Yushiko Senjū abrió la semiesfera y de ella salió Sarutobi Shizuka. Giraba su cuello y estiraba sus piernas como si de un calentamiento se tratase, pero su compañera se quedó en el interior de la esfera y con los ojos aún cerrados.

-Veo que has decidido abrir los ojos —Dijo la rubia al ver como la castaña oscura se acercaba.

-Era algo que ya se había planeado. A estas alturas, los demás ya debieron haber mermado un considerable tiempo de tu Yōkai. En el mejor de los casos, quizá y ya ni siquiera te quede un solo segundo. Pero aun si tuvieras tiempo, ya no cuentas con el Kushin o el suficiente chakra para capitalizar la increíble ventaja de leer las intenciones de tu oponente —Le respondió la joven Sarutobi.

Sharin sonrió para aparentar seguridad. Después de todo Shizuka había hecho un juicio bastante acertado de la situación. El Kushin era una de sus principales técnicas para complementar la habilidad del Yōkai, pero ya no contaba con el chakra suficiente para mantenerlo activo. Por otro lado, tampoco podía arriesgarse a usar jutsus elementales o técnicas como el Rasengan, no sin contar con al menos 6 segundos del Yōkai o el Kenbō. Esta vez, tenía que hacer sellos manuales que delataban la naturaleza de sus ataques, y necesitaba de un clon de sombras para realizar el Rasengan.

-Aún así, ¿no te parece arriesgado enfrentarte sola a mi?—Agregó Sharin, en un intento por ganar más tiempo.

-No, no lo creo—Dijo Shizuka antes de abalanzarse sobre la rubia a gran velocidad.

Sharin se sorprendió tanto de aquel impulso explosivo, que intentó dar un salto para atrás con el propósito de evadirlo. Sin embargo, se apoyó demasiado en su pierna herida, y el dolor intenso evitó que se alejara lo suficiente.

-Maldición, aún estoy en el rango de ataque—Pensó la rubia.

Sin embargo, a pesar de haber estado por un momento a merced de Shizuka, la patada que finalmente decidió lanzar esta en contra de la rubia, se estrelló con el suelo de la arena, generando un gran cráter que cuarteó pedazos de suelo y los levantó, junto con piedras y algunas nubes de polvo.

Los espectadores en las gradas estaban impresionados con el despliegue de fuerza bruta por parte de Shizuka Sarutobi. Y Sharin no era la excepción.

-Increíble Sakura, Shizuka es tan fuerte como tú —Decía Ino impresionada, después de ver como la alumna de la pelirosa había dejado el suelo de la arena.

-Y da casi tanto miedo, también —Agregó Sai con una sonrisa irónica.

Sakura sonrió en señal de aprecio por los halagos, pero quería dejar en claro que todo el mérito era de Shizuka.

-Shizuka es una prodigio para concentrar su chakra. Yo tan solo empecé con ella y Yushiko con los entrenamientos en ninjutsu médico, pero en poco tiempo ya era capaz de concentrar chakra en sus fibras musculares. Su entendimiento del flujo de chakra y de la anatomía de su cuerpo es impresionante, algo que nunca había visto en alguien de su edad, es como si pudiera ver a través del cuerpo humano. Con un poco más de entrenamiento, su fuerza superará con creces a la mía y a la de cualquier técnica similar, incluida el Senjutsu y el Kushin.

-Maldición, si no hubiera usado el Yōkai ese golpe me habría acabado. Esa fuerza bruta, está incluso al nivel del Kushin. No, puede que incluso sea superior —Pensaba la rubia después de haber evadido el ataque —. Y no solo es capaz de traducirla en golpes, también la usó para impulsarse. No podré usar el Kenbō con una rival así, sería muy peligroso. Aunque aparenten ser muy similares, el Kenbō y el Yōkai sí tienen diferencias importantes en cuanto a su ejecución. El Kenbō no realiza un enlace con la mente del adversario, tengo que mirarlo a los ojos si quiero que el efecto dure más de un segundo. Consume más chakra, ya que a diferencia del Yōkai, el Kenbō sí interviene directamente con los procesos cognitivos de mi adversario. Pero la razón más importante por la que no puedo usarlo con ella es el Taijutsu. El Kenbō no borra como tal las intenciones, simplemente las pone en pausa, pero eso no significa que estas no hayan sido registradas por su cuerpo, ya que los procesos cognitivos del cerebro ocurren en un instante. Por lo que sus golpes vendrían acompañados de cierta inercia, que a esa fuerza y velocidad no podría ver venir, seguirían siendo capaces de hacerme daño. No vale la pena el riesgo. El Kenbō solo es bueno a la distancia, cuando mi adversario está en reposo o en su defecto, cuando cuento con la velocidad y fuerza del Kushin.

-Vi tu mueca de dolor cuando saltaste hacia atrás Sharin, así que la única forma en la que pudiste evadir mi golpe fue utilizando tu Yōkai ¿o me equivoco?

De nueva cuenta, la hija de Konohamaru demostraba que ponía mucha atención a los detalles, algo que le traería muchos problemas a Sharin en el futuro.

-Lo reconozco, había pasado un minuto desde que había derrotado a Akari y saliste de la defensa de Yushiko a enfrentarme. Y ahora he tenido que usar ese segundo que había obtenido, contigo —Expresó la rubia. Aunque esto significaba un mayor problema del que quería aparentar.

Había una técnica que le ayudaría a Sharin a terminarlo todo, ya que incluso Senkō ignoraba su existencia. Esta había mostrado su eficacia en contra de Ichirō, y al igual que con el Yōkai, podía usarla simultáneamente y en un rango de 25 metros, que era el alcance de su vista penetrante. El único requisito era que sus adversarios se encontraran con los ojos abiertos. Pero el verdadero inconveniente en esos momentos era que hacía uso de 4 segundos del Yōkai. Y Sharin solo contaba con tres segundos de los cuatro. Lo que significaba que tenía que sobrevivir un minuto más contra Shizuka y sin tener que usar el Yōkai o el Kenbō. Sin embargo, al ver la fuerza bruta de la joven Sarutobi, comenzaba a dudar de que eso fuera posible.

Por otro lado, alargar la pelea tampoco era una opción. Con su vista penetrante, Sharin podía ver a través de la semiesfera de madera de Yushiko. Y esta se encontraba curando a Minato con ninjutsu médico. En cualquier momento, el pelinegro podía estar de vuelta en combate. Además de que su hermano solo se encontraba bajo la influencia de un Genjutsu, en cuanto se dieran cuenta después de haber curado a Minato, la pelea estaría oficialmente perdida para ella. No solo tenía que sobrevivir un minuto en contra de Shizuka, sino que también tenía que involucrar a Yushiko Senjū en la pelea cuanto antes. La rubia debía de tomar una decisión.

-Bien, entonces no dejemos pasar ni un minuto más —Dijo Shizuka, volviendo a su postura de pelea. Sin embargo, en ese momento, solo recordó haber visto como las pupilas de zorro de Sharin se contraían. Inmediatamente después, Sharin emprendió carrera a toda velocidad hacia la semiesfera de madera en donde se encontraba su compañera de equipo, pero ella no pudo moverse. Era consciente de lo que sucedía a su alrededor, pero sus piernas no se movían. Después de un segundo, se sintió normal de nuevo. Puso su mano frente a ella, abriéndola y cerrándola rápidamente para comprobar que había recuperado el control de su cuerpo —. Bien, no llegarás muy lejos con ese truco Sharin-Senpai, esto se acabó —Shizuka flexionó las piernas y apoyó ambas manos en el suelo como una corredora profesional antes de empezar una competencia de velocidad, quería el máximo impulso cuando saliera tras de Sharin. Y lo había logrado, levantando pedazos del suelo en cuanto sus piernas dejaron el suelo

En el momento en que la hija de Naruto escuchó el estrepitoso ruido que dejó detrás de ella, se detuvo. Solo estaba a unos cuantos metros de llegar a su objetivo cuando se dio media vuelta y volvió a hacer contacto visual con la pelinegra. Shizuka se sorprendió al ver de nueva cuenta cómo las pupilas de Sharin se contraían y esta se apartaba del camino con un brinco urgente. Por poco y la Sarutobi hacía el contacto que le daría la victoria, ya que la fuerza a la que se había impulsado era tremenda, pero después de pasar de largo a Sharin, a Shizuka le fue imposible detenerse, pues había perdido el control de su cuerpo de nuevo. Impactó la semiesfera de madera de Yushiko con fuerza, de lado a lado, y llevándose con el golpe a la joven Senjū.

Las jóvenes Kunoichis del equipo Sakura rodaron varios metros. La primera en detenerse con la fricción del suelo fue Yushiko, seguida de Shizuka, quien recuperó la motricidad y utilizó manos y pies para detenerse a sí misma. Yushiko se quejaba en el suelo, pero aun se encontraba consciente. Rápidamente, Shizuka fue en su auxilio.

-¡Yushiko!, ¿te encuentras bien?

-Me quedé sin aire por un momento, y me duele mucho el hombro derecho, pero estoy bien.

-Déjame ver.—Dijo Shizuka mientras le levantaba la manga para ver el estado del golpe. Las secuelas fueron una mancha roja que en poco tiempo se volvería un moretón gigantesco—. No hay fracturas Yushiko, estarás bien.

-Aunque duele como si tuviera algunas, ¿pero qué fue lo que pasó?

-Sharin me la jugó, eso es lo que pasó. Usó una técnica extraña contra mi, primero para provocarme, y luego para hacerme perder el control cuando me encontraba en movimiento. Te mira a los ojos, y es como si todo lo que quisieras hacer, no lo pudieras llevar a cabo. Incluso respirar. Es muy extraño. De tal forma que cuando salí impulsada y me miró, por un segundo me fue imposible hacer algo para detenerme o incluso acomodarme para recibir el golpe cuando me estrellé con tu defensa de madera.—Dijo Shizuka antes de sentir un cosquilleo que resbalaba desde su cabeza, pasando por las mejillas y desapareciendo en su barbilla.

Yushiko rápidamente se precipitó hacia su amiga, sacando una venda de su bolsa de herramientas y utilizándola para absorber la sangre que escurría por la cabeza de esta.

-Shizuka, estás sangrando.

-Sí, lo sé. Debe haber sido cuando golpeé tu defensa de madera.

En las gradas, todos se encontraban impresionados por el repentino giro en los acontecimientos que se había suscitado de nuevo.

-Impresionante, por un momento creí que Shizuka tenía la victoria, pero...—Dijo Ino, que se había quedado pensativa, pues aun no había terminado de entender lo que acababa de pasar.

-Lo sé, algo extraño sucedió antes y durante el ataque de Shizuka—Comentó Sai, de igual manera intrigado.

-Quizá y aún hay secretos que desconocemos del Kitsugan—Agregó Sakura, temiendo por que sus alumnas se encontraran en una situación complicada.

En el palco VIP, Hinata lucía un rostro de alivio, el ataque de Shizuka por poco impactaba a su hija, pero de nueva cuenta, esta se las había arreglado para continuar en la batalla.

-Sharin debió haber usado el Kitsugan de nuevo para contrarrestar la destreza física de Shizuka. ¿La hija de Konohamaru sí que se ha vuelto muy fuerte no crees Hanabi?—Preguntó Hinata con una sonrisa.

-Sí, bueno, ha mejorado mucho. Konohamaru ha hecho un buen trabajo como padre—Respondió Hanabi, aunque con un dejo de nostalgia y melancolía que su hermana advirtió.

-¿Pasa algo Hanabi?

-¿Qué?—Hanabi pronto reparó en que había exteriorizado sentimientos que deseaba ocultar—No, no pasa nada hermana, simplemente no me gusta pensar en que después de tanto esfuerzo, alguien tiene que ser el vencedor y el otro el perdedor.

-Lo sé, también he estado pensando lo mismo, pero algo me dice que esta batalla derivará en grandes resultados para todas las partes involucradas.—Concluyó Hinata, volviendo su atención al encuentro que se estaba llevando a cabo.

Yushiko terminaba de ponerle un vendaje alrededor de la cabeza a Shizuka, pero en el momento en el que la ajustó, sintió un dolor punzante en el brazo herido debido a un movimiento involuntario que había hecho.

-Descuida Shizuka, estoy bien. Es normal, moví demasiado el brazo para ajustar la venda—Dijo Yushiko, mientras movía su brazo golpeado con precaución para acostumbrarse al dolor—¿Qué haremos ahora entonces? No he terminado de curar a Minato, y está la nueva habilidad de Sharin.

Shizuka lo pensó por un momento, no perdía de vista a la rubia. En medio de ellas se encontraban los chicos, inconscientes y cubiertos de algunos escombros de madera. Y a unos metros alejada, Akari.

-¿Puedes pelear Yushiko?

-Sí.—Respondió decididamente.

-Bien, porque puede que ese sea nuestro camino hacia la victoria. Sharin también está herida y tiene menos chakra que nosotras. Y no importa qué nuevas habilidades tenga en el Kuroi Kitsugan, al igual que con el Yōkai, debió restarle chakra y tiempo de ejecución en sus técnicas. Lo que nos da un margen de 2 minutos para ganar esto. Y creo que si trabajamos juntas podremos hacerlo. ¿Qué dices Yushiko?

-Todos se han esforzado tanto en el campo de batalla para darnos esta oportunidad.—Decía la joven Senjū mientras miraba de soslayo a Senkō, quien aún continuaba inconsciente—No pienso ser la única que no hizo lo mismo.

-Entonces está decidido, nos toca ganar esto Yushiko.

A la distancia, Sharin recuperaba algo de aliento y chakra, sin dejar de observar con sumo detenimiento a sus dos rivales.

-Parece que se han decidido a enfrentarme—Pensaba Sharin, mentalizándose para los momentos decisivos que derivarían de su encuentro con Sarutobi Shizuka y Senjū Yushiko— Es lo que planeé desde un principio, a sabiendas también de que implicaba un riesgo alto. He usado dos segundos de ejecución para poder involucrar a Yushiko en la pelea y de paso herir un poco a las dos. Pero en consecuencia, ahora tengo que sobrevivir por tres minutos a un enfrentamiento con dos Kunoichis que poseen más chakra que yo. Pero estoy lista. Seré un miembro de Akatsuki y ayudaré a mi padre a restablecer la paz que tanto le costó obtener—Sharin.

La rubia podía ver los labios de Shizuka moverse. Parecía estar dándole indicaciones a Yushiko.

-Debido a que yo soy la de la destreza física, enfrentaré a Sharin cara a cara. Tú dame soporte en la medida de lo posible. Cuando veas que me alejo repentinamente de Sharin, has lo que hemos estado practicando. Y cuando veas que Sharin encuentra una abertura para contra-atacarme, dame algo de tiempo para responder. Si lo hacemos con cuidado y sin precipitarnos, podemos ganar esto, estoy segura.—Dijo la joven Sarutobi.

-Entiendo Shizuka, no te preocupes, puedo con todo lo que me pides y más.

-Entonces no dejemos pasar más tiempo, que eso solo la beneficia a ella.—Agregó, antes de salir disparada a toda velocidad hacia Sharin.

-Aquí viene.—Pensaba la rubia mientras subía la guardia.

El duelo de Taijutsu comenzó y de pronto, el silencio gobernó a los espectadores. Era increíble, como los golpes, patadas y bloqueos trascendían en ecos a través de todo el recinto. Si por el ángulo, existía algún movimiento o acción que no alcanzaba a distinguirse, el sonido se encargaba de retratar con sumo detalle todos y cada uno de ellos.

A diferencia de su encuentro anterior con Shizuka, Sharin lucía más concentrada esta vez y la joven Sarutobi lo notó.

-Su Taijutsu es bueno, pero al mismo tiempo, se mantiene al margen. Me pregunto si...—Pensó Shizuka antes de lanzar un golpe que iba impregnado de su gran fuerza física.

En lugar de bloquear, la rubia optó por evadir el golpe y retroceder unos pasos. Por su parte, Shizuka volvió a acercarse para renovar el combate.

-No vi que las venas y nervios de tus ojos se marcaran, pero aun así pudiste ver venir mi golpe—Decía Shizuka mientras mantenía un intercambio de golpes con la rubia.

-Contar con una habilidad como el Yōkai, hizo que me olvidara de otras tácticas y aspectos que te ayudan a leer los movimientos de tu rival. Mi duelo con Minato me lo recordó. A pesar de ser usuaria del Kushin, él era capaz de anticipar mis técnicas simplemente con fijarse en mi flujo de chakra. Mi Kuroi Kitsugan también cuenta con la vista penetrante del Byakugan, esto me ayuda a ver los canales de chakra y su flujo. Al igual que la concentración de chakra en ciertas partes de tu cuerpo. Y he notado que antes de lanzar un golpe de fuerza descomunal, acumulas chakra en tus biceps. O en el caso de una patada, en tu abdomen y en muslos. Esos golpes son los que tengo que evadir.

-Ya veo. Así que has sabido aprovechar las habilidades que heredaste del Byakugan.

-Afortunadamente, siempre conté con la ayuda de mi abuelo. Él es el mejor maestro que puedes tener cuando se trata del Byakugan.

Shizuka sonrió de una forma extraña que a Sharin le fue imposible no notar.

-Ya veo, me alegro por ti Sharin. Pero, necesitarás más que eso para vencernos.—Dijo Shizuka antes de alejarse varios pasos de Sharin, lo cual tomó a la rubia por sorpresa.

Unos instantes después una gran cantidad de ramas levantaron un fragmento del suelo en el que Sharin residía de pie, elevándola varios metros en el aire. Yushiko retrajo las ramas y Sharin se quedó suspendida por unos momentos y sin nada en lo que pudiera apoyarse para esquivar lo que estaba por venir.