Vampire Knight no me pertenece, es propiedad absoluta de su creadora Matsuri Hiro.Advertencias: OC (original character *naturalmente hijos de personajes*) Si no es de su agrado, por favor, no leer. Gracias.Género: Drama, Tristeza, Dolor, Romance, Familiar.

Capítulo 2

Al fin, después de 50 minutos tormentosos, el autobús llegó al centro de la ciudad, la plaza, donde se podían ver en cada esquina y cada 60 pasos un negocio-todos abarrotados de personas-.

Salí del autobús –alías prisión andante- con prisa notando como las demás personas pensaban lo mismo que yo.

El bus era una tortura para cualquiera.

Sin esperar más tiempo, comencé a caminar en dirección de los comercios y mercados en busca de todo lo que decía la lista. Casi río al ver la lista en mis manos, sinceramente no eran tantas cosas por lo que no me demoraría demasiado, y así mismo fue, después de 1 hora encontrando la mayoría de las cosas –y me demoré porque una señora mayor trató por todos los medios de quitarme las manzanas que yo había cogido, tuve que dárselas al final y coger otras que no estaban igual de buenas, pero que le vamos a hacer- ya solo me faltaba salir, buscar la pastelería y ordenar unos cuantos dulces, seguramente para los pequeños Aidou y el Sr. Hanabusa.

Salí del mercado donde me encontraba soltando un respiro de alivio y mirando a mi alrededor para ubicarme y poder encontrar la pastelería, la cual logré divisar a la otra calle unos cuantos establecimientos más a la derecha, sin embargo, el semáforo estaba en rojo* y debía esperar a que los carros –todos veloces- pasasen.

–¡Y por eso saqué dos! ¿Puedes creerlo? – Unas voces femeninas me interrumpieron en mi búsqueda–Ahora estoy otra vez en las malditas clases de verano. ¡Y mis padres no me dejan salir! –Eran dos muchachas que se encontraban a mi lado también esperando el cambio de color, una de ellas estaba en uniforme, seguramente por haber reprobado alguna materia.

–Te dije que estudiaras, es que no me hiciste caso–La otra, vestida casualmente, la reprochó.

–Tú lo tienes fácil. Vives sola, sacas buenas notas y tienes un buen trabajo–La otra suspiró como si su vida fuese un desastre–Te envidio–Y la otra rio por lo dicho.

Bajé mi mirada al suelo observando las rayas de cebra donde los peatones deben pasar observando sin ningún interés como las ruedas de los coches pasaban feroces y rápidas.

Ciertamente, mi vida no es fantástica, de hecho, podría categorizarse como mala: mis padres murieron, me perdí, o me abandonaron en una tormenta de nieve donde casi muero, perdí mis recuerdos con la excepción de mi nombre; pero aun así tenía cosas buenas y maravillosas en ella: conocí a Luka y la familia Aidou, esos que me criaron y me apoyaron en todo. Y aunque mucha gente debe de pensar que debo estar abatida, que mi falta de memorias me afectaría en mi vida y estaría frustrada todo el tiempo tratando de recordar mi pasado, debo confesar que no, no es algo que sinceramente tome muy a pecho y me hunda en ello.

Aprendí a sobrellevarlo y seguir adelante.

Admito que al principio me indignaba el hecho de no saber nada, ni de dónde provengo, qué hacía allí en medio de una tormenta de nieve, y mis padres, y quien era yo en realidad. El hecho de saber solo mi nombre me enfadaba y entristecía.

No tarde mucho en adaptarme y ver las cosas desde otro punto de vista, notando cosas obvias: Mis padres o me habían abandonado o habían muerto, ya que de seguir vivos o en el caso de que yo me hubiese perdido creo que como padres ellos harían hasta lo imposible por encontrarme, pero nunca aparecieron, en otras palabras: o no me querían y trataron de deshacerse de mi de una manera cruel, o habían muerto y de hecho la segunda dudaba mucho ya que de ser cierto hubiesen encontrado los cadáveres como hicieron con muchos y le hubiesen avisado a Sayori; definitivamente me abandonaron. El no tener recuerdos obviamente me frustraba mucho y a veces lloraba por las noches cuando nadie me veía tratando de recordar; pero entonces estaban ahí los Aidou y Luka para mí, creándome bonitos y nuevos recuerdos, entonces me dije: Obviamente, si me abandonaron, mis recuerdos no deben ser muy lindos, ya que eso significaba que mis padres no me querían; entonces ¿Por qué no empezar de cero y crear buenos recuerdos?

En fin: maduré rápidamente.

Y, aunque mi vida en el orfanato estuviese por las nubes, quería dejar atrás el orfanato y enfocarme plenamente en mi futuro. Hace ya un año atrás que me venía planteando el hecho de vivir sola e independizarme, si pudiese becarme en alguna academia sería lo mejor.

El semáforo dio la luz verde, por lo que comencé a cruzar la calle junto con todo el tumulto de personas y una vez llegué a la otra acera comencé a dirigirme hacia la pastelería para comprar los dulces.

Sí, Los Aidou y Luka se habían convertido en las personas más importantes para mí, eran mi familia, ellos me habían acogido y ayudado cuando más lo había necesitado, pero creo que debo de pagarles lo que han hecho de por mí, y que mejor forma que crecer y convertirme en una persona encaminada. Siendo serios, creo que no podré aguantar mucho tiempo sin ver a los gemelos, a Luka y a los esposos Aidou, pero podría ir a verlos los fines de semana que den pases, y en vacaciones estar con ellos, tal vez vayan a verme.

–Gracias por la compra, vuelva pronto–Agarré los dulces y salí de la dulcería ya con la lista completada y comenzando a caminar, esperando encontrar en la carretera algún taxi.

No quiero alejarme de ellos, hablando sinceramente, pero les debo mucho y creo que ya es hora de seguir adelante y planificar mi vida.

Solo tienes miedo

Paré en seco al volver a escuchar aquel eco en mi mente.

No quieres dejarlos atrás, pero debes hacerlo

¿Qué era eso? Esa voz tan fría y calculadora, tan oscura, como si proveniente de las más profundas aguas, de la más intrincada niebla, tan gruesa y escalofriante. Comencé a sudar frío, sintiendo el mareo jugar con mi cabeza, haciéndome perder el equilibrio y las fuerzas a tal punto que solté las bolsas al suelo. No lograba controlar mi cuerpo.

Porque tu

Iba a caerme de frente, iba a estamparme contra el frío y duro suelo de concreto mientras el mundo parecía seguir a mi alrededor como si yo no existiera, tan lento que juraba distinguir hasta la suciedad de los zapatos de las personas al caminar.

Eres un monstruo

Cerré mis ojos sin poder nada más, preparándome para el impacto contra el suelo, sin embargo, choqué con algo más suave, de fragancia extraña, que me sujetó fuertemente de un brazo y de la cintura evitando así un pequeño accidente.

–¿Estas bien? –Una voz fuerte y seria, tan fría que me dio la sensación de congelarme.

Alcé mi mirada para poder ponerle un rostro a mi salvador, y me topé con un par de frías, y casi sin vida, perlas lavandas, tan claras que parecían grises. Me alejé un poco de la persona, logrando estabilizarme y que él me soltara, sintiéndome avergonzada. Esta acción logró hacerme ver mejor sus facciones.

Era un chico alto, muy alto y delgado, de cabellos lacios, algo largos (llegando algo más debajo de sus hombros) y platinados recogidos en una pequeña coleta baja la cual amarraba con un cordel con cascabeles. Un gusto bastante extraño, debo recalcar, pero original. Tenía, definitivamente un rostro bien proporcionado, la piel sin imperfecciones, blanco, muy blanco. Sí, era bastante guapo.

Pero todo en él era frío, era muerto. Sus ojos parecían perder el brillo a cada rato, como alguien que está entre la vida y la muerte.

Como alguien que no quiere vivir

–Sí, gracias por su ayuda–Agradecí mientras me agachaba para recoger las bolsas, pero él también se agachó y cogió algunas cuantas para después dármelas–Gracias–Volví a agradecer para cogerlas nuevamente.

–No fue nada–Nos levantamos y me di el lujo de mirarlo nuevamente.

Si, su mirada estaba fría y sin sentimientos.

Más, aun así, me parecía conocerlo de algún lado.

¡Te encontré!

Nuevamente el eco de una voz ajena se colaba en mi cabeza, logrando desestabilizarme nuevamente. En cambio, esta era más suave, delicada, pero igualmente fría.

Debo de estar loca.

–Ichiru-kun–Una voz aniñada llamó mi atención y la del chico–Con que aquí estabas. Me has dejado atrás.

A nosotros llegó una joven bajita en comparación a la altura de joven, era más bien de mi tamaño, de largos y sedosos cabellos entre plateados y violetas con corte de cerquillo, de grandes ojos violáceos y de facciones angelicales. A simple vista podría hacerse pasar por una muñeca de porcelana con aquella piel tan perfecta y pálida como el del nombrado Ichiru.

–Ara, ¿y esta jovencita, Ichiru? –Preguntó ella con una pequeña sonrisa mientras agarraba el brazo de este.

–Solo la ayudaba–Respondió como si nada y yo asentí. Si eran pareja definitivamente no quería que se buscase un problema por mi culpa.

–Es un placer conocerle–Ella lo soltó e hizo una pequeña reverencia ante mí–Yo soy Kurenai Maria, y él es mi…primo–Pareció dudar–Ichiru. Disculpa si te ha molestado.

–No, él solo me ayudaba–Negué sintiéndome incomoda. Esos dos esparcían una energía muy extraña–Yo soy Yui, el placer es mío–También hice una leve reverencia ante ellos.

–¿Te encuentras bien? Estás pálida–Recalcó ella observándome preocupada mientras volvía a agarrar el brazo de su primo.

–Sí, no se preocupe. Ya debo irme, con su permiso–Y con otra pequeña reverencia, seguí mi camino buscando un taxi. Esos dos me dejaron con los nervios inquietos.

–¿Estás segura de esto? – Le preguntó Ichiru a su acompañante una vez Yui estuvo lo suficiente lejos para que no los oyese mientras seguían caminando por las calles abarrotadas de gente.

–Pequeño y tonto Ichiru-kun–Ella soltó una pequeña carcajada–El destino no es algo que podamos cambiar–Maria lo observó de reojo con una sonrisa–Esa chica lleva sobre sus hombros un destino muy grande y poderoso, pero sobre todo está cargado de odio y dolor. Ni tu ni yo podríamos hacer algo para ayudarla.

–Pero si perjudicarla–Él también la miro de reojo–Eso fue lo que hizo al hacerme dejar aquella información dentro de una de sus bolsas–Volvió la vista al frente–Usted puede ser una mala persona.

Ella se carcajeó deteniéndose junto a un auto negro y elegante de cristales oscuros–¿Qué dices? –Ella lo soltó y se volteó al auto de donde salía un hombre vestido de etiqueta con gafas negras y le abría la puerta trasera del coche–Solo le hemos dado un pequeño empujón a lo inevitable. A parte, creí que estarías contento, Ichiru Kiryuu, después de tanto tiempo…–Le sonrió mientras se adentraba al auto.

Él se dio la vuelta dándole la espalda–Hace mucho abandoné ese nombre.

–Es cierto–Escuchó el motor del vehículo encenderse–Sería más apropiado que te llamase Fantasma-kun ¿cierto? –Comentó desde el interior del auto con cierto toque bromista–Ya que, después de todo, tu moriste devorado por tu hermano–El de ojos amatistas volteó su mirada hacia la chica que se encontraba observándolo desde la ventana del automóvil–Nos volveremos a ver, Sr. Fantasma.

Tras esa despedida, el choche se puso en marcha dejándolo solo en la acera.

El peli-plata subió su mirada encontrándose con un vasto cielo azul, y haciendo una mueca de desagrado a la luz del sol que le dio de lleno en su rostro, se volteó hacia la multitud y se perdió entre ellas.

-0-0-0-Y una nueva aparición, esta vez de Kurenai Maria y de nuestro sexy Ichiru-kun. Estos personajes son esenciales, sobre todo el ultimo. ¡Recuérdenlo! ¿Qué le esperará a Yui en el próximo capítulo? ¿Cuál era esa información? ¿Qué quiso decir Maria con que Ichiru es un fantasma? ¿Acaso su espíritu vaga libre por el mundo?¡nos vemos!!!