Lo Obvio y lo Siniestro

¿Se puede usar Jiton para desintegrar ninjutsu?—Preguntaba Shizuka, quien también se encontraba sorprendida por el ataque.

-No se los detalles, pero tengo entendido que hay distintas formas de usar el Jiton, la versión de esfera debe funcionar para anular Ninjutsu.—Ichirō.

-Maldición, no contábamos con que pasara algo así.—Minato.

-No hay remedio, si queremos vencer a Sharin-San, tendremos que usar nuestras mejores técnicas.—Akari.

-Si, de todos modos tenia pensado hacerlo.—Senkō.

-Entonces, procedamos en cuanto al plan.—Minato.

-Si.—Shizuka.

-Entendido.—Ichirō.

-Trataré de cumplir con mi parte.—Yushiko.

-Estoy lista.—Akari.

-¡Vamos!—Senkō.

-Es una lastima que no pueda usar Jiton mas de una vez, contar con un poder así es muy útil.—Pensaba Sharin mientras veía sus manos. Pero rápidamente volvió su atención al combate ya que sintió que alguien se aproximaba hacia ella con gran velocidad. En solo unos segundos ya se encontraba bloqueando el brazo de su hermano con el propio.

Sin embargo Sharin se llevó una sorpresa al ver no solo la pupila blanca de zorro, si no las venas y nervios ópticos marcados alrededor de sus ojos azules.

-Demonios.—Sharin no tardó en activar su Yōkai, pero tan pronto lo hizo su hermano cerro los ojos, desactivó el Yōkai y retrocedió varios pasos. La rubia se había impresionado de la fortuito de aquel ataque que dejo pasar unos cuantos segundos antes de desactivar su Yōkai también.

-Veo que no tienes la intención de dejarme leer tus intenciones.—Senkō.

-¿Y gastaste un segundo de tu Yōkai para comprobarlo? Es obvio que cuando enfrentas a varios adversarios es importante mantener el factor sorpresa hermanito—Sharin.

-Cierto, pero igual te hice perder 3 segundos de tu Yōkai. De hecho esa era mi verdadera intención—Agregó Senkō con una sonrisa.

-Nada mal hermanito—Dijo Sharin con una sonrisa, aunque en realidad ocultaba cierta molestia. Se había confiado demasiado y había regalado 3 segundos de su Yōkai.

-¿Pero tu hermano no es tu único adversario recuerdas?—Dijo Minato, con su Sharingan activado y a espaldas de la rubia.

-Ciertamente—Dijo Sharin, viendo de reojo hacia el Uchiha y volviendo su mirada hacia Senkō de nuevo. Al ver que este se mantenía con los ojos cerrados la rubia recuperó su confianza otra vez.

-Pero viendo que mi hermano aun se encuentra con los ojos cerrados, no necesito el Yōkai para saber que por el momento su estrategia solo se limita a no dejarme usar este. Y aunque me hayan hecho perder 3 segundos de técnica, sigo teniendo 2 segundos más que Senkō.

-Cierto, pero en estos mismos instantes Senkō se encuentra recuperando ese segundo que gastó contigo. Y si tu quieres recuperar esos segundos también, no podrás usar la técnica—Minato.

-Y puedo esperar todo ese tiempo Minato, no te preocupes. Su error es suponer que solo soy tan buena como mi Yōkai. También puedo hacer otras cosas ¿saben? Como pelear mano a mano contra el Sharingan de tres aspas—Dijo Sharin, dándose la vuelta y lanzándose en contra del pelinegro, aprovechando que Senkō aún tenía sus ojos cerrados.

-¡No dejes que use el Yōkai contra ti! ¡Pon atención a sus ojos también!—Gritó Senkō al escuchar el sonido de golpes. Fue entonces que decidió abrir sus ojos con precaución.

-¡Ya lo sé! Tú concentrate en mantenerte al margen y recuperar ese segundo.

Desde la distancia. Shizuka, Ichirō, Yushiko y Akari se encontraban con los ojos cerrados, esperando que Minato, Senkō y Sharin se encontraran combatiendo.

-Escucho algunos golpes, Minato ya debe estar teniendo un duelo de Taijutsu con Sharin—Shizuka.

-Ya veo, entonces todo va de acuerdo con el plan.—Yushiko.

-Entonces hay que seguir esperando.—Ichirō.

-Correcto. ¿Ichirō-San, cuanto distancia crees que haya de Sharin a nosotros?—Akari.

-Calculando la velocidad de tiempo diría exactamente 80 metros.—Ichirō.

-¿Cómo rayos supiste eso con la velocidad del viento?—Shizuka.

-Mi nariz ha sido entrenada desde que era pequeño, es uno de los adiestramientos básicos que se les da a los ANBU al principio. Así que, calculando el tiempo que tarda en llegar a mi el perfume que usa Sharin-San, junto con la velocidad del viento, obtengo la distancia.—Ichirō.

-Sí, mi padre también tuvo un entrenamiento parecido. Como sea, retrocedamos lentamente, justo como acordamos—Akari.

-Muy bien—Shizuka.

-Entendido—Yushiko.

-Espero que todo salga de acuerdo con el plan.—Akari.

-Sino ya pensaremos en algo, solo concéntrense y nadie abra los ojos hasta que no sea seguro.—Ichirō.

-¿Qué te parece mi entrenamiento en Taijutsu Minato?—Dijo Sharin mientras intercambiaba algunos golpes sin dejar de ver fijamente a los ojos de Minato.

-No lo haces mal, el entrenamiento de Tokubetsu Genin es muy completo debo de admitir.—Minato tampoco perdía de vista los ojos de Sharin. Confiaba en que los reflejos de su Sharingan de tres aspas vislumbraran cómo se marcaban los nervios y venas alrededor de los ojos de Sharin, lo cual indicaba que estaba a unos instantes de activar su Yōkai.

-Por supuesto, no pasé 8 años de mi vida viajando nada más.—Sharin.

-Ciertamente—Minato.

-Lástima que ya ha pasado un minuto desde que estamos intercambiando golpes, justamente el minuto que necesito para cargar mi Kushin—Agregó la rubia, provocando que el pelinegro cambiara su semblante impasible.

Unos segundos después de aquellas palabras, Minato pudo ver venir uno de los puños de Sharin, pero este se logró sentir considerablemente más fuerte.

-Maldición, es fuerte.—Pensó el pelinegro, haciendo una mueca de dolor.

-Maldición, ya ha activado su Kushin. Incluso para Minato, eso será difícil de manejar—Pensaba Senkō, quién continuaba prestando atención a la batalla en caso de que fuera necesaria su intervención.

-Vaya, aun sin quitarme los ojos de encima y con mi Kushin activado, aun eres capaz de seguir mis movimientos. Has entrenado bien tu Sharingan—Sharin.

-Yo tampoco estuve perdiendo el tiempo estos 8 años—Respondió Minato.

-Pero mi Kushin no es solo velocidad ¿sabes? Me pregunto durante cuanto tiempo más podrás bloquear mis golpes de forma efectiva. O si los demás que esperan allá tras con los ojos cerrados, me verán venir cuando soy capaz de moverme más rápido de lo normal—Dijo Sharin con una sonrisa, provocando que por un momento el pelinegro vacilara. Lo cual aprovechó Sharin para colocarle una patada que en lugar de bloquear, el pelinegro debió evadir.

Minato salió disparado hacia la pared, estrellándose contra ella.

-Maldición—Senkō activo su Kushin al instante y se impulsó con toda velocidad hacia su hermana. Sin embargo, Sharin se había dado rápidamente la vuelta mientras tomaba una larga bocanada de aire.

-¡Yōton: Kaisekifu no jutsu! (Elemento Lava: Jutsu Sello de piedra de Ceniza)—De la boca de Sharin salió una masa de materia negra que se dirigía hacia el peliazul con gran velocidad.

-¡Eso Sharin! Mira Samui, yo le enseñé esa técnica a la hija de Naruto—Dijo Kurotsuchi mientras miraba el encuentro junto con su compañera de Akatsuki.

-Oye, te dije que no te distrajeras.—Samui.

-¡Oh no!—Senkō tambien quiso usar su Kushin para crear rápidamente un Gōkakyū no jutsu que contrarestara la técnica de su hermana, pero cuando tomó la bocanada de aire, la masa negra lo impactó, endureciéndose y apresionándolo, mientras la inercia lo lanzaba unos cuantos metros atrás.

-¡Chicos! ¡Va por ustedes!—Gritó Minato, al ver que Senkō también había fallado en contener a la rubia.

-Yushiko, protege a Akari y a Shizuka dentro de un escudo de Mokuton. Yo me encargo.—Ichirō.

-Esta bien, haré lo mejor Ichirō-San.—Yushiko.

-Maldición, aquí viene.—Dijo de una manera fría el joven Shimura. En ese momento un escudo circular de madera encerró a las tres Kunoichis justo en el instante que el golpe de Sharin fue bloqueado por Ichirō. El castaño hizo una mueca de dolor, pero logró contener el golpe.

Mientras tanto, Senkō que se encontraba en el suelo y envuelto por la masa negra endurecida, utilizaba la fuerza física que le proporcionaba el Kushin para poder liberarse. Al ver que lo había logrado, Kurotsuchi se impresionó.

-Wow, eso no debería pasar. El Kushin sí que vuelve muy fuertes a sus usuarios.—Kurotsuchi.

-Kurotsuchi, ¿Qué fue lo que te dije hace un momento?—Dijo Samui en tono de regaño.

-¿Cómo me vio venir con los ojos cerrados?—Pensó Sharin, sin embargo no tuvo más tiempo de darle vueltas al asunto, ya que Senkō se aproximaba por detrás. Así que bloqueo la patada de su hermano, mientras del otro lado bloqueaba los golpes certeros de Ichirō Shimura. Por un lado Sharin se encontraba lidiando con los golpes intensos y veloces del Kushin de su hermano, y por otro se mantenía sorprendida de que Ichirō pudiera apuntar golpes tan exactos con los ojos cerrados.

-Tu fuerza y velocidad son tan sorprendentes hermano.—Decía Sharin, ya que era perceptible a la vista y al oído la intensidad con la que Senkō realizaba sus golpes y la intensidad con la que Sharin los rechazaba. Las ondas de choque entre patadas y puños eran considerables.

-Sharin es una chica inteligente sin duda, todo este tiempo distrajo a Minato y a Senkō para cargar su técnica. Es la primera vez que veo al Kushin en acción, es como si el ninja pudiera usar el Shunsin no jutsu(Jutsu del cuerpo parpadeante) todo el tiempo, al igual que contar con una fuerza sobrehumana y una resistencia a la par con el Senjutsu.—Kankuro.

-Aunque el Senjutsu me sigue pareciendo mas notable. Los sentidos se agudizan más y la posibilidad de manejar energía natural aumenta aun más las ventajas. Aunque claro, el Kushin también tiene sus propias posibilidades favorables—Sasuke.—Pronto el pelinegro comenzó a pensar.-¿Qué pasa Minato, vas a dejar que te engañen de ese modo?—Sasuke.

Sharin seguía peleando contra Senkō e Ichirō, y aunque habían logrado que retrocediera un poco, llegó un momento en que la rubia decidió adueñarse de la ventaja.

-Eres rápido hermano pero no olvides que ahora soy tan rápida como tú….. y lo que hace la diferencia ahora es mi entrenamiento en Taijutsu, el cual es superior al tuyo.—En ese momento Sharin atrapo el brazo extendido de Senkō y lo jaló hacia ella, despegándolo del suelo para después cambiarse de posición y dirigir una patada hacia el abdomen del peliazul, provocando que la fuerza del Kushin lo dirigiera con gran rapidez al muro de contención, clavándole en este y dejándolo fuera de combate por algunos segundos.

-¡Senkō!—Gritó Ichirō al escuchar el estruendoso golpe. Sin embargo no tuvo tiempo de decir algo de nuevo, ya que ahora tenia toda la atención de Sharin.

-No entiendo como puedes pelear con los ojos cerrados Ichirō, pero ahora que es un duelo 1vs 1, dudo que puedas seguir la velocidad de mis golpes.—Sharin llevo a acabo una configuración de movimientos que combinados con la velocidad y fuerza que el Kushin brindaba, no tardaron en abrumar al joven Shimura, penetrando su defensa y dejándolo fuera de combate al hacerlo chocar contra el suelo de la arena. En pocos minutos, Sharin se había librado de dos Genin y una vez hecho esto, inmediatamente se dirigió al escudo de Mokuton. Usando su fuerza física para penetrarlo a golpes. En el interior las tres Kunoichis escuchaban los golpes del exterior, teniendo en cuenta que los chicos de afuera habían sido inhibidos. Sharin seguía llevando a cabo golpe tras golpe y Yushiko se mantenía concentrada en mantener el escudo estable. Repentinamente, dos Kunai se clavaron en la madera del escudo, uno del lado izquierdo y otro del lado derecho, Sharin se encontraba golpeando el escudo justo en el centro entre estos dos instrumentos. Era obvio que habían sido lanzados con el propósito de llamar la atención de la rubia, sin embargo no surtieron efecto, a pesar de que a estos Kunai estaban amarrados a un papel bomba.

-Me preguntaba cuánto tardarías Minato-Kun. ¿Creíste que me alejaría al ver los papeles bomba?, lo siento pero es un truco viejo y bastante obvio. No tendría sentido algo así cuando mi intención es derribar el escudo. Además de que las chicas recibirían daño también.—Sharin.

-¿Ah si?—Minato llevo a cabo tranquilamente un sello de manos. Los papeles bomba se encendieron.

-Otro intento absurdo, parece que estamos apostando en esto. Lo siento, pero no me vas a hacer dudar Minato-Kun.—Sharin.

-No me gusta apostar, y cuando lo hago soy bastante… obvio.—Minato.

Sharin estaba tan segura de sus palabras que no puso atención el tiempo que los papeles estaban encendidos. Sin embargo, cuando escuchó las últimas palabras de Minato, volteo por un segundo, solo para darse cuenta que recibiría de frente una gran explosión.

Toda la gente en la arena lucia verdaderamente sorprendida. Una nube de humo se formo al instante de la explosión, y de ella salió Sharin, con algunas quemaduras y heridas notables. En cambio Minato camino lentamente hacia el escudo. Durante este tiempo el humo se fue despejando, revelando que el escudo de Mokuton no presentaba un daño mas allá de los golpes que Sharin le había proporcionado.

-¿Ves?...—Minato toco con gentileza el monte curvo de madera, como si estuviera tocando una puerta, haciendo referencia a que el escudo no había sufrido ningún percance después de la explosión.

-¿Qué?—Se sorprendió Sharin mientras el Kushin se encargaba de curar sus heridas.

-Humph, me sorprende que esta vez no te hubieras dado cuenta de lo obvio… Sharin. Mi intención no era distraerte, mi verdadera intención era que pensaras eso para que recibieras todo el daño de la explosión. Una pequeña retribución por hace unos momentos, no sabes lo ridícula que te viste al quedarte voluntariamente a recibir mi ataque. El Mokuton es un elemento que puede dispersar grandes cantidades de energía y chakra a través del suelo, una explosión, que no es más que una masa de cierta energía dirigida a todas partes, es lo mas fácil de bloquear por parte del escudo. ¿No te parece? Son los golpes concentrados que estabas haciendo, lo que puede penetrar el escudo. Así que desde luego que lo tenias en mente, solo que tardaste en darte cuenta que yo también lo sabia.—Minato.

A la distancia, Sasuke Uchiha sonreía entre dientes sin que nadie se diera cuenta.

-Tchu, ahora que lo dices tiene sentido. Fue mi culpa por creer que no podría ser engañada de nuevo por tu mente fría, lo que me llevó a ser engañada. ¿Qué se la va hacer?, pero…..ahora que estoy curada. ¿Como piensas contenerme Minato-Kun?—Dijo Sharin al encontrarse restablecida de nuevo.

-No lo hará sólo hermana. Aun no nos has vencido a nosotros tres. El Kushin también puede curarme, ¿recuerdas?—Dijo Senkō colocándose a un lado de Minato.

-Sus golpes son en verdad dolorosos Sharin-San, pero estoy bastante acostumbrado al dolor más llevadero de todos… que desde luego es el dolor físico.—Ichirō.

La gente aplaudía con entusiasmo al ver que los Genin se habían puesto de pie nuevamente. El encuentro había apuntado a una nueva dirección y no parecía que fuera a terminar tan pronto como se pensaba.

En la guarida de Jitsu…..

Las profundas cavernas en las que se encontraba el cuartel principal de Jitsu estaba mas ruidosas que de costumbre. Las voces de aproximadamente 300 Shinobis resonaban en una ronda de infinitos ecos que se volvía difícil llevar a cabo una conversación. El escándalo hubiera continuado si una peliroja no los hubiera mandado a callar.

-¿Quieren callarse ya-ttebane?, las voces de todos ustedes se repiten una y otra vez en esta maldita cueva. Si no fueran tantos estaría bien, pero parece que estoy escuchando murmullos y me estoy volviendo loca.—La voz aguda e imponente de Kushina Uzumaki también tuvo su propio eco. Reafirmando sus demandas por si se diera la difícil situación de que alguien no la hubiera escuchado. Tal vez muchos de ellos hubieran recibido golpes en vez de palabras si la pelirroja no se hubiera encontrado encadenada a una cómoda silla de acero clavada a la sólida piedra. Uno de los tantos Shonobis con abrigos negros de Jitsu estaba apunto de desafiar a aquellas palabras, sin embargo otra pelirroja lo detuvo.

-No, ella tiene razón, chicos, guarden sus energías y relájense, creo que ya hablaron todo lo que tenían.—Las palabras de la Kunoichi de cabellera roja y abrigo blanco fue una orden sin duda, ya que los 300 Shinobis respondieron al unísono y con gran disciplina.

-Entendido Sumiko-Taichō.—De nuevo, el sonido genero un eco casi igual de ruidoso.

-Aishhhh, si no tuviera estas cadenas les patearía ahora mismo-ttebane.—Kushina.

-Ese fue el último de sus alientos, ya no harán ruido Kushina-San.—Sumiko.

-Así que también eres otra miembro del clan Uzumaki, no puedo creerlo. ¿Cuantos miembros mas de nuestro clan están en esto?—Kushina.

-Mi hermano mayor Yujin, y mi hermana menor Azumi.—Sumiko.

-Tsk, ¿Cómo es que su hermano mayor pudo involucrarlas en todo esto?—Kushina.

-No se atreva a criticar la autoridad de mi hermano. Tal vez le tenga respeto, pero no le permitiré que hable de él como si comprendiera lo que esta diciendo.—Sumiko.

-Respeto, lo siento, pero perdí todo el respeto por ustedes cuando me revivieron en estas condiciones-ttebane.—Kushina.

-Yo no estuve de acuerdo, pero era necesario, estoy segura de que mi hermano ya pidió disculpas por eso.—Sumiko.

-Pareces una chica ruda, ¿Por qué hacer algo tan ridículo como pedirle disculpas a alguien muerto?—Sumiko se quedo en silencio, el cual fue interrumpido por la repentina llegada de cinco individuos.

Uno de ellos era Yujin, que avanzo solo un paso para agacharse a desclavar el Kunai del suelo que había servido como marca del Hiraisshin.

-¿Hermano y….?

-Hola, Hola Sumiko-Chan, ¿me extrañaste?—Dijo en un tono burlón Kasumi, mientras se recargaba en el cuerpo de Yujin.

-Kasumi, así que sigues con vida.—Respondió la pelirroja con un rostro de fastidio.

-Vamos, pensé que pondrías una cara de mas sorpresa Sumiko-Taichō.—Kasumi.

-¿Pero que dice Kasumi-Taichō?, si estoy feliz de confirmar que es tan difícil de matar como una cucaracha.—Sumiko.

-¿Que dijiste mocosa en tomatada?—Kasumi.

-¡Hey!, ¿Qué tiene de malo eso-ttebane?—Dijo Kushina algo furiosa.

Kasumi dirigió toda su atención hacia la mujer que le había dirigido la palabra.

-¿Ehhhhh?, ¿Quién es ella?—Kasumi.

-Es Uzumaki Kushina, la madre del destello Naranja Uzumaki Naruto.—Yujin.

-¿Huhh?, ¿así que usaron el Edo Tensei después de todo? Ehhhh, disculpe Kushina-San, no tengo nada en contra del rojo, después de todo es el color de la sangre, mi favorito claro, después del rosado.—Kasumi.

-Je, ¿te refieres a tu pelo de chicle?—Sumiko.

-¿Parece que tu y yo vamos a seguir llevándonos tan bien como antes ah?—Kasumi.

-Supongo pero por otro lado…. es una lastima que no le pueda dar mis felicitaciones al dragón de la hoja.—Sumiko.

-¿Qué dices?—Pregunto Kasumi más relajada.

-Supongo que no lo sabes, pero Sarutobi Konohamaru esta vivo. Se encuentra internado en el hospital de Konoha. Aun esta inconsciente pero estable, es probable que despierte uno de estos días. Ya estoy esperando por el día en que termine lo que empezó.—Sumiko.

-Je, así que Konohamaru-Kun sigue con vida.—Kasumi.

-Son los enemigos de mi hijo pero no siento que sean tan distintos a lo que significa una familia. Esas chicas pretenden odiarse, pero en realidad se tienen cariño y respeto. Tal vez pueda convencerlos de que no peleen, se que hay bondad en cada uno de ellos.—Era lo que pensaba Kushina, hasta que se escucho la voz de otro individuo alto y de abrigo blanco.

-Basta de tonterías, lleven a este insecto al calabozo.—Dijo el Fukitsu Jinchūriki Gyūki, que inusualmente traía una mascara de toro color carmesí, a diferencia de la blanca que todos Fukitsu Jinchūriki solían usar. Lanzó al suelo a Isao Rinzu, que lucia asustado e intimidado.

-Tan pronto llegamos y ya quieres dar órdenes Gyūki-Taichō.—Kasumi.

-Los perdedores no deberían quejarse.—Hachibi.

-Jajajaja, vamos Gyūki-Taichō, no sea tan malo con ella.—Sumiko.

-Tus carcajadas no me ayudan mocosa.—Kasumi.

-Ese tipo de la máscara, es distinto a los demás. La sensación que me da no me gusta. Tiene el chakra de un Bijū, pero es diferente.—Pensaba Kushina con ansiedad, hasta que otro acontecimiento llamó su atención.

Isao Rinzu comenzó a arrastrase por el suelo. Temblaba y jadiaba de una manera muy ansiosa, su respiración era irregular y sus movimientos demasiado torpes. Parecía como si acabara de ver algo que lo atormentaba de maneras inimaginables.

-Aléjate, aléjate de mi demonio. ¿Qué eres?, ¿como es que alguien como tu puede matar a cientos tan rápido y de esa manera?—Decía Isao con los ojos cerrados y asustado.

-¿Te refieres a tus patéticos aliados?, la verdad no creí que tantas personas pudieran seguir a una basura humana como tú, supongo que por eso los nidos de insectos son tan grandes y asquerosos. Aunque por otro lado…. se sintió tan bien aplastar a tanta alimaña como iba apareciendo. Jejejeje.—Mientras hablaba, las piernas negras de gigantesco capitán avanzaban poco a poco. Isao podía sentirlas, y a cada paso retrocedía como cangrejo esforzándose por no abrir lo ojos para ver al siniestro ser. Sin embargo la duda termino sobreponiéndose, haciendo que este abriera los ojos, revelando un iris de color malva.

-¿Ohh, eso es….?—Sumiko.

-Si, el Byakugan.—Kasumi.

-Así que logro implantárselo.—Sumiko.

-Si, el tonto de Isao no perdió el tiempo. Ahí esta el pobre miembro del clan Hyūga, al menos se dignaron a anestesiarlo para mantenerlo con vida, tal vez pensaban que les serviría para negociar algo mas. Escuche que el clan Hyūga le tenia mucho cariño.—Dijo Kasumi señalando a un hombre con los ojos vendados y recostado inconsciente en el suelo.

-¿Pero, porque esta comportándose como si hubiera visto el mismo infierno?—Sumiko.

-Seria fácil para ti decirlo, pero incluso yo que crecí alrededor de asesinatos y muerte…..digamos que fue algo impresionante de ver.—Kasumi.

-¿A que te refieres?—Sumiko.

-Cuando llegamos, Isao nos estaba esperando. El muy imbécil tenía un rostro de superioridad y un aire de todo poderoso. El Byakugan ya estaba en sus ojos. Así que con toda confianza y altanería dejo que nos fuéramos integrando en el campamento, estábamos rodeados por al menos 300 bandidos, y solo éramos Yujin, el capitán Gyūki y yo; ya habíamos mandado de regreso a los soldados de Jitsu que nos acompañaron. Se suponía que era yo quien se encargaría de Isao, pero después de mi batalla con Konohamaru-Kun, no era más que una nube parlanchina que andaba por ahí. Y Yujin, aunque hubiera querido hacer las cosas fácilmente fue el capitán Gyūki quien tomo la palabra. Isao solo estaba de hablador, exigiendo que decidiéramos quien seria el primero en pelear con él. Así que Gyūki- Taichō dio un paso al frente y todos abrieron un circulo lo suficientemente extenso para que tuvieran espacio para pelear. Desde luego que Isao no se sintió intimidado por la estura del capitán, el creía que con su nueva adquisición nos despacharía a cada uno como si fuéramos niños. Así que Isao realizo sus sellos y activo el Byakugan. En todo ese tiempo el capitán Gyūki no había dicho ni una palabra, pero al ver que el Byakugan de Isao estaba activado, inicio una corta charla con él.

-Así que mi adversario posee el Byakugan, escuche que es el Dōjutsu que lo puede ver todo. Y dado que no eres un usuario natural, debiste estar aun mas sensible a la experiencia de ver todo a tu alrededor.—Hachibi.

-Tome mis entrenamientos y precauciones, para que la primera vez que lo usara no me sintiera tan fuera de ritmo, pero tienes razón en que me siento mas sensible de lo normal, supongo que con el tiempo llegare a acostumbrarme. Es una lastima que no te pueda decir si lo logre, ya que cuando se atrevieron a entrar aquí, estaban mas que muertos. Jajajaja.—Isao.

Kasumi continuó narrando.

-Isao no dejaba las risas estúpidas y soberbias, y por otro lado los demás bandidos no dejaban de animarlo dándole porras y tratando de intimidar al capitán Gyūki. No puedo creer que hubiera trabajado durante tanto tiempo con esos payasos, pero era la primera vez que me sentía incomoda con la espera. Era la primera vez que podía escuchar con más atención el silencio de alguien sobre los ruidos de esas 300 personas. El capitán Gyūki dejo que siguieran riéndose por unos segundos más, quería asegurarse que Isao y algunos de los 300 bandidos lo escucharan. Así que tan pronto bajo la intensidad de las masas el capitán solo dijo 2 palabras.

-Obsérvame bien.—Gyūki.

Isao tuvo un breve silencio incrédulo cuando el capitán desapareció frente a sus ojos…luego….luego comenzó la masacre. Gyūki-Taichō apareció frente a un de los bandidos y lo partió en dos, de ahí, de ahí siguió sin detenerse, sin bajar la intensidad de sus apuñalamientos y degollaciones. Su cuerpo negro tomaba formas extrañas y desgarraba por todos lados la piel de la multitud, nunca uso ninjutsu o Genjutsu, todo lo que hacia era cortar, aplastar o cualquier cosa que terminara creado chorros y chorros de sangre. Todo, todo sin ruidos, palabras o risas que delataran que lo estaba disfrutando. Su silencio y creatividad para privar de la vida a alguien era suficiente para notar que estaba pasando un buen momento lleno de delectación y placer. Los restos que yacían tirados en el suelo, se volvían a hacer añicos cuando el capitán pasaba por ahí. Incluso el frío y serio de Yujin me dijo que buscaría al miembro del clan Hyūga y desapareció, no quería seguir viendo la ejecución. Después de toda la gente comenzó a huir del campamento hacia nuestra dirección. El aire siniestro del capitán dejo claro que nadie escaparía así que si los cazaba, sin duda tu hermano terminaría lleno de sangre, así que se fue, y yo, como yo era intangible me sentía como un testigo desafortunado. Pero Isao, Isao lo podía ver todo. En todas direcciones, ángulos, profundidades podía ver a sus camaradas morir uno a uno, ¿te das cuenta?, era un novato con el Byakugan, así que aunque cerrara los ojos seguía viéndolo todo, observando con lujo de detalles como moría alguien. Y la nieve, la nieve se pintaba tan fácilmente de carmesí. Para cuando termino todo, la máscara y el abrigo del capitán eran completamente rojos. Así que simplemente se lo quito revelando que eran una masa oscura desde sus entrañas, lo cual termino por desquiciar a Isao, no fue necesario someterlo o algo por el estilo, el miedo lo había dejado petrificado. El capitán invocó un abrigo nuevo, Yujin llego con el miembro del clan Hyūga y nos fuimos lo más pronto posible porque tres rocas gigantescas se nos venían encima, ya sabes, Naruto y Yusei.

-¿No estas bromeando ahora o si?—Sumiko.

-Dejemos las bromas para después, tenemos que prepáranos ¿recuerdas? Ya no lo pienses, no debí habértelo dicho tu hermano me va a regañar.—Kasumi.

-¿Entonces es verdad?—Pregunto Sumiko impresionada.

-Te dije que lo olvidaras mocosa, ¿pero que importa?, toda esa gente eran asesinos de todos los rincones del planeta. Merecían…merecían morir.—Kasumi se marcho sin lucir tan segura de sus palabras como solía hacerlo. Sumiko por otro lado decidió tomar cartas en el asunto para dejar de escuchar los sollozos desgarradores de Isao. Así que de un solo golpe lo dejo inconsciente y después lo levanto entre sus brazos como si se tratara de algo tan ligero como el papel.

-Yo lo llevare al calabozo.—Sumiko.

-Bien, yo tengo que reportarme con Kazuto. En muy poco tiempo comenzaran las cosas.—Gyūki.