—¿Ambas profecías?—Pregunto el Peliblanco. Entonces, Ryōseima se había detenido súbitamente y él también.
—Oh, es cierto. Yo también tuve un sueño Jiraiya. "En mis sueños, veo a un poderoso usuario de Senjutsu siendo derrotado en las aguas del lago Amegakure. Su cuerpo inerte se sumerge en el abismo del lago y yo por alguna razón decido salvarlo—El peliblanco lo miraba como si hubiera visto un fantasma—El hombre se recupera y decide entrenar a un alumno que va a ser responsable de una gran revolución en el mundo... en la que finalmente tendrá que destruir el símbolo de la paz con tal de alejar su completa destrucción, el resultado decidirá el destino de todos. Tu intentaras convencerlo de que no lo haga… finalmente viajarás de nuevo… ni yo mismo entiendo adónde…pero tu caminaras por ese mundo…viendo todos los pasados de la vida…viendo como todo tomó su forma, su rumbo y su destino…"
Estupefacto, Jiraiya retrocedió algunos pasos y desvió la mirada hacia la nada. Se encontraba sumido en sus más recónditos pensamientos. "La profecía", aquella que le había contado el Gran Sapo Sabio Gamamaru, resonaba en su cabeza una y otra vez. Cada palabra, cada expresión y cada sonido, el peliblanco quería recordar todo a la perfección. Lo que acababa de escuchar no solo era muy parecido, parecía estar directamente relacionado con la profecía de Gamamaru.
Ryōseima lo miraba con inquietud. Después de un largo suspiro prosiguió:
—Al principio pensé que se trataba de un simple sueño. Entenderás mi sorpresa cuando en una tarde común y corriente, detecte la energía natural de un usuario de Senjutsu.—Jiraiya ahora le prestaba su completa atención—Si se trataba de una coincidencia, era una muy aterradora. Pues, no había existido un humano capaz de usar la energía natural desde hacía muchos años. El único había sido Hashirama Senjū. ¿Entonces quién era aquel hombre?—Ryōseima azotó el extremo inferior de su bastón en el verdoso césped—No supe a ciencia cierta tu identidad hasta que note la presencia de los sapos que te acompañaban. Sé reconocer a un sapo proveniente del monte Myōboku. No son simples sapos y, había escuchado hablar de un ninja que había recibido entrenamiento allí mismo. Jiraiya el Gama-Sennin(Sapo Sabio). Después, fue inevitable no pensar en lo que seguía según mi sueño…
—¿Que me encontraba perdiendo la batalla?—Comentó Jiraiya mientras apoyaba su mano derecha en el hombro izquierdo.
—No lo podía creer. Un Shinobi capaz de usar Senjutsu estaba siendo derrotado por su adversario. Fue cuando indagué más en la identidad de tu enemigo. Pain, un poseedor del Rinnegan. No había visto tanto poder reunido en una sola batalla, desde que el sabio de los seis caminos se había revelado contra su propia madre—El peliblanco continuaba escuchando con atención a la narrativa de la vieja salamandra, aunque había algunas cosas que se le escapaban— Una tarde común y corriente se había convertido en una revelación, una especie de burla a lo que creía saber de la vida. Ahí fue cuando estuve seguro de que mi sueño no era un simple ejercicio mental de mi cerebro, se trataba de más ni menos que de una profecía. ¡Jiraiya!—Dijo la salamandra volviéndose hacia él con brusquedad—No es necesario que te cuente más, nadie mejor que tu sabe cómo terminaron las cosas. Lo que te digo no es una simple casualidad.
—Lo sé Ryōseima-Sennin …pero entonces ¿qué se supone que deba hacer? ¿Qué son realmente estas profecías que me involucran a mí?
—Lo ignoro amigo mío, lo ignoro. Al igual que tú, hasta hace poco me he enterado de que existe otra profecía. Ni yo mismo lo preste la debida importancia hasta que los eventos se presentaron frente a mis ojos—Precisó Ryōseima.
—Pero…—Jiraiya hacía el agotador esfuerzo de recordar la nueva profecía y encontrarle un significado que fuera claro y de alguna manera alentador—Después de mencionar la parte en la que soy derrotado, usted menciona que me recupero y decido entrenar a un alumno que va a ser responsable de una gran revolución en el mundo... en la que finalmente tendrá que destruir el símbolo de la paz con tal de alejar su completa destrucción, el resultado decidirá el destino de todos—Jiraiya agacho ligeramente su cabeza y se tocó la barbilla con su mano derecha—Yo intentare convencerlo de que no lo haga… finalmente viajare de nuevo… no se sabe cómo ni porqué…pero yo caminaré por ese mundo…viendo todos los pasados de la vida…viendo como todo tomó su forma, su rumbo y su destino…"
—Así es, esas fueron mis visiones. Lo poco que alcancé a rescatar de aquel extraño sueño.
—Mmm, la cosa es que yo ya he entrenado a alguien que será responsable de una gran revolución, alguien cuya decisión decidirá el destino de todos. Eso y el hecho de que viajaré nuevamente, parecen repetirse en esta nueva profecía, ¿a qué se debe? Si realmente es una nueva profecía debería hablar de cosas distintas. Yo diría, que más bien parece una continuación, la parte que sigue del sueño de Gamamaru. Lo que único que realmente es nuevo, es el hecho de que supiera sobre mi inminente derrota y que yo de alguna manera, intentaré convencer a Naruto de que no cumpla con su papel como el niño de la profecía.—Jiraiya tomo nuevamente asiento en uno de aquellos bancos de piedra y quedó algo nivelado al rostro de Ryōseima.
—Conque Naruto. Cuéntame un poco más sobre ese pupilo tuyo.—Ryōseima se apoyaba por completo en el bastón mientras veía fijamente a Jiraiya con sus ojos brillosos y alargados.
Dubitativo, el sannin se dispuso a recordar.
—Pues, a simple vista no se trata de un chico muy brillante. Cualquiera que no lo conociera diría que es un Shinobi del montón que no tiene un futuro muy brillante frente a sus pies.—Jiraiya esbozaba una sonrisa cuando recordaba el rostro del rubio.—Para ser honesto, me recuerda un poco a mí. Torpe con las chicas, distraído y carente de visión en la batalla, pero con un instinto y una fidelidad a no rendirse, que termina sometiendo cualquier obstáculo, cualquier problema. Avanza con una insaciable sed por cumplir con sus promesas, sin descuidar los orígenes de su ingenua manera de ver las cosas. Es un niño que no acepta los caminos fáciles y que se niega a crecer como los demás lo harían. Avanza a su propio ritmo y revoluciona cualquier precedente, cualquier creencia…—Se detuvo por un momento. Parecía reflexionar sobre otras cosas.—Por cierto, hay otra cosa que me gustaría compartir…—La vieja salamandra se mantuvo en silencio—…ese chico, Pain, fue uno de mis pupilos.
—Hummm, conque así fue—Replico Ryōseima, aludiendo a que tenía sus sospechas.
—Su verdadero nombre es Nagato. La última vez que lo vi era un niño lleno de vida y esperanza. Decidido a emprender su propio camino en busca de mejorar la vida que ahora lo rodeaba y evitar que su triste historia se repitiera. Desde aquel entonces era usuario del Rinnegan, lo cual me dijo que había encontrado al niño que estaba destinado a entrenar—Agachó la cabeza y se tocó la frente.—No sé qué pudo haber pasado, pero ahora sé que me dejé llevar por un espejismo. Una creencia incluso un tanto simbólica. Pero con Naruto es diferente, yo sé que él es en definitiva el niño de la profecía.
—Pero ¿cómo estar tan seguro?
—Bueno, es sencillo … Ō-Ryōseima-sennin…—Se ponía de pie, decidido a no dejar un ápice de duda en lo que sus palabras estaban por revelar.—No hay una razón, es solo un sentimiento. Usted no lo podría comprender porque no lo conoce, pero esa es mi verdad. Una por la que incluso, estuve dispuesto a morir y…—Levantó su vista al resplandor que provenía de aquel domo de agua. Aquella luz era muy parecida a la que le esperaba una vez los latidos de su corazón se habían detenido—…morí…tranquilo. Sabiendo que Naruto seguía su camino ninja tal y como lo había dejado. Así que puede estar seguro de que cualquiera que haya sido la razón por la que volví a la vida, no es mi inquietud de haber partido de esta vida en la incertidumbre. Vivo o no, Naruto encontraría la forma de sobrellevar las cosas.
Ryōseima se mantuvo pensativo por un momento.
—Lo sé Jiraiya, lo sé. ¿Olvidas que yo fui quien te trajo a la vida de nuevo? Nunca había visto a un hombre morir con tanta paz como tú lo hiciste. Tanto, que ni siquiera le encontré el sentido a lo que hacía. Revivir a un hombre que murió seguro de lo que hacía…—Se interrumpió a sí mismo mientras con un brinco, tomaba asiento en uno de los bancos—Pero reviviste Jiraiya y has escuchado lo que tenía que decir.
—Entonces, ¿qué debería hacer? Aún tengo la intención de salir de aquí y encontrarme con Naruto.
—Si, si, si. Lo sé. Si Naruto es el niño de la profecía de Gamamaru, entonces lo más probable es que también sea el de la mía. Sí, además sería imposible lo que un principio creía.
—¿A qué se refiere?
—Bueno, tenía la ligera sensación de que el entrenamiento de este "niño de la profecía" se llevaba a cabo aquí mismo, en Nezākōu. Pero no puedo recordar más que lo que ya te he revelado. Además, no tendría sentido alguno. Como había mencionado antes, es imposible que alguien más pueda dar con este lugar. Así que parece que tendrás que preparar a Naruto para un nuevo peligro. Precisamente, este antiguo alumno tuyo que se ha vuelto algo completamente opuesto a lo que pensabas. Es fuerte, pero ahora que has vuelto de la muerte… cambiarás el destino de nuevo.—De un brinco volvió al suave césped que cubría el suelo de la cueva y cierta extensión de las irregulares paredes.—Muy bien, no pienso ignorar esta profecía de nuevo. Ahora que te has recuperado, lo que sigue es continuar con el entrenamiento de tu alumno. Sígueme Jiraiya.
Los sabios dieron una larga caminata por un camino que se habría paso entre el exótico ecosistema de Nezākōu y que se perdía en un extenso túnel de las paredes. La celestial luz que emanaba del agua continuaba iluminando cualquier túnel o extensión del sagrado recinto. Ésta, le traía cierta calma al sannin mientras se movía con serenidad al lado de su nuevo aliado. Fue así como después de algunos minutos de caminata por intrincados túneles y laberintos estrechos, llegaron a un cámara, no más grande que el cuarto de un hospital.
—Esta es una de las entradas más alejadas de Amegakure, pero te advierto que, si nadas de inmediato a la superficie, aun estarías en el rango de percepción que Pain tiene sobre la aldea.
—¿En ese caso, como ha entrado y salido de este lugar sin ser detectado por Pain?
—¿Olvidas que soy un anfibio? Puedo mantener mi respiración por horas. Es por eso que cuando salgo o entro de Nezākōu, lo hago por medio de un río que desemboca en el lago, pero que proviene desde kilómetros de distancia de Amegakure. En tu caso, eso sería imposible, es por eso que te enseñare un jutsu que te permita respirar por medio de tus reservas de chakra.
—Muy bien, entiendo.
—Pon atención, estos son los sellos…— Ryōseima dejo su bastón sosteniéndose en perfecto equilibrio. A su vez, realizaba con mesurada agilidad los sellos manuales del justsu que permitiría a Jiraiya salir de Amegakure sin ser visto por el enemigo.
El peliblanco ponía la debida atención. Sin su brazo izquierdo, deducía el patrón por el que debería optar para replicar el jutsu con sellos manuales de una sola mano.
—Ya veo, no parece un jutsu muy complicado pero es difícil de concebir sin antes haberlo visto.—Agregó mientras ensayaba sus sellos manuales con el brazo derecho.
—No son muy conocedor del arte Shinobi, así que disculpa si no puedo ayudarte en la reconfiguración del jutsu—Comentó mientras tomaba su bastón de nuevo.
—No se preocupe. En realidad, los sellos manuales no son más que una abstracción del moldeo de chakra. Una vez entiendes sus principios, se pueden hacer los sellos manuales a dos manos con solo una. Simplemente tengo que recordar el estado de mi chakra cuando podía hacerlo con ambas manos.
—Ya veo. Sustituyes tu mano izquierda con la memoria y la imaginación.
—Así es, pero lleva tiempo y mucha concentración—Jiraiya tomo asiento en el suelo por un momento mientras cerraba los ojos.
Algunos goteos y filtraciones de agua en las paredes rocosas de la pequeña caverna, amenizaban el ambiente y consolidaban una atmósfera de soledad y espera. Jiraiya ya casi estaba listo para marcharse. Unos pocos detalles más y sería capaz de usar el jutsu que Ryōseima recién le había mostrado.
—¿Qué tan lejos queda tu destino Jiraiya?—Inquirió al intuir que se acercaba el momento de la despedida.
—Iré directamente a Konoha. Hablaré con Tsunade, la pondré al tanto de la situación—Se ponía de pie con ligero entusiasmo—Con un poco de suerte, tal vez Naruto aún no se encuentre ahí. Lo mejor sería mantenerse en movimiento.
—Entiendo, entiendo.—La vieja salamandra retrocedió para darle más espacio al Sannin e invitarlo a marcharse en paz.
Jiraiya lo miró con curiosidad y vergüenza. Como si estuviera a punto de pedirle algo más allá de cualquier pedido.
—Ō-Ryōseima-sennin, ¿qué tan efectivo es el Senjutsu que usted practica? —Justo como esperaba, la mirada que le regresó la salamandra era la de sorpresa.
—¿A qué te refieres Jiraiya?
—Ahora que estoy al tanto del secreto de…—Estaba a punto de llamar al líder de Akatsuki como éste se hacía llamar a sí mismo, pero reparó en que odiaba decirle así—…de mi antiguo alumno, existen más posibilidades de derrotarlo. Con su ayuda mis posibilidades mejo…
Ryōseima lo interrumpió aportando su mirada del frente y dándose una media vuelta.
—Mi poder no debe ser usado imprudentemente Jiraiya.
—Pero si usted tiene el poder de hacer algo…¿por qué no…?
—Es bastante simple de hecho. No soy un guerrero. Aunque he conocido el curso de la historia, me he aislado del mundo que conoces Jiraiya. Tal vez, incluso tenga menos en común con la batalla que mis semejantes (Gammaru y Hakujya) ¿No es eso irónico?—Comentaba mientras le regresaba una anciana sonrisa—Alguna vez ansíe el poder que manaba de mi sabiduría, pero no estaba preparado y realmente agradezco a mis compañeros hacérmelo ver en su momento—El peliblanco lo miraba cabizbajo—Intervenir, en un momento que parece tan crucial como éste…me temo que empeoraría las cosas. Según la profecía, mi único papel era revivirte y ya lo he hecho Jiraiya. Si tu alumno, Naruto, es el elegido, seguramente vislumbrara la opción menos obvia o la más única. Aquella que solo él puede ver. ¿Por qué entonces… no dejarlo decidir el destino de Pain?
—Nuevamente, me disculpo Ō-Ryōseima-sennin.—Decía mientras inclinaba profundamente su cuerpo—Me he dejado llevar por el miedo y la duda. Su consejo no sólo me ha parecido sabio, si no alentador. De seguir muerto, Naruto hubiera tomado mejores decisiones que las que yo hubiera imaginado. ¿Me pregunto…qué más podría enseñarle este destartalado anciano? —Jiraiya observaba el agujero al que estaba a punto de sumergirse y que desembocaba al profundo lago de Amegakure.
—Antes de irte, hay una última pregunta que me gustaría hacerte Jiraiya. Ha estado inquietándome desde que me contaste de la profecía de Gamamaru—Rio ingenuamente para sus adentros, como si para él mismo la pregunta sonara estúpida e inútil—¿De qué color es el pelo de Naruto?
De inmediato, el peliblanco entendió a lo que la salamandra sabia se refería. Con una carcajada despreocupada y a la vez confundida le respondió:
—Su pelo es rubio, rubio como el de su padre.
Ryōseima guardo silencio por unos segundos mientras lo asimilaba.
—Oh, ya veo, ya veo. Entonces parece ser que todo está en su lugar.
—¿A qué se refiere Ryōseima-sennin?
—No es nada realmente. Tenía el recuerdo…no, no. De hecho, solo un presentimiento de que el pelo del niño de mis sueños era algo fuera de lo usual. Pero lo que has dicho coincide mucho. Un Uzumaki, distraído e hiperactivo, torpe con las mujeres y con el color de pelo de su… ¿padre dijiste?—Inquirió la salamandra de nuevo intrigada.
—Así es Ryōseima-sennin. Su padre fue el Yondaime Hokage, Minato Namikaze. También era muy conocido como Konoha no Kiiroi Senkō(El relámpago amarillo de Konoha) También fue uno de mis pupilos, tal vez el más talentoso que he tenido.
—Sí, me suena familiar—Asentía de manera dudosa—Así que el cuarto fue su padre. Que chico más interesante con el que te has topado Jiraiya.
—Lo sé—Asintió con una sonrisa entre dientes—Estoy seguro que me superara a mí y a su padre dentro de muy pronto. Confió ciegamente en él—Jiraiya se daba media vuelta para darle la espalda a su anfitrión y ver de frente el agujero de agua oscuro y brumoso que lo llevaría hacia la superficie.
—Buena suerte Jiraiya. Saluda a todos de mi parte, pero jamás les cuentes de este lugar jajajaja—Agregó con una carcajada.
—Así lo haré Ryōseima-sennin—Se agachó para entrar de manera más amigable en el agua. Prácticamente su cabeza estaba a unos centímetros de sumergirse en el profundo agujero—Parece estar muy oscuro allá abajo ¿no lo cree?—Comentó dubitativo.
—No te preocupes, tan pronto te sumerjas usaré mi control sobre la energía natural para qué la misma luz que ilumina todo el recinto te guie hacia el camino correcto. Será como seguir un hilo de luz en el agua. No hay manera de perderse—Precisó a sus espaldas.
—Ya veo, ya veo jejeje. Entonces me marcho—Aseguró mientras nuevamente se enderezaba para preparar su clavado. Acercó una vez más su cabeza, pero continuaba dudoso de sumergirse.
Después de unos segundos, Ryōseima se preguntó que andaba mal.
—¿Jiraiya? ¿ocurre algo?
—Solo estaba pensando en que continuare mi vida en donde la había dejado. A pesar de que ya estaba satisfecho con haberla dejado así. Y entonces…me entra la sensación de incertidumbre. Como si estuviera haciendo de nuevo algo… algo en lo que ya he hecho lo mejor que pude.
Ryōseima se acercó más a Jiraiya para poder verlo a los ojos.
—¿No quieres regresar con Naruto y ver Konoha de nuevo?
—No es eso, por supuesto que quiero. Sigo siendo yo después de todo. Nací en Konoha y estoy muy apegado a mi más reciente pupilo, pero…
—¿Pero qué amigo mío?—Inquirió impaciente.
—Siento que ya no es mi destino. —Le respondió mientras seguía agachado, con su cara muy cerca del agua. En ese momento, algo salió abruptamente de ésta, golpeándolo en la parte posterior de la cabeza y haciendo que cayera adolorido en el suelo de la pequeña caverna.
