Un camino Difícil
Al día siguiente del encuentro con el Dúo Artístico de Akatsuki, Takumi y Hagane estaban conversando afuera de la guarida de Jitsu.
-En verdad era necesario usar a Jishakukki contra Sasori, Hagane-San.—Takumi.
-No….pero le quería enseñar todo lo que había logrado, para que cuando peleara contra el, fuera un hecho que lo derrotaría.—Hagane.
-Ya veo. En verdad, no esperaba que me fuera tan fácil perdonar a Deidara.—Dijo Takumi pensativo mientras miraba al suelo.
-Tu mismo me dijiste que Deidara no había matado a tus padres, ellos arriesgaron sus vidas salvando a las personas de tu aldea, y tu coraje e inmadurez en ese momento, te llevo a cometer la imprudencia de luchar contra un adversario muy superior a ti.—Hagane-San.
-Tiene razón, al igual que usted, yo quería mostrarle todo el poder que había adquirido por todo lo que me sucedio.—Takumi.
-Yo no puedo perdonar a Sasori por lo que hizo, pero fue en el ultimo momento que me di cuenta, que el…. Ya estaba muerto, que estaba cometiendo la estupidez, de intentar hacer sufrir a alguien que ya estaba muerto, no importa que esa persona este enfrente de ti, simplemente, su vida, ha llegado a su fin, ¿que sentido tiene? Además jamás me esperaba lo que Sasori me dijo.—Hagane.
-¿Lo que su padre le decía cuando era pequeño?—Takumi.
-Si… pero no solo es eso. Sasori siguió el consejo de mi padre, y se unió a Akatsuki creyendo que ese seria el camino correcto, y Sasori, no era una persona insegura, el mismo aisló sus sentimientos para no tener algo que interviniera con su perspectiva del camino que había elegido. Sin embargo en el ultimo momento, el dudo.—Hagane.
-¿No le dijo, que lo había hecho cambiar de parecer?—Takumi.
-No, solo deseo que yo estuviera mas seguro, cuando llegara el momento.—Hagane.
-Y, que es lo que piensa hacer ahora, Hagane-San—Takumi.
-Me gustaría sentir alguna deferencia, pero sinceramente, mi manera de ver este mundo no ha cambiado. Naruto ha hecho un gran trabajo, pero le será imposible mantenerlo siendo siempre el bueno de la historia. Kazuto te conto todo lo que estuvo a punto de pasar por culpa del antiguo líder de Takigakure, Shimizu Tsubasa, tan solo ese hombre, estuvo a punto de acabar con la paz del mundo Shinobi, justo enfrente de las narices de los Kage. Kazuto tiene razón, si este mundo espera una paz duradera, tiene que haber una certeza de que así será, y el Tsuki no me del Kitsugan, es lo mejor.—Hagane.
-¿Ese es el camino correcto para usted?, ¿el camino que ha elegido?—Takumi.
-Si... ese es mi camino.—Hagane.
-Yo también quiero asegurarme de que ya no sucederán cosas como las que nos pasaron, y ahora que he cerrado mi capitulo con Deidara, este es el camino que yo también pienso seguir, aunque sea un camino difícil—Takumi.
-Vaya, vaya, así que el par mas poderoso de Jitsu se mantiene.—Dijo Kai, quien venia saliendo de la cueva, junto con los demás miembros de Jitsu.
-Humph, ¿quien los nombro los mas poderosos?—Kasumi.
-Jajaja, lo siento, pero con un compañero como Yusei, no tienes derecho a reclamar—Sumiko.
-¡Maldita!,¿Y piensas que tu eres mejor con tu ingenua hermanita?—Kasumi.
-¿Ingenua?, ya veras estupida...-Azumi.
-Azumi,Sumiko tranquilas, Kasumi por favor.—Yujin.
-Por ti Yujin-San, hare una excepción con tu hermanitas.—Kasumi.
Todos guardaron silencio cuando el ultimo en salir era Kazuto, con un rostro sereno y tranquilo, y el abrigo blanco de Jitsu, que ya tenían todos.
-Me alegra que decidieran seguir con nosotros, Takumi, Hagane.—Kazuto.
-Si, cuenta con nuestra ayuda Kazuto.—Hagane.
-Bien. Ya les he informado a mis compañeros del Jiongu lo que tienen que hacer, ahora, ustedes que son capitanes, les daré los detalles de nuestros próximos movimientos.—Kazuto.
Esa misma mañana, una peliplata abrió los ojos, fue una gran sorpresa para ella encontrase en un cuarto de hospital.
-¿Un hospital?, ya veo, entonces si sucedió.—Akari.
-¡Akari-Sama ha despertado!—Dijo la pequeña salamandra blanca, que se encontraba en uno de los muebles al lado de la cama de Akari.
-¿Ryōyōshiro?, ¿Qué haces aquí?—Akari.
-Yo lo traje para que ayudara con tu recuperación.—Dijo una voz, sentada a lo lejos, mientras leía un libro.
-¡Padre!—Akari.
-Es un alivio que ya te encuentres mejor, tu madre trataba de esconderlo, pero estaba muy preocupada por ti.—Respondió Kakashi, que cerro su libro y se fue acercando a la cama de su hija.
-Ya veo, ¿Cuánto tiempo estuve aquí papa?—Akari.
-Tranquila, ingresaste ayer en la tarde, incluso Senkō-Kun vino a verte.—Kakashi.
-¿Senkō estuvo aquí?—Akari.
-También Minato, aunque vino un poco tarde, dijo que no podía dormir y solo vino a asegurarse de que siguieras bien.—Kakashi.
-¿Incluso Minato? Siento que los decepcione…. yo, les dije que me aseguraría dar mi mejor esfuerzo y luchar a su altura, pero no pude siquiera mantenerme durante la pelea.—Akari.
-Lo único que no percibí cuando vinieron a verte, fue un sentimiento de decepción hacia ti. Ellos están seguros que diste tu mejor esfuerzo, y están felices por eso. Además, la transformación de tu Kuchiyose, es aun más avanzada que el del Sandaime Hokage, y poder controlar su poder te seguirá siendo muy difícil. Recuerda que aun eres una Genin Akari, esforzarse demasiado y ser impaciente no es una buena combinación. Aunque, conozco a alguien que se comportaba así para demostrarles a los demás lo fuerte que era, pero, tú ya lo has hecho. Ahora necesitas descansar un poco mas, podrás irte hoy. Por el momento, tengo cosas que tratar con Naruto, nos vemos luego hija.—Kakashi desapareció. Aunque su rostro estaba tapado por la sabana, Akari cerro sus ojos indicando que estaba feliz por lo que su padre le había dicho.
Kakashi se movía rápidamente entre los arboles y edificios con dirección al edificio del Hokage mientras leía su libro, Senkō y Sharin también se dirigían hacia el hospital para ver a Akari.
-Kakashi-Sensei.—Sharin.
-Oh, hola Sharin, Senkō.—Kakashi.
-Hola Kakashi-Sensei, ¿como esta Akari-Chan?—Pregunto Senkō un poco inpaciente.
-Ella ya esta muy bien, la darán de alta hoy.—Kakashi.
-¿Y a donde se dirige Kakashi-Sensei?—Sharin.
-Tu padre necesita de mi ayuda, me dirijo a su oficina.—Kakashi.
-Oh, entonces ya no lo entretenemos más, iremos a ver a Akari y luego entrenaremos un poco, hasta luego Kakashi-Sensei.—Sharin.
-Buena suerte con su entrenamiento.—Kakashi volvió a desplazarse por lo arboles, y despues Sharin y Senkō también continuaron dirigiéndose al hospital de Konoha. Cuando llegaron, Yoshiro iba saliendo del hospital, Senkō se soprendio al ver al castaño, asi que tomo medidas para que no se conviertiera en un contratiempo.
-Demonios, ¿que hace Senju Yoshiro aquí?, bueno no importa, escucha hermana, ignorémoslo y….—Pero Sharin ya había salido de entre los arbustos para saludar a su compañero de equipo.—¿Eh?, ni siquiera sentí cuando se fue.—Pensaba Senkō con un rostro molesto.
-Yoshiro-Kun, ¿que haces aquí?—Sharin.
-Sharin, vaya, no esperaba encontrarte aquí. Bueno, mi madre es la encargada de el hospital, así que vine a visitarla y pregúntale algunas cosas, y dime, ¿que haces aquí?—Yoshiro.
-Vinimos a visitar a Akari-Chan, la Kunoichi que casi te patea el trasero.—Respondió Senkō de una manera hostil, cruzado de brazos, mientras se paraba de manera imponente frente a Yoshiro, aunque Yoshiro tenia que ver hacia abajo para poder estar cara a cara.
-Jeje, mira, es mi hermanito.—Dijo Sharin avergonzada.
-¿Hermanito?, yo ya soy un Genin, y además no se que hacemos perdiendo el tiempo con….—En ese momento Sharin le tapo la boca a Senkō y se agacho para hablarle al oído.
-No seas tan grosero con Yoshiro-Kun, tal vez no te caiga bien, pero el es una persona muy especial para mi y creo que podrías tratarlo mejor. Ahora si quieres, puedes adelantarte e ir a ver a Akari-Chan. Yo en un momento te alcanzo.—Susurro Sharin de una manera discreta y rápida. Después le quito la mano de la boca a su hermano y sonrió de una manera muy linda para disimular todo. Acto que hiso que Yoshiro se sonrojara un poco.
-Tchu, nos vemos luego.—Senkō se fue caminando, mientras seguía con los brazos cruzados y no quitaba su mirada de Yoshiro.
-Hasta luego Senkō.—Dijo Yoshiro con una sonrisa amigable.
Una vez dentro del hospital, Senkō le daba vueltas una y otra vez a lo que su hermana le había dicho.
-¿Qué habrá querido decir con que era una persona especial para ella?, entonces si le gusta, lo sabia. Senju Yoshiro... no se que le ve mi hermana, no es la gran cosa.—Iba pensando Senkō, que mantenía su cara de pocos amigos, mientras se dirigía al cuarto de Akari. Una vez que entro, su rostro hostil se había esfumado. Akari se encontraba dormida, con un rostro sereno y tranquilo, la luz del sol que entraba por la ventana, iluminaba el cabello plateado de Akari, lo cual lo hacia ver mas brillante y hermoso, una vista que le agradaba mucho al peliazul.—Akari-Chan se ve muy bien.—Pensó Senkō con una cara de embobado, de un momento a otro recobro la compostura, y comenzó a ver si no había alguien mas en el cuarto, cerro la puerta cuidadosamente, y se adentro aun mas en el cuarto para asegurarse de que en verdad, solo estaban Akari y el.
-Bien, esta vez no hay nadie. Yo se que Akari-Chan es hermosa, y por eso, quisiera ver su rostro. Siempre lo he querido hacer, espero, que no se entere de que lo hice, pero pienso arriesgarme, no puedo soportarlo mas.—Senkō se fue acercando al rostro de Akari, tomo la sabana, y poco a poco comenzó a retirarla de la cara de Akari.
-¿Que haces?— Ryōyōshiro.
-¡Ahhhhhhh!—Grito Senkō, el peliazul no se lo esperaba por lo que no le dio tiempo de ahogar el sonido, y se tropezó del susto cayendo al suelo. Akari se despertó, cuando se levanto, se le cayó la sabana del rostro, pero como Senkō se encontraba en el piso no la pudo ver. Rápidamente la peli plata tomo su banda regulatoria y se la puso en la boca para que funcionara como mascara.
-¿Qué esta pasando aquí?—Akari.
-Ya veo, ese grito histérico, así que se trataba de Koneko(Niño gato)—Ryōyōshiro.
-¿Senkō?, ¿que haces en el suelo?—Akari.
-Akari-Chan, siento haberte despertado, pero no me di cuenta que esta maldita lagartija estaba aquí.—Senkō.
-Koneko intentaba besarla, Akari-Sama.—Ryōyōshiro.
-¿Qué?—Dijo Akari un poco sonrojada.
-¿Qué?, no no, espera un momento, eso es mentira, Aka… Aka… Akari-Chan puedo explicártelo.—Senkō.
-¿Has visto mi rostro Senkō?—Dijo Akari un poco furiosa, y apunto de golpear a alguien.
-No, no, yo solo, yo solo estaba viendo como estabas eso es todo.—Dijo Senkō muriéndose de miedo y vergüenza.
-Jajaja, no se preocupe Akari-Sama, si este mocoso hubiera intentado besarla, lo habría quemado vivo. Espero que con eso entiendas que no soy una lagartija….—En ese momento Akari pateo a Ryōyōshiro y este cayo al suelo, justo al lado de Senkō.
-¡No bromees con eso Ryōyōshiro!—Dijo Akari igual de furiosa. Ryōyōshiro y Senkō se espantaron tanto que se abrazaron el uno al otro.
-¡Lo sentimos!—Senkō y Ryōyōshiro.
-Ahora los 2 salgan de aquí, voy a cambiarme de ropa.—Akari.
-Permíteme ayudarte Akari-Chan, es lo menos que puedo hacer por haberte despertado. Seguramente aun estas muy herida, y no es bueno que lo hagas sola.—Senkō.
-No puedo creerlo, a parte de ser un distraído e idiota, también eres un pervertido. Para tu información el único que puede ayudar a la señorita Akari en este tipo de cosas soy yo. ¿Qué le enseñan a los niños hoy en día?—Ryōyōshiro.
-¡Maldito!, ¡aquí el único pervertido eres tu lagartija apestosa!—Senkō.
-Ya te dije que soy una salamandra, Koneko.—Ryōyōshiro.
-¡No soy un Koneko!—Senkō.
Mientras los 2 discutían, Akari cada vez se ponía más furiosa, hasta que estallo.
-¡Les dije que se largaran de aquí!—Akari pateo a los 2, haciendo que salieran disparados por la ventana abierta del cuarto.
-Nos vemos luego Sharin.—Yoshiro.
-Claro que si Yoshiro, que te vaya bien en tu misión.—Sharin.
-Ahhhhhhhhhhh.—Ryōyōshiro y Senkō. Antes de que la rubia entrara al hospital, Senkō y Ryōyōshiro cayeron frente a ella.
-¿Qué es esto?, ¿Senkō?, ¿Ryōyōshiro?—Sharin.
-Akari-Chan dijo que la esperáramos afuera, jeje.—Respondió Senkō, mientras seguía en el suelo.
En ese momento 3 Genin se encontraban caminando por el hospital.
-No puedo dejar de repetirlo, pero este es el hábito mas extraño del que he escuchado hablar. Como es posible que si lees Mangas románticos y no vuelves a ver la portada, te comportes como otra persona, Yushiko.—
-No lo se Shizuka-San, mi madre dice que se debe a que soy alguien que se deja influenciar mucho por las historias románticas, y si no me aseguro de volver a ver la portada para saber que solo se trata de una historia, una vez que termine de leerlas, mi mente no deja de pensar en ellas.—Yushiko.
-Pues debiste haberte asegurado de ver de nuevo la portada de esa historia, porque esta vez prácticamente pediste la mano de Senkō a su hermana y le ofreciste a tu hermano como esposo.—Shizuka.
-No, no puede ser. No es posible que yo haya hecho eso.—Dijo Yushiko muy ruborizada y cabizbaja.
-Lo siento mucho Yushiko, fue mi culpa por haberte dejado sola. Íbamos a buscar ese manga para que volvieras a ver la portada, y justo en ese momento solo me detuve para saludar a Konohmaru-Sama y tu ya habías desaparecido.—Shizuka.
-Ahora no podre ver a la cara a Senkō-Kun nunca más.—Dijo Yushiko mientras se tapaba los ojos y movía su cabeza de un lado al otro.
-Tranquila, tranquila, no creo que sea tan grave.—Shizuka.
-Es el fin de mi vida, jamás, jamás podre volver a ver a Senkō-Kun.—Yushiko.
-Que coincidencia, ahí están Senkō y su hermana.—Dijo el niño que los acompañaba, por su expresión parecía una persona seria.
-Que bueno que tengas la iniciativa de ser mas bromista que de costumbre, pero no creo que este sea un buen momento Shimura-Kun.—Shizuka. En ese momento Sharin se encontraba saludando a lo lejos, mientras Shizuka se encontraba impresionada de que su compañero no le estaba mintiendo.
-Creo que todo este tiempo que me llevas conociendo no es suficiente para que te asegures de que yo, jamás bromeo.—Dijo el niño con un rostro tranquilo.
-¡Hola chicas!—Gritaba Sharin a lo lejos mientras las saludaba con la mano.
-Es, es, es Sharin-San.—Dijo Yushiko impresionada, y mientras trataba de perderse atrás de su amiga.
-Que bueno que Senkō-Kun esta noqueado en el suelo.—Shizuka.
-¿Qué?, ¿Senkō-Kun esta con ella?, no puede ser, me moriré de la vergüenza.—Yushiko
-Tranquila Yushiko, seguro y ya lo olvidaron.—Shizuka. Los tres se fueron acercando a Sharin.
-Hola, eres Shizuka ¿no es así?—Sharin.
-Si, mi nombre es Sarutobi Shizuka, ya conoces a Yushiko je, y el es Shimura Ichirō.—Shizuka.
-Mucho gusto Ichirō.—Sharin.
-Igualmente.—Ichirō.
-Hola Yushiko-Chan.—Sharin.
-Siento mucho mi comportamiento de ayer Sharin-San….—Hablaba la pequeña castaña mientras seguía un poco escondida en la espalda de su amiga.—…. Por favor, también díselo a Senkō.—Dijo Yushiko y después salió corriendo totalmente ruborizada. Mientras Shizuka la perseguía.
-Espera Yushiko.—Shizuka.
-Le tendrás que dar un día, o tal vez Senkō te explique lo que le pasa.—Ichirō se dio la vuelta, pero no apresuro su caminata para seguir a sus compañeras.
Cerca del país de la tierra, Hagane y Takumi se encontraban volando a una gran altura, poco a poco iban descendiendo, y Hagane le estaba dando indicaciones a su compañero, mientras movía sus dedos. Takumi estaba montado en un Shuriken Gigante y ya no tenia el uniforme de Jitsu, si no el de Iwagakure, y Hagane de nuevo, parecía flotar en el aire con su armadura.
-Ya sabes lo que tienes que hacer Takumi, mantente al margen hasta los exámenes Chūnin, supongo que tu sabrás moverte en tu propia aldea.—Hagane.
-Si. Lo veré luego Hagane-San.—Takumi.
-Buena suerte.—Hagane volvió a irse volando, dejando a Takumi en un frondoso bosque que rodeaba a Iwagakure. Despues de unos minutos de caminata, Takumi llego a la entrada principal de su aldea.
-Oye tu, ¿quien eres?—Guardia de la puerta.
-¿Pero que pregunta es esa?, ¿acaso se olvidan de mi rostro tan fácilmente?—Takumi.
-Ahh, pero si eres tu Takumi. Disculpa, ya deberíamos estar acostumbrados, con eso de que sales tanto de la Aldea.—Guardia.
-Si y creeme que lo siento.—Takumi.
-Bien, pasa antes de que la señorita Kurotsuchi se entere de que has llegado.—Guardia.
-Gracias.—Takumi entro a la aldea, era un lugar increíble, varios de los edificios, puestos y construcciones, estaba hechos a base de roca solida, y en general, había un buen ambiente y gran armonía.
-Veo que estas perdiendo el tiempo como siempre Takumi.—Kurotsuchi.
-Kurotsuchi-Chan, es decir Kurotsuchi-Sama, no sabia que estabas aquí, en la plaza de la aldea.—Takumi.
-¿Te parece increíble que este aquí?, a mi me sigue sorprendiendo a donde rayos sales con tanta regularidad. Eres nuestro último usuario de Bakuton, y tuvimos que suspender las excavaciones en las minas debido a tu ausencia, mi padre no esta muy contento contigo.—Kurotsuchi.
-Lo siento mucho, me pondré a trabajar en seguida.—Takumi trato de pasar de lado a Kurotsuchi y evitar una conversación mas prolongada, pero la imperativa pelinegra lo detuvo.
-Espera ahí Takumi. Dime, te comportas así por que mi padre te pidió que te casaras con migo.—Kurotsuchi.
-¿Qué?, jejeje, así que lo sabes.—Dijo Takumi un poco sonrojado, pero de alguna manera aliviado, ya que Kurotsuchi no indago en otras cosas.
-Jaja, claro que lo se, en serio no deberías tomártelo tan en serio, mi padre esta un poco loco, y cree es que mejor mantener el Bakuton cerca de la familia, pero no te preocupes, yo hablare con el.—Kurotsuchi.
-Entiendo... bueno entonces iré a ayudar a mis compañeros y a terminar mis deberes, fue un gusto hablar contigo Kurotsuchi-Sama.—Takumi continuo con su camino, pero Kurotsuchi escondía detrás de su sonrisa infantil, un rostro de preocupación y tristeza.
