En aquel escenario oscuro Naruto no podía divisar mucho. Más allá de unos 5 metros de la fogata lo único que podía verse eran los últimos perímetros de la tenue luz cálida. Pero Naruto lo había escuchado claro y fuerte. Una voz conocida con cierto tono gracioso y a la vez estricto le llamaba desde aquella penumbra. Hace mucho tiempo no escuchaba esa voz, e igualmente, desde hace mucho que no tenía idea de que hacer en cierta situación. Aquel guerrero que lo había atacado seguía allí afuera. Así que probablemente haría uso de algunos trucos para abrirse una oportunidad.

—Jeje, así es, él también es el aprendiz de tu hijo…—Naruto comenzó a escuchar a dos hombres adultos con voces familiares. Una de ellas era la de Ero-Sennin pero al igual que la vez anterior aún no divisaba nada, así que mejor se mantuvo alerta, escuchando aquellos pasos que se acercaban lentamente hacia él.

—Es muy fuerte. No creí que vería a otro Shinobi usando una técnica espacio-temporal—Comentó el otro hombre de pelo plateado que hasta hace unos momentos se encontraba en una batalla con Naruto.

—Bueno, eso es porque ha pasado mucho tiempo desde que peleaste por última vez en el mundo Shinobi. Hay muchos tipos fuertes ahí afuera. ¿Por qué crees que termine aquí contigo? Jajaja—La voz de Ero-Sennin ahora se reía como Ero-Sennin. Si Naruto fuera tan hostil como Sasuke seguramente los hubiera amenazado antes de que se acercaran más, pero Naruto prefirió esperar. Una parte de él quería creer que era su maestro aunque supiera que ya hace mucho que él estaba muerto. No, no solo era lo que él quería, el realmente tenía el presentimiento; una cálida sensación de que volvería a ver a ese anciano pervertido y extraño.

—Vaya Naruto, has crecido tanto—La oscuridad ya no quiso hacer esperar al séptimo Hokage. Inclusive antes de que el alto y corpulento hombre le hubiera hablado, Naruto había percibido su presencia al ver esa blanca melena salir de la oscuridad. Se veía justo como lo recordaba.

—Ero-Sennin—Dijo el rubio derramando algunas lágrimas y mostrando una expresión extraña que albergaba la combinación de varios sentimientos.

—El muchacho no puede creerlo Jiraiya—Dijo Sakumo Hatake cruzado de brazos.

El rubio se abalanzó hacia su antiguo maestro y muy viejo amigo. A pesar de que ya alcanzaba el metro ochenta de estatura, su cabeza apenas salía por encima del hombro del alto Jiraiya. Cuando decidió abrazarlo el gesto parecía igual de infantil a como lo habría sido cuando el aún Genin seguía diciendo que se volvería el Hokage. Jiraiya no pudo evitar derramar algunas lágrimas al darse cuenta de que se encontraba abrazando a uno.

—Veo que adoptaste el estilo de vestir de tu padre. A él también le gustaba que todos se enteraran que era un Hokage—Dijo Jiraiya con serenidad. Ya se había sacudido aquellas emociones debido a que había algo más importante que discutir a continuación.

—Lo sé Ero-Sennin, conocí a mi padre en persona…o algo así—Dijo el Hokage con una sonrisa distraída y risueña.

—Yo también me encuentro enterado de que lo conociste…—Antes de que Naruto asimilara lo que su viejo maestro le había dicho; Jiraiya se interrumpió cambiando el semblante. Tomando a Naruto por los hombros comenzó a cuestionarlo con cierto nerviosismo.—…¡Lo he olvidado! ¿Naruto, que estás haciendo aquí?

— ¿De qué está hablando Ero-Sennin? Yo estaba a punto de preguntarle lo mismo—Dijo Naruto mientras hacía un rostro de despreocupación y se rascaba la sien confundido.

—Ya veo, así que esto no debe ser normal.—Agregó Jiraiya; soltando a Naruto y luciendo un poco más tranquilo mientras se llevaba la mano a la barbilla. Su compañero Sakumo decidió involucrarse a la conversación.

—Yo también opino lo mismo. Creó que lo mejor será preguntarle a Naruto que es lo último que recuerda—.Comentó Sakumo Hatake quien seguía cruzado de brazos. Al escuchar que el peliplata había dicho su nombre Naruto inmediatamente estiro su mano para estrecharla.

—Mucho gusto, mi nombre es Uzumaki Naruto el séptimo Hokage, me conocen como Orenji-iro no Kagayaki (El destello naranja)—Dijo Naruto, impaciente por escuchar nuevamente la identidad del hombre cuyo nombre recordaba perfectamente.

—Que insistencia muchacho, usted ya sabe mi nombre. Hatake Sakumo a sus servicios, me conocían como el colmillo blanco de Konoha—Respondió el padre de Kakashi Hatake estrechando la mano del hiperactivo Hokage.

—Es cierto. Entonces usted en verdad es el padre de Kakashi-Sensei.—Agregó Naruto con una sonrisa. Mientras el rubio seguía estrechando su mano con la de Sakumo, éste notó que su mano derecha se encontraba vendada.

—Tu mano. —Dijo Sakumo mientras no le quitaba los ojos a la mano derecha de Naruto.

—Oh, es cierto, en realidad no es mi verdadera mano, la perdí hace tiempo durante una batalla, pero no me quejo—Dijo el rubio sin un rostro de vergüenza en su revelación.

—No es eso. Tú, realmente estás vivo. —Agregó Sakumo con un poco más de seriedad— ¿Ya lo habías notado Jiraiya?

—Cuando me abrazó lo supe. Sabía que volvería a ver a este mocoso distraído, pero lo que realmente me hizo feliz fue saber que no estaba muerto. —Comentó Jiraiya con una sonrisa.

— ¿Muerto? ¿De qué están hablando ustedes par de viejos?—El comentario de Naruto hiso enfadar un poco a los viejos lobos de mar, por lo que Jiraiya le dio una fuerte palmada en la cabeza.

— ¡Tantos años y sigues faltándole el respeto a tus mayores! Veo que te volviste Hokage sin cambiar esas usuales ineptitudes. Discúlpame Sakumo, los Shinobis no son solo más fuertes si no más estúpidos también.—Agregó Jiraiya cruzando sus brazos.

—¿A quién llama estúpido Ero-Sennin? Además ya soy Hokage, no puede estar regañándome por decirle sus verdades—

—¿Qué dijiste?—Reviró Jiraiya. Antes de que el par de hábiles Shinobis siguiera recordando el dulce pasado, Sakumo decidió recuperar el hilo de la conversación.

—Es bueno ver al alumno y al maestro mostrándose su respeto, pero creo que no hay tiempo para relajarse.—Dijo el peliplata.

—Ahh, lo sé—Dijo Jiraiya con un suspiro. Inmediatamente Naruto pudo notar que algo no andaba bien, después de todo no tenía mucho sentido aquel encuentro con los legendarios Shinobis.

—¿Ero-Sennin que está sucediendo?—Preguntó el rubio con más seriedad.

—Eso es lo que me gustaría saber chico. Pero creo que la mejor manera de averiguarlo sería preguntándote ¿cómo es que llegaste aquí?—Agregó Jiraiya viendo fijamente a su antiguo alumno.

—Quién más si no su alumno—Respondió Naruto sin dar muchos detalles y con un tono de reclamación.

—¿Mi alumno?—El viejo maestro no esperaba una respuesta como aquella.

—He tenido muchos problemas de este tipo en el pasado y veo que no me dejan de suceder.—La respuesta ambigua de Naruto fue más que suficiente para que Jiraiya lograra imaginarse de que se trataba todo esto.

—No puede ser…—Jiraiya perdió aquella serenidad pasajera y con un semblante más preocupado se enderezó nerviosamente.—…¿Acaso él se atrevió…?

Al ver que su maestro había deducido gran parte de la situación, Naruto, sin más pesar, señalo con su dedo hacia la fogata.

—Lo dejé recostado cerca de la fogata. Como era de esperarse, su nuevo pupilo casi me mata.

En un silencio intencionado, Sakumo solo observaba con detenimiento la conversación.

—Ya veo. Lo lamento Naruto—Dijo Jiraiya encorvando un poco la postura. Los tres ninjas comenzaron a caminar juntos hacia la cercana fogata.—Él es muy parecido a ti. Por lo que podrás entender que es susceptible a hacer cosas poco sensatas.

—Puede que tenga razón Ero-Sennin, pero aun así…—Naruto hiso una pequeña pausa que le agregó más seriedad a su comentario—…No me atrevería a pelear con un hermano a menos de que tuviera una muy buena razón para hacerlo. Y él la tenía.

—Así que ustedes dos tuvieron una pelea. Si ambos terminaron aquí debió haber sido una batalla espléndida.—Agregó Sakumo observando al muchacho de pelo púrpura recostado en el piso.

—Veo que él también se encuentra con vida. Yusei, vaya mocoso engreído, mira que buscar pelea con tu hermano de enseñanzas—Comentó Jiraiya molesto y con la esperanza de que con el regaño el peli púrpura despertara.

—Ero-Sennin, creó que entenderé mejor las cosas si me dicen dónde estoy—Naruto lo dijo en un tono que sugería que ya se encontraba asimilándolo. Dada su personalidad, era entendible que de alguna manera quisiera rechazar la gran posibilidad que ya sospechaba.

—Bueno Naruto, no es fácil decirte esto, pero te encuentras en el mundo de los muertos.

—¿El mundo de los muertos?—Pregunto Naruto esperando más detalles acerca de la revelación.

—Yo lo llamaría el Universo de los muertos, aunque es solo una descripción joven Hokage, en realidad no se le atribuye un nombre en específico.—Sakumo seguía viendo de reojo al pelipúrpura recostado al pie de la fogata.

—¿Pero queda cerca de Konoha cierto?, ¿O cómo es que…?—Naruto hiso una interrupción a su pregunta, realmente no estaba muy consiente de cómo había llegado a aquel lugar.

—Bueno, existe un Konoha en este lugar, pero no es el Konoha que actualmente gestionas Naruto.
—Jiraiya volvió a llevar su mano a la barbilla.

—¿A qué se refiere Ero-Sennin?—Aquella revelación le había hecho olvidar su interés por los recuerdos de su arribo a ese misterioso paraje.

—Todo a su debido tiempo joven Hokage—Sakumo desvió su mirada hacia arriba. Jiraiya era más alto que ambos y seguía pensando para sus adentros. Una vez que el legendario Sannin detecto la mirada de su viejo compañero, quitó la mano de su barbilla y la puso atrás de su espalda junto con la otra.—.Recomiendo que no nos desviemos demasiado en esta conversación Jiraiya, es de vital importancia descubrir como los vivos llegaron hasta aquí.

—Ah…si Sakumo, ya lo sé. Es solo que todo lo que me ha dicho Naruto me trae demasiados recuerdos. Pero me temo que no puedo decir lo mismo de él. Por lo que veo su memoria no ha mejorado con el tiempo; tal vez si nos sentamos la sangre tardara menos en llegarle a la cabeza.—Jiraiya pasó a sentarse. Sakumo le siguió y detrás de él, Naruto, con un rostro fruncido, latente de reproches, como el de un niño berrinchudo.

—Entendí esa Ero-Sennin. No necesito sentarme para recordarlo que quede claro. De hecho le he estado dando vueltas al asunto desde que llegué aquí.—Naruto hiso obvia la introspección en su mente. Sakumo y Jiraiya se vieron por un momento. El séptimo Hokage retomó la palabra después de su breve pausa—Yusei ha sido uno de los oponentes más formidables a los que me he enfrentado. A pesar de que llevaba tiempo de no entrar en combate mis habilidades han mejorado eventualmente, así que yo diría que en tales circunstancias ha sido el más poderoso de todos hasta ahora.

—Ya veo. Me temo que no esperaba menos de él, la última vez que lo vi recuerdo la impresión que me dejaron sus habilidades. Me recordó mucho a los tiempos en que entrenaba a Naruto en el manejo del Kyūbi. Cuando esa cuarta cola salió me sentí por un momento sobrepasado. Es bueno saber que tal choque de habilidades terminó al menos con sus vidas intactas.—La revelación de Jiraiya intrigó a Sakumo e inclusive a Naruto, los tres Shinobis continuaron hablando progresivamente.

Naruto miró fijamente al fuego, y los viejos Shinobis lo miraban fijamente a él. Como si el destello naranja de aquella flama reconfortante pudiera revelar pequeñas imágenes de una batalla, Naruto comenzó a revelar recuerdos de su boca.

En los grandes campos de una vasta hierba que se cimbreaba libremente y un estrecho camino que se perdía en sus lindares, había dos hombres de pie, uno frente al otro. Se encontraban en los últimos instantes de una reveladora conversación. Uno de ellos brillaba en un destellante color naranja y opacos tonos negros. Alrededor de él, varias esferas oscuras levitaban uniformemente, formando un singular dosel y al mismo tiempo una intimidante imagen. El hombre destellante también llevaba una vara de corta longitud, pero con la misma superficie oscura que las esferas flotantes. Aquellas gradaciones de penumbra parecían más una superficie que mostraba un pequeño vistazo al abismo y no como tal un color negro. Con aquella vara, Uzumaki Naruto apunto hacia el hombre parado frente a él, imperaba explicaciones.

—Más allá de tu poder Yusei, me interesa saber lo de la profecía. ¿Qué significa eso de que solo se una parte de ella?—Naruto miraba fijamente al pelipúrpura, este se rio ligeramente. Un viento frio comenzó a engullir el ambiente. Poco a poco, aquel aire gélido se volvía una tempestad que agitaba la hierba de un lugar a otro. El cielo se nublaba con una rapidez antinatural y la luz del sol retrocedía inevitablemente. Parecía que la única fuente de luz abrigadora era el destello que despedía Naruto.

—¿Mis poderes no lo han intimidado señor Hokage?—Yusei también miraba al rubio. No parecía ser de su agrado hablar nuevamente de aquel tema. Sus ojos de salamandra y los tonos violetas que habían aparecido alrededor de estos repentinamente, no perdían de vista a Naruto. Viendo que no hubo respuesta por parte del Destello Naranja, agregó unas líneas más a su cruda pregunta.—¿Usted acaso es un niño? Parece que no hablará hasta que su pregunta sea contestada, eso sí que es tonto.—Yusei continuaba la conversación con una altivez regulada.—Ya no quiero hablar de la profecía, de Jiraiya-Sensei, de mi aldea, de Jitsu o el mundo Shinobi. Todo eso desaparecerá eventualmente, algunas ya lo han hecho.—Agregó el líder de Amegakure.

—No hables de eso como si no fuera importante Yusei. Has dicho que si continuo con vida el mundo Shinobi estará en peligro. La última vez que escuché una profecía como esas realmente la pase muy mal. Y no era la aparente causa de dichas desgracias—Dijo el rubio con la misma seriedad con la que había estado hablando desde que el miembro de Jitsu le había revelado su Senjutsu.

—¿Acaso no lo entiende? No tiene sentido hablar de ello nuevamente, usted sabe que digo la verdad.—El viento comenzaba a entorpecer la conversación, ambos tenían que elevar su tono de voz.

—No me gusta escuchar un auspicio en el que seré la adversidad. No después de lo que he pasado
—Naruto ya se encontraba gritando.—Tengo familia, amigos que proteger. Incluso si es cierto no puedes dejarme fuera de esto, quiero hacer algo al respecto.

Yusei se quedó en silenció por un momento. Aun en un elevado tono que parecía llevar implícito el reclamo, el líder de Amegakure veía la tristeza de Naruto. Porque más que impresión, intriga o decisión, la revelación de aquella profecía había despertado en el joven Hokage un sentimiento de desdicha. El peli purpura elevó su mirada al cielo. El paisaje ya se veía demacrado, cuando la primera gota de lluvia cayó sobre la lámina metálica de su banda ninja, el insignificante volumen de agua se aglomero en los relieves demarcados por el símbolo de su aldea y la irregular línea que lo atravesaba por completo. Después, una gota más cayó en su mejilla y otra más en su nariz; hasta que su rostro se encontraba ya humedecido delicadamente. Como un crespón, el agua caía abundante a varios kilómetros a la redonda. El Shinobi de Amegakure volvió su rostro al Shinobi de Konoha.

—Entonces…—.El viento se había detenido y ya no había necesidad de elevar tanto el volumen de la voz. En cambio, cualquier palabra dicha estaba acompañada de una inevitable melancolía. Yusei le dio una última mirada fría a Naruto antes de abalanzarse sobre él.—…muérete chico de la profecía.—A la par, el amenazante joven se cubrió de un destello púrpura.

Lamento mi larga ausencia. Entre a la universidad, a una carrera de ingeniería. Me fue imposible publicar algo, apenas y salí vivo del primer semestre. Espero que mi interrupción no haya entorpecido su gusto por la historia. Como prometí, tengo intenciones de continuarla. Esperemos unos capitulos más éstos días de fiesta. Una vez más, gracias por seguir leyendo.