Un plan retrasado
Kurokyōhaku (La amenaza negra) y el mejor equipo de Jitsu se encontraban librando una pelea muy singular. Era los únicos Shinobis que peleaban en los cielos de Konoha y su manera de desenvolverse parecía indicar que se trataba de su especialidad.
Kurotsuchi, conocida en los más altos círculos Shinobis como la Tsuchikage de Akatsuki, tenía un duelo de taijutsu con Takumi. Ambos se movían con fiereza y velocidad sobre una Shuriken gigante que se mantenía a flote gracias al Sesshobaku(Toque explosivo) del castaño. El vertiginoso giro de las aspas de aquella Shuriken la hacía flotar como si se tratase de una especie de turbina, impulsada por la energía que Takumi había detonado en ella. Algo que también la convertía en un lugar peligroso en el cual pelear, ya que si te acercabas demasiado al borde, serías cortado en mil pedazos como un tomate en una licuadora. En eso pensaba la pelinegra cuando cada movimiento que Takumi le propinaba la hacía acercarse demasiado al borde de la Shuriken.
En base a un prolongado combate cuerpo a cuerpo, el miembro de Akatsuki demostró su superioridad en las artes físicas al darle una fuerte patada a su ex-compañera, mandándola a volar más allá del terreno firme que proveía el hierro de aquella Shuriken-hélice. La fuerza del golpe había levantado un poco el esbelto cuerpo de la pelinegra, pero en cualquier momento la gravedad vencería y su pie sería lo primero que se encontrase con aquel borde filoso. Sin embargo, Kurotsuchi sonrió con tranquilidad, su pie nunca toco el terreno mortal después de aquella patada. Ahora flotaba por encima de las filosas cuchillas que no dejaban de rechinar contra el aire. Desde hacía mucho que la ahora miembro de Akatsuki podía volar por los aires como su abuelo Ōnoki solía hacerlo.
—No puedo creer que me encuentre en una situación así de nuevo.—Dijo Kurotsuchi con un suspiro.
—Te atreves a hacer esa comparación porque no entiendes lo que está en juego Kurotsuchi. Yo no soy Deidara.—Respondió Takumi con una expresión gélida.
—Reconozco que eres una piedra en el zapato más dura con la que lidiar, pero fuera de eso ¿yo que sé? No le veo la diferencia.
—¿Entonces porque te esfuerzas tanto en no hacerme daño? ¿No te parece una pérdida de tiempo retarme en Taijutsu?—Esta vez el castaño parecía más cómodo con la conversación.
Kurotsuchi frunció el rostro y reviró con la mirada antes de soltar sus orgullosas palabras.
—Je, obviamente no creí que fueras tan bueno en Taijutsu.
—Ya veo.—Dijo Takumi con una sonrisa fría.
—Y…—Kurotsuchi había cambiado su semblante con una ligera pausa en lo que tenía que decir. Takumi la miraba confundido.—Te quiero con vida, porque vives de milagro. Deidara-nii debió haberte matado en aquel entonces, tantos años durmiendo debieron haber drenado lo poco que te quedaba de energía y ahora estás haciendo esto. No voy a dejar que eches a perder todo lo que has logrado.
—Comprendo tus sentimientos por mi Kurotsuchi. Lamento decirte que ya es muy tarde para eso—Agregó el castaño optando por una postura de pelea, incluso antes de que Kurotsuchi sugiriera una iniciativa por continuar con la pelea.
La pelinegra parecía perpleja, el hombre frente a ella realmente no era aquel joven estudioso e inocente que había conocido. A pesar de haber permanecido en coma durante tantos años, su prudencia lo había llevado a madurar rápidamente, aunque de una manera poco cálida pero sin duda, decidida, tanto como para negarla de una manera tan gélida.
—No estoy aquí porque me hallas roto el corazón ¡tonto! Antes de nada, fuiste mi amigo, en mi aldea no nos olvidamos de eso tan fácilmente.—Kurotsuchi sincronizó su reclamo con un ataque proveniente de su chakra Jinchūriki. Un brazo translúcido y de matices rojizos surgió de su puño derecho, estirándose hasta el castaño con una velocidad sorpresiva.
—Supongo que eso me compromete de alguna forma contigo.—Agregó Takumi con una sonrisa inusual después de haber evadido el ataque. Pero Kurotsuchi ya había preparado el siguiente movimiento. La garra de chakra se había estirado lo suficiente como para dejar al miembro de Akatsuki únicamente con la vista del brazo. Desde su retaguardia, la garra se aproximaba por una segunda oportunidad de golpearlo. Con gran agilidad, Takumi uso el brazo de chakra como barandal para pasar por encima de éste y evadir el ataque venidero, justo en el momento en que la garra pretendía alcanzarlo. Al mismo tiempo, lanzó uno de sus Kunai explosivos, esperando que la sorpresa de su adversario fuera suficiente como para concretar el impacto de su singular instrumento ninja. Como era de esperarse, este Kunai acelero en medio de su trayectoria, complicando aún más la posibilidad de evadirlo.
—Je, reconozco que lo haces complicado, pero un ataque como ese tampoco es la gran cosa—Dijo Kurotsuchi al evadir el Kunai explosivo.—Lanzas el Kunai, pero no detonas su aceleración hasta que se ha acercado lo suficiente, algo así es de esperarse.—La pelinegra ya había desvanecido su brazo de chakra al ver que no había resultado. A pesar de eso continuaba con una sonrisa en el rostro, hasta que un objeto destellante pasó a lado de su mejilla izquierda, parecía que se había aproximado a ella por sus espaldas. Sus pupilas comenzaron a dilatarse por el exceso de luz y sus ojos se abrieron de par en par hasta que la luz pareció engullirla con hostilidad. Una explosión de gran intensidad se había llevado a cabo muy cerca de la pelinegra.
Sin esperar un mínimo segundo, Takumi tomó unas Shuriken de su bolsa de herramientas y las lanzó hacia la zona de la explosión para agraviar el daño de su ataque. Sus Shuriken eran más rápidas que los Kunai y dieron en el blanco cuando el fuego de la explosión anterior todavía ardía.
La nube de humo negro se hiso más grande y llamó la atención de Kankuro quien observaba desde una mayor altitud, pero después de unos segundos apartó la vista con seguridad. Frente a él se encontraba un enemigo formidable. Montado sobre una versión mejorada de Sanshoūo(salamandra), mantenía una batalla cautelosa.
—Estos tipos…realmente tienen un peso importante en Jitsu. Deben ser contados los Shinobis que puedan hacerles frente. Este es el deber de Akatsuki, detener a Jitsu.—Pensaba Kankuro. Con un movimiento sutil de sus dedos, su marioneta Kuroari(cuervo) emprendió una carrera amenazante hacia el miembro de Jitsu que flotaba frente a él.
Este poseía una armadura Samurai de aspecto intimidante, con una superficie tan brillante y clara como el cromo. El sode(hombreras) eras más amplio de lo normal y cada una de las partes de la armadura parecía estar sujeta en el cuerpo del hombre sin ningún tipo de cinto o amarre.
—Solo has estado atacándome con esos viejos juguetes. Aunque Kuroari no parece ser una elección adecuada para la ofensiva.—Hagane levanto su brazo. Los metales que conformaban el guantelete de su mano izquierda, salieron disparados, manteniendo la fachada de una mano humana desprovista de piel o huesos. Esta se encontró con la cabeza de la marioneta y la detuvo en un instante. Con el movimiento sutil de uno de sus dedos, le comandaba a su guantelete que apretujara la cabeza de Kuroari hasta volverla añicos—.Incluso la Kunoichi de Iwagakure parece tomarse con más seriedad a mi joven compañero.
—Eso es porque mi actuar es más hermético, después de todo soy un titiritero y he de tomarme mi tiempo.—Kankuro le comando a Kuroari disparar todas sus extremidades hacia el enemigo. Estas salieron a presión y con una gran velocidad—Ahora su mano izquierda se encuentra expuesta—.Pensó Kankuro al ver con claridad el primer signo de piel humana en el blindaje de Hagane Tetsukido.
—¿Es mi mano lo que causa tanto revuelo?—Pensó Hagane ocultando una sonrisa tras el Kabuto(yelmo) de su blindaje—Me pregunto que sigue ahora si regreso mi guantelete—Con un simple movimiento dactilar, el miembro de Jitsu pretendió traer de regreso aquella parte de la armadura que solía cubrir su mano izquierda. Sin embargo, el guantelete no dejaba de sujetar la cabeza de Karasu, algo andaba mal.
—Bien—.Dijo Kankuro al ver que la mano de Hagane seguiría sin resguardo.
—¿Pretende concentrar todo su ataque en mi mano izquierda?—Pensaba el miembro de Jitsu con una frialdad a la expectativa, aun se encontraba confundido por su guantelete pero ahora, tenía que fijar su concentración en las ocho extremidades que se abalanzaban hacia él. Aun contaba con el resto de su armadura para defenderse de una gran variedad de ataques y la vulnerabilidad de su mano apenas y podía considerársele como una. Una vez que ya había optado por una postura plenamente defensiva, aquellas extremidades que conformaban los brazos y piernas de Kuroari no liberaron ningún instrumento ninja u objeto plenamente hostil. Cada una de las partes que conformaban las articulaciones de las extremidades se dividieron en docenas de cilindros que dejaban tras de ellos un haz de humo purpúreo. Cada una había tomado las más variada trayectoria, formando una aglomeración de humo que comenzó a rodearlo—¿Veneno en un lugar como este?—Pensó Hagane.
Aquel humo se había expandido con una amplia libertad a través del cielo. Hagane retrocedía con cautela y tanto la distancia como el humo lo privaron poco a poco de su rango visual. En unos pocos segundos dejo de poder observar a Kankuro y sus movimientos. Sin duda se trataba de una genialidad por parte de Kankuro. A esas alturas el veneno podía esparcirse con mayor velocidad que en tierra firme, aun si no dejaba que el humo visible lo rodeara, las toxinas podían llegar a él sin ningún problema. Y no era coincidencia que en ese momento el viento estuviera apuntando hacia él. Kankuro lo había estado postergando para el momento indicado. A pesar de ello, el experimentado Shinobi volvió a sonreí bajo la protección de su yelmo, aquella nubosidad venenosa tenía muy pocas posibilidades de surtir su efecto en él.
—A partir de mi batalla con Sasori aprendí de mis debilidades. Y si alguien con marionetas ninja intentara derrotarme, definitivamente optaría por el veneno.—Pensaba Hagane al ver el humo purpúreo que lo había rodeado por completo. Al cerciorarse de que tanto él como su adversario no podían observarse, sacó un pergamino de un compartimiento secreto en su armadura. Al abrirlo y hacer un sello manual un centenar de Kunai con papel bomba aparecieron flotando sobre su cabeza. El humo se había extendido tanto que incluso ese centenar de Kunai no podía observarse por fuera de la gigantesca nube.—Es por eso que le incorpore un filtrador de toxinas al kabuto de mi armadura. Y ya que fue provisto por Ōame Kasumi espero no llevarme ninguna sorpresa.—Hagane se encontraba a punto de lanzar su ataque. Sabía que no se encontraba tan lejos de Kankuro, a esa distancia y con esa cantidad de Kunai el ataque tenía un alto porcentaje de ser devastador. Sin embargo había algo que aún lo inquietaba. Cuando estaba a un movimiento de su dedo para iniciar el ataque, un objeto de grandes proporciones lo impacto con fuerza. La sorpresa le había obligado a cerrar sus ojos por reflejo. Al abrirlos rápidamente se encontró con la mirada siniestra de Kuroari.
—¿Qué?—Dijo Hagane sorprendido. Le parecía muy improbable que en aquella niebla venenosa Kankuro hubiera sido capaz de lanzarle aquella marioneta y que ésta lo impactara con éxito. Y aunque su armadura lo había protegido del fuerte impacto, la preocupación volvió a él cuando se percató de que todos los Kunai que posaban sobre su cabeza se habían pegado a su armadura y a la marioneta Kuroari. Pronto comprendió lo que estaba pasando.
Desde el exterior, Kankuro estaba a un movimiento de su dedo para iniciar el ataque. Éste, se llevó a cabo sin ninguna interrupción y una devastadora explosión incendió el cielo. A pesar de encontrarse fuera de aquella nube, Kankuro se refugió en la protección de Kuroari dejando que esta lo cubriera con sus gruesos paneles de madera.
El estruendoso estallido había llamado la estación de Yujin y Yusei. Ambos abrigos bancos de Jitsu se encontraban en la arena inundada. Cada uno sujetaba a una Kunoichi entre sus brazos. Uzumaki Yujin a Hinata Hyūga y Kumorizora Yusei a Uzumaki Sumiko.
—Hagane y Takumi deben seguir peleando allá arriba.—Dijo Yujin con la mirada levantada al cielo.
—¿Quieres echarles una mano?—Preguntó su compañero de pelo púrpura.
—No exactamente. Cómo se encuentra mi hermana Yusei?—Pregunto el abrigo blanco, Uzumaki Yujin, mientras revisaba con su mirada a la peliazul que sujetaba cuidadosamente.
El pelipúrpura subió una de las mangas del abrigo de Sumiko. Había demasiados puntos rojos marcados en su piel. De algunos de ellos parecían salir delgados hilares de humo.
—Nunca creí que la hermosa piel de Sumiko-San pudiera ser dañada. Sin embargo, estará bien. Hinata-San nunca tuvo intenciones de matarla—Agregó con una sonrisa cálida.
—A mí también me sorprende que alguien hubiera sometido la invulnerabilidad del Shōgeki no jutsu. Pero Yusei…—El pelirrojo volteó a ver sorpresivamente a su compañero. El pelipúrpura comenzaba a subir la blusa de la chica con movimientos sutiles y una mirada pervertida—No creo que sea necesario revisar el resto de su cuerpo.
—Oh, jajaja, tienes razón, solo quería estar seguro—Dijo el pelipúrpura ruborizado.
—Si no fueras más fuerte que yo, diría que tienes mucho valor por atreverte a hacer tus tonterías enfrente de mi—Agregó el hermano mayor de la pelirroja con una mirada fría.
—¡Vamos Yujin no digas eso! Sabes que sólo estoy bromeando. Además existe esa confianza, hasta podríamos bañarnos todos juntos en el Sauna después de esto.
—Me niego—Dijo una joven pelirroja que salía del fondo del agua. Como si ésta misma la empujara hacia la superficie de manera antinatural.
—Hermana, veo que has logrado terminar con tu combate.
—No exactamente. He logrado librarme de ella por un momento, algo me dijo que ya era que el plan se hubiera completado. Aunque me parece que esto va muy retrasado.
—Bueno, tal vez eso sea mi culpa, aunque no te vi levantar la mano cuando Kazuto pregunto quién se encargaría de Uzumaki Naruto.—Reviró Yusei a su compañera mientras ésta jugueteaba con el pelo de Sumiko en un intento por ignorarlo.
—Kof…kof…no me sentiría cómoda matando a un miembro de mi propio clan. Y conociéndote, seguramente no te lo tomaste lo suficientemente en serio y por eso vamos muy retrasados.
—Nada de eso es importante ahora. Por más rebuscados que sean los planes siempre existen contratiempos y todos nos preparamos para mantener una pelea con la Alianza Shinobi de darse una situación así.—Dijo Yujin quien continuaba viendo al cielo y a la Shuriken gigante que se alcanzaba a distinguir. En un instante Hinata desapareció de entre sus brazos.—Azumi, llévate a Sumiko y sujeta las manos y pies de Hinata con los grilletes de Hagane-San. Te daré 2 minutos para hacerlo y después te traeré de regreso.
—Muy bien.—Asintió la hermana menor de Yujin mientras recibía de los brazos de Yusei a su hermana Sumiko. Al igual que Hinata, se desvaneció de la nada.
—Yusei, asegúrate de avisarles a todos que el plan se ha completado. Es hora de irnos de aquí.
He regresado. En verdad lamento la espera pero fui muy ingenuo al creer que podría organizarme con la carrera. La verdad ha sido muy pesado y tuve que hacer un Hiatus. Espero que puedan perdonarme, como recompensa habrá capítulo cada semana de aquí hasta el lunes 8 de agosto que es el día en el que regreso a mi Ingeniería. Dejen sus comentarios, quejas y sugerencias, responderé a todas.
