que llorara con más sentimiento; hizo que las personas del hospital se estremecieran; se sintieran nostálgicos, y con una sensación de tristeza.

¡No era justo! ¡No lo era! ¡Ella deseaba no haber renacido sin antes haber confesado sus sentimientos a la persona que amaba! ¡No era justo! ¡No lo era!

— ¿Cómo se va llamar señora? —preguntó una enfermera que la trataba calmarla.

—su nombre será Jean Charlotte Watson.

Hermione volvió a llorar, adiós Hermione jean Granger.