—¿Ves algo?—Pregunto Uchiha Minato mientras controlaba su tentación por arrebatarle los prismáticos a su amigo.

—Nada—Respondió Shimura Ichirō—Toda la arena parece un lago remoto al anochecer. Jitsu debió haber dañado nuestra planta eléctrica. Sin contar que los radios tampoco funcionan. También debieron habérselas ingeniado para interrumpir nuestras comunicaciones.

Minato le pidió los prismáticos a su compañero e intento activar su Sharingan para al menos distinguir flujos de chakra. Para mala suerte del pelinegro, aun se encontraba demasiado fatigado como para hacerlo.

—¿Y qué hacemos ahora?—Pregunto Midōri Uchiha con ánimo de adentrarse en aquella oscuridad.

Quería sonar valiente frente a su compañero de equipo Hatake Katashi. Hacía tiempo que le profesaba un gran cariño y estaba realmente convencida de que se trataba de su primer amor.

—¿Ustedes? ¡Nada!—Respondió Karin con una calma disfrazada.

La pelirroja también se sentía tentada a averiguar que estaba sucediendo. Hace apenas unos minutos se podía distinguir el brillo de la transformación de Suigetsu en Jinchūriki fase dos. Sin embargo, el destello había desaparecido de súbito y después de eso ya nada se podía ver o percibir en las entrañas de la gigantesca arena.

—Yo ya quiero irme, este lugar se ve realmente terrorífico cuando no hay luces—Comentó Akimichi Chōchō quien comía con ansiedad unas papas fritas en medio de la oscuridad.

—Demonios, apenas y alcanzo a distinguir sus rostros. ¿En verdad es seguro que nos quedemos aquí?—Pregunto Yamanka Inojin con preocupación.

—Los abrigos blanco de Jitsu se encuentran peleando en la arena de batalla. Afuera de este recinto se siguen llevando a cabo una serie de peleas en las que sus padres están dando el todo por el todo. Así que sí Inojin, por más tenebroso que parezca este lugar, lo más seguro es que nos quedemos aquí—Dijo Karin claramente alterada, e Inojin guardó silencio al sentirse regañado.

Jūgo se acercó a Karin y le habló en voz baja para que los demás no lo escucharan.

—Son solo niños Karin, están asustados.

—Lo sé, lo sé, es solo que esto es una locura.

Karin temía por la vida de los padres a cuyos niños estaba encargada de proteger. Además, aun se sentía muy afectada por el asunto con Azumi. Pero por sobre todas estas cosas, no dejaba de pensar en el destello rojizo que vio desaparecer súbitamente en la remota oscuridad. Se imaginó a Suigetsu siendo atravesado por una espada mientras ella solo podía discernir su rojiza luz difuminándose a la distancia. La idea le desagradó por completo y llevo su mano inmediatamente a la boca para ahogar el sollozo que dejó escapar.

—Pues yo no pienso quedarme aquí de brazos cruzados—Dijo Minato regresándole los prismáticos a Ichirō.

—Olvídalo Minato, no voy a dejar que te vayas—Respondió la pelirroja.

—Yo puedo ir con él—Agregó Ichirō con resolución.

—Yo también iré con Minato-Senpai—Dijo Metal Lee con entusiasmo.

El hijo de Rock Lee sentía una gran admiración por el pelinegro. Se planteó que combatir a su lado le traería mucha experiencia. Además, quería tener una buena relación con el que ya consideraba su futuro cuñado.

—No seas imprudente Lee, este tipo de tareas están fuera de nuestra liga—Comentó el peliplata Hatake Katashi quién aún se encontraba sentado al lado de su inconsciente hermana.

—Aún son Genin muchachos, es demasiado peligroso aventurarse allá afuera—Dijo Jūgo.

—Entonces venga con nosotros Jūgo-San. Debo averiguar cómo sigue mi padre.

—Que escándalo Senpai, estoy seguro que Sasuke-San está más que bien. Todos vimos que ya había sometido a ese tal Kazuto—Dijo Shikadai Nara.

—Creí que con esta oscuridad ya te habías dormido Shikadai—Se burló Suika, la única de los trillizos que el joven Nara toleraba.

—Ni siquiera yo podría dormirme en medio de todo esto.

Una corriente de aire acompañada de un sonido silbante irrumpió en el palco VIP en el que todos se encontraban. La gran mayoría lo había escuchado antes, pero los más pequeños se sintieron aterrados después de percibirlo en medio de toda la incertidumbre que acontecía. Muy poco se podía vislumbrar en la oscuridad que los rodeaba, pero la fuente proveniente de aquel sonido se encontraba a sus espaldas. Cuando se dieron la vuelta alcanzaron a distinguir la silueta de un hombre alto sujetando entre sus brazos a alguien más.

—Tranquilos chicos, es mi padre—Dijo a sus amigos Katashi, era el único de los más pequeños que no se había espantado.

—¡Kakashi!—Dijo Karin con sorpresa.

El recién llegado avanzó unos cuantos pasos y recostó con cuidado a la rubia que tenía entre sus brazos.

—¡Sharin!—Dijo el joven Uchiha al reconocerla.

El pelinegro se había agachado para mirarla de más cerca. Tanto su rostro como su ropa lucían maltratados y, a pesar de no tener el Sharingan pudo notar que sus suministros de chakra estaban demasiado bajos.

—¿Qué le paso Kakashi-Sensei?

—Lo más seguro es que se haya visto envuelta en alguna batalla.

—¿Qué has dicho?—Pregunto Karin con preocupación, cuando Kakashi respondió la pelirroja ya se encontraba revisando a la rubia.

—Se encuentra bien, solo ha perdido el conocimiento.

—Pero ¿cómo pudo haber sucedido tal cosa? Sasuke la resguardó en la dimensión del Kamui desde el principio—Comentó Karin sujetando la mano de la hija de Naruto .

—Sí, pero después de eso volvió a utilizar el Kamui para salvar a Minato de las llamas de Amaterasu. Fue en ese momento que Uzumaki Yujin introdujo uno de sus Kunai en la dimensión del Kamui. Es usuario del Hiraishin no jutsu, así que es muy probable que se haya transportado al interior de la dimensión. Aunque no entiendo que pudo haber pasado para que la dejaran libre.

—¿Dejaran libre?—Pregunto Ichirō con extrañeza.

Minato se sintió incómodo al saber que por su culpa Sharin estuvo en un gran peligro. Kakashi continuo con la explicación:

—Yo no me percaté de lo que había hecho Yujin. Quién me dio aviso de ello fue Rikuto Namiashi por medio de sus serpientes de sombra. Me imagino que él y Yoshirama se encontraban en una pelea y no pudieron buscarme personalmente. Enseguida activé mi Sharingan y me adentré en la dimensión. Allí encontré a Sharin, para entonces ya se encontraba inconsciente—Dijo Kakashi sin que nadie notase que ocultaba algo.

La verdad era parcialmente distinta a como se las acaba de describir a los demás. Cuando había logrado transportarse al interior de la dimensión, dos miembros de Jitsu parecían hablar sobre algo concerniente a la rubia, pues uno de ellos estaba de pie, mirándola mientras yacía inmóvil en el suelo. Estaba seguro de que éste individuo era Yujin pues a pesar de la distancia a la que los observaba pudo distinguir el brillo carmesí en su cabello. Sin embargo, al otro no pudo ubicarlo. Aunque los rasgos de su rostro que alcanzaba a discernir a la distancia y el color púrpura de su pelo se le hacían familiares. Para su mala suerte, éste portaba también un abrigo blanco.—Dos Shinobis fuertes y encima desconozco las habilidades de uno de ellos—Pensó en aquel momento el experimentado Jōnin. Consideró que lo mejor era rehuir a un enfrentamiento y usar sus reservas de chakra para transportarse a él y a Sharin al exterior. Aunque uno de ellos también contaba con un jutsu espacio-temporal nunca podría seguirles la pista.

Ya había tomado la decisión de acercarse cuando el pelirrojo retrocedió y le dio la espalda a Sharin. El miembro de Jitsu habló durante unos segundos más con su compañero y luego desaparecieron.

—Pero no se la llevaron—Dijo Minato irrumpiendo en el flashback del peliplata.

El pelinegro lo había dicho más para sí mismo que como un ánimo por continuar con la conversación.

—Bueno, aquí tenemos a otros dormilones, seguro y es bienvenida al club—Agregó Shikadai en un tono alentador que nadie se tomó a mal.

Entendiendo a lo que el hijo de Shikamaru se refería, vislumbro el pelo plateado de su hijo y se acercó a él y a su desfallecida hermana, agachándose y rozando con los dedos las mejillas de su hija.

—Veo que sigue como antes.

—Nunca se había esforzado tanto en su vida. No esperemos que despierte hasta dentro de dos días, padre—Respondió su hijo con una voz calmada y dulce.

—Para entonces todo esto habrá pasado.

Kakashi se puso de pie nuevamente y aunque no podía distinguir rostros en aquella oscuridad, sintió que todas las miradas se concentraban en él.

—Esto está muy calmado—Dijo Kakashi mientras contemplaba el paisaje oscuro dentro de la arena. A lo lejos se podían ver las densas luces provenientes de los destrozos en las inmediaciones de la Aldea Konoha—Cuando las serpientes de Rikuto me encontraron ya habíamos contenido gran parte de la amenaza.

Las declaraciones del viejo Sensei de Naruto dejaron ansiosos a todos. El peliplateado solía hacer unas pausas de suspenso ocasionalmente. En esta situación en específico se sintieron menos tolerables a ellas.

—¿Eso qué quiere decir?—Pregunto el joven Uchiha.

—Que a estas alturas los abrigos negros de Jitsu ya debieron haberse marchado.

—¿Marchado?, ¿te refieres a irse de aquí, de Konoha?—Pregunto la Uzukage con extrañeza.

—Si. Realmente todos sus ataques se concentraron en destrozos, comercios, viviendas, fábricas. Pero, sobre todo, se concentraban en darnos pelea. Cuando nuestros escuadrones empezaban a acorralarlos y sentían que no podían prolongar más la batalla, optaban por marcharse de la aldea.

Minato Uchiha aún seguía agachado. Observando el rostro de Sharin se ponía a pensar sobre todo lo que sucedía. Muchas cosas no parecían tener sentido. Primero Jitsu había tomado la decisión de no llevarse a Sharin cuando tenían la oportunidad de hacerlo. Y ahora estaba esto. Los números de Jitsu retrocedían cuando las batallas recién se intensificaban, dejando a su líder y a sus capitanes arrinconados en el centro de Konoha misma. Seguramente para esas horas de la tarde y aún con los problemas de comunicación por radio, todos los Shinobis de Konoha, coordinados por las implacables estrategias de Shikamaru Nara ya habrían montado un cerco alrededor de toda la arena.

—Algo anda mal aquí.

—Lo mismo pienso—Le respondió Kakashi mientras recordaba las palabras que Sharin le hubiera confiado justo antes de que ésta perdiera la consciencia:

—Necesito hablar con Sasuke-Sama, mi padre está en peligro….

Nuevamente las preguntas de los que le rodeaban lo alejaron de los intrigantes recuerdos.

—¿Qué hay de Akatsuki?—Pregunto Jūgo.

—Esa es otra cuestión. No podemos comunicarnos con ellos. No sabemos si han logrado derrotar al enemigo, o si el enemigo…

—Los ha derrotado a ellos.—Interrumpió Karin mientras sujetaba un mechón de su largo pelo con ansiedad.

—O si el enemigo los ha burlado. Akatsuki está conformado por Shinobis de vasta experiencia en combate. Aunque Jitsu tenga a miembros muy poderosos, estos en su mayoría son más jóvenes. Sería demasiado optimista de su parte pensar que pueden acabar con alguno de ellos. Más bien…—Kakashi volvió a prolongar una de sus pausas.

Esta vez analizaba las pocas pistas que tenían. Estaba convencido de que Jitsu no había venido por Sharin o Senkō. Tampoco a demostrarle a la Alianza Shinobi que su poder era lo suficientemente grande como para vencer a los miembros de Akatsuki. No pudo presenciar personalmente las batallas de la organización comandada por Sasuke Uchiha. Y sin embargo creía con firmeza que los abrigos blancos optaban por la misma estrategia que sus subordinados: ser una distracción digna de los Shinobis más poderosos de la Alianza Shinobi.

Cierta inquietud comenzó a arruinar su experimentado temple cuando un golpe en seco tomó a todos por sorpresa. Los más jóvenes se estremecieron dando un pequeño brinco. Karin y Jūgo también se había sobresaltado, al igual que Minato, Ichirō y Katashi. Sin embargo, la vibración de aquel sonido le pareció familiar. Con todos sus sentidos plenamente desarrollados, tenía la facultad de identificar y recordar las características de los objetos que escuchaba. Sabía diferenciar entre el sonido de un Kunai y una Shuriken cuando se desplazaban en el aire; el de una espada y una guadaña cuando se blandían por el mismo Shinobi. Incluso armas completamente idénticas siempre presentaban un rumor distinto que solo los Shinobis más experimentados podían detectar.

La repentina vibración lo había transportado al pasado. Resulta que conocía a la perfección aquel sonido, incluso llegó a escucharlo de cerca cuando tuvo la oportunidad de empuñar la fuente del mismo personalmente. Esta vez, volvió a escuchársele, solo que ahora de manera consistente. Como los golpes de alguien que llama a la puerta.

—Suena como metal pegando en la roca—Observó Ichirō con perspicacia.

—Parece provenir de abajo.—Dijo Minato.

Inmediatamente después todos se precipitaron hacia las barandillas del palco. Incluso Shikadai no pudo contener la curiosidad de asomarse para ver de qué se trataba; mientras que Midori siendo muy corta de estatura brincaba en repetidas ocasiones para ver si alcanzaba a distinguir algo. Chōchō finalmente le alcanzó uno de los botiquines para que se apoyara sobre éste y dejara de mezclar el sonido de sus pies con los de la misteriosa fuente.

—Sea lo que se está flotando sobre el agua—Agregó Katashi confundido. No se podía vislumbrar nada que estuviera a más de 5 metros de distancia.

Todos volvieron a llevarse una gran sorpresa cuando Kakashi paso de largo la barandilla y brincó hacia el fondo de la arena. Por seguridad las paredes de concreto alcanzaban los 10 metros de altura, por lo que Minato y los demás solo pudieron distinguir al Jōnin por medio de los rumores del agua cuando éste aterrizó sobre su superficie.

—¡Jūgo!, ¡Karin!, necesito asistencia—Gritó Kakashi desde la penumbra en la que se acababa de sumergir.

Sin pensarlo dos veces, ambos Shinobis se lanzaron igualmente por encima de la barandilla y se precipitaron hacia el fondo aterrizando en el agua.

—¿Qué es lo que está pasando?—Dijo Inojin con escepticismo.

El rubio se sentía desconfiado al ver que todos los adultos habían descendido a la "zona peligrosa" de la arena.

Minato por otro lado se sintió tentado a aprovechar la oportunidad y salir disparado en busca de su padre. Ahora que sabía sobre la manera en la que Jitsu logró vulnerar la fortaleza dimensional en la que el líder de Akatsuki resguardaba a la hija del Hokage, temía por la integridad de su madre y la de su amigo. Le habían dicho que junto con Sai, ambos habían huido por aire tan pronto la arena fue asediada por los miembros de Jitsu. Pero ahora ningún lugar parecía seguro. Quería encontrar a su padre y pedirle que ambos buscaran a su madre y a Senkō. Consideró que esa era la decisión más lógica pero luego recordó lo sucedido con Sharin. Volvió a encontrarse indeciso y confundido. En una parte molestó debido a que no fue capaz de protegerla. Ni siquiera había sido capaz de protegerse así mismo. Su impotencia acrecentó al recordar la razón por la que Sharin se vio comprometida. Había sido justo en el momento en que su padre lo salvó estando inconsciente. La voz angustiada de Karin lo distrajo estrepitosamente.

—¡Suigetsu!

—¡¿Papá?!—Dijeron angustiados Suika, Kuzuimo y Mikan quienes, como todos, también miraban hacia debajo de las barandillas.

En la superficie del agua, Suigetsu yacía sobre la amplia hoja negra de Kubikiribōchō. Karin lo sujetaba de la mano mientras Jūgo le aplicaba primeros auxilios con su ninjutsu médico. Una sensación de vulnerabilidad le corría por el cuerpo después de haber escuchado las voces de sus trillizos en la oscuridad.

—Tranquila Karin, me encuentro bien.

—¿Para ti esto es bien? Tu cuerpo está hecho pedazos—Agregó angustiada al percatarse como la mano de Suigetsu se le resbalaba de la suya.

—No lo niego, volví a confiarme esta vez. Pero no fue en vano.

—¿A qué te refieres?

Esta vez Suigetsu se dirigió a Kakashi.

—Kai aceleró las cosas para que nuestra batalla terminara lo más pronto posible. Cabe aclarar que cuando se trata de espadachines, eso no es normal. Por lo general nos gusta demostrar quién es el mejor en el arte de la espada, así que algo lo impulso a actuar como lo hizo. Supongo que está relacionada con asuntos de Jitsu. Sin embargo, eso no es lo más importante.

Kakashi y los demás lo escuchaban con atención al ver que realmente parecía haberse topado con algo fuera de lo común. Se le veía más ansioso que de costumbre.

—Mientras me encontraba en modo Jinchūriki, Isobu me dijo que el chakra de Gyūki estaba intentando comunicarse con él.

—¿Gyūki?—Preguntó Karin confundida.

—Ese es el nombre del Hachibi—Dijo Kakashi.

—Efectivamente. El punto es que la fuente del chakra provenía de Samehada. Resulta que esa maldita espada escamosa desarrollo cierto cariño por Killer Bee y su tonto Bijū—Dijo Suigetsu sorprendido de sí mismo al ver que aun en la situación actual se preocupaba porqué Samehada no quisiera regresar con los espadachines de la niebla—El punto es que el tonto de Isobu me convenció de dejarme atacar por Samehada.

El Sanbi se hiso notar en el interior de Suigetsu. Con un grave quejido le dio a entender que su calificativo no le había agradado en lo absoluto. El espadachín le reiteró que era lo justo después de todo el martirio por el que había pasado gracias a él. Entonces continuo:

—Debido a que Samehada aún conserva chakra del Hachibi, el Hachibi puede comunicarse con Samehada. Para no alargar esto….—Suigetsu hiso una pausa y cambió el tono despreocupado con el que había estado hablando todo ese tiempo—Hay algo ajeno a Kazuto que está controlando a los Bijū. Por lo que Isobu alcanzó a entender, Gyūki sonaba muy asustado. Se trata de algo capaz de someterlos con facilidad. Se aprovechan de su chakra y adquieren la facultad de pensar e interactuar por sí mismos.

Las palabras de Suigetsu habían dejado a todos estupefactos. No entendían para nada a lo que el espadachín se refería y la voz temblorosa con la que se los había comunicado les dio a entender que él se encontraba en las mismas.

—¿Se aprovechan de su chakra? ¿Son más de uno?—Pregunto Kakashi en un intento por concentrarse más en los detalles que en la connotación fantástica y misteriosa.

—Al principio solo era uno. Pero el Hachibi y los demás han logrado sentir la presencia de otra entidad.

—¿Son dos entonces?

—Si.

—Pero estas entidades o como sea, ¿Qué son exactamente?—Pregunto Karin aterrada.

—No lo sé, pero antes de que Gyūki nos dijera algo más, esa cosa se dio cuenta e interrumpió la conversación por completo. Como dije, es algo que ha poseído a los Bijū. Justo antes de que se cortara la comunicación Isobu logró comunicarse con "la entidad". Dice que es algo antiguo, mucho más viejo que Kaguya o cualquier otra cosa que hayamos visto.