—Ya veo—Sumiko hecho hacia atrás su abrigo y levanto su blusa revelando su abdomen esbelto. No tenía marcas de ningún tipo, sin embargo al presionar un poco con sus dedos podía sentir un profundo dolor—Maldición, así que estos puntos de chakra realmente son una molestia ¿ah?

Hinata no respondió, solo observaba fijamente a su adversario. Sumiko poseía una velocidad impresionante. Para alguien que no utilizaba chakra esa proeza era muy difícil de creer. Por otro lado su fuerza descomunal era más aterradora aún. Un mínimo descuido y sería su fin.

—Esto es interesante, nadie me había hecho sentir dolor físico antes—Sumiko dejó de magullar su cuerpo y volvió a bajar su blusa.

—A decir verdad, después de todos mis ataques ya no deberías estar de pie. No cabe duda de que eres una Uzumaki—Agregó Hinata con pesar.

—Te creo. Y aunque se salga de mis planes, voy a pelear contigo Hinata. Tengo que hacerlo—Sumiko se agachó para hundir sus manos en la abundante agua sobre la que se encontraban ambas Kunoichi.

—¿Qué es lo que pretenderá?—Pensó Hinata con la guardia en alto.

Sumiko formó un cucharon con ambas manos y llevó un poco de líquido hacia su cara. Una vez que la pelirroja terminó de refrescarse volvió a renovar su diálogo con la peliazul.

—Ah, qué bien se siente. Todo este tiempo me he sentido torpe y desorganizada. Pelear contra ti me hiso actuar de esa manera, pero ahora esa sensación se ha ido. En un principio pensé que sólo eras la esposa bonita del séptimo Hokage. Ahora eres Hinata Hyūga, la única usuario de un técnica que puede contrarrestar mi Shōgeki no jutsu—Mientras hablaba, la miembro del clan Uzumaki jugueteaba con el agua deslizando su mano a través de la superficie.

Hinata frunció su mirada.

—Mírate, ahora das miedo con esa pinta de Kunoichi patea traseros—Dijo Sumiko con una risa burlona—.Según entiendo, esa técnica tuya debe ser usada en combate cercano. Mi mente estaba tan arruinada hace unos momentos que lo único que hice fue pelear a tu ritmo todo el tiempo. Eres tan escurridiza que era como pelear contra una hoja de papel—Sumiko dejó de agitar el agua para verse reflejada en su templada superficie—Olvidé que soy un Shinobi y que yo también tengo mis trucos—Sumiko tomó un puño de agua en cada una de sus manos y los lanzó hacia Hinata.

La Kunoichi no esperaba aquel ataque, por suerte estaba observando a su adversario con detenimiento, evadiendo por poco, ambas porciones de agua que parecían relámpagos. Aquel fluido se movió tan rápido que la fricción con el aire los hiso evaporarse; tan solo unos metros después de que Hinata los había esquivado.

—Menos mal que es agua. Si hubiera sido algo más sólido hubiera llegado hasta el borde de esta arena y más allá...—Sumiko usó su mano como visera, viendo lo que aún podía vislumbrarse a lo lejos y las batallas que aún se estaban llevando acabó—No quiero importunar a mis compañeros. Y menos aún que tengo solo un poco de tiempo para pelear contigo.

—¿Un poco de tiempo?, ¿Qué querrá decir con eso?—Pensó Hinata sin despegar su atención del campo de batalla.

Sumiko flexionó un poco su pierna derecha para hundir el pie izquierdo en el agua.

—Toma esto—La pelirroja usó su pierna como remó, levantando una gran cantidad de agua y dirigiéndola con gran velocidad hacia la peliazul. Hinata tuvo que hacer más de un movimiento para esquivar esa cantidad de agua. De nuevo, el líquido se evaporó en el aire cuando avanzó algunos metros más.

—¿Lo sabes no es así?

—¿Qué?—Replicó Hinata.

—Mi fuerza física puede llegar a equipararse a la puerta de la muerte del Hachimon Tonkō (Ocho puertas internas). Aunque nunca he recibido suficiente daño para acumular tan desbordante energía.

—Esa es otra de las razones por las que el Gojūken es perfecto para contrarrestar tu Shōgeki no jutsu. Puedo hacerte daño sin alimentar tu fuerza física con mis ataques. Aunque jamás me imagine que el poder de tu sello sea capaz de replicar dicha fuerza. Una razón más para derrotarte aquí y ahora—Hinata comenzó a correr rápidamente hacia su rival.

—Estas de suerte Hinata Hyūga. Desperdicié mucha de mi energía en mis primeros ataques y tu estilo de pelea es malditamente problemático—Sumiko dio un brinco que sólo la levanto unos cuantos metros, aterrizando con ambas piernas y uno de sus puños. Como resultado el agua se perturbó agitadamente, levantando gigantescas olas en unos cuantos segundos.

Hinata se vio obligada a detenerse, una ola de más de 30 metros se abalanzaba sobre ella a gran velocidad. Afortunadamente, ya tenía una técnica en mente que le ayudaría a atravesar la ola y seguir avanzando.

—¡Hakke Kūsh…!—Hinata frunció la mirada cancelando la técnica que tenía pensado usar. La ola de agua seguía avanzando hacia ella. Tan pronto canceló el Hakke Kūshō(Palma del vacío) optó por el Hakkeshou Kaiten(Rotación celestial). Antes de que la pesada masa de agua se precipitara, una gran cantidad de Kunai salieron de ella a gran velocidad, impactando primero con el domo de chakra que la Hyūga había formado. Eventualmente la ola de agua también golpeo con fuerza la defensa de Hinata. Ésta la prolongó lo suficiente para que el líquido también fuera rechazado.

Una vez las aguas se calmaron Hinata paró la técnica, lucía un poco jadeante pero aún en condiciones para pelear. Del otro lado Sumiko la observaba con una sonrisa a medias.

—Ups, olvidé que a pesar de obstruir tu vista puedes seguir observándome.

Hinata solo se limitó a observarle mientras modulaba su respiración poco a poco. El Hakkeshou Kaiten se había prolongado para detener tanto los Kunai como el agua. Por consiguiente, la cantidad de chakra que había empleado fue considerable.

—Aun sabiéndolo o no, ha resultado favorable para ella—Pensó Hinata. Desde un principio lo había visto todo. Mientras la ola avanzaba y ella levantaba su palma para utilizar el Hakke Kūshō(Palma del vacío), Sumiko sacaba unos Kunai de su bolsa de herramientas y se preparaba para lanzarlos desde el otro lado. La fuerza con que los lanzó fue mucho más poderosa que la de otro Shinobi que hubiera visto. Aquella fuerza pudo resentirla mientras empleaba su técnica defensiva. A pesar de que los Kunai ya se encontraban en el fondo del agua podía verlos gracias al Byakugan, estaban hechos pedazos. Si hubiera distribuido mal la cantidad de chakra utilizada para la técnica, algunos de esos Kunai hubiera sido capaces de alcanzarla.

—Concentrada en la batalla y nada más ¿eh?—Agregó Sumiko, al observar a su pensativa contrincante.

Hinata continuaba analizando la situación.

—Ya veo. Los ataques definitivos de Sumiko son por lo general en combate cercano. Pero gracias a mi Byakugan y al Gojūken, acercarse sería más perjudicial para ella. Así que solo le queda un camino, forzarme a emplear todo mi chakra en técnicas defensivas—Pensó la peliazul con la guardia en alto—Y al mismo tiempo también me mantiene alejada, pero eso no le servirá de mucho, ya debe saberlo—Hinata continuó con su actitud reflexiva, solo que esta vez comunicó al exterior una resolución evidente.

—Esa mujer callada ya debió descubrirlo. Pero lo mío no es esperar así que será mejor que no se crea tan astuta. Sé de lo que es capaz—Sumiko se encontraba recordando el primer ataque que la peliazul le propinó. Un ataque a distancia derivado de su Jūho Sōshiken(Paso suave doble puño de león).

La abrigo blanco de Jitsu cerró sus ojos y comenzó a realizar espirales en el aire con su mano derecha. Su extremidad iba contrayéndose como si se tratara de un resorte. Cuando su palma parcialmente abierta se ubicó a la altura de su hombro derecho abrió los ojos de nuevo.

—Hay mucha energía emanando de su...—Hinata fue silenciada de súbito. Aún con la guardia en alto, una corriente de aire en forma de espirales rojos la golpeó con fuerza. Mandándola a volar varios metros.

Sumiko había liberado un golpe desde la distancia. Un golpe que provenía únicamente de su fuerza física.

Hinata siguió girando caóticamente por la superficie del agua. Tan pronto tuvo la oportunidad recuperó su balance y logro frenarse. Aún no se había incorporado por completo cuando noto que la miembro de Jitsu se acercaba rápidamente.

—Uzuken Atsuryoku(Presión del puño del remolino)—Sumiko repitió su técnica anterior. Al extender su puño en forma de golpe un fuerte remolino de aire sólido y relieves rojos se extendió con una velocidad impresionante. Nuevamente, el ataque era demasiado extenso para evadirlo con éxito.

—¡Hakke Kūshō!—Hinata contraatacó con su palma del vacío y las dos masas de aire denso chocaron agresivamente. El sonido retumbó de manera ensordecedora por toda la arena debido a que ambas técnicas no se habían anulado. Ambos cuerpos de aire continuaban presionándose el uno al otro. Hinata manteniendo su palma abierta forcejeaba a la distancia contra el puño de Sumiko.

—No cabe duda de que tiene más experiencia que yo. ¡Si no fuera por esta maldita agua!—Dijo algo molesta la miembro de Jitsu pero volvió su concentración al campo de batalla—Tengo que acercarme—Mientras mantenía su puño en el forcejeo, Sumiko repetía la preparación para su ataque ahora en el brazo izquierdo.

Hinata se sintió alarmada, apenas y podía detener un de aquellos ataques y su enemiga se preparaba para utilizarlo de nuevo.

—¿Puede usar su ataque con el otro brazo al mismo tiempo?—Pensaba Hinata con un rostro exasperado—Si está esforzándose mucho debe ser porque se encuentra casi acorralada. En combate cercano puedo dañarle y a distancia puedo…—En ese momento Hinata pareció notar algo—Mantener estas técnicas es desgastante para ambas, entonces ¿por qué?—El rostro de Hinata ahora lucía especulativo y calculador—Aun si me golpeara de nuevo puedo aminorar el impacto con mi Hakke Kūshō.—Hinata comenzó a levantar su otra palma al ver que la pelirroja estaba a punto de renovar su ataque con el brazo izquierdo.

—¡Uzuken Atsuryoku!—Gritó Sumiko instantes antes de liberar el ataque. Sin embargo lo que sucedió después tomo por sorpresa a Hinata. La miembro de Jitsu había cambiado la trayectoria de su golpe súbitamente, dirigiendo todo la fuerza debajo de ella y levantando nuevamente el agua que las rodeaba.

El Uzuken Atsuryoku y el Hakke Kūshō que forcejeaban colapsaron en una explosión a los segundos después de que Sumiko había utilizado su brazo izquierdo.

—¿Qué?—Pensó Hinata ya que las olas comenzaron a llegarle rápidamente—¡Hakke Kūshō!—Hinata levanto su palma derecha haciéndole un extenso agujero a la pared de agua que le caía encima. Una vez paso por el agujero y se libró de aquella ola su preocupación volvió de la nada—¿Dónde está Sumiko?—

El agua seguía perturbada y Hinata se balanceaba con ella. Pero ya no había olas gigantes que fueran una amenaza. Y sin embargo, no veía a su enemiga. Era capaz de ver todo. La ola gigante deshaciéndose poco a poco a sus espaldas. Podía ver a Kai y a Suigetsu chocando sus espadas a unos 200 metros de distancia. A Hagane, Takumi, Kankuro y Kurotsuchi librando sus batallas en el aire. Incluso al joven Yoshirama corriendo por una capa de hielo formada en el agua y detrás de él, su compañero Rikuto, atacando con sus serpientes de sombra a una docena de enemigos. Todo eso llevaba viéndolo desde hace mucho pero Sumiko ya no figuraba por ningún lado. De repente se escuchó algo cayendo sobre el agua y Hinata frunciendo el rostro de dolor.

—Es mejor que no intentes nada, puedo romper todos tus miembros como si fueran mantequilla—Dijo una voz invisible que había sujetaba el cuello de Hinata al igual que uno de sus brazos.

—Es imposible ¿Sonzai inpei?—Dijo Hinata con su voz entrecortada. Lo que la sujetaba tenía una fuerza descomunal, no había manera de que pudiera librarse.

—¿Huh?, ¿también sabes eso?—La voz fue desactivando su camuflaje y lo que era invisible fue tomando forma y color. No se trataba de nadie más que Sumiko; que apretaba con su brazo izquierdo el cuello de Hinata, mientras que su mano derecha le retorcía el brazo por la espalda

—No puede ser, el Sonzai Inpei desacelera por completo el flujo de chakra, el usuario se vuelve débil y apenas puedo moverse, ¿Cómo es que?...—Hinata interrumpió sus palabras, algo le había venido a la mente.

—Ya debiste haberlo notado ¿no?—Sumiko sonrió victoriosa—Creo que ese anciano olvidó decirles por qué el Sonzai Inpei de Uzumaki Mito fue tan significativo—Ella… era usuaria del Shōgeki no jutsu. Cuando creó el Sonzai Inpei fue con la intención de mejorar su poder. Sin más detalles innecesarios, ¿creí que ya había quedado claro que yo no uso mi chakra? Si no fuerza física, por lo que el Sonzai Inpei y sus trivialidades no me afectan.

—Así que por eso perturbaste el agua, para que no pudiera ver mientras te movías por ella.

—Te descuidaste Hinata Hyūga.

—Ahora lo veo, pero no creas que fui tan descuidada.—Hinata apenas y podía gesticular, pero pudo notarse su calmada sonrisa. En unos pocos segundos, la cabeza de un león azulado comenzó a tomar forma alrededor de ellas hasta que las cubrió por completo.

—¿Qué es esto?—Dijo Sumiko, apretando aún más el cuello de Hinata como represalia.

—Intuí que de alguna manera buscarías acercarte. ¿Ya habías visto este ataque antes no es así Sumiko-San? Sabes que podía usarlo a distancia…—Hinata tuvo que hacer una pausa, Sumiko fue aumentando su fuerza gradualmente—…bueno, también puedo usarlo en combate cercano. Tan pronto me desmaye el jutsu se activará, dañando tu cuerpo internamente. Ni siquiera tu podrías mantenerte de pie después de haberlo sufrirlo dos veces.

—¿Por qué te esfuerzas tanto? Ya te hemos dicho que Kazuto encontró una forma de no arrebatarle los ojos a tus niños—Agregó Sumiko como un susurró al oído de Hinata.

—¿Qué?—La peliazul fue sintiendo como se desvanecía por la falta de oxígeno.

—No vinimos por ellos, vinimos por ti. Princesa del Byakugan.

—¿Qué dices?—Las palabras de Sumiko le provocaron un vació en el corazón

—Si es por el bien de tus hijos; estoy segura de que no tendrás ningún problema con eso ¿verdad?

Hinata ya no tenía la lucidez suficiente para responder, su vista se nublaba rápidamente. Lo único que escuchaba eran las palabras de Naruto que sonaban a lo lejos—Cuando yo no esté Hinata, tienes que ser más fuerte que nunca, por ti, por ellos—

—Ahghh, esto no cuenta como victoria ¿no es así?—Cuando Sumiko confirmó que la peliazul se había desmayado la aventó fuera de la cabeza de león, esta rápidamente se precipitó en una implosión y todo el chakra entro agresivamente por sus puntos, causando un daño interno considerable. Su abrigó blanco tenía una infinidad de agujeros, al igual que el resto de su vestimenta. Ligeros hilos de humo salían de otros puntos rojos que podían vislumbrarse en su piel clara.

Sumiko había dejado escapar un grito de dolor mientras comenzaba a caer. Todo había sucedido muy rápido. Ni siquiera Hinata había caído desvanecida en el agua cuando súbitamente, un sujeto de abrigo blanco apareció para detener su caída. Aquel personaje estaba acompañado por otro que con igual sincronización, había cogido a la pelirroja antes de que golpeara con la superficie del agua.