La Primera Espada de la Niebla
-Hola, ¿hay alguien aquí?, ¿Qué demonios esta pasando?-Decía una rubia mientras caminaba de un lado a otro en un espacio prácticamente vacío, en el que solo había extrañas figuras cúbicas por todos lados y en un orden aleatorio y anormal. Sharin finalmente optó por sentarse fastidiada.-Esta debe ser la dimensión de Sasuke-Sama y Kakashi-Sensei, así que no podre salir hasta que me saquen de aquí. Pero no entiendo ¿porque Azumi?, ¡ahh! como sea no puedo hacer nada, maldición. Me pregunto si mi hermano..., si, el estará bien, así como me protegieron el ya debe encontrarse seguro ahora, de eso no hay duda, la alianza actúa rápido. Solo espero que me saquen de aquí pronto, yo también quiero hacer algo. Después de todo, prácticamente ya soy un miembro de Akatsuki ¿no?-Finalmente Sharin se acostó dejando caer su torso y piernas en el suelo. Pero cuando lo hiso su cabeza se reclino hacia taras, pudiendo ver con sus ojos algo clavado unos cubos adelante, y que por estar todo este tiempo de pie no pudo ver debido al ángulo en el que se encontraba. Al ser algo que no parecía ir con las características de aquel lugar Sharin se mostro interesada.
-¿Qué será eso?-Sin cambiar de esa posición infantil, Sharin uso la vista ligeramente penetrante de su Kitsugan, ya que el objeto no se encontraba a mas de 100 m de ella. Cuando lo vio le perdió interés inmediatamente.-Bahh, es solo un Kunai, bueno aunque es de un tipo que no había visto, como sea después de aquellas llamas negras que aparecieron de repente debió ser algo que se coló de afuera, Sasuke-Sama ya debe estar peleando con alguien también.
En la arena...
Samui fue levantada por aquella masa de agua ascendente, haciéndola retroceder, regresando de nuevo al agua en calma. Lo que había sido el círculo que mantenía fuera de contacto con el agua a Jitsu, comenzó a llenarse amigablemente de esta, subiendo poco a poco a los 33 Shinobis, hasta que estos se encontraron al nivel del agua que había inundado toda la superficie de la arena.
-¿Que fue eso?, ¿no te parece que estas jugando de mas Suigetsu?, creo que un miembro de Jitsu solo para ti es mas que suficiente.-Dijo Samui al aire, ya que nadie se encontraba con ella, pero desde luego que había sido escuchada, ya que después de esta llamada de atención, una figura comenzó a formarse a partir de la superficie liquida hasta que tomo la identidad de Suigetsu.
-No te enojes conmigo ¿quieres?, eso no lo hice yo.-Dijo Suigetsu que ya se encontraba de pie a lado de su compañera, con Kubikiribōchō enfundada en su espalda.
-¿Entonces...?-Samui.
-Si, debe ser cosa de esa chica del clan Uzumaki. No se mucho de ello, pero alguna vez escuche a Karin hablar sobre lo poderosa que era la Tokubetsu Genin de su aldea. Dijo que en un futuro, Uzugakure tendría finalmente a un Uzukage digno de aquel nombre.-Suigetsu.
-Y eres tan malditamente orgulloso y estúpido que jamás se te ocurrió preguntar ¿no es así?-Samui.
-Je, eso no hubiera importado. Se supone que tenía que mantenerse en secreto así que no me hubiera dicho nada mas.-Suigetsu.
-En ese caso yo me encargaré de averiguarlo. Se que tienes asuntos pendientes con ambos, pero solo puedes encargarte de un traidor a la vez.-Samui.
-Je, entiendo, solo asegúrate de que reciba su merecido.-Suigetsu llevo su mano a la espalda, tomo a Kubikiribōchō del mango, le dio varias vueltas como si se tratara de un simple juguete y después la dejo caer en el agua, sin embargo cuando esta hiso contacto con ella, no se hundió, si no que se clavo, como cuchillo en madera.
Kai y Azumi se encontraban en la delantera frente a frente con Samui y Suigetsu, detrás de ellos Yujin y los 30 abrigos negros.
-Aquí vienen.-Kai blandía a Samehada, preparándose para lo que se avecinara.
-Supongo que tu te encargaras de Suigetsu.-Azumi.
-¿Por qué?, ¿tienes miedo?-Kai.
-Je, que gracioso. Simplemente no puedo deducir con quien de los dos quiere pelear.-Azumi.
-Es fácil. A ti pensaba matarte primero porque quería dejar lo mejor para después.-Kai.
-Si esa es tu lógica se llevara una decepción.-Azumi.
Kubikiribōchō seguía clavada en el agua cuando repentinamente Suigetsu se trepo sobre ella y la hiso inclinarse contra el agua, parándose completamente sobre la superficie de su gigantesca hoja de hierro, montándola como si se tratase de una tabla de Surf. Y así fue, ya que una vez logro su cometido esta comenzó a desplazarse a gran velocidad por el agua y hacia los dos abrigos blancos de Jitsu.
-Es veloz.-Dijo Kai con un rostro fruncido.
-¿Qué tendrá pensado hacer?-Pregunto Azumi al ver que el único que atacaba era el espadachín de filosa sonrisa.
-¡Satusei mizu!(Tiroteo de agua)-Mientras se acercaba con una velocidad impresionante, Suigetsu alzo ambos brazos y apunto los 10 dedos hacia sus adversarios. De las yemas comenzaron a salir una cantidad increíble de proyectiles de agua. Como si se tratara de una lancha armada con una potente ametralladora Suigetsu comenzó a acribillar lo que se encontraba apuntando.
-¡Demonios!-Dijo Azumi quien comenzó a usar sus palmas en movimientos coordinados con sus piernas, flexionando sus rodillas y levantándose de nuevo, cuando los proyectiles estaban apunto de llegar a ella estos se desviaban o algunos incluso explotaban en gotas a un mas diminutas que terminaban por convertirse en algo inofensivo.
-Esto tiene que ser una broma.-Dijo Kai, quien no se había movido para nada, recibiendo todos los proyectiles. Estos comenzaban a chocar con su cuerpo, pero en ves de atravesarlo parecía que impactaban contra un charco, comenzando a salpicar el agua de la que estaba hecha su cuerpo.
-¡No sabes lo molesta que me siento de ver que a ti no te cuesta nada!-Decía Azumi, quien seguía con el movimiento de sus manos, ya que de detenerse por un momento se arriesgaría a recibir el impacto de aquellos proyectiles.
-Suigetsu, parece que no eres un Hōzuki. ¿Recuerdas porque nuestro clan era el mas fuerte en Kirigakure?, porque no existía la traición, ya que un Hōzuki no puede matar a otro Hōzuki. Bueno, eso cambió conmigo. Gracias a ese pequeño problema el reino de terror del clan duro demasiado, me alegra que eso ya no parezca un futuro posible, pero mientras sigas vivo no tendré la certeza que merezco.-Kai.
Las palabras de Kai hicieron que Suigetsu se detuviera, frenando a Kubikiribōchō unos 30 metros antes de que llegara a los abrigos blancos de Jitsu. Flotando encima de su espada, el espadachín de la niebla dio un ligero suspiro, y comenzó a hablar.
-Yo también quería cambiar a mi clan, justo como mi hermano había intentado alguna vez. En ese tiempo el era el mas fuerte y aun así fracasó. El clan se hacia llamar el mas honorable porque su poder les impedía matarse el uno al otro, habían olvidado lo que en verdad significaba eso y decidieron usarlo para controlar a Kirigakure por generaciones, deshaciéndose de los demás clanes, creando conflictos unos tras otro porque ni entre ellos mismos podían detenerse, yo se todo eso también Kai. Y el cambió, lo estaba logrando... me había vuelto lo suficientemente fuerte pero tu no pudiste contener tu sed de venganza.-Suigetsu.
-Te tardaste demasiado. La Mizukage Mei Terumi hiso un buen trabajo en separar al clan Hōzuki del poder por un tiempo, pero solo se mantuvieron tranquilos porque preparaban una rebelión, una incluso peor de lo que fue la del clan Kaguya. Aunque al menos... el clan Kaguya tenia un motivo mas digno, acabar con el control absoluto que el clan Hōzuki había impuesto.-De las palabras de Kai se podían sentir los desgarradores sentimientos de dolor, odio y tristeza.
-Kai.-Dijo Azumi, quien podía identificarse un poco con él.
-Le hice un favor a tu aldea ¿sabes? Kazuto no se los contó porque yo actué antes, pero el líder del clan Hōzuki había estado en contacto con el líder de Takigakure. Tenían pensado actuar en conjunto con los espadachines de la niebla para conquistar a Kirigakure desde adentro. Ya que mate a los espadachines, al líder y a los miembros que le eran fiel, el plan no se concretó. Pero, ya que creías que todo iba de acuerdo a tu reformador plan, seguro y no te paso por la cabeza. Si...creo que estabas ocupado jugando a la familia en Uzushiogakure con tu novia la Uzukage. El clan jamás te importo, realmente no era un problema para ti, y en cuanto a tu hermano, ambos sabemos que el solo quería poder, sinceramente era igual de sanguinario y cruel como un miembro de los espadachines de la niebla. Si hubiera existido un cambio, no habría sido muy diferente a lo que vivió Kirigakure en sus tiempos sangrientos. De hecho, si tuviste un destino distinto es porque te apartaste de la aldea a tiempo, no porque hayas visto realmente el problema. Tu no mereces hablar del cambio, eres igual de culpable que el clan entero y tu ingenuidad y la de la alianza es igual de peligrosa para el mundo entero. Y justo como tomé cartas en el asunto con Kirigakure, lo haré con el mundo Shinobi. El engaño se ha terminado.-Kai.
-Ya veo, suenas bastante seguro de ti mismo, eso es bueno para ti y malo para mi supongo. Pero si yo me aleje de la aldea a tiempo tu te quedaste demasiado. ¿Eres diferente a mi realmente?, ¿que te queda para estar seguro de lo que estas haciendo? ¿Quieres mi vida porque es lo correcto o porque ya estas acostumbrado a matar a cualquiera que lleve el nombre Hōzuki?-Suigetsu llevo su mano a la boca, con sus filosos dientes mordió su muñeca y dejo que esta cayera en la hoja de Kubikiribōchō, formando un charco es su superficie metálica. Tanto Azumi como Kai se quedaron perplejos por un momento. De pronto el charco comenzó a ser absorbido por la espada y de esta comenzaron a dibujarse unos Kanji de hermoso trazo en la hoja, mientras que esta tomaba un aspecto de color negro completamente. Suigetsu se aparto de la espada y volvió a tomarla del mango, levantándola para que pudiera admirarse de manera adecuada.-Esta espada fue la primera Katana de la niebla. Forjada por Kiribōchō Hōzuki y no como una espada realmente, si no como un instrumento de ecualización(Justicia)-Suigetsu.
-¿Ecualización?-Kai.
-Si, ecualización dentro del clan Hōzuki. Por naturaleza los miembros del clan Hōzuki siempre hemos sido imprudentes, sanguinarios, desleales. Pero por nuestras características, durábamos mas como familia que los clanes mas honorables, sin embargo esa clase de emociones tenían que ir a terminar mal a algún lado, y eso fue en la aldea y los espadachines de la niebla. Así que el primer Uzukage, temiendo que la principal fuerza de la aldea se convirtiera en su pesadilla, le ordeno a Kiribōchō cambiar la sombra que asechaba a su familia. Cuando miembros del clan Hōzuki discutían hasta el punto de querer matarse el uno a otro, estos eran llevados ante Kiribōchō, el se mordía la mano y esparcía la sangre por la espada. Cuando la sangre de un Hōzuki toca la hoja de Kubikiribōchō, esta es capaz de cortar a cualquier usuario del Suika no jutsu(Jutsu de hidratación) como hoja de papel. Una vez sucede esto, el líder los cortaba y colocaba sus cabezas contra la pared en ambos orificios de la espada. Después se les pedía que volvieran a discutir con los mismos deseos impuros que tenían al principio, si no lo hacían, los orificios comenzaban a estrecharse por la habilidad de la espada, dando paso a una decapitación de ambos Shinobis. La primera reacción de desesperación obliga a los culpables a hacer lo que se les pide, dando paso a la segunda parte. Ahora la espada ha detectado el deseo que tienen de vivir, y la sangre en ella se encarga de proteger la vida de su dueño, así que en esta ocasión los orificios no solo se van a estrechar porque sí, lo van a hacer obedeciendo a las emociones de cada uno. El que demuestre mas deseos de matar hará que su sangre en la espada se concentre en estrechar el agujero del lado contrario, pero no hay que descuidar la otra parte, ya que si se tienen verdaderos deseos de vivir la sangre se concentrara en detener el estrechamiento de su propio agujero. Los participantes en la extraña ejecución hacen todo lo que puedan para demostrar odio y deseos de vivir, gritan, insultan, juran, lloran, reclaman, ruegan...perdonan. Cuando quedan exhaustos y no saben que mas hacer los agujeros vuelven a estrecharse naturalmente, pero se detenían antes de decapitarlos, ¿sabes porque?-Suigetsu voltio la espada para que pudiera admirarse toda la cara frontal de su hoja. Los agujeros en ella habían desaparecido, pero sus Kanji finalmente podían apreciarse por completo.-"La sangre es mas espesa que el agua", eso es lo que esta grabado en esta espada.-La habilidad de Kubikiribōchō es restaurar su filo absorbiendo el hierro que reside en la sangre, pero con la sangre de un Hōzuki la espada reacciona diferente. La sangre y la extraña sustancia aceitosa que tenemos, junto con el hierro, crean una aleación distinta al metal común, convirtiendo la espada en una especie de metal que puede ser maleable según lo desee el miembro que ha dejado correr su sangre por la hoja. Y desde luego al combinar las tres sustancias, el filo se vuelve capaz de cortar el cuerpo de un usuario del Suika no jutsu. Pero cuando la sangre de mas de uno esta en la espada, el hecho de que esta este moviéndose a través de la hoja, yendo de un agujero a otro para evitar que su dueño muera... comienza a combinarse y para cuando los juzgados se han cansado, la sangre en la espada realmente ya no le pertenece a nadie, Kubikiribōchō ya no reconoce las diferencias, la sangre se ha combinado tan bien que lo único que la espada puede interpretar, es que no debe matar a ninguno, porque la sangre en su espada, es ahora de ambos. El que ha llevado a acabo el juicio les explica a los presentes lo que ha sucedido. Si aun tienen deseos de matarse, la espada se quiebra con Kabutowari y se le entrega un pedazo a cada uno. El efecto persiste en la espada y los pedazos toman la forma de un pequeño cuchillo igual de filoso que la espada a la que una vez pertenecieron. Se les deja en paz y esta vez se les da la libertad de poder asesinarse, solo tienen que tener en cuenta, que estarán matando su propia sangre con su propia sangre. Sin embargo, nadie llega tan lejos, porque todos finalmente entienden de lo que se ha tratado la prueba.-Suigetsu volvió a malabar la espada para no parecer muy aburrido después de aquella platica. Lo que mas odiaba era verse tonto dando un sermón.-La verdadera historia de esta espada duro hasta la administración de Gengetsu Hōzuki, y coincide que los mejores tiempos del clan Hōzuki también. Sin embargo, la historia se vio tergiversada por el deseo de agregar la espada como un importante instrumento militar. Se fundaron los espadachines de la niebla y finalmente la verdadera historia se perdió para siempre. Trayendo de nuevo el lado oscuro del clan.-Demonios, por un tiempo creí que haber conseguido esa información de Orochimaru no había valido la pena. Por si fuera poco tuve que arriesgarme a entrenar con el impredecible de Zabuza-Sensei para ser el siguiente en recibir la espada. Así que tienes razón, en cierto punto el clan realmente dejo de importarme. Pero conocí a un chico de mi edad con un actitud mas horrible que la tuya y me di cuenta que mi clan todavía tenia una opción antes de caer en la desgracia. Yo tenia esa opción y si mi amigo la hubiera tenido con su clan, tal vez no se hubiera convertido en alguien tan odioso por mucho tiempo. A pesar de lo que ha pasado, esa opción siguen en pie, parece que en cualquier momento se caerá sobre mi, pero aun se mantiene, y se que eso siempre va a ser mejor que dejarlo todo en manos de alguien que ya lo ha dado por perdido.-Suigetsu.
Kai frunció su rostro mientras Azumi se mostraba algo incrédula.
-Bien, basta de tanta palabrería, realmente eres alguien detestable para hacerme hablar mas de lo que he peleado en este momento. Pero siendo miembro de mi clan, tengo la sensación de que podremos llevarnos bien en algún momento. Pero ya que no tengo la intención de dejarme torturar por esta espada junto contigo, tendré que hacértelo ver de otra manera.-Suigetsu.
Parecía ser de noche, definitivamente la penumbra dominaba en ese lugar, tanto que no parecía que existiera algo como la luz del día. Naruto no recordaba con exactitud como había llegado ahí, pero al ver a Yusei tirado en el piso junto con él, intuyo que esto había sido obra suya. Intento despertarlo pero el pelipúrpura estaba exhausto, completamente inconsciente. El Destello Naranja no tuvo otra opción que llevarlo en su espalda, jamás considero dejarlo allí, si, el era ese tipo de persona. No importaba que no tuviera idea de donde estaba, el rostro de su esposa y de sus hijos que había dejado atrás por su furia, lo hacían sentir la culpa de no haber actuado adecuadamente tenia que regresar a como diera lugar. Y después de caminar durante un tiempo que se sentía pesado y completamente misterioso, la luz de lo que parecía una desolada fogata le hiso creer que había encontrado una salida.
-Vaya, nunca se me había hecho una noche tan pesada.-Naruto inconsciente de sus actos y guiado por sus impulsivos deseos de relajación levanto ambos brazos, extendiéndolos largos y fuertes en el aire, haciendo que Yusei cayera al suelo como muñeco de trapo.-Oh rayos, lamento eso jejeje.-Naruto se inclinó para ver si su enemigo se encontraba bien, sin embargo este seguía con los ojos cerrados y la apariencia de alguien muerto.-Vaya, creo que sigue dormido.-Naruto se llevo el dedo a la cabeza para rascarse.-¿Me pregunto en donde estoy?, no hay estrellas en el cielo y estoy casi seguro de que ya debió haber amanecido. Bueno, seguro y si espero lo suficiente el que haya hecho esta fogata podrá explicármelo.- Naruto paso sentarse en una piedra lisa que se disponía como asiento en aquella extraña fogata, una vez se puso cómodo y coloco sus brazos en la nuca una voz susurrante detrás de el le heló la sangre por un instante.
-Un movimiento en falso demonio... y ni tendrás la sensación de temerle a la muerte...-
Un pequeño adelanto a mis fieles lectores a los que he hecho esperar demasiado. ¡Gracias por estos 100 capítulos!
