Ordainetan
Por GeishaPax
y
Light of Moon 12
Resident Evil y sus personajes son de CAPCOM.
El argumento es de sus servidoras.
Muchas gracias Violette Moore por ser nuestra beta.
Ordainetan
CAPÍTULO 7:
—Creo que deberíamos rastrear a todos los socios de Tricell. —Sugirió Chris mientras colocaba una imagen del logo de Tricell en la pizarra.
—¿Tricell? Desde WillPharma si es posible. —Dijo Leon escribiendo el nombre de dicha organización en la misma pizarra.
Ambos hombres siguieron debatiendo mientras Sheva tomaba anotaciones, Claire leía un par de informes relacionados con Terragrigia, Carlos tumbado sobre su asiento a la vez que bebía una botella de agua mineral, y Helena continuaba en la computadora.
—Claire, hay una llamada de Parker Luciani, dice que le urge hablar contigo. —Informó Moira Burton trayendo el teléfono inalámbrico y dándoselo a la activista. La joven salió tan rápido como llegó.
—¿Parker? —Replicó su hermano mayor.
—¿Hola? —Habló la pelirroja tomando la llamada.
—Linda, lamento molestarte, pero no encontré a nadie en la B.S.A.A. y pensé que tal vez me pudieras dar informes de dónde se encuentran tu hermano o la agente Alomar. —Informó el militar italiano.
—Ambos están aquí, Parker, tenemos una investigación en común, y nos estamos reuniendo en Terra Save. —Contestó la menor de los Redfield.
—Diablos… Supongo que entonces no saben nada.
—¿De qué?
—Primero dile a Chris que se calme, y enciendan la televisión en el canal de noticias.
Claire obedeció y tomó el control remoto para encender la enorme pantalla de la sala de juntas. Todos los presentes voltearon a mirar el monitor y prestaron atención.
—Hasta ahora se desconocen las identidades de los fallecidos en el exclusivo casino "Deluxe", donde de manera extraoficial nos enteramos que se trataba de un posible terrorista, que realizaba negociaciones con el mercado negro cuando fue interceptado por agentes de la Interpol que comandaban el operativo de detención. En unos instantes tendremos más información. —Habló la reportera de una famosa cadena internacional mientras a sus espaldas aparecían las ruinas del que alguna vez había sido el casino más lujoso de toda la Toscana.
Todos los presentes, hasta Helena que permanecía indiferente en la reunión voltearon a mirarse unos a otros.
Chris se apresuró a arrebatarle el teléfono de las manos a su hermana y habló directamente con Parker.
—¿Qué sabes de esto, Parker?
—No era un terrorista Chris, era un traficante de armas bio-orgánicas. Lo de terrorista fue la versión que le dieron a la prensa.
Chris se presionó el tabique de la nariz con los dedos índice y pulgar de la mano. Presentía que lo que iba a escuchar no sería agradable.
—Una vendedora o negociante, aún no lo sabemos, se reuniría con el traficante de armas Antonio Arnau un mafioso afamado, en el casino, pactarían una negociación con un nuevo virus que desconocemos cuál es o de qué se trate, pero Interpol estaba allí para detenerlos. No sabemos qué fue lo que pasó pero al final no hubo detenidos y en cambio sólo obtuvieron muertos, heridos y daños millonarios al casino "Deluxe".
—Gracias por la información Parker, nos será de mucha utilidad. —Se despidió colgando la llamada y sacó del bolsillo la PDA para realizar una videollamada, era momento de comunicarse urgentemente con alguien más.
—Conectala con la pantalla. —Sugirió Claire. —Tiene cámara para conferencias a larga distancia.
Esperaron con un poco de ansiedad los dos tonos de llamada. Y al tercero, Billy Coen apareció para sorpresa de ellos con un costoso traje algo sucio, el moño ya deshecho y con luces de ambulancia de fondo en algo que se veía como el lugar del dichoso incidente.
—Hasta que nos honra con su presencia Agente Coen. —Habló Chris con notoria molestia.
—Día difícil. —Respondió el mencionado secamente.
—¿Qué tal la explosión en "Deluxe"? —Preguntó el Capitán con acidez.
—Todo se salió de control aquí, no hay mucho que decir.
—Billy, ¿Qué fue lo que sucedió? —Preguntó Alomar.
—Había un rumor de un traficante que venía a negociar con una mujer con la descripción de Sherawat, pensé en venir solo a observar y como ves, algo salió muy mal. —Señaló las ruinas de la fachada. —En efecto, el traficante estuvo aquí, pero fue asesinado en el incidente.
—Oye vaquero, ¿No consideraste ni por un momento qué podíamos ayudarte? —Carlos se sentó en el sillón.
—¡Pero por supuesto que iba a salir mal! Resolver todo tu solo y dejarnos fuera de la operación no era un plan muy brillante. ¿Qué tal si las cosas resultaban peor y había más muertos o heridos? ¿O pusiste en sobreaviso a nuestro objetivo? —Reclamó Chris bastante enojado.
Claire juntó ambas palmas de las manos frente al rostro, conocía a su hermano y esto se pondría feo.
—Redfield, esto solamente fue un reporte a la Interpol, no estaba relacionado con ustedes, no tenía porque involucrarlos en temas que no los relacionaban. —El ex marine se notaba incómodo con todo esto.
—Pero somos compañeros William, debemos confiar entre nosotros. —Se atrevió a hablar la pelirroja.
—No solo se trata de eso, ¡Se involucró en un caso bioterrorista que nos incumbe a todos! —Chris seguía molesto. —¿Y si hubieran soltado un brote? En este momento serías un zombie o algo peor con toda esa gente en el casino. —La mirada del capitán se ensombreció más. —Murieron inocentes.
—Hablaremos a mí llegada. —Coen se hartó de sermones y de cuestionamientos, el problema no era si confiara o no en sus compañeros, sino la especie de colaboración que tenía con Ada Wong y lo fundamental que resultaba en sus planes, cosa que ninguno de ellos o al menos la mayoría, no iban a aceptar.
Chris iba a replicar cuando observó la pantalla apagarse.
—Mi Diosa, creo que los tres días de asuntos de Interpol fueron una farsa. —Recalcó Carlos al ponerse de pie y palmear suavemente en el hombro a Sheva. —Ese hombre no confía en nadie.
—Chris. —El agente de la D.S.O. habló por fin. —Si presionas a Coen como si fuese culpable, nunca va a cooperar con nosotros. Eres soldado, pero no vas a conseguir nada hostigando a alguien como él, también es un agente entrenado.
—¿Y qué propones para que se digne a trabajar en equipo? ¿Una salida romántica?
—Tal vez, que vayas al psicólogo y te traten ese puto mal genio que te aparece de la nada. —Soltó molesto por la indirecta de la salida con su hermana. —¿O acaso es más grande tu temor de que salga de cita con alguien? Por algo lo mencionas.
Fue suficiente. El antiguo piloto dejó el teléfono de mala gana en la mesa y salió de ahí sin decir nada.
—Estoy contigo, Ricitos de Oro, Willemina la cagó, pero Terminator va a terminar de destruir la poca confianza de Coen en nosotros. —Carlos recibió una mirada de pocos amigos del agente, pero le importó muy poco.
Sheva no escuchó lo último y siguió a su camarada.
Claire iba a hacer lo mismo pero Oliveira la detuvo.
—En mi país dicen que tres es multitud, deja que hable con ella, "labios hermosos". —El latino levantó con lentitud el rostro de la ojiazul.
—No es momento, Oliveira, o vas a terminar acompañando a Chris. —Amenazó Leon provocando que se detuviera en seco el investigador.
—Chicos, no quisiera echar más leña al fuego pero la información sobre Arnau está siendo confusa. —Helena giró su pantalla. —Están llegando reportes en donde dicen que es un bioterrorista y empleador ocasional de agentes desertores. —Siguió tecleando. —Según el Mossad, este hombre empezó a experimentar con el peculiar gen MC1R.
—¿Entonces es el empleador de Jessica? —Preguntó Claire separándose de ambos hombres y avanzando con la castaña.
—La pregunta real sería: ¿cómo terminó muerto en un club en donde se vería con Sherawat? —Corrigió Leon.
—¡Chris! ¡Chris por favor espera! ¡Chris! —Insistía la morena para detener a su compañero.
Sheva corrió detrás del mayor y lo tomó por el hombro para detenerlo. Chris se detuvo iracundo pero trataba con todas sus ganas calmarse para no explotar frente a Sheva.
—Chris por favor, tienes que calmarte. No vas a solucionar nada enfadándote.
—¿Cómo puedes pedirme que no me enfade? ¡La imprudencia de Coen nos puede costar toda la misión!
—No sabemos cómo sucedieron las cosas. —Explicó con voz suave para que su compañero pudiera serenarse.
—¿Acaso no lo ves, Sheva? ¡William no confía en nosotros!
—¡Eso no lo sabemos! —Respondió ella a la defensiva.
—¿¡Qué otra prueba necesitas para darte cuenta de lo evidente!?
—Conozco a William y sé que si actuó como lo hizo tuvo que tener alguna buena razón para ello.
Chris sonrió con sarcasmo. O la morena era muy ingenua o sólo buscaba defender al oficial de Interpol.
—¿Por qué estás buscando justificarlo? ¿Qué ganas tú con eso? —Preguntó con bastante molestia.
La africana lo miró contrariada.
—Chris yo no estoy defendiendo a nadie, sólo estoy evitando un problema.
—¿Buscas evitarle un problema al equipo o a William?
—Por supuesto que al equipo, Chris. —Habló ella a la defensiva.
—Pues no parece que busques el bien del equipo sino sólo el de ese bastardo de la Interpol. —Escupió con furia.
—No hay por que insultar. —Mencionó en tono de reproche.
—¿Ahora te ofende mi manera de referirme a él?
—Me está ofendiendo tu actitud agresiva y tus insinuaciones con respecto a Billy y a mí. —Contestó la morena comenzando a enfadarse.
—¿Por qué te ofende, Sheva? ¿No quieres que los demás sepan que ustedes dos se están acostando? —Soltó de golpe, sacando toda su frustración.
Más tiempo tardó en terminar de pronunciar esa última frase, cuando de repente sintió la fuerte cachetada que le propinó su compañera, dejándole la palma de su mano marcada en la mejilla junto con un buen rastro de ardor.
—Idiota, yo sólo estaba tratando de ayudar para evitar una confrontación entre tú y William, no estaba dando nada por hecho ni adelantándome a buscar culpables. Pero parece que el gran capitán no conoce la palabra "prudencia".—Habló estando aún más molesta que Redfield que permanecía callado y un poco más tranquilo después de esa cachetada. —Y no Chris, no trataba de evitarle un problema a William, porque creo que él es un hombre inteligente que sabe lidiar con eso. Sólo trataba de evitarte un problema a ti, como toda la jodida vida desde que te conozco, pero claro, no puedes ver más allá de tu nariz. Adiós.
Y dándose media vuelta salió con dirección al estacionamiento para marcharse de regreso a la B.S.A.A. estando totalmente cabreada, dejando solo a Chris que ya estaba muy arrepentido de todo lo que había dicho y con la mejilla y parte del pómulo izquierdo adolorido.
Unos momentos después Chris Redfield un poco más tranquilo ingresó nuevamente a la sala de juntas para tomar las llaves de su Jeep todo terreno. Cuando él entró todos se quedaron en silencio y no miraron a la morena por ningún lado.
—¿Dónde está Sheva? —Preguntó su hermana menor al no mirar a la otra integrante de la B.S.A.A.
—Tuvo que irse. —Contestó con indiferencia y sin mirar a ningún lado.
—¿Tú también te vas? —-Volvió a preguntar la pelirroja cuando notó que llevaba sus llaves y se dirigía a la salida.
—Disculpen, tengo que resolver algo, un… un asunto, que no puedo posponer. Regresaré en cuanto pueda. —Respondió saliendo a grandes zancadas de la oficina, bajando el rostro para tratar de ocultar la inflamación que comenzaba a formarse en su cara. Pero su intento fue inútil, todos lo notaron.
—¿Esos eran dedos? —Murmuró en voz baja el brasileño al darse cuenta del tremendo golpe que el capitán presentaba en su rostro.
—Me pregunto qué le habrá dicho a Sheva para cabrearla de tal forma que le dejó autografiado el pómulo. —Dijo Leon y luego agregó: —En fin, creo que fue un buen remedio a su mal genio. Y mucho más rápido que cualquier tranquilizante para elefantes.
Claire le dio un codazo en las costillas.
—Y yo que creía que Sheva era la única chica dulce de esta oficina. —Comentó Carlos dando un sorbo a su botella de agua mineral.
Helena y Claire lo fulminaron con la mirada, pero él hizo caso omiso.
—Creo que sólo por hoy seremos nosotros. —Anunció Leon retomando la seriedad. —A trabajar.
El lunes a primera hora Billy llegó antes que todos a la oficina y permaneció sentado en la sala de juntas de la B.S.A.A. Citó a todos en ese lugar, salvo a Chris y a Sheva que por ende llegarían allí en automático. Se avecinaba una fuerte confrontación con sus compañeros, lo sabía, pero era necesaria. No estaba arrepentido de ninguna forma de lo que había hecho, pues seguía considerando que tener a Ada de su lado, al menos aparentemente, era la mejor opción. Ella conocía la otra cara de la moneda y podrían estar mejor informados, aunque sus compañeros jamás aceptaran esa "alianza".
Estaba en medio de su cavilaciones cuando miró que Sheva llegó temprano como todas las mañanas en que era la primera en llegar y lo miró a través de la puerta abierta.
—Billy. —Dijo ella que corrió a abrazarlo en cuanto estuvo cerca.
William le correspondió y la estrechó fuerte. Al menos la morena no estaría en su contra durante la reunión.
—¿Por qué hiciste eso? ¿No confías en nosotros? —Preguntó la más joven con la decepción reflejada en los ojos.
William suspiró, no le gustaba que ella dudara de él, pero sabía que tenía razones para hacerlo.
—Sheva, no es eso. Mira, fue sólo un rumor que me llegó por parte de Interpol y la verdad no estaba seguro de que fuese cierto. Iba a ir solamente a observar pero de repente todo se salió de control, y encontré un par de pistas que quizás nos puedan servir. —Habló con suavidad y relajando la postura, cosa que sólo sucedía cuando estaba con la agente de piel bronceada. —En verdad mi intención nunca fue dejarlos fuera, ni mucho menos echar por la borda todo nuestro trabajo. Simplemente no quise exponerlos ni hacerlos trabajar por una simple sospecha, pensé primero en el bien de todos y consideré que fue lo mejor.
Las palabras que salían de los labios de William Coen parecían ser sinceras, y en todo este tiempo que lo conocía, la africana sabía que era un hombre honesto y recto. No tenía ninguna duda.
—Te creo, Billy. Pero somos compañeros, se supone que tenemos que confiar en nosotros.—Expresó bajando la voz y apelando al serio juramento que tenían en la B.S.A.A. respecto de la lealtad hacia los socios.
—Lo siento, estuvo mal y lo reconozco, pero créeme que mi intención nunca fue perjudicar a nadie.
En ese momento llegaron el resto de los agentes, excepto Chris.
—Bom día. —Saludó Carlos extrañamente serio.
—Buenos días. —Fue la respuesta al unísono de los demás.
La menor de los Redfield extrañamente hoy iba muy arreglada. Cabello planchado y suelto, a la altura de los hombros, vestido negro ajustado arriba de las rodillas, un blazer palo de rosa y tacones a juego. Traía las uñas pintadas y maquillaje discreto, resaltando su mirada.
—¡Vaya cambio! —exclamó lo más bajito que pudo la compañera de Leon.
—Tiene un evento de caridad más tarde… dile eso a Oliveira que no dejó de verla en el elevador. —El agente de la Casa Blanca caminó de mala gana a un asiento, justo en medio de la pelirroja y el brasileño.
Helena se sentó junto a Carlos y guardaron silencio, solo podían escuchar que Claire revolvía su bolso para sacar la tablet y una USB.
Después de algunos minutos de silencio bastante incómodo, llegó Chris Redfield mirando extrañado la sala de juntas ocupada por sus compañeros.
—¿Buenos días? —Saludó el mayor de los Redfield extrañado de mirar a todos allí y no en Terra Save.
Los demás saludaron al unísono, todos excepto Sheva que permanecía callada al lado de William Coen. Redfield lo entendió todo. Se sentó frente a su hermana sintiendo una patada en el estómago al mirar a la morena tan cerca del perteneciente a Interpol y evidentemente aún furiosa con él. Le dio una mirada retrospectiva a Claire. ¿Estaba maquillada?
—Bueno, ya que nadie nos ha dicho nada, podrías explicarnos William, ¿Por qué estamos citados aquí? —Preguntó Claire con una frialdad que recordaba al antiguo piloto en sus mejores años.
—Me siento con el deber y la obligación de explicarles lo que pasó en el casino de Italia y el por qué actué así. —Respondió con la misma frialdad, aunque su voz sonaba amable.
Chris lo miró con cara de pocos amigos, no le gustaba la prepotencia del ex Marine.
—Por lo general, Bill. —Carlos se escuchaba más serio aún. —Te pediría que nos dieras los souvenirs de una vez, pero hoy te seré totalmente sincero. No te agradamos, principalmente yo, desde el primer momento que nos unió "tu jefe" a esta investigación has tenido microreacciones en el rostro que muestran tú desagrado, tu incomodidad. Te tengo una noticia, Barbanegra, estas dos personas. —Señaló a Leon y Claire. —Pasaron una de sus peores noches en Raccoon City, un policía novato y una adolescente universitaria, no se conocían y aún así se unieron y confiaron el uno con el otro. Yo era el más sospechoso en esa ciudad, esa misma noche, y Jill Valentine estuvo para mí, y nos salvamos mutuamente el pellejo. Supera tu triste historia de incriminación, marino. Yo también tuve que enfrentarme a tribunales por ser parte del equipo especial de Umbrella, a diferencia de ti, solo conservé mi libertad, un permiso para portar armas y mi encantador carácter.
—¿Qué tiene que ver Billy con Raccoon? —Preguntó Helena.
—Este hombre, William Coen, es el marino que el equipo Bravo encontró en el bosque, el dichoso reo peligroso y asesino, de alguna forma se hizo pasar por muerto y se ha dedicado los últimos diez años a limpiar su nombre con ayuda de alguien de la Interpol. —Puso el expediente sobre la mesa, poniendo hasta arriba la fotografía del encarcelamiento. —Es hora de ponernos más sinceros, amigo. Por un momento me iba a poner de tu lado con el asunto con el grandote. —Señaló a Chris. —Pero aún con mi resaca, encontré una extraña conexión con un incidente en África y 1998.
Chris, Leon, Claire y Helena no podían creer lo que oían de los labios de Carlos y de no ser por la evidencia que este trajo consigo, jamás lo hubieran creído. Sheva observó verdaderamente estremecida a Coen que le dirigió una mirada asesina al investigador por revelar su secreto.
—No quería hacer esto Coen, pero esto orillas a hacer a la gente al no ser honesto.
William normalmente era un hombre sereno, pero esto le había colmado la paciencia.
—Muy bien Oliveira, ya que nos vamos a poner honestos, voy a contárselos. —Habló dirigiéndose a todos: —Todo lo que dijo Carlos es cierto, que fui teniente en los Marines, que me culparon por un delito que no cometí y me condenaron a muerte teniendome varios años como reo y también que estuve en el Ecliptic Express, la oficial del entonces escuadrón de S.T.A.R.S., Rebecca Chambers puede dar fe de todo esto...
—¿Por qué no nos lo contaste? —Preguntó la pelirroja mirándolo con incredulidad.
—Por que no creí necesario que mi pasado fuera de vital importancia en nuestra misión, además que no creí que les importara; así como a mí no me interesa la incriminación de los agentes Kennedy y Harper en la muerte del presidente Benford...
—Lo de Benford fue de dominio público, no puedes compararlo. —Exclamó Chris.
—Tienes razón, ¿Y qué me dices de la muerte del equipo Alpha en Edonia por tu maldita necedad de ir detrás de una mujer que creías se trataba de Ada Wong?
—¿Y por qué ponerte a sacar los trapos al sol que ya conocemos de todos nosotros? —Preguntó Leon.—¿Es tu inmadura forma de defensa al sentirte expuesto por Oliveira? Además el asunto en Edonia y China fue un mal plan de Simmons y de su antigua trabajadora, Carla Radamés, Chris ya fue a juicio militar. Si vamos a jugar a seguir sacando trapos al sol, Claire entró de forma ilegal a París y tuvo que comparecer ante un comité de la embajada.
—Yo fumé hierba en la universidad, por favor, somos adultos ¿no? — Reclamó Helena. —Podemos centrarnos en el maldito punto, ¿Podrías dejar de ser un imbécil? —Miró a Carlos. —Y tu. —Giró a William. —Deja de ser un pedante con aires de superioridad, estamos trabajando juntos, también pon de tu parte, sabemos que te gusta trabajar por tu cuenta. Pero nos demostraste que no desconfías del todo de la gente, ¿No? —Levantó el expediente y lo lanzó frente al hombre —Confiaste en Chambers, y ella te devolvió el favor reportándote como desaparecido y dándote una oportunidad.
—No es cierto. —Se levantó la morena de su asiento llamando la atención de todos. —Billy también confió en mí y me contó todo respecto al Ecliptic Express. —Al escuchar esto, Chris prestó su especial atención y ella lo notó, pero lo ignoró campalmente y continuó; —pero concuerdo con Helena y creo que es estúpido traer a colación asuntos que ya pasaron y que en nada ayudan a nuestra investigación. Billy también me ha contado por qué actúo como lo hizo en el casino italiano, pero desde que llegó no han dejado de acusarlo sin darle la oportunidad de explicarse.
—Eso tampoco es objetivo Sheva, el asunto no es sólo que nos diga qué pasó en el casino, sino en la gente inocente que tal vez hubiéramos evitado murieran o fueran heridos. Es un conjunto, lo hecho ya está, la gente murió, Arnau está muerto y siguen desapareciendo jóvenes. —Dijo Claire.
—En eso te equivocas Claire, no murió ningún inocente y con respecto a los "recuerditos", —señaló haciendo énfasis al pequeño chiste amargo que Carlos había hecho al principio; —Les traje un souvenir.
Encendiendo la pantalla, colocó un CD que llevaba en el saco a la par que lo insertaba dentro de una laptop que permanecía conectada a la televisión. Tomando el control para subir el volumen apareció la imagen de Billy, un sujeto de aspecto extranjero de complexión fuerte y robusta que tenía un brazo vendado, y a su izquierda una mujer desconocida. Era el video de un interrogatorio. Lejos del William sereno y de mala cara que conocían en la pantalla se dibujaba a un agente duro, intimidante que hacía preguntas mientras caminaba en círculos, como fiera cazando a su presa. La mujer desconocida era un traductor.
—¿Cuál es tu relación con Antonio Arnau?
La traductora hacía su trabajo y respondía en el idioma local las respuestas del sujeto.
—Era su guardaespaldas.
—¿Desde cuándo? —Cuestionaba amenazante el agente de Interpol.
—Cuatro años.
—¿Cuáles eran sus negocios?
—Compra y venta de todo tipo de armas, incluído las bio orgánicas. —Respondió el interpelado a través de la traductora.
—¿A qué fueron al club nocturno Deluxe? ¿Con quién iba a entrevistarse Arnau? —Habló Coen con ferocidad.
—No lo sé, iba a tratar un negocio con una señorita pero no lo recuerdo con exactitud.
—¿No lo recuerdas o no quieres recordar? ¿Quieres que te ayude a recordar? —Amenazó Billy reclinándose sobre la mesa de interrogatorios.
—Americano, hijo de puta… —Murmuró en ruso el guardaespaldas del finado traficante.
Al escuchar estas palabras que William Coen si entendió le soltó un puñetazo que le rompió parte del labio que de inmediato comenzó a sangrar y a manchar su camisa de reo.
—No te hagas el rudo conmigo, camarada. —Advirtió nuevamente el agresivo agente. —Mejor canta lo que sabes, antes de que me veas realmente enojado.
—No entiendo italiano, no es mi lengua natal. —Soltó finalmente —Soldi, dinero, es lo único que necesito entender. Arnau iba a negociar la venta de un nuevo virus que la mujer con la que se reunió prometió conseguir.
—¿Es la primera vez que tu jefe hace negocios con esa gente?
—Con la mujer sí, pero en el pasado Arnau ya se había reunido con gente de Albert Wesker para tratar los mismos asuntos…
El vídeo terminó en ese momento. William se quedó mirando expectante a los demás.
—¿Gente de Albert Wesker? —Replicó Sheva con un hilo de voz.
—Difiero en el punto de los inocentes, los trabajadores de ese lugar eran personas pobres de la región, al menos el chico del valet parking y su jefe se hicieron pedazos en la explosión de la entrada. —Soltó Leon al ver el cambio de semblante de su amiga y su hermano.
—Colocaron una bomba en uno de los vitrales, hice lo que pude. —Mencionó Billy llevándose las manos a las bolsas.
—Tenemos historia con Wesker. —Afirmó Chris sin dejar de mirar a su hermana, quien asintió con inquietud.
Claire palideció y Leon la rodeó con su brazo para reconfortarla, la noticia le había afectado.
—Antonio Arnau era un traficante buscado desde hace varios años por Interpol, y hace unos días llegó el rumor de que estaría en el club nocturno "Deluxe" donde se reuniría con una mujer para una importante negociación. Uno de mis subordinados iba a comandar la operación en mi ausencia, pero cuando me informaron sobre la descripción física de la negociante, encajaba con la descripción de Jessica, pero sólo eran meras especulaciones, no tenía nada concreto. Fue por eso que pedí se me cediera el mando de ese arresto para confirmar mis sospechas. Efectivamente, Jessica estuvo allí y cuando la vi mi objetivo principal fue ella, pero alguien más la acompañaba y fue quién la ayudó a escaparse de mí. —Contó Coen sentándose en la silla principal. —No hice esto porque desconfiara de alguien o porque quisiera llevarme yo solo el crédito de la misión, simplemente es que no tenía información confiable, y no iba a arriesgarlos a todos o a ponerlos a trabajar en balde por una mera sospecha.
—¿Quién era el acompañante? —Preguntó Carlos bastante intrigado.
—No lo sé, era un sujeto que se veía joven, de tez blanca, tenía la cabeza rapada. No lo ví bien, el tipo era rápido, demasiado. Poseía habilidades extraordinarias, una fuerza y velocidad que no había visto jamás en ningún otro humano.
La pelirroja sintió que desfallecía sino es porque Kennedy la acercaba más hacia él al sentir su notable pánico. Oliveira pareció ignorar el terror de la dama y continúo atento a sus apuntes.
—Esto es tan confuso. —Dijo Helena al recordar la información que había obtenido de Arnau con el Mossad.
—Ahora bien, en lo que ustedes nos dejaron trabajando por su pelea. —Recriminó un poco Claire a su hermano y la africana. —Helena encontró información con el Mossad sobre ese hombre. La información que está llegando a todas las agencias es totalmente diferente, Arnau es un terrorista en la versión oficial, Jessica era su empleada y estuvo experimentando con el gen MC1R de la gente pelirroja, algo de lo que ya les había hablado antes. —Mostró los documentos por la pantalla y Helena le ayudó con la información que ella había respaldado con Leon.
—Estoy seguro que esa información es falsa. —Comentó Billy mirando la base de datos.
—Fue la información que obtuvimos cuando Sheva y Chris nos dejaron solos el viernes. —Recalcó nuevamente ahora un poco molesta la pelirroja. —Es raro que todos empezamos a recibir lo mismo.
—Basta, Claire. —Frenó el mayor de los Redfield en un tono que no daba lugar a discusión. —Creo la versión de William y la Interpol. —Dijo dándole la razón a su compañero. —Y respecto a lo del viernes fue mi culpa. Si Sheva se fue ese día, fue porque yo la ofendí. —Reconoció mirando fijamente a la morena.
—¿Qué le hiciste? —Soltó Billy enfadado nuevamente.
—Hey chicos, no vamos a empezar de nuevo. —Instó Oliveira para calmar las aguas.
Chris se quedó callado.
—¡Exijo que me digas que le hiciste! —Insistió el ex Marine subiendo la voz una octava.
—¡Ya basta! —Gritó Leon levantándose de su silla. —Después arreglan sus diferencias, tenemos asuntos más urgentes que atender, "caballeros" —Resaltó el rubio haciendo énfasis en la última palabra.
Todos volvieron a sus asientos y Billy trató de calmarse. No permitiría que Chris se desquitara con Sheva por causa de los problemas que pudiera haber entre ambos.
—Sería interesante hacerle un poco más de preguntas a ese guarura. —Comentó Oliveira volviendo a retomar el tema principal.
—Podemos hacerlo, él está aquí. —Informó el de la Interpol.
—¿Está aquí? ¿En la B.S.A.A.? —Replicó Helena Harper bastante desconcertada.
—Está en las celdas de seguridad. Lo tengo detenido en calidad de cómplice y posible testigo protegido.
—¿Qué estamos esperando? Vamos a interrogarlo. —Dijo Leon invitando a los demás a moverse a esa celda.
—No.
Todos voltearon a ver a Chris ante su negativa.
—Quiero saber un poco más, antes de interrogarlo.
—¡Dios, hermano! ¿Pero qué más quieres saber? —Comentó el brasileño con cierta desesperación.
—Si es gente que estuvo relacionada con Albert Wesker, debe ser un hombre de cuidado. No quiero que nadie corra ni un sólo riesgo.
—Nadie está en riesgo, yo mismo me aseguré de eso. —Afirmó William.
—Yo no estaría tan seguro.
—¿Y por qué no?
La batalla campal entre Coen y Redfield iba a empezar de nuevo.
—Oliveira puedes dejar de verle los senos a las mujeres de la sala. — Mencionó Leon ya molesto al ver como se le iban los ojos a todas direcciones.
—¿A esto le llamas profesionalismo? —Exclamó molesto Billy mientras se acercaba al latino.
—¡Deja de ver a mi hermana!
—¿Bueno qué no saben hacer otra cosa que no sea pelearse por una mujer? Qué si yo, que si Ada, que si Jessica… —Exclamó Claire.
—Yo no tengo intenciones de entrar en su trío amoroso. —Señaló Carlos a Billy y Chris. —Leon solo monopoliza a Claire y Helena.
—¿Qué yo qué? —Se levantó Leon a punto de lanzarse contra Carlos pero Claire lo detuvo rápidamente y los separó sentándose en la mesa. Estando justo en medio, les puso los tacones a ambos en la garganta. —No seré espía internacional. —Miró enojada a Leon. —Pero estoy segura de cómo hacerles daño también en vestido y tacones.
—¿De qué trío amoroso hablas? —Billy no iba a dejar pasar por alto ese detalle.
—El protagonizado por Sheva, por Chris y por ti. —Señaló al de la Interpol aún con el tacón de Claire clavado en la garganta.
Helena se llevó ambas manos al rostro, todos se estaban comportando como idiotas. Sheva miró confusa la escena.
—No sé de qué carajos estás hablando, Oliveira. —Amenazó Chris saliéndose por la tangente.
—¿Ahora van a negar que las fricciones que hay entre ambos son principalmente a causa de la señorita? ¿Van a negar que a ambos les atrae Sheva?
La pelirroja golpeó al brasileño en la frente con el zapato, su actitud no estaba ayudando en nada.
Chris se quedó callado cerrando los puños. Por su parte, Billy ya estaba harto.
—No voy a negar nada, Sheva me atrae y qué con eso. Me importa una mierda si Redfield está interesado en ella también.
Suficiente.
Como si fuera una máquina demoledora, Chris alzó el puño para estrellarlo contra la mandíbula del ex Marine, pero él ya lo esperaba para también dejarse ir con los puños.
Carlos se separó como pudo de Claire, provocando que la mujer casi cayera al suelo, sino es salvada por el ex policía que la detuvo por la cintura.
Helena intentó atrapar a Carlos hasta que vió que iba a frenar la pelea entre los dos interesados en la africana.
Sheva no sabía si intervenir o no, se le caía la cara de vergüenza.
Oliveira lanzó con el propio peso de Chris, los puños a otra dirección. Pero no contó con que ambos estaban también molestos con él y se le fueron encima.
—¡Advertencia! Se ha activado el protocolo de seguridad nivel tres, esperen en su sitio y disculpen las molestias.
Billy soltó de inmediato a Carlos y el capitán bajó el puño.
—¿Qué carajo? —Las luces se apagaron y se encendieron las luces de emergencia.
Los presentes observaron todo teñirse de una muy ligera iluminación roja.
—¿En qué casos se activan los protocolos de seguridad? —Preguntó Carlos mientras intentaba abrir la puerta. —El lector de la puerta está bloqueado.
—Ataque directo, intrusos en el sistema, hackeo… —Sheva se paró en seco, avanzó a la pared y quitó un panel en el que había un radio de emergencia. —Roguemos en que no hayan bloqueado la señal.
—Capitán Valentine aquí.
—¡Jill, gracias al cielo! —Exclamó la morena. —¿Sabes algo de la situación?
—Estaba entrenando en la simulación a los novatos, vine de suplencia de Rodríguez, estamos en la sala de prácticas del sótano. —Explicó la rubia. —No se escucharon detonaciones.
—Nos están hackeando. —Aseguró Chris. —Tenemos que salir de aquí y llegar a los servidores.
—Si ese es el caso alguien tiene que estar en una computadora conectada con el sistema de seguridad para poder movernos. —añadió Jill —O provocar un incendio.
—¿Tienes herramientas para hacerlo? —Preguntó Leon.
—Ningún arma en la sala usa cartuchos de pólvora, son proyecciones en la computadora. —Contestó negando la posibilidad.
Carlos ya se había puesto de pie y había tomado dos botes de basura.
—Necesito una fuente de calor, y algo para simular yesca. —Miró en dirección del techo buscando el detector de humo.
Helena miró los archivos con recelo, no quería poner algún documento importante.
—Los folderes. —Señaló mientras empezaba a alejar los documentos.
Sheva se acercó a romper papel.
—Podríamos provocar una chispa rompiendo los cables del seguro de la puerta. —Señaló Chris el agujero en donde Sheva sacó el radio.
El rostro de Claire se iluminó de golpe, tomó su bolso y empezó a sacar cosas en toda la mesa.
Cómo un desfile, fueron apareciendo llaves, una pluma, maquillaje, lentes, pañuelos, pastillas, tampones, toallas desmaquillantes, un esmalte de uñas rosa, su cargador, un desodorante en aerosol y dos botellitas.
—Eres una genio. —La abrazó Helena al tomar el spray.
—Doblemente. —Señaló orgullosa a la mesa. —Perfume y acetona.
—Deja el muro Chris. —Por primera vez Billy le llamó por su nombre, revisó su bolsillo y llevaba un encendedor de gas.
Leon sonrió y rió un poco.
—Tengo el mismo modelo en el auto.
—Hijos de puta. —Susurró Chris al sacar su arma y empezar a vaciar el cargador. —Pólvora, no necesitamos mucha.
—Y tú. —Le habló al oído la castaña al ex mercenario. —Más te vale dejar de estar provocando gente en horario de trabajo, estás peor que mujer en rebajas.
Carlos no respondió nada y siguió preparando el bote de basura para lograr el desbloqueo de puertas. La pequeña hoguera dio resultado y los sensores detectaron el humo.
—¡Alerta! ¡Incendio detectado en Sala de Reuniones! ¡Favor de evacuar la zona! Desactivando mamparas de seguridad.
—¡Genial, funcionó! —Dijo Carlos cuando miró que la puerta comenzó a abrirse.
—Oh, no… —Murmuró Leon al notar que el sistema de seguridad haría algo más que sólo abrir las puertas. —¡Rápido, cubran los documentos!
Helena y Sheva corrieron a colocar los papeles de la investigación en el portafolio mientras del techo comenzaba activarse el sistema anti-incendios que empezó por empapar a todos los presentes. Lo primero en estropearse fue el planchado perfecto en el cabello de Claire.
—Joder, esto se lavaba en seco. —Mencionó Leon al notar su chaqueta empapada.
—No hay tiempo ahora, Sheva vamos al área de máquinas. William, Carlos vayan a revisar las celdas, que el reo no escape. Leon, Claire, Helena, vayan a cubrir la salida y los pasillos, el intruso no se nos debe escapar. Tomen un radio, avísenme cuando sepan algo ¡Muévanse! —Ordenó el capitán a sus compañeros que salieron corriendo para seguir las indicaciones.
—¡Chris tenemos un problema! —La voz de Jill apareció en el radio que cargaba la mujer con ojos color avellana. —Seguimos atrapados en el sótano, pero me logré comunicar con Tommy, el jefe de limpieza y mantenimiento, vieron a una mujer hurgando en tu oficina justo cuando se fue la luz.
—Maldita sea… Vamos hacia allá. —Respondió molesto el capitán indicándole a la morena el cambio de planes.
—Terminator. —Habló ahora Carlos por el aparato. —Mataron al preso, un disparo en la cabeza.
—¡Me lleva el carajo! ¿Qué más falta?
Ambos corrieron a la oficina de Chris donde sorprendieron a una mujer con un traje de combate, hurgar entre los cajones del capitán.
—¡Quieta! —Amenazó Sheva apuntando con su arma.
—Hola cielo, dame un segundo. —Hizo una seña con la mano izquierda mientras se separaba con lentitud de la computadora. —Oh, tienes una compañera muy bonita.
Sheva ignoró la observación de la intrusa, no iba a bajar la guardia ni un instante.
—Jessica… —Murmuró Chris alzando su arma también.
—¿Ella es Jessica?
—Yep, hola. —Saludó la traidora. —¿Cuánto tiempo sin vernos? ¿Dos años? En fin, no tengo mucho tiempo, ya saben, protegiendo información y esos menesteres.
—No irás a ningún lado. —Amedrentó Redfield, listo para atacar.
—Dispara querido, de todos modos, la información que necesitaba, ya fue transferida.
—¿Chris? Destruyeron los servidores, toda la sala está en ruinas. —La voz agitada de su hermana no ayudó a tranquilizarlo más. —Helena y Leon encontraron varios cadáveres.
—Esa no fui yo. —Se defendió Jessica levantando las manos.
—Si no fuiste tú, ¿entonces quién lo hizo? —La cuestionó Sheva sin creerle nada.
—Cuando hagan la autopsia, verán que otra… cosa los perforó.
—Como sea, tú de aquí no sales. —Dijo el capitán sin quitar la vista de su objetivo.
—Ya sé que me extrañas, pero por ahora tendrás que quedarte con la bonita compañera que tienes. —Miró por encima de la cabeza del ojiazul. —No soy celosa.
Un pitido sonó detrás de los soldados y una explosión blanca los cegó por un momento. Al poder abrir los ojos de nueva cuenta, Jessica Sherawat no estaba.
—¡Mierda! —El antiguo tirador de los S.T.A.R.S. golpeó la pared al descubrir que un cristal faltaba y la mujer no se veía en ningún lado.
La africana solamente observó en silencio la oficina de Chris. Miró un cajón abierto y detectó que faltaban dos folderes de diferentes letras.
—Chris… —Observó el escritorio. —Los expedientes de Jake Muller y tu hermana no están.
