—Ya ha oscurecido en su totalidad Nanami-sama, es hora de regresar—Dijo Shiroyi Yuki con la mayor delicadez que le fue posible. Hacía varios minutos que la líder de su aldea miraba fijamente a Kazuto esperando por que éste le respondiera.

—No me iré hasta hablar con Kazuto.

—Sí, yo también tengo que hablar con él—Le secundó Killer Bee

—Pero Sensei, en estas condiciones somos susceptibles de un ataque—Opinó Taji con nerviosismo.

—Entonces hablemos en otro lugar—Comentó Sasuke.

Comprendía que tanto Nanami como Killer Bee tenían asuntos pendientes con el líder de Jitsu. Asuntos que no podían esperar a que las cosas dentro de la aldea se calmaran. Decidió hacer uso de la dimensión del Kamui para dicha tarea, pero Kazuto lo detuvo todo al comenzar a hablar.

—Si hablar es lo que quieren no han aprendido nada. Hablar no evitó que Kaguya desistiera de sus planes; hablar no les sirvió para descubrir el verdadero plan de Tsubasa. A estas alturas, las palabras han perdido todo poder de esclarecimiento. No llegan a mi alma, porque no me dicen nada; no me convencen, porque no me ayudan a entender—Dijo Kazuto con molestia.

Aún recostado sobre el espejo de agua, una mancha negra comenzó a emanar del cuerpo de Kazuto. Se trataba de un círculo perfecto en cuyo centro resaltaba su abrigo blanco. Incluso en la densa oscuridad, el negro de aquella mancha era perfectamente perceptible. Conformé Kazuto seguía hablando la mancha se agrandaba, y tanto Sasuke como los demás retrocedieron con cautela ante la abrumadora sensación de peligro que emanaba de aquella sustancia negra. El líder de Jitsu prosiguió mientras los demás escuchaban sus siniestras palabras resonando en plena oscuridad.

—Hablar no ayudara a sincerarme. Solo me marea y confunde. Con palabras no puedo llegar a comprenderlos, por más importante que sea lo que tienen que decir—Kazuto comenzó a incorporarse en el centro de la mancha—.Aunque…si realmente se encuentran tan desesperados por decirme algo, les imploró encuentren otra forma que no sea pura palabrería.

Una vez la mancha alcanzó un radio de 5 metros, cuatro pilares amorfos se alzaron, dos a cada lado de Kazuto. Se prolongaron hasta alcanzar una imponente altura de 3 metros aproximadamente y se retorcieron como si fueran a explotar en cualquier momento. Sacaron brazos y piernas, retorciéndose unos segundos más hasta que culminaron con el proceso de adquirir la forma humanoide. Finalmente, cada una de las figuras expulsaba de su cuerpo una máscara blanca que prosiguieron a tomar con las manos para acomodarla en la cumbre de su forma humanoide.

Todos miraban con asombró e inquietud hacia las figuras que recién se habían formado. Incluso Nanami, quien ya había visto los extraños seres que escondían los usuarios del Jiongu fue presa del sobresalto. Lo que se encontraba viendo ahora lucía mucho más aterrador e intimidante, pero, sobre todo, los 4 seres parecían conscientes, completamente desapegados a una especie de marioneta que se ocupa solo de seguir órdenes. Se encontraba tan ensimismada en la abrumadora presencia de aquellos humanoides oscuros, que no se percató de que Sasuke había llegado a posarse a su lado.

—¿Es esto una habilidad del Jiongu?—Pregunto el líder de Akatsuki sin distraer su mirada de los incipientes enemigos.

—Sí, aunque hay algo distinto—Respondió Nanami, igualmente sin apartar la vista de enfrente—.No recuerdo que fueran tan grandes y tan….

Nanami se prolongó demasiado sin encontrar la forma de plantear lo que sentía.

—¿Tan qué?—Pregunto Killer Bee.

—Vivos—Concluyó la líder de Takigakure.

Como si éstos nuevos entes hubieran querido dar sentido a sus palabras, juntaron las manos para formar un sello manual e inmediatamente después, un abrigo largo e impecablemente blanco termino por vestirlos. Se trataba del mismo abrigo blanco que solo los miembros más poderosos de Jitsu podían ostentar. Y también parecía como si estos seres estuvieran conscientes de su desnudez, vistiéndose así con el uniforme de Jitsu para lucir más presentables ante el enemigo.

La máscara que cada uno de estos individuos mostraba era más llamativa de lo que solían ser las que llevaran los corazones-marioneta de Kakuzu. De los dos humanoides que residían al lado derecho de Kazuto, uno llevaba una máscara que recordaba a la cabeza de un escarabajo y el otro, una máscara que recordaba a la cabeza de un toro. En cuanto a los dos de la izquierda, uno mostraba una máscara que recordaba a un delfín con cuatro prominentes crestas emergiendo como cuernos y el otro, una máscara rechoncha que se asemejaba a algún tipo de caracol debido a esa especie de ojos sobresalientes parecidos a un par de antenas.

—Esas máscaras…—Reflexionaba Killer Bee en voz alta. Inmediatamente después, Sasuke reparó en el pequeño detalle al que se refería.

Tanto Nanami como Taji y Shiroyi Yuki, hicieron un esfuerzo mental. Buscaron con desesperación algún indicio en las máscaras, pero no pudieron identificar nada de suma importancia.

—¿De qué está hablando Sensei? ¿Qué hay con las máscaras?—Pregunto Taji volteando a ver a su sensei.

Killer Bee se encontraba justo a su lado y no quitaba la vista de las 4 entidades frente a ellos. Aún con los lentes puestos que éste llevaba, pudo identificar los indicios de alguien preocupado en su semblante. Apretaba ligeramente la mandíbula. Y sus puños y brazos se habían tensado notoriamente. Killer Bee parecía demasiado inmerso en las preocupaciones que le despertaban aquellos seres, que la respuesta a la pregunta de Taji no vino por parte de él.

—Ninguno de ustedes ha visto un Bijū. Es por eso que no lo notan. Pero Killer Bee y yo somos de las pocas personas que ha conocido a los 9 personalmente. 4 de esas máscaras, representan a los 4 Bijū que se encuentran sellados en los corazones de Kazuto—Respondió Sasuke y todos regresaron nuevamente su atención a aquellos seres.

—¿Y eso es normal?—Pregunto Shiroyi Yuki.

—No lo sé. Tengo entendido que nunca antes se habían sellado a los Bijū de esta manera. Y por mi parte, desconozco mucho sobre el Jiongu—Sasuke dirigió su atención hacia Nanami—Nanami, usted dijo que había algo anormal en estos seres, ¿cree que se deba a esto?

—No lo sé. Como usted ha dicho Sasuke-San, nunca antes se había sellado un Bijū en los corazones de un usuario del Jiongu.

Transcurrieron algunos minutos en los que Kazuto y sus nuevas escoltas permanecía de pie y en silencio. Nunca se miraron el uno al otro, pero parecía como si estuvieran deliberando sobre algo. Cuando a un tenue haz de luz lunar se le permitió pasar entre las espesas nubes grisáceas que cubrían el cielo, Sasuke y los demás pudieron ver con más claridad a los enemigos, pues la luz se posaba justo encima de ellos. Aquella luz fue visible para todos aquellos que se encontraban en el interior de la arena.

En el palco VIP, Shimura Ichirō, quien tenía a la mano los potentes prismáticos fue el primero en identificar con lujo de detalles a los individuos que aquella repentina luz revelaba.

—Veo a Sasuke-Sama y a Nanami-San. También a Killer Bee y a los Tokubetsu Genin. Están de pie, frente a Kazuto y a...

Se detuvo por un momento al poner mayor atención a los 4 individuos que estaban de pie, al lado del líder de Jitsu. Su siniestra imagen le habían generado duda y ansiedad. Nunca antes los había visto, de hecho, nunca antes había visto a individuos que lucieran como aquellos humanoides a los que sus prismáticos fijaban.

—¿Qué pasa Ichirō?—Pregunto Minato, extrañado por la repentina pausa de su compañero. No se trataba de algo que le sucediera con regularidad.

—Hay cuatro tipos que acompañan a Kazuto. Son muy altos y…—Volvió a sentirse tenso y le costaba trabajo seguir describiéndolos.

Debido al eco que se generaba por la inmensidad de la arena y sus altas paredes, Kakashi y los demás, quienes se encontraban justo debajo del palco VIP, advertían con toda claridad la voz de Ichirō, al igual que la muestra de estrés que sugerían sus forzadas pausas.

Ichirō tragó un poco de saliva y prosiguió:

—Son muy altos y llevan los abrigos blancos de Jitsu—Terminó de decir mientras apartaba la vista de los prismáticos y reflexionaba sobre el repentino miedo que había sentido hace unos instantes.

—¿Pero lograste identificarlos?—Le pregunto el pelinegro.

—No.—Le respondió con la mirada perdida—Nunca antes los había visto. Además…—Ichirō bajó la mirada hacia la mano que sostenía los prismáticos.

Ya se encontraba más tranquilo y sentía curiosidad por enfocar de nuevo a aquellos extraños seres. Deliberaba si realmente su reciente episodio de ansiedad se había debido por el simple hecho de observarlos. Le parecía ridículo y totalmente inusual a su personalidad. Fue acercando los prismáticos lentamente hacia sus ojos, como si aún dudara de lo que estaba a punto de hacer. Una vez pudo vislumbrar a la lejanía, enfocó nuevamente a las entidades humanoides. Para su sorpresa, aquella ansiedad recorrió de nueva cuenta todo su cuerpo.

Esta vez se concentró en las máscaras blancas que llevaban puestas. No parecían estar sujetas a nada en lo absoluto. Le daba la impresión de que las mismas máscaras no tenían el propósito de ocultar rostros, sino más bien de servir como el esbozo de uno y eran tan blancas que parecían brillar a la luz de la luna. Una de ellas volteó a verlo desde la distancia y de pronto todos sus pensamientos se detuvieron. Se trataba de la máscara de toro. Se dijo que podía deberse a una coincidencia, de hecho, no dejaba de decirse que no era otra cosa más que una coincidencia. Le costaba trabajo creer que aquel ser estuviera consciente de que lo observaban; que él lo observaba. Sin embargo, la máscara nunca giro de regreso, continúo mirando hacia su dirección hasta que se sintió demasiado asustado como para continuar. Bajo los prismáticos y se apoyó en uno de los barandales.

A unos 800 metros de distancia aproximadamente, Sasuke se preguntaba qué es lo que la entidad con máscara de toro encontraba tan interesante en la dirección a la que recientemente había enfocado su atención. Dejó de parecer relevante cuando a los pocos segundos, la entidad volvió a trasladar su mirada hacia ellos.

—¿Qué pasa Ichirō? ¿Ya los identificaste?—Dijo Minato Uchiha, e igualmente su voz resonó en los oídos de Kakashi y los que se encontraban cerca.

—Tienen que enviar a alguien con Sasuke-Sama—Cerró los ojos apretando sus párpados—Tienen que ir todos los que puedan.

Las palabras del Genin habían perturbado a todos. Cuando Minato le pidió a Ichirō los prismáticos, éste los arrojo hacia la arena. Al escucharse cuando cayeron al agua, los presentes se miraron confundidos los unos a los otros.

—¿Por qué hiciste eso?—Pregunto Minato mientras Kakashi y Suigetsu escuchaban preocupados.

—Tienes que ir con tu padre Minato—Dijo Ichirō mientras tomaba asiento—Pero temía que, si veías lo mismo que yo, no te sintieras tan seguro de ir. Como yo, que ya no estoy tan seguro de acompañarte.

Minato observó con confusión a su amigo. Se había sentado justo en el lugar sobre el que había estado de pie, pero lucía aislado de todo lo demás.

—¿Le pasa algo a papá Onii-chan?—Pregunto Midori mientras jalaba la manga de la chamarra de Minato.

—No lo creo Midori—Minato acarició el largo y sedoso pelo de su hermana. A pesar de la oscuridad, podía vislumbrar el brillo de sus ojos profundamente verdes—Nuestro padre se encuentra bien, es por eso que tengo que ir. Para decirle que estamos bien.

Al haber escuchado la resolución de Minato por encontrase con su padre, Kakashi inmediatamente dirigió una intensa mirada hacia Suigetsu.

—Me gustaría ir…pero no puedo. Los alcanzaré tan pronto me recupere—Dijo Suigetsu con una voz cansada y seca.—Karin se quedará a proteger a los niños y Juugo no dejara que algo le pase al hijo de Sasuke. Ya sabes que siempre se ha sentido un guardaespaldas de los Uchiha. Además, te conviene llevar al chico, así Juugo y Sasuke pelearan mejor—Concluyó con una risa entrecortada y torpe.

Kakashi se puso de pie al igual que Juugo.

—Minato, ven aquí—Dijo Kakashi sin necesidad de gritar, sabía que el pelinegro lo escucharía.

El Genin del clan Uchiha aterrizó en el agua, al lado de ellos y volteó a ver a Suigetsu. Se preguntaba que pudo haberlo dejado en aquellas condiciones.

—Aunque lo más rápido sería llevarnos con el Kamui, quiero ahorrar chakra por si nos vemos envueltos en una batalla. ¿Entienden?—Pregunto Kakashi.

A pesar de su tremenda experiencia, hacía mucho que no se involucraba en un conflicto de tales magnitudes. Además, aún estaba aquello que había escuchado de la boca de Sharin. Sintió un ligero escalofrió de emoción y ansiedad y después, poco a poco, fue modulando su respiración hasta que se encontró nuevamente con su sereno espíritu de Shinobi.

—¡Hey Kakashi!—Dijo Suigetsu mientras le lanzaba a Kubikiribōchō.

Cuando el peliplata la atrapó por el mango sintió una gran cantidad de chakra proveniente de la espada.

—Supongo que aun recuerdas cómo usarla. Le trasferí una gran cantidad del chakra de Isobu, ya sabes, por si te hace falta—Dijo Suigetsu mientras flotaba al lado de Karin, quien le aplicaba Ninjutsu médico.

—Cuídense mucho—Dijo Karin con la mirada de una madre preocupada.

Los Shinobis emprendieron la carrera sobre el agua. No se demorarían más de 5 minutos en llegar hasta Sasuke.

En otra parte de la arena, Yoshirama y Rikuto corrían hacia el haz de luz lunar que iluminaba con misticismo a lo que parecían un grupo de 8 personas o más.

—No puedo creer que esos payasos hayan huido en medio de la pelea. ¿Qué Jitsu no tiene agallas o qué? Creí que tratábamos con gente seria—Decía Rikuto con altivez mientras corría al lado de su compañero.

—No te creas Rikuto. Algo me dice que nuestros enemigos no huyeron por cobardía, sino más bien porque seguían un plan. Y nosotros caímos justo en su trampa—Dijo Yoshirama.

—¿Trampa? ¿Cuál trampa? Si casi les estábamos dando una paliza—Dijo Rikuto sin cambiar su actitud.

—No me refiero a esa clase de trampa. Más bien a que su objetivo era distraernos. Solo espero que Kakashi-Sensei haya recibido nuestro mensaje a tiempo.

Yoshirama no se sentía tranquilo sabiendo que Yujin Uzumaki pudo haber secuestrado a Sharin mientras el peleaba una batalla sin sentido. Ahora que era miembro de Akatsuki, haría todo lo que estuviera en su poder para protegerla. Pero si Jitsu realmente la tenía en su posesión, entonces no se detendría ante nada para traerla de regreso. Incluso si las circunstancias lo empujaban a contrariar sus criterios morales.

Unos segundos después de que la máscara de Toro había regresado su atención a Sasuke, Killer Bee y los demás, Kazuto se dispuso a hablar. Lo hizo sin un ápice de entusiasmo.

—Mis compañeros difieren conmigo. Dicen que si tienen algo que preguntar pueden hacerlo. Aunque les sugiero que se den prisa.

Killer Bee no dejo pasar ni un segundo más y dio un paso al frente.

—¿Qué has hecho con Gyūki?—Pregunto dirigiéndose a Kazuto, no le había puesto la más mínima atención cuando el líder de Jitsu había dicho que la respuesta vendría de sus compañeros. ¿A qué se refería exactamente?

Como si estuviera dispuesto a responder al cuestionamiento, el humanoide con máscara de toro dio igualmente un paso al frente. Taji y Shiroyi se pusieron en guardia. Sasuke en cambio, solo observa con atención. Fue cuando el Humanoide habló que todos sintieron el mismo vacío en el estómago.

—Bee…—Dijo el humanoide, prolongando la sílaba hasta que se convertía en una siniestra carraspera que se difuminaba como un susurro en la oscuridad—…Bee—Continúo repitiendo hasta que el receptor al que se dirigía advirtió algo.

Killer Bee pensaba que la voz tenía cierta semejanza con la voz de Gyūki. Con la máscara de toro que el humanoide llevaba y la voz de Gyūki que emanaba de él como si estuviera pidiendo su ayuda, no tardó en intuir que la entidad que había dado un paso al frente tenía sellado a el Hachibi.

—¿Gyūki eres tú?

—Ya detente Bee, ¿no creíste que estaríamos juntos por siempre o sí?—Respondió el humanoide con más lucidez. Ya no parecía algo que intentaba pronunciar una sola sílaba.

El Shinobi de Kumogakure se llevó una gran sorpresa. Ya no existía duda alguna, la voz y la manera de hablar eran exactamente iguales a las de Gyūki.

—¿De qué estas hablando?

—¿Cállate quieres? Ahora escúchame. Ya me estaba cansando de tus tontas rimas y tus tontos conciertos. Sin mencionar que todo el día estaba dentro de tu cuerpo. Ahora soy libre Bee—Dijo mientras extendía sus largos brazos por fuera del abrigo.

Eran tan negros y se prolongaban hasta unas manos amorfas y unos dedos filosos que parecían las ramas de un árbol gigantesco. El ente continuo:

—Así que puedes detenerte ahora Bee. Tengo una misión que cumplir.

El Humanoide se encontraba dando media vuelta cuando Taji se hizo escuchar.

—¡Tú no eres Gyū-chan!—Gritó hasta el punto de sacar a Killer Bee de su perplejidad.

El viejo Jinchūriki de Kumogakure no podía creer lo que sus ojos presenciaban. Taji tenía razón, aquel humanoide no podía ser Gyūki, pero tampoco se trataba de alguien más. Era difícil de explicar, pero se sentía como si alguien estuviera hablando a través del Hachibi. Y no se trataba solo de la voz. Era como si algo usara su conciencia para hablar y expresarse. Era por eso que no consideró ridículo todo lo que el humanoide había dicho.

—¿Qué has hecho Kazuto?—Gritó Killer Bee mientras "Gyūki" regresaba a su lugar.

—Nada. Yo no tenía idea de que esto pasaría.

Las palabras de Kazuto despertaron mucha curiosidad en Sasuke Uchiha. A partir de esto, le puso mucha más atención a todo lo que salía de su boca. Kazuto prosiguió:

—En un principio tenía pensado aislar por completo la personalidad del Bijū y solo hacer uso de su chakra. Eso hice durante mucho tiempo con Chōmei y me dio resultado. Pero de un momento a otro, los mismos Bijū tomaron la decisión de ayudarme. Puedes verlo como quieras, pero desde mi punto de vista, es solo una manera que tiene la vida para decirme que voy por el camino correcto.

—Tonterías—Interrumpió Sasuke mientras daba un paso al frente. Killer Bee y Taji lo vieron con el porte de alguien que sabe de lo que está hablando—Mi Rinnegan me permitió ver más allá. No puedo explicarlo con exactitud, pero no son los Bijū los que te están ayudando. Y otra cosa Kazuto—Dijo con una risa pretenciosa—,lo que me impresiona más es que un tipo como tu aún no se haya dado cuenta que le están tomando el pelo.

Inmediatamente después, Gyūki se abalanzó hacia Sasuke y estiró sus largos brazos para propinarle un golpe. Con la altura y complexidad que ostentaba, no tuvo que dar muchos pasos para lograr su cometido.

Por otro lado, Sasuke, quién anticipaba la reacción que el humanoide tendría, hizo uso del Amenotejikara del Rinnegan y cambio la posición de su cuerpo por una pelirroja que llevaba puesto un abrigo blanco. El agresor se detuvo justo a tiempo antes de dañar a su aliado.

—¿Qué?—Se preguntaba Azumi Uzumaki mientras veía la gigantesca mano del Fukitsu Jinchūriki a unos milímetros de su cuerpo.

En medio de la quietud y aproximadamente a 100 metros de distancia de donde se encontraba originalmente, Sasuke Uchiha había aparecido en medio de una agrupación de cinco Shinobis que vestían abrigos blancos.

Cuando Yujin Uzumaki se dio cuenta que la persona justo a su lado no era su hermana sino el líder de Akatsuki, un ligero escalofrío sacudió su implacable temple. El recién llegado aprovechó la sorpresa para que los demás miembros de Jitsu que no se habían percatado de su presencia sintieran por un instante lo que era el miedo.

—¿No creyeron realmente que podrían husmear aquí sin ser vistos, o sí?

—¡En formación!—Gritó Yujin unos instantes después y lanzó uno de sus Kunai al aire con tal de alejarse lo más posible del pelinegro.

Lo había hecho justo a tiempo, ya que cuando Sasuke sacó uno de los brazos de su Tsuyome Susanoo para atraparlo, Yujin logró transportarse hacia donde había lanzado el Kunai.

A todos los miembros de Jitsu les latia el corazón con fuerza. Ōame Kasumi, quien le había estado dando la espalda a Sasuke, fue de las primeras en reaccionar y comenzó a realizar sellos manuales para atacar al líder de Akatsuki con un poderoso Jutsu. Corrió algunos metros hacia el frente mientras terminaba con los sellos y después se dio la media vuelta sagazmente para lanzar un Gōka mekkyaku. Sin embargo, Kai, quien se especializaba en combate cercano, logró adelantársele y se acercó a Sasuke con la intensión de golpearlo con Shibuki.

—¡No se acerquen a él!—Gritó Yujin con nerviosismo.

Estaba consciente de que el líder de Akatsuki era un adversario con el que había que pelear de manera más rebuscada y procurada. Aún si se trataba de cinco abrigos blancos de Jitsu contra él.

Yujin había tenido la razón, cuando Kai estaba a punto de acertar el golpe, Sasuke había cambiado de nuevo con Doku Kiri no Kasumi. Debido al Gyōketsu no jutsu(Jutsu de condensación) y a que la pelirosa ya había concentrado todo el fuego en su interior, la espada golpeó a una Kasumi que se vio obligada a convertir su cuerpo en un estado gaseoso, liberando el Jutsu de fuego en una explosión que iluminó por un momento toda la arena.

Esta vez Hagane Tetsukido, quién había tomado su distancia desde un principio, tomó cartas en el asunto y aprovechó que Sasuke había acabado de usar el Amenotejikara para inmovilizarlo con las partes de su armadura. El movimiento había dado resultado y ahora el líder de Akatsuki llevaba puesta la armadura de Hagane, la cual le imposibilitaba moverse en lo absoluto. La aprehensión no duro por mucho tiempo. Sasuke utilizó el Kamui y salió de la armadura como un espectro impasible.

La máxima autoridad del clan Uchiha aprovecho que el miembro de Jitsu se había desprovisto de su protección para atacarlo con su Chidori Eisō(Lanza del millar de aves). A Hagane no le daría tiempo de invocar su armadura de regreso para protegerse del ataque, para su buena suerte, Uzumaki Yujin lo había estado observando, transportándolo a su lado justo antes de que fuera apuñalado.

—Gracias Yujin—Dijo el miembro más longevo de Jitsu mientras realizaba un sello de manos e invocaba su armadura de regreso.

—No lo menciones. Por ahora debemos retirarnos. Pelear con Sasuke Uchiha no es parte del plan—Dijo el pelirrojo mientras miraba a su alrededor. El fuego del Jutsu de Kasumi aun ardía a unos 30 metros de ellos.

De pronto, un abrumado Kai apareció por debajo del agua, frente a ellos. Mientras que una neblina rosada comenzó a materializarse justo al lado de Yujin.

—¿Estas bien Yujin?—Pregunto Kasumi mientras veía a los ojos a su compañero.

—Estoy bien pero…¿dónde está Yusei?—Dijo Yujin confundido.

Un chiflido infantil llamó la atención de Sasuke, a pesar de que ya se había percatado de la presencia del Shinobi. El sílbido se había prolongado como señal de alguien que se encontraba impresionado por algo.

—¡Wow!, con que tú eres Sasuke Uchiha—Dijo el Shinobi.

Cuando Sasuke se dio media vuelta, su hasta ahora impasible rostro dio señales de incredulidad. El personaje no tenía nada de espectacular, era lo que llevaba puesto el objeto de su repentina sorpresa. Aquel abrigo blanco ligeramente maltratado y mugroso que el Shinobi ostentaba no era el de Jitsu.

Chicos, para avisarles que a partir de este momento los capítulos saldrán cada dos semanas. De hecho ya van dos semanas desde que regrese a la Universidad y realmente me es muy difícil escribir un capítulo de 3000 palabras en una semana, y no quiero tampoco escribir capítulos más cortos. Muchas gracias por su comprensión y el seguimiento que le han dado a mi historia. Se que les he fallado muchas veces con mis prolongadas pausas de hasta meses, pero la verdad soy medio flojo y me cuesta trabajo organizarme. Pero ya se me está quitando así que no se preocupen. Buena suerte y de nueva cuenta, muchas gracias por leer.