El triunfo de un plan parte II
—¿Por qué nadie no está siguiendo? —Dijo Sakura. Ver que el sol disponía a ocultarse no dejaba de ponerla nerviosa. Como si de alguna forma, estuvieran pasando algo por alto y el seguir del tiempo se los estuviera restregando en la cara con la metáfora de un día que estaba por llegar a su fin.
—¿Ah?—Respondió Sai de manera automática. La observación de Sakura lo había tomado por sorpresa.
—No es que lo deseé o algo por el estilo, pero…—Sakura vio de reojo al peliazul que escuchaba atentamente sus palabras mientras sobrevolaban en la gigantesca águila de Sai—…creí que el Kitsugan era de vital importancia para los planes de Jitsu. Después del ataque de Takumi y Hagane, ningún miembro de Jitsu ha mostrado interés por nosotros, ni siquiera los abrigos negros.
En ese momento Sai observo los suelos de Konoha que volaban por encima. Alcanzaba a distinguir bastantes batallas que se llevaban a cabo en las calles y callejones de la aldea. Shinobis de abrigos negros peleando con lo que seguramente eran Shinobis de Konoha. Inclusive pudo visualizar a Shino y a Kiba conteniendo a una gran cantidad de ellos. Y unos metros antes, creía haber visto a Rock Lee usando la "puerta de la vida" y a Ten Ten con el Bashōsen(Abanico de la palma de Banano.) Las técnicas de sus viejos amigos no pasaban desapercibidas tan fácilmente. Por lo que pensó que tal vez, no se encontraban lo suficientemente alto para no ser vistos de igual manera.
—Tal vez y estemos de suerte el día de hoy—Agregó el pelinegro desproveyéndose de su máscara ANBU y esbozando una sonrisa—.Akatsuki y Konoha deben estar haciendo un gran trabajo, tanto que ni siquiera Jitsu ha encontrado el tiempo para dar con nosotros. ¿No lo crees?
—Si…puede ser—Respondió Sakura esbozando una sonrisa por igual.
—No se preocupe Sakura-Sensei. Sé que mi padre y los demás son muy fuertes, Jitsu no podrá con ellos—Agregó Senkō apretando su puño en el aire. A diferencia de sus dos guardianes, mostraba una sonrisa tan clara y radiante que Sakura encontró una mayor tranquilidad.
—Vaya, creo que no he cambiado mucho. Pensar que todavía puede recibir lecciones de un niño introvertido. Creo que eres aún más confiado que tu padre.
Senkō volvió a responderle con una sonrisa mientras Sai aumentaba la altura a la que sobrevolaban. Aún no era seguro disponerse a bajar, por lo que el vuelo prolongado era la mejor manera de mantenerse oculto a los ojos de Jitsu.
Una serie de pasos se escuchaban a lo largo de un extenso pasillo. El lugar estaba descuidadamente iluminado y muy desmejorado; parecía que no se le había dado mantenimiento desde hace mucho.
—Creo que a partir de aquí estaremos bien, gracias por sus cuidados señor guardia—Dijo un pelinegro de manera educada mientras se daba la vuelta y continuaba con su caminata.
—Pero, joven Minato…—Respondió el guardia perplejo. Llevaba una banda ninja de Konoha, una vestimenta con tonos más apagados y un chaleco negro de blindado reforzado provisto de un equipo de telecomunicaciones táctico en su oreja.
—No se preocupe, no correremos ningún pelinegro. Además, creí que él…no era realmente un prisionero de estas instalaciones. Si ya pasamos por el complejo de celdas, en verdad estaremos bien de aquí en adelante. ¿Es todo derecho no es así?—Pregunto el joven Ichirō. Seguro de que sus habilidades persuasivas habían dado resultado.
—Ehh…si…todo derecho…no hay manera de perderse—El guardia no parecía tan seguro cuando se dio media vuelta. Todavía observó a los dos chicos de reojo que se dirigían a lo que parecía una puerta estanca. Sus medidas estaban adecuadas a las del estrecho pasillo y se encontraba iluminada por una luz verdosa y paliducha empotrada a la parte superior del dosel de la puerta. Ambos chicos se detuvieron frente a ella. Ahora que la veían de cerca, ésta también lucía ligeramente vieja, pero aún mantenía ese aspecto impenetrable.
—¿Y ahora qué?—Dijo Minato dándole un ligero escrutinio a la puerta. Se encontró con una diminuta cámara adherida a una de las esquinas del pasillo.
—Dijeron que abrirían la cerradura y que después dependería de nosotros—Respondió su acompañante que singularmente, lucía más tranquilo que el mismísimo Uchiha. De pronto se escuchó el sonido de unos pesados engranajes trabajando lentamente. Tan pronto se hubo detenido aquel sonido, la luz verdosa se tornó en un intenso rojo que solo oscureció más el entorno.
—Supongo que ahora depende de nosotros.—Agregó Shimura Ichirō.
—En ese caso…—Minato acercó su mano parcialmente cerrada para llamar a la puerta pero ésta no tuvo la oportunidad. La puerta se había abierto sola justo antes de que pudiera hacer sonar su blindada estructura.
Ambos Genin se habrían puesto nerviosos de no ser porque la luz roja volvió a su verde paliducho justo después de que la puerta se hubiera abierto. Nunca se habrían imaginado que estarían tan felices de volver a ver aquella luz desmejorada. Retrocedieron unos pasos para que la puerta pudiera abrirse completamente. Tras de ella, el individuo que ansiaban conocer les regresó una siniestra sonrisa agradeciendo su visita.
—No recibo muchas visitas hoy en día, ¿me pregunto si será por lo recóndito del lugar?
—No…no creo que sea exactamente por eso—Dijo Minato, más tranquilo por ver finalmente el rostro de aquel sujeto. Sus expectativas habían sido muy altas y por eso se sentía intranquilo. Resulto que esta persona hasta tenía unas facciones finas y algo afeminadas. Su aspecto en general no parecía tan intimidante y lo único inusual en el eran sus ojos que asemejaban a los de una serpiente.
—¿Usted es Orochimaru?—Pregunto Ichirō al ver que su compañero solo se ocupaba de escrutarlo. El pálido individuo ahora concentró su atención en él.
—Y creí que el joven Uchiha sería la atracción principal. Tú debes ser Ichirō Shimura. ¿Quién diría que volvería a intercambiar palabras con el miembro de un clan moribundo?
—Ya veo. Sin duda es él—Agregó el pelinegro de Ichirō.
Minato pareció observar de reojo a su compañero después del comentario. Volvió su mirada al misterioso personaje y renovó su participación en la charla.
—Tengo unas preguntas que hacerte.
—Je, esa arrogancia me trae recuerdos. Adelante, me siento tentado a responder a cualquiera de ellas—Dijo Orochimaru mientras pasaba su escurridiza lengua por los marcos de su boca.
—Antes que nada…—Minato pasó a cerrar sus ojos con lentitud—… ¿reconoces esto?—Al abrir su parpados, reveló un iris rojo ornamentado por tres tomoes negros que rodeaban su púpila.
—¿Cómo olvidarlo? Esa mirada tan característica que jamás pasaría desapercibida con el transcurrir del tiempo. Verla de nuevo en un espécimen tan joven como tú…—Orochimaru se había inclinado un poco más para observar con detenimiento los ojos del visitante de menor estatura—…realmente me trae recuerdos—Regresando a una posición más erguida, retrocedió unos pasos hacia el otro lado de la puerta y extendió su brazo cortésmente incitando a que ambos jóvenes se adentraran a ella—.Pero antes de ponernos sentimentales, ¿Por qué no pasan?
Aún con la confianza y frialdad que los caracterizaba, parecieron dudar un momento. Pero cuando Minato dio el primer paso, Ichirō lo siguió sin pestañear. Una vez pasaron la puerta, Orochimaru se adentró de igual manera a la estancia sin cerrar de nuevo la puerta.
—No quiero que se sientan nerviosos, además la ventilación aquí es muy mala—Dijo Orochimaru mientras tomaba asiento en un sillón que inusualmente, se encontraba en buen estado. De hecho, todo el lugar lucía bien ordenado y procurado. Se trataba de un laboratorio de buen aspecto y con lo último en tecnología y equipo de investigación.
Ambos pelinegros habían fruncido su rostro al ver que Orochimaru pudo notar aquel instante de duda que les había pasado por la cabeza. El joven Shimura lo ignoró inmediatamente pasando a tomar asiento en un banco de acero que se encontraba arrimado a una mesa de grandes proporciones. Minato en cambio, se quedó de pie en el centro del espacioso lugar y tomo de inmediato la palabra.
—¿Qué sabes del Mangekyō Sharingan?
—Vaya pregunta Minato-Kun. No me imaginé que empezarías por ahí.
—Atente a responderme con claridad. No tengo mucho tiempo.
—Oh, es cierto… los exámenes Chūnin. Recuerdo que ahí fue donde vi por primera vez el Sharingan de tu padre. Muy impresionante, aunque debo de decir que después de ver el tuyo, me he llevado una mayor impresión. Parece que lo que leí por ahí es cierto. El Sharingan es más poderoso cuando no hay odio de por medio.
Minato mostró un claro signo de interés en su rostro después de escuchar las últimas palabras del legendario Sannin. Incluso Ichirō, quien había optado por una posición cómoda con su cabeza reclinada sobre la mano, abrió sus ojos y se enderezo en el banco.
—¿A qué te refieres con un Sharingan sin odio de por medio?—Dijo el pelinegro más entusiasmado por la conversación.
—Veo que también estas interesado por el poder. Justo como Sasuke-kun a tu edad. Supongo que ya has leído los escritos en la piedra de los Uchiha ¿o me equivoco? —Orochimaru lanzó la pregunta. El silencio del pelinegro había asentido a sus sospechas—Si estás aquí, supongo que también te encuentras enterado de que todo lo escrito allí es una mentira.
—Si ya lo sabes no sigas haciéndome perder el tiempo.
—Veo que incluso tienes las mismas líneas que tu padre, pero siendo honesto te pareces más Itachi. Incluso finges no estar aliviado de haberte enterado de aquella revelación
—¿Sigues con eso?—Reviró Minato esbozando una sonrisa.
—No siempre hablo por hablar Minato-Kun. Lo que te digo es muy importante ya que reconozcámoslo…debes ser el primer Uchiha sin una vida tortuosa. Aunque...—Orochimaru desvió su vista hacia Ichirō; quien solo le regresó una mirada fruncida—…puede que esté pasando a alguien por alto.
—Se más claro. ¿De qué estás hablando exactamente? —Pregunto Minato, ignorando el intercambio de miradas que había tenido Ichirō con Orochimaru. Presentía que aquella revelación se encontraba muy cerca, debía ser la razón por la que el pelinegro lo habría acompañado hasta allí.
—¿Has escuchado hablar de un tal Shisui Uchiha?...
Minato despertó abruptamente después del flashback que había soñado. Unos segundos después escucho la voz de Ichirō.
—Veo que has decidido despertar.
A Minato le parecía una desconcertante coincidencia que su acompañante en aquel entonces también se encontrará a su lado ahora. Para su otra sorpresa había más personas a su alrededor.
—¡Onii-chan!—Dijo una pequeña niña de cabellos negros y ojos jade.
—¿Midori que haces aquí?—Dijo Minato mientras su hermana lo abrazaba cuando apenas comenzaba a incorporarse del suelo.
—Ino los trajo aquí—Respondió Juugo esbozando una sonrisa y señalando con la mirada a un peliplata y a un pelinegro de cejas gruesas con una especie de mameluco deportivo de color verde.
—Son los compañeros de mi hermana—Pensó Minato al reconocer a Katashi Hatake y a Metal Lee.
—¿Qué tal Senpai?—Dijo el peliplata que se encontraba sentado al lado de su hermana mayor Hatake Akari. La peliplata continuaba inconsciente, al igual que Senjū Yushiko y Sarutobi Shizuka.
De manera repentina un pelinegro se había acercado tanto a su cara que lo había terminado por despertar.
—¡Oh! ¡Senpai que bueno que está bien! ¡Es el poder de la juvent...—Dijo Metal Lee. Pero justo cuando se había acercado para saludar de cerca a Minato Uchiha, la joven Akimichi Chōchō lo quitó de un golpe.
—Senpai, estábamos preocupados por usted. ¿Tiene hambre?—Dijo la joven de cabellos cálidos mientras le acercaba una bolsa de papas fritas.
—No…yo…—El pelinegro divagó por un momento hasta que se escuchó un estruendoso sonido proveniente de la arena-¿Qué fue eso? ¿Hay una pelea acaso?—Pregunto Minato con algunos recuerdos de los exámenes agitándose en su cabeza. A su lado seguía la joven Midori que lo miraba con preocupación.
—¿¡Ves Chōchō!? Solo has logrado exaltar a Minato-Senpai—Agregó Inojin mientras le arrebata la bolsa de papas a su compañera. El joven rubio se fue alejando de manera provocativa para distraer a Chōchō y dejar que los adultos se encargaran de hablar con el pelinegro.
—¡Hey! ¡regrésame eso que es para Minato-Senpai!—Dijo Chōchō mientras se ponía de pie para seguir a su compañero de equipo.
Minato vio como la niña se alejaba y una pelirroja procedía a sentarse a su lado.
—Vas a necesitar mucho de tu frialdad para escuchar esto—Le dijo Karin acomodándose sus gafas y luciendo una expresión empática.
—¿De qué se trata Karin-San?—Respondió Minato al reconocer a la mujer de mediana edad. Pudo ver que Karin estaba a punto de decirle algo, sin embargo, el sonido de sus tres hijos jugando a sus espaldas la distrajo por un momento. Al parecer la joven Suika y sus hermanos gemelos Mikan y Kuzuimo habían logrado quitarle la bolsa de papas a Inojin y se las estaban pasando para evitar que Chōchō se las quitara.
—¿Cómo pudiste dejar que los trillizos te quitaran las papas Inojin?—Dijo Chōchō mientras lo miraba con recelo.
—No lo sé, en realidad me estaba cuidando de ti.
—Esto es lamentable—Agregó Shikadai con pesar después de que el escándalo de sus compañeros lo hubiera despertado—Todos somos Genin chicos, dejemos de jugar como niños salvajes, son solo unas papas.
—Jejeje, ¿solo papas?—Dijo Mikan mientras elevaba la bolsa con sus manos como si se trataran de un cáliz—.Este es el legendario sabor limitado de chorizo y especias. No lo venden ni en Kirigakure ni en Uzushiogakure. No lo entregaremos tan fácil.
—Estoy rodeado de gente ridícula—Dijo Inojin mientras se sentaba con pesar y se cubría el rostro con la mano.
—Yo no estaría tan seguro—Dijo Shikadai mientras observaba algo a las espaldas de Mikan.
—¡Mikan, Suika, Kuzuimo, ¿Quieren dejar sus estupideces para después?! —Dijo Karin mientras sus cabellos rojos se agitaban como colas por encima de su cabeza y sus ojos emanaban una furia intimidante que enervaría a cualquiera.
—Los compadezco chicos—Dijo Shikadai mientras regresaba a su posición cómoda y Karin arrastraba por los cabellos a sus trillizos.
Fueron en esos instantes en que Jūgo se encargó de hablar con Minato.
—Estamos bajo ataque. Jistu aprovechó los exámenes Chūnin y la ausencia del Hokage para infiltrarse en la aldea e intentar llevarse a Sharin y a Senkō—El pelinaranja notó la latente curiosidad que había surgido en la mirada del Uchiha. Incluso aquella frialdad que caracterizaba al hijo de Sasuke no podía contener el impacto de aquellas revelaciones. Al tanto de lo que éste deseaba escuchar, paso a notificárselo inmediatamente—.Sharin está segura en la dimensión de tu padre. Y Senkō es resguardado por Sai y tu madre. En cuanto a las peleas, no hemos sido capaces de observarlas todas. Podría decirse que la batalla principal la está teniendo Sasuke con el líder de Jitsu.
—Ya veo—Dijo el pelinegro mientras se ponía completamente de pie—¿Y? ¿Quién lo hace mejor?
La respuesta venía de otra persona que Minato no se esperaba.
—Tu padre. Aunque algo me dice que Kazuto lo sabía desde un principio, a pesar de ese gran poder que ha obtenido—Se trataba de una mujer que permanecía sentada a sus espaldas. Era de aspecto agraciado, con una cabellera corta y de color esmeralda. Sus ojos también tenían esa coloración mágica, aunque estos solo mostraban signos de abatimiento e indecisión.
—Ella es Shimizu Nanami, la líder de Takigakure y la ex prometida de Kazuto—Agregó Jūgo de la manera más respetuosa posible.
—Ya veo. ¿Lleva observando todo esto desde que inició? —Pregunto Minato por cortesía.
—He estado esperando por el momento indicado.
—¿El momento indicado?—Pensó Minato, ligeramente intrigado por las palabras de la bella mujer. De pronto se escuchó una voz que se dirigía hacia Nanami.
—¿No cree que ya se tardó su guardaespaldas?—Le recriminó una pelirroja que recién hacía acto de presencia. Lucía una banda de Sunagakure en la frente mientras que en el cuello llevaba una de Kumogakure. Sus ojos también lucían una coloración verde, solo que diferencia de Nanami su mirada era un tanto fría y cruda. Aun así, de alguna manera escondía una belleza bastante inusual en su aspecto joven. Se trataba de alguien tan solo dos años mayor que Minato.
—¿Dos bandas ninja?—Pensó Minato al observar a la inusual joven de cabellos rojos—Ya veo, ella debe ser Taji, la hija del Kazekage.
—Sé que estás molesta conmigo por no permitirte ir a recoger a tu Sensei. Sin embargo, Konoha no es una zona segura en estos momentos y ya que nos confiaron la protección de los Genin debes de comprender que no existía una razón por la que tu tuvieras que ir también—Respondió Nanami al ver la inquietud de la Tokubetsu Genin.
El pelinegro se volvió hacia su compañero.
—¿De qué están hablando en este momento? —Le pregunto Minato a Ichirō de manera discreta.
—Hace poco avisaron por radio que Killer-Bee estaba por llegar a Konoha.
—¿Pero con qué propósito? —Preguntó el pelinegro extrañado por la situación.
—Al parecer su intención era hablar con el Hokage. Cómo verás las cosas se han complicado ahora que pasó todo esto. Con la situación actual seguramente tiene la intención de recuperar al Hachibi.
—¿Y qué tiene que ver la hija del Kazekage Gaara en todo esto?—Continuo Minato mientras su hermana se les quedaba viendo intrigada por su conversación.
—Al parecer fue Killer-Bee quien la entrenó durante mucho tiempo así que ella quería escoltarlo hasta aquí. Pero la líder de Takigakure envió en su lugar a otro Tokubetsu Genin, un miembro del clan Yuki originario de la aldea oculta de la cascada.
—¿Pero creí que el clan Yuki era de Kirigakure?—Dijo la pequeña Midori incursionando en su conversación.
—Bueno, al igual que el clan Uzumaki, muchos miembros del clan Yuki buscaron asilo en otras partes del mundo Shinobi. Puede ser que los antepasados de Shiroyi Yuki hayan escogido Takigakure para vivir—Le respondió Ichirō esbozando una sonrisa.
—¿Shiroyi Yuki?—Pensó Minato, el nombre le sonaba familiar.
Abruptamente, una de las puertas para acceder a los palcos se abrió. Tras de ella, un joven de pelo blanco y ojos azules salió con una sonrisa victoriosa. En su frente llevaba puesta una banda de Takigakure mientras que en el brazo lucía un distintivo con el símbolo de Kirigakure.
—Je, perdonen la espera—Dijo Shiroyi Yuki. Tras de él, había un hombre corpulento, de piel oscura y una barba blanca que lo sujetaba del hombro mientras lo acompañaba a entrar.
—Es un locura allá fuera, ¡yeah!—Dijo el hombre que también lleva puestas una gafas de sol.
