Los Recuerdos de Jiraiya II

La respuesta dejo intrigado al peliblanco, sin embargo, el resto de la conversación tuvo que esperar ya que finalmente habían llegado a su destino. Se trataba de un gran salón, lleno de exótica fauna y flora, algo que ya había visto en lugares como el Monte Myōboku. Por consiguiente, no era esto lo que más le impresionaba. Lo que en verdad le parecía fascinante era el domo gigantesco que cubría la caverna. Éste, estaba hecho de agua, agua que dejaba pasar a través de su espejo translúcido una luz llena de vida que incluso superaba en fulgor e intensidad a la de los rayos del sol. De la aglomeración del brillante fluido, varios caudales corrían por las sólidas paredes y se internaban a ellas por algunos huecos dispuestos a diferentes alturas. Esto, seguramente para mantener iluminado el resto del recinto y sus intrincadas cámaras subterráneas.

—¿Qué es esa luz?, en un principio pensé que eran los rayos del sol, pero…

—Se trata de la misma luz que emana el agua—Respondió una salamandra azul que se había escabullido hasta donde Jiraiya se encontraba. Esta no caminaba en dos patas sino en cuatro, pero era considerablemente más grande que Ryōseima.

—Ya veo—Contesto sorprendido mientras bajaba la vista hacia su lado derecho-¿Qué? ¿Dónde está ese vieja salamandra?—Jiraiya no había reparado en que el viejo Ryōseima ya no se encontraba a su lado.

La salamandra azul volvió a resolver sus dudas.

— Ryōseima-sama está en esa dirección—Agregó mientras señalaba con su alargada cabeza a una mesa de piedra abarrotada de comida y con algunas bancas alrededor de ella—La comida ya estaba servida, así que se tomó la libertad de dar la primera degustación.

—Vaya, ¿no se supone que yo era el que acababa de revivir?—Pensaba el peliblanco mientras se acercaba a la mesa y observaba como su viejo anfitrión comía como si no hubiera mañana.

—Oh Jiraiya, ¿ por qué tardaste tanto?—Observó Ryōseima, tratando de disimular que comía con más mesura.

—Supongo que no tenía tanta hambre como yo creí—Jiraiya tomo un pedazo de carne y comenzó a comer, de inmediato se puso a pensar:—Bueno, al menos aquí sirven comida humana, esto los hace mil veces mejor que el Monte Myōboku—Al ver que Ryōseima no disminuía su ritmo de degustación, el también comenzó a comer con más prisa.

—Y dime Jiraiya, ¿qué es eso tan importante que tienes que hacer?—Preguntó mientras continuaba con su boca llena.

—Bueno…—Jiraiya se mostró dubitativo por un momento. No estaba seguro de comenzar a hablar sobre ello, pero sabía que podía confiar en un gran sabio como Ryōseima—Es ni más ni menos que la razón por la que morí. Tengo información muy importante que he de comunicarle a mis aliados. Logre enviar un mensaje, pero ahora que estoy vivo, lo mejor será que se los de yo personalmente.

—Bueno, eso sí que lo hace sonar importante. Supongo que tiene que ver con ese muchacho del Rinnegan.

Jiraiya paro de comer por un momento.

—¿Y usted como está enterado de eso?—Inquirió el peliblanco mientras le apuntaba con un hueso.

—Ja, no soy un ermitaño. Se supone que tengo que mantener este lugar en secreto, pero eso no significa que no pueda salir de vez en cuando. Es de suma importancia que un personaje como yo este enterado de lo que sucede en el mundo Shinobi. Además, con mi conocimiento sobre el Senjutsu, pude detectar tanto tu identidad como la clase de poder que ostenta ese muchacho. Es un individuo interesante, pero con un pasado tormentoso.

Con cada deducción acertada de Ryōseima, Jiraiya revivía el pasado y de alguna manera se juzgaba así mismo. Los rostros de Konan, Yahiko y Nagato no dejaban de agitarse en su cabeza. Eran tan solo niños en aquel entonces, no podía imaginar que pudo haber pasado para que las cosas terminaran así. Sus pupilos realmente habían sufrido una tormentosa revolución que los había llevado demasiado lejos de lo que él pudo imaginar. Tanto, que fue asesinado a manos de ellos. Aquello le causaba más dolor que haber perdido su brazo, la batalla e inclusive la vida. Hubiera dado lo que sea por entender lo que pasaba. De pronto, otra vivencia se asomó de súbito en su memoria. Sus últimos instantes de vida

—Es cierto, yo morí—Dijo, casi como un susurro. La vieja salamandra que comía frente a él había interrumpido su hambre creyendo haber oído algo. Jiraiya continuaba recordando con una pierna a medio comer en su brazo derecho—"No se trata de cómo vive un Shinobi, sino de cómo muere"—Dijo para sus adentros y poco a poco surgieron recuerdos más cálidos y menos crueles que habían acontecido en su pasado. Recordaba a Kushina y a Minato; la conversación que había tenido con ellos y que había dado como resultado el nombre que ostentaría su hijo. Naruto. Como si aquella palabra se tratase de una especie de clave en su adormecida mente, Jiraiya realmente recordó lo que habían significado para él sus últimos instantes de vida. Era extraño, pero todo este tiempo no había reparado en que tuviera amnesia o algo por el estilo, recordaba todo lo que sucedió, pero sus emociones y sentimientos habían estado adormecidos todo ese tiempo. Como un robot que tenía programada su más importante tarea a ejecutar, pero estaba más allá de su comprensión entender el significado del porqué.

Pronto, Jiraiya se puso de pie y con los ojos bien abiertos mirando hacia la nada, le dio una gran mordida a su pierna. Apenas la había masticado cuando se la paso y finalmente pronunció con claras palabras.

—"El relato de Uzumaki Naruto".

—¿Qué?—Pregunto la vieja salamandra confundida.

—Es Naruto. El necesita saber la identidad de Pain. Akatsuki lo persigue y él es el niño de la profecía.

—¿Profecía?—Observó Ryōseima con una aguzada curiosidad que lo había tomado por sorpresa.

—Si. Naruto, él es definitivamente el niño de la profecía. Lo sé. Él nunca se rinde, ese es su camino ninja—Desvariaba Jiraiya mientras algunas lágrimas corrían por sus ojos. No parecía el mismo, todas sus emociones ahora le llegaban por montones—Pensaba dejarle el resto a él, pero ahora que estoy vivo no me rendiré ¿oh si? No lo hice cuando estuve a punto de morir y no lo haré ahora—Volvió a darle una gran mordida a la pierna quitándole así toda la carne que le quedaba. Dejó caer el hueso con fuerza en la gran mesa de piedra y después se dirigió a Ryōseima.—No sabe lo agradecido que estoy con usted por darme esta oportunidad, usted realmente es quien dice ser Ō-Ryōseima-senin(Gran sabio Ryōseima)—Con una ligera inclinación, Jiraiya terminó su agradecimiento—Muchas gracias, ahora sé la razón por la que rechacé la muerte. Si no es mucho pedir, me gustaría que me indicara la salida.

—Espera Jiraiya, ¿adónde vas exactamente y con tanta prisa?—Inquirió Ryōseima de manera sobresaltada mientras se ponía de pie sobre la mesa.

—Ya se lo he dicho. Debo de advertirle a Naruto sobre la identidad de Pain. Lo más probable es que sea él quien vaya a capturarlo. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que me revivió? —La prisa de Jiraiya era tanta que mientras hablaba con Ryōseima, movía su mirada discretamente para ver si podía dar con la salida.

—Un mes, ha pasado un mes desde que te encontré sumergido en las entrañas del lago.

—Maldición, es demasiado tiempo. Espero que Naruto siga en movimiento o de lo contrario…

—Pero Jiraiya, sería insensato de tu parte salir en esas condiciones. No olvides que Amegakure sigue siendo controlada por Pain. Tan pronto salgas a la superficie sabrá que estás aquí.

—¿Cómo lo sabe?—Inquirió Jiraiya un poco estresado.

—Usa la lluvia como una extensión de su percepción sensorial. Sabe cuándo alguien entra en sus dominios tan pronto una gota de lluvia los toca. Es realmente una táctica infalible—Observó la vieja salamandra.

—Ya veo, esa es la razón por la que él y Konan me encontraron tan rápido—Pensó Jiraiya por unos segundos. Después reafirmó su decisión—Correré el riesgo. Ya me he enfrentado a Pain en peores condiciones…yo.—Jiraiya dudo por algunos segundos.

—¿Volverás a poner en riesgo tu vida, ante el hombre que te la ha arrebatado ya? Suena a que no estas nada agradecido de que te hubiera revivido Jiraiya—Observó Ryōseima con su mirada fruncida y fija en el exasperado rostro del peliblanco.

—Entonces le pediré otro favor. Acompáñeme o indíqueme una salida lejos de la lluvia de Amegakure—La necesidad de marcharse lo antes posible era muy obvia en su rostro y su mirada. Sin embargo, no dejaba de ver la desaprobación en los ojos de Ryōseima.

—Sigue siendo muy arriesgado y me temo que no hay una salida como la que urges. La razón por la que Nezākōu ha sido una fortaleza secreta e impenetrable es consecuencia de la existencia de una sola entrada y una sola salida, las cuáles siempre están bajo mi observación.

—Tu eres muy poderoso y yo, aún sin mi brazo izquierdo, soy un rival digno de temer. Soy uno de los tres legendarios Sannin. Si me acompañas, sé que podremos vencer a Pain—Jiraiya se acercó más a la vieja salamandra y esta volvió a tomar asiento en la mesa mientras bajaba la mirada.

—Ese no es el riesgo al que me refiero Jiraiya. Con mi Senjutsu, yo solo podría vencer a ese tal Pain. Su poder es nada, comparado al del sabio de los seis caminos.

—¿Tu…conociste al sabio de los seis caminos?—.La revelación había distraído el desorden de sus emociones.

—Gamamaru lo conoció, yo solo llegue a verle una vez, mientras platicaban. Solo esa vez me basto para darme una idea de su poder—Ryōseima levanto la vista para ver a los ojos al peliblanco—Hay muchas cosas que no sabes Jiraiya. Pero también existen algunas que se escapan de mi vista, esa es una de las razones por las que decidí traerte de nuevo a la vida—Al ver que el sannin lucía más relajado decidió prolongarse—¿No te parece extraño que al estar consciente de tu pelea contra Pain no hubiera intervenido en tu ayuda hasta después de que te dieron el golpe final?—El silencio seguía presente acompañado con la mirada anonadada de Jiraiya—La razón es simple, debía de mantener mi anonimato y ocultar el hecho de que siguieras con vida. Eso es vital y es algo que debemos mantener.

—No lo entiendo. Mi deber es proteger a Naruto—Agregó Jiraiya.

—Naruto… ¿te refieres al que proclamaste como el niño de la profecía?

—Así es. Realmente tiene una gran relevancia para mi verme con él, sé que corre un gran peligro Ryōseima-sennin—Insistió Jiraiya.

—Hasta este momento eso es lo que más me ha intrigado, ¿de qué profecía estás hablando Jiraiya?—Le cuestionó mientras lo veía a los ojos.

Jiraiya entonces pensó que al revelarle la naturaleza de aquella profecía podría convencerlo de que lo ayudara. Después de todo era algo que tenía que ver con su homólogo, el Gran Sapo Sabio Gamamaru.

—Es una profecía que me confío el Gran Sapo sabio Gamamaru hace mucho tiempo—Jiraiya rascaba su nuca con el brazo derecho y su rostro expresaba pesar de tener que recordar algo que había acontecido en su plena juventud— Verá, la razón por la que he estado viajando a lo largo de mi vida gira alrededor de esta profecía en la que yo juego un papel muy importante—Jiraiya vio en la mirada de Ryōseima algo más que curiosidad. Pensó entonces que su método de persuasión estaba dando resultados.

—¿Y recuerdas exactamente lo que decía la profecía?

—Si—Respondió Jiraiya dubitativo—Tal y como me lo contó el Gran Sapo Sabio, decía algo asi: "En mis sueños veo que vas a ser un gran pervertido y un gran ninja... y un día tendrás un alumno... éste alumno va ser el responsable de una gran revolución en el mundo... en la que finalmente traerá la paz o la destrucción del mundo, el resultado decidirá el destino de todos... tú serás su maestro, su sensei y tomaras una difícil decisión... el camino que elijas va a determinar el destino del mundo entero... vas a viajar por el mundo... y escribirás un libro... ni yo mismo entiendo la razón... pero tú vas a caminar por todo el mundo ... viendo todas las creaciones de la vida, viendo como todo toma su forma, su rumbo y su destino..."—Hubo unos momentos de largo silencio.

El peliblanco vio como Ryōseima agachaba de nuevo la mirada. Movía su cabeza ansiosamente mientras sus ventosos dedos no dejaban de acariciar la parte superior del bastón que usaba para apoyarse. Fue entonces que pensó que revelarle dicha profecía había dado resultados y que el mismo Ryōseima ahora se encontraba analizando varias alternativas para sacarlo de ahí. Sin embargo, aquel análisis se prolongaba demasiado y con cada segundo que pasaba, Jiraiya sentía la tensión de la Gran Salamandra Sabia.

—¿Qué es lo que le ocurre?—Inquirió Jiraiya mirando hacia su persona fijamente.

—Esto me sobrepasa por completo. Algo más allá de nuestra imaginación esta por ocurrir, y me temo que no podremos prepararnos como yo creí—Precisó en un tono resignado.

—¿Dígame que es eso de lo que no podremos estar preparados?

—La profecía que me has contado, está incompleta—Reveló la vieja salamandra al mismo tiempo que se incorporaba de la mesa y comenzaba a caminar. Jiraiya le siguió inmediatamente.

—¿De qué está hablando?, ¿cómo que se encuentra incompleta?

—Espero equivocarme, sin embargo, no he estado pensando en otra cosa que no sea la relación que existe entre ambas profecías.

—¿Ambas profecías?—Ryōseima se había detenido súbitamente y él también.

—Oh, es cierto. Yo también tuve un sueño Jiraiya. "En mis sueños, veo a un poderoso usuario de Senjutsu siendo derrotado en las aguas del lago Amegakure. Su cuerpo inerte se sumerge en el abismo del lago y yo por alguna razón decido salvarlo—El peliblanco lo miraba como si hubiera visto un fantasma—El hombre se recupera y decide entrenar a un alumno que va a ser responsable de una gran revolución en el mundo... en la que finalmente tendrá que destruir el símbolo de la paz con tal de alejar su completa destrucción, el resultado decidirá el destino de todos. Tu intentaras convencerlo de que no lo haga… finalmente viajarás de nuevo… ni yo mismo entiendo adónde…pero tu caminaras por ese mundo…viendo todos los pasados de la vida…viendo como todo tomo su forma, su rumbo y su destino…"