—¿Qué hacemos Shikamaru?—Pregunto Ino con ansiedad. Después de lo que fueron minutos de silencio se había escuchado una estruendosa explosión que alarmó a todos.
—Si Shikamaru, no podemos quedarnos aquí sin hacer nada—Dijo Kiba con Akamaru recostado plácidamente a su lado.
Los viejos compañeros de Naruto estaban reunidos en círculo, discutiendo los planes de acción y los constantes informes que les eran entregados por los Jōnin bajo su cargo. Aún había muchas zonas en Konoha en la que no se habían hecho recuentos de daño, sin contar algunos incendios que persistían en las zonas industriales. Los abrigos negros de Jitsu incluso se habían dispersado en la ciudad Konoha. Una metrópolis justo arriba del monte de los Hokages en la que se concentraba la innovación tecnológica y el poder económico del país del fuego. Afortunadamente, Kiba había logrado contener por su propia cuenta a todos los abrigos negros que se aventuraron en la ciudad. Sin embargo, Jitsu siempre procuró concentrar sus ataques en la aldea de la hoja.
—No es como si estuviéramos haciéndonos tontos, nuestro trabajo es asegurar a los civiles, hacer el recuento de daños y empezar lo más pronto posible con las reparaciones—Argumentó Shino con tranquilidad. Por fortuna, debido a los exámenes Chūnin las clases se había suspendido, por lo que ningún alumno resultó herido cuando atacaron las instalaciones de la Academia.
—Como dijo Shino, tenemos el deber de velar por la seguridad de Konoha. De Jitsu se encargará Akatsuki. No sé lo que piensen ustedes, pero sería muy problemático meterse en los asuntos de Sasuke—Comentó Shikamaru mientras veía hacia la Arena Konoha.
El líder del clan Nara estaba consciente de que su hijo, Shikadai Nara se encontraba en el interior de la arena, junto con Inojin, Chōchō, Metal Lee y los hijos de Sasuke, Sakura y Kakashi por lo que entendía la preocupación de Ino cada vez que se negaba a enviar a un equipo al interior de la arena. Su plan era crear un cerco alrededor de la zona y solo entrar en combate cuando los abrigos blancos salieran de ésta. Rodear al enemigo y hacerle saber que estaba sitiado era mejor que amontonar todas las fuerzas de Konoha en un terreno altamente hostil en el que el daño colateral se vería muy incrementado con peleas de grandes escalas saliéndose de todo control.
La voz de Temari lo distrajo de su lógico razonamiento.
—¡Shikamaru!—Dijo mientras corría hacia él—¿Escuchaste la explosión?—Lo tomó del brazo y le miró con nerviosismo.
—Sí, lo escuché Temari.
Sintió como la mano de su esposa le apretaba el brazo como un reflejo de ansiedad e incertidumbre. Puso su mano sobre la de ella para tranquilizarla.
—Tranquila, Sasuke sigue allí adentro. Y Shikadai y los demás están con Karin y Jūgo. No les pasará nada.
—Muy bien, confió en ellos, no, mejor dicho, confió en ti…—Dijo Temari mientras le sonreía y recuperaba el aliento.
Shikamaru le devolvió la sonrisa y volvió su mirada a Ino y a los demás. Ino también parecía más tranquila.
—Tienes razón Shikamaru, no tenemos que dudar de nosotros ahora—Dijo Ino con un gesto de empatía. Vio a sus compañeros que le rodeaban y se sintió lista para continuar con el papel que le había delegado su confiable amigo, Shikamaru.
—¡Abran paso, aquí viene el Matatabi!—Gritó un Jōnin a la distancia.
En su forma de Bijū, Samui venía a paso acelerado. A pesar de su gran tamaño, la gracia y flexibilidad con la que corría le permitían pasar perfectamente por las avenidas de la aldea sin causar daño alguno.
—¡Pero qué está haciendo corriendo por ahí en su forma de Bijū!—Dijo Kiba exaltado.
—Debe tener prisa de llegar a algún lugar—Comentó Shikamaru, intuyendo de qué se trataba todo.
—¡Oye, oye viene hacia acá!—Señaló Chōji mientras agitaba su mano, pero nadie se movió. Al ver que el Bijū gigante estaba irremediablemente cerca cerró los ojos por un momento.
El Matatabi había dado un amplio brinco que la llevó frente a las paredes de la Arena Konoha. Rápidamente comenzó a treparlas con la pulcritud de un felino, y finalmente entró.
—Bueno, eso se vio como una película de monstruos gigantes—Comentó Tenten.
Segundos después, lo que parecía un zumbido comenzó a escucharse con más claridad.
—¿Qué es eso?—Preguntó Tenten algo nerviosa, pensando que se trataba de algún tipo de insecto gigante. No era muy fanática de éstos.
—¡Miren arriba!—Rock Lee señalaba con el dedo hacia el cielo.
Cuando todos elevaron su mirada pudieron ver con claridad a dos Shinobis que sobrevolaban el cielo a gran velocidad. Se trataba de Kurotsuchi y Kankurō.
—Akatsuki regresa el campo de batalla.—Dijo Shikamaru mientras veía a Kuro kyōhaku(Amenaza Negra) entrando a la arena—Eso quiere decir que debemos mantener nuestra posiciones y estar listos para rodear al enemigo.
Sus demás compañeros asintieron con la cabeza y rápidamente se dirigieron con sus respectivos escuadrones Jōnin.
…Mientras tanto en la Arena Konoha, Kumorizora Yusei y Sasuke Uchiha se conocen finalmente.
—¡Wow!, con que tú eres Sasuke Uchiha—Dijo el Shinobi, quién se había colocado a las espaldas de Sasuke con toda tranquilidad.
Cuando Sasuke se dio media vuelta, su hasta ahora impasible rostro dio una finas y casi imperceptibles señales de incredulidad. El personaje no tenía nada de espectacular, era lo que llevaba puesto el objeto de su repentina sorpresa. Aquel abrigo blanco ligeramente maltratado y mugroso que el Shinobi ostentaba no era el de Jitsu. Frunció el semblante y fijó la mirada en él. Lo observaba en un silencio casi sepulcral. Mostró su Mangekyō Sharingan del ojo derecho y Yusei, sintiendo la hostilidad del líder de Akatsuki, decidió hablar.
—Lo puedo sentir. ¿Estas intentando usar el Tsukoyomi contra mí no es cierto?
Sasuke frunció el rostro, corrigió su postura y relajo su semblante en señal de que escuchaba lo que el extraño frente a él tuviera que decir. Entonces, Yusei prosiguió.
—Genjutsus, muy efectivos, pero ni siquiera el Kotoamatsukami tendría algún efecto en mí.
—Asumo que eres un miembro de Jitsu.—Dijo Sasuke sin importarle en lo más mínimo la inmunidad del pelipúrpura a los Genjutsus más poderosos que jamás habían existido.
—Lo soy.—Dijo Yusei con una sonrisa orgullosa—Supongo que te preguntas…
Yusei fue interrumpido sagazmente por Sasuke.
—Si tenías pensado sugerir que has derrotado a Naruto te pido que no te molestes. El Séptimo Hokage suele ser distraído de vez en cuando, es más probable que le hayas robado ese abrigo, a que lo hayas tomado de su cadáver—Su voz se desenvolvía en el mismo tranquilo tempo que lo caracterizaba, sin embargo, podía notarse algo de molestia en sus palabras.
—Pareces sonar muy seguro de lo que dices. Verás…—Dijo mientras se ajustaba el abrigo.—Yo realmente soy muy fuerte.
—Por lo regular a los tipos fuertes como tú siempre les hace falta algo para poder vencer a alguien como Naruto. Sin embargo, llevas puesto su abrigo, ¿por qué? Esta vez, te sugiero que me des una respuesta más seria. —Dijo Sasuke, mostrando el amenazante Rinnegan que se escondía tras su fleco.
Yusei sonrió discretamente, algo que llamó la atención de Sasuke.
—Lo reconozco. Naruto me ha derrotado. Pero en esta pelea no hay victoria ni derrota ¿cierto?. Se trata de que un amigo despierte al otro a puñetazos, pero desde luego, ese no sería el caso con usted Sasuke Uchiha, usted está más que despierto ahora ¿no es así?
El pelinegro se había quedado perplejo por algunos instantes, su rostro nunca se había visto tan sorprendido. Las palabras que había usado el pelipúrpura eran exactamente las mismas que Naruto le había dicho después de su última batalla en el valle del fin y la cual se había cobrado su brazo izquierdo.
—Tu…
Esta vez Yusei interrumpió a Sasuke. Poco a poco se fue acercando hacia el pelinegro, teniendo cuidado de que nadie a la distancia pudiera leer sus labios.
—Naruto necesita toda la ayuda de los ninjas para lo que quiere hacer. Y desde luego eso te incluye a ti y a mi. Nos volveremos a ver Sasuke Uchiha, pero por el momento, te sugiero que no dejes a tus amigos solos con esos cuatro.
Yusei desapareció repentinamente. Había sido transportado junto con sus compañeros de Jitsu. Solo que ahora todos se encontraban reunidos alrededor de Kazuto y los Fukitsu Jinchūriki.
—¿Qué crees que hacías Yusei? Te dije claramente que no buscaras problemas con Sasuke Uchiha.—Dijo Yujin, se encontraba justo al lado de Yusei y lo veía con una mirada de desaprobación.
—Lo siento, lo siento. Solo quería que me viera con el abrigo—Respondió avergonzado.
—¿Y qué tanto estaban hablando tú y él?—Pregunto Hagane Tetsukido sin desviar su mirada de enfrente.
—Sí, cuando te vimos acercártele la sentimos cerca—Comento Kai, recargando a la majestuosa Samehada sobre su hombro.
—¿Hablando? Creo que el único que hablaba era yo, el solo se me quedaba viendo con esa mirada cliché de los Uchiha, ¿saben a lo que me refiero no?
—Creo que sí, jajaja.—Rio Kai.
Killer Bee, Taji y Shiroyi Yuki podían escuchar las carcajadas de Kai a unos 10 metros de distancia. Todos los abrigos de Jitsu había aparecido frente a ellos de forma inesperada, justo después de una explosión que había iluminado todo el lugar.
—Las cosas nuevamente se están poniendo tensas, pensó Killer Bee.
—Lamento haberme desaparecido de esa manera.—Anunció Sasuke Uchiha mientras caminaba hacia Killer Bee.
El ninja de Kumogakure volteó a verlo mientras se acercaba, sintió un gran alivio, pero notó que el pelinegro parecía concentrar su mirada en alguien de los abrigos blancos que acababan de llegar, pero no pudo discernir cuál de todos.
—Impresionante Sasuke Uchiha. Has sido capaz de poner en aprietos a mí y a los demás miembros de Jitsu, el mismo día y sin parecer agotado en lo más mínimo.—Comentó Kazuto.
—Pero tú sigues insistiendo, Kazuto.
—¿Creíste que "no rendirse" ante la adversidad era solo una virtud propia de tu amigo?
El pelinegro recordó la sonrisa infantil de Naruto cuando eran más jóvenes.
—Te equivocas Kazuto. "No rendirse" es el camino ninja de todos nosotros.
En seguida, Kankurō, Kurotsuchi, Samui, Yoshirama y Rikuto, aparecieron del lado de Sasuke, Seguidos por Kakashi, Jūgo y Minato Uchiha.
—Entonces, ¿qué pasará si una fuerza imparable choca con un objeto inamovible….?—Dijo Kazuto.
—Yo te lo diré—Dijo Taji mientras removía el tapón de la calabaza que llevaba en su espalda.
—Espera Taji, debemos actuar con cuidado. No uses eso aún—Le dijo Killer Bee. La pelirroja se sintió avergonzada y regresó el tapón a su lugar.
—Tiene razón Sensei, actué de forma insensata.
Desde la distancia, Hagane Tetsukido observaba con curiosidad a la hija del Kazekage. En medio del silencio que se había formado, comenzó a recordar algo en sus pensamientos.
—Recuerdo haber oído los rumores. Durante una excavación en los desiertos inhóspitos del país del viento, Sunagakure encontró algo de sumo interés. Me pregunto si…—Su curiosidad se vio interrumpida cuando Kazuto retomó la palabra.
—Estarán de acuerdo conmigo en que ya es suficiente de peleas por hoy. Pasaremos a retirarnos.—Comento Kazuto, quién en seguida obtuvo la respuesta de alguien inesperado.
—¿¡Crees que te dejaremos!?—Dijo Minato Uchiha en voz alta.
Las 4 figuras siniestran que escoltaban a Kazuto se pusieron frente a él en señal de reprenda a la hostilidad del hijo de Sasuke. Su imponente estatura e inquietante aspecto había impresionado incluso a los miembros de Akatsuki, pero no a Minato. Había algo extraño en él en esos momentos, algo que le hacía sentirse distinto. Tal vez era lo que le había dicho Orochimaru, o tal vez aquella sensación inexplicable después de haber visto a Sharin inconsciente, o quizá ambas. Nunca antes se había mostrado tan persuadido por sus emociones, tan dispuesto a actuar a tan pronta aparición del ápice de un sentimiento. ¿Después de todo qué había de malo en ello? ¿Qué razones había para seguir manteniendo la frialdad que caracterizaba a los Uchiha? Aunque no se explicaba cómo es que se le ocurría todo esto tan de repente, le incomodaba indagar en el porqué. Era más fácil dejarse llevar por las emociones en ese momento.; de esa forma se desharía de ellas, si es que resultaba ser lo que quería.
—¿Quién de ustedes peleó contra Sharin?
—¡Basta Minato! Mantente al margen.—Le indicó su padre, quién se encontraba justo en medio de la hilera de Shinobis de la Gran Alianza, por lo que solo podían escucharse el uno al otro sin hacer contacto visual. El líder del clan Uchiha podía percibir ese brote de emociones por el que pasaba su hijo; para un Uchiha, aquello no era una buena señal, él lo sabía más que nadie—"El poder que proviene de los sentimientos es un camino del que no hay regresó"—Pensaba Sasuke—Si no hubiera sido por Naruto, jamás hubiera tenido oportunidad…
—¿No sabes que atacaron a Sharin?—Se dirigió Minato a su padre.
—Ahora lo sé y no por eso me dejo llevar por mis emociones—Respondió calmadamente Sasuke mientras todos los que le rodeaban observaban con curiosidad la inusual discusión que se había formado de repente. Incluso Kazuto y los Fukitsu Jinchūriki aguardaban en silencio. Todo se centraba ahora en el líder del clan Uchiha y su hijo.
—¿A qué le temes tanto ¿A que me vuelva como tú? ¿Por eso me ocultaste lo de mi tío y la historia del clan?—Alegó Minato sin quitar su vista de los Fukitsu Jinchūriki que tenía frente a él.
—¿Quién te dijo eso Minato?—Le pregunto Kakashi quién era el que se encontraba justo a su lado.
—Eso no importa, es cierto ¿no es así?
—Entonces era capaz de sentirlo. El poder que emerge de ti cuando te dejas conducir por tus emociones.—Dijo Sasuke y Minato cerró de pronto sus ojos.
El hijo de Sasuke trataba de percibir aquel poder del que le hablaba su padre, aquel poder que lo asechaba ocasionalmente pero que pocas veces se dejaba ver por completo. Cuando abrió de nueva cuenta sus ojos, su Sharingan de tres aspas brillaba en un rojo carmesí que resplandecía como dos lunas sangrientas en medio de la noche.—¿Lo sientes hijo?, ese poder será tu perdición.
Minato no tomaba a la ligera las palabras de su padre. Aunque la antigua piedra de los Uchiha estaba plagada de mentiras había algo de cierto en ellas, el odio y la venganza dotaban al Sharingan de un poder sin precedentes y en ese momento no solo lo percibía con palabras, lo sentía con sus emociones. Una serie de vertiginosos sentimientos mezclados uno con otro surgían sin control. Le era imposible discernir entre el amor y el odio, entre la gratitud y el reclamo, entre la amistad y la venganza, todo se había juntado de repente en una masa amorfa de emociones dentro de su cabeza. Y entonces miró a Kazuto a través de su Sharingan y todo fue más claro, odio y venganza, rencor y enemistad, todas esas emociones le darían el poder suficiente para imponerse sobre los demás, era la elección más obvia, cualquier enemigo al que volteara a ver le hacía sentirse más seguro de entregarse al ciclo eterno de sangre y batallas.
—¿Su perdición? Es la mejor decisión que puedes tomar niño.—Agregó la voz siniestra del Fukitsu Jinchūriki Gyūki.—Sin odio no te quedará nada más que una vida mediocre en la que tu debilidad no le será de utilidad a nadie.—El abrigo blanco de Jitsu comenzó a caminar hacia Minato.
—¿Qué estás haciendo Gyūki?—Pregunto Kazuto de manera autoritaria.
—El chico está confundido, solo le estoy dando una mano.
Todos los Shinobis de la alianza allí presentes se pusieron en guardia, pero con un ademan de su mano, Sasuke Uchiha les ordenó que se mantuvieran al margen.
—Pero Sasuke…—Comentó Kankuro al ver la actitud tan tranquila del pelinegro.
—Quiero ver las intenciones de esa cosa—Fue la respuesta tajante del líder de Akatsuki.
Gyūki continuaba caminando hacia Minato, y el pelinegro podía jurar que la voz siniestra del gigantesco abrigo blanco de Jitsu, resonaba en su cabeza, haciendo de su confusión una especie de sensación que lo abrumaba e invadía.
—Puedo sentirlo en ti, tu odio te hará grande, poderoso. Tan solo mira a tu padre, su poder se originó gracias a la venganza y al resentimiento.
—¿Y qué sabes tú?—Le respondió Minato.
—Se más de lo que tú piensas.
La revelación que vino después fue algo que solo escuchó Minato en su mente.
—Necesito de alguien como tú. ¿Quieres protegerla a ella no es así? Escucha mis consejos, comparte mis ideales y te aseguro que no la dañaremos.
—¿Y si me niego?
—Tú serás débil, y observaras impotente como termino con ella sin un ápice de misericordia.
El Fukitsu Jinchūriki fue capaz de insertar imágenes de la muerte de Sharin en la mente de Minato. Al pelinegro le hervía la sangre después de haberlo visto.
—Eso es, solo tu odio podría evitarlo. Ódiame, déjate conducir por tus deseos de venganza, no me temas, en lugar de eso, haz que los demás te teman. Las cosas terminan más rápido cuando las destruyes sin dejar rastro.
—Te equivocas.—De pronto, lo que Minato sentía como una tempestad de susurros y sombras en la oscuridad se vio callado por completo.
—¿Qué dices?
Lo que vino después lo pudieron escuchar todos los presentes que allí se encontraban.
—No tengo nada que temer, mi padre no tiene nada que temer, mi familia no tiene nada que temer, mis amigos no tienen nada que temer. Nunca seré como mi padre, porque ni padre me enseñó a no ser como él. No quiero "poder" para vengarme, quiero "poder" para proteger. Lo que tú crees saber de mí y de mi clan son las mismas mentiras que casi lo llevaron a su extinción. Y lo veo con claridad, tú representas el odio de mi clan, así que, por esa razón, no puedo perder contra ti. Tu no nos controlarás de nuevo Ji…—Un punzante dolor en el estómago obligo a Minato a detenerse.
—Que decepción, tan joven, tan prometedor y tan incrédulo.—Uno de los dedos negros y filosos de Gyūki se habían alargado con segadora velocidad hasta apuñalar al joven Uchiha sin que nadie pudiera advertirlo.
Todos los Shinobis de la Alianza voltearon a ver la sangrienta escena sin dar crédito los que sus ojos veían. Kakashi, quien estaba a su lado, había sido salpicado por la sangre que alcanzó a brotar de la agresiva herida, no podía concebir lo que acababa de pasar. Incluso los miembros de Jitsu y hasta el mismo Kazuto veían con total asombro la inesperada acción de su aliado.
—Humph, tú eres el Incrédulo.—Dijo Sasuke y un instante después el cuerpo de Minato se disolvió en un graznido de cuervos que emprendieron un vuelo amenazador alrededor del Fukitsu Jinchūriki que acababa de atacar.
—¿Cuervos? Imposible, esto es…
—Un Genjutsu, y todos ustedes están dentro de él.
Minato flotaba por encima de todos los presentes. El cielo había adquirido de repente un tono naranja e irreal, y los miembros de la Alianza Shinobi comenzaron a derretirse en una pasta negra y lodosa, por lo que solo quedaban los abrigos blancos. Sin duda se trataba de un Genjutsu, y todos los miembros de Jitsu habían sido atrapados en éste.
Afuera de la mente de Minato, Kakashi y los demás miembros de la Alianza habían notado que algo extraño sucedía. Todos los miembros de Jitsu parecían lucir petrificados.
—¿Qué es esto? ¿Porque se detuvieron de repente?—Killer Bee.
—Están bajo un Genjutsu.—Kakashi.
—¿Genjutsu?, ¿de quién?—Kurotsuchi.
Kakashi voltio a ver a Sasuke, y éste solo bajo la mirada y sonrió para sí mismo. Entonces, intuyendo lo que aquella expresión quería dar a entender, Kakashi volteó su vista hacia el Genin pelinegro parado justo al lado suyo. Inclinó un poco su cabeza para poder verle el rostro, viendo con sus propios ojos lo que ya se imaginaba. Después de todo, esa conversación entre el joven Minato y el Fukitsu Jinchūriki era una alusión a aquel poder.
—Imposible.
El peliplata miraba con mucha atención los ojos de Minato Uchiha. Rojos y resplandecientes, con la figura de lo que parecía ser una Shuriken de viento, justo en medio de ellos.
—Sasuke, tu hijo ha…
—Si, lo sé.
Sasuke ya se encontraba frente a su hijo. Éste se mantenía inmóvil, ensimismado en mantener a Jitsu dentro de su Tsukoyomi infinito.
—¿Qué pasa porqué rompes la formación Sasuke?—Kankuro se sorprendió de igual manera cuando llegó al lado de Sasuke.
—¿Qué, porqué tan impresionados?—Kurotsuchi apunto su mirada hacia Minato y pronto entendió lo que estaba pasando.—Vaya, así que todas esas tonterías se debían a esto. Pero, ¿acaso nos está prestando atención? —Agitó su mano frente la cara de Minato, pero este no parecía estar consciente. De repente, unas lágrimas de sangre comenzaron a correr de sus ojos.—¡Ah!, esperen, ¿eso no fue mi culpa oh si?
—No.—Respondió Sasuke.—Simplemente le significa un gran esfuerzo mantener a todos los miembros de Jitsu bajo un mismo Genjutsu.—Sasuke acercó su mano al rostro de su hijo y le limpió las lágrimas de sangre. Lo veía con nostalgia y culpabilidad.
—No he visto este nivel de Genjutsu en muchos años. Esta sensación me recuerda a…—Kakashi.
—Itachi.—Interrumpió Sasuke.—Lo sé. Desde que nació, siempre me ha recordado a él, ahora que ha despertado su Mangekyō Sharingan no es diferente.
—Entonces hay que aprovechar el esfuerzo del chico y aprisionar a Jitsu—Rikuto.
—Eso sería perfecto si todos los miembros de Jitsu estuvieran bajo la influencia del Tsukuyomi de Minato—Sasuke.
Dentro del Tsukuyomi, Minato mantenía una conversación con un Gyūki que se negaba a creer que hubiera sido atrapado bajo un Genjutsu.
—Imposible, no hay odio que pueda alimentar el poder de tu Mangekyō Sharingan. No hay nada, ni dolor ni resentimiento, puedo sentirlo.
—Ahora lo entiendo, tú eres como esa cosa que escribió aquellas mentiras en la piedras de los Uchiha. Puedes controlar a los demás por medio del odio. ¿Qué clase de monstruo eres?—Minato.
—Muy impresionante, los Genjutsus de Sasuke no son ni la mitad de buenos de lo que es este—Era la primera vez que el Rokubi pronunciaba palabra.—Un nuevo prodigio en el Genjutsu acaba de despertar—Dijo como si de alguna manera esto representara algo bueno para él.
—Demonios, no puedo creer que todos hayamos caído.—Kasumi.
—¿Qué hacemos?—Azumi.
—No hay nada que nosotros podamos hacer. Una vez dentro del Tsukuyomi, no hay salida. La única posibilidad es recibir asistencia de un compañero en el exterior. Alguien que pueda inyectarnos un poco de chakra.—Hagane.
Minato intervino en la conversación.
—Y ya que me encargue de atrapar a todos y cada uno de ustedes, no hay forma de que puedan salir de aquí. Usaré el poder de mi Tuskuyomi y les sacaré todos los secretos que esconden.
—Realmente es un arma poderosa, el Genjutsu, pero, ¿estás seguro que nos tienes a todos? —Dijo Kazuto. Inmediatamente después desaparecieron de la vista de Minato, lo que quería decir que habían sido liberados de su Genjutsu.
—¡Maldición!—Minato se había desplomado frente a los pies de su padre. Tapaba uno de sus ojos con gran dolor.
—Tranquilo, lo has hecho bien. Ahora descansa.—Sasuke paso a dirigirse a Shiroyi Yuki y a Taji.—Ustedes dos, lleven a mi hijo al palco VIP y esperen allí.
Ambos chicos no dudaron en seguir las órdenes del imponente líder de Akatsuki. Shiroyi y Taji apoyaron los brazos de Minato en sus cuellos y se lo llevaron. Entonces Sasuke se dio media vuelta, viendo de frente a los miembros de Jitsu, ahora conscientes después de que Kumorizora Yusei los hubiese liberado del Tsukuyomi de Minato.
—La Alianza Shinobi se fortalece cada día. Desafortunadamente para ustedes, ya han cometido el error que conllevará a su caída, y hacerse más fuertes no podrá evitarlo. Para eso estamos aquí, para no permitir que arrastren a todo el mundo con ustedes.—Kazuto.
—Un momento, ¡Takumi no está con ellos!—Dijo Kurotsuchi a Sasuke.
—¿Desde cuándo?—Sasuke.
—Creo que desde que llegué, no lo he visto.—Kurotsuchi.
Antes de poder pensar más en ello, un resplandor en el firmamento de Konoha distrajo su atención. No era el único que había reparado en él. Aquel replandor se hacía cada vez más notorio y se acercaba con velocidad. Después de unos cuantos segundos, aquel resplandor se convirtió en una fuente de luz cegadora que iluminaba la noche como si se tratase del mismo sol. Éste avanzaba amenazadoramente hacia el monte de los Hokages.
—¿Un meteorito?—Kankuro.
—Lo dudo mucho.—Comentó Nanami , usando sus dedos como rendijas para no dañarse la vista al vislumbrar al objeto. Todos hacían lo mismo para poder observarlo.
—¡Yo sé lo que es, y hay que detenerlo¡ ¡Es una bomba de Takumi!—Kurotsuchi.
—Sasuke, ¿puedes usar el Kamui?—Kankuro.
—El objetivo es muy brillante, no puedo fijarlo.—Respondió Sasuke apretando la quijada. Cuando miro por encima de su hombro, Jitsu ya no se encontraba allí.
