"Entonces, ¿por qué no me mataste?" Pregunto Naruto mientras le daba la espalda al dios de la muerte. Aún sujetaba la manija de la puerta, ansioso de salir de allí y aclarar su mente. Pero tenía curiosidad.
"Si tu morías, el mundo Shinobi estaría a salvo de mis hermanos, eso es cierto, pero no estarían a salvo de Kaguya. Sin ti, otra guerra se hubiera desatado, una que involucraba al mismo clan Ōtsutsuki y que finalmente traería la destrucción de tu planeta. ¿Qué sentido tendría el sacrificio de mi hermana, si lo que intentaba proteger terminaba muriendo de todos modos?"
El rubio se quedó en silenció, recordando la historia de su vida, a toda la gente que lo había ayudado, a toda la gente que él había ayudado.
El Shinigami, continuo. "Tu vida representaba tanto salvación, como destrucción, ambas posibilidades al mismo tiempo. Puede que no parezca algo muy cuerdo, pero en realidad así es como obra el universo."
"En ese caso debiste haberme matado tan pronto derroté a Kaguya" Le reprochó Naruto, derramando algo de lágrimas, seguía sujetando la manija de la puerta entreabierta, sin sentirse aún lo suficientemente motivado como para cruzarla.
"No puedo imaginarme cómo te sientes. Debes pensar que tu vida ha sido desacreditada. Pero si te hubiera matado, así como tu sugieres, entonces nunca te hubieras enamorado, nunca te hubieras casado, nunca hubieras tenido a tus hijos. Nunca hubieras sentido esa felicidad de haber formado una familia, de haber logrado tus sueños. Lo que hubiera sido una pena, después de todo lo que habías luchado"
"¿No estás diciendo que eso era lo mejor?"
"¿Lo era Naruto? ¿eso es lo que piensas? Yo honestamente, no estoy tan seguro. Deje de ver el futuro después del nacimiento de tus hijos"
"¿Qué estás diciendo?" Preguntó Naruto.
"Estoy diciendo, que, por primera vez, ignorar algo me trae algo de esperanzas. ¿No es eso de lo que hombres como tú se alimentan para lograr lo que se proponen?"
Naruto sintió la condescendencia y sinceridad del Shinigami. Entonces se dio media vuelta y lo miró confundido.
"Tu elegiste no ver más allá. ¿no es así?" La confusión lo había consolado de una manera que no esperaba.
"¿Qué?" Pregunto Yusei, igualmente impresionado por lo que aquello significaba.
El Shinigami guardó silencio. Pensaba su respuesta. Y Naruto, sin poder entender la sonrisa sospechosa del dios de la muerte, continuaba cuestionándolo.
"¿Por qué correr el riesgo? Tu hermana te confió nuestro mundo, debías asegurarte de que se mantuviera seguro. Si hubieras visto más allá, tal vez hubieras sabido como detener todo esto desde un principio. Qué cambios hacer y…" Naruto comenzaba a comprender que después de la muerte de Kaguya, el Shinigami tuvo muchas oportunidades para asesinarlo, pues tal como había dicho, pudo haber acumulado el poder suficiente para intervenir. ¿Por qué no lo había hecho?
"¿Alguna vez te has sentido favorecido por los dioses Naruto?" Pregunto el Shinigami mientras Naruto aún le daba vueltas a sus deducciones "No es como la gente suele imaginárselo. Es de hecho algo que no puedes saber. Porque la mejor forma en la que un Dios podría favorecerte, es dejándote vivir tu vida. Ese fue el último consejo que recibí de mi hermana, y, de hecho, estoy comenzando a comprenderlo. Si tan solo mis hermanos y yo lo hubiéramos visto antes, habríamos aclarado todas nuestras dudas. Tal vez incluso, habríamos alcanzado nuestras ambiciones más rápido. Sin pisotear a los demás en el camino.
Naruto y Yusei cruzaron sus miradas. El Shinigami se había escuchado muy seguro. Como si hubiera sido algo que había pensado durante mucho tiempo.
"¿Qué pasa? ¿Es tan difícil de entender?" Pregunto el Shinigami, dirigiéndose a ambos.
"Bueno, nosotros los humanos siempre buscamos la forma de tener el control. Pero tú, que naciste con él, simplemente dejarlo ir…es…"
"Una locura" Completó Naruto, sonriendo mientras lo decía. "Pero, me siento identificado. Todo este tiempo, había intentado tener el control de la aldea, de mí familia. Todo esto con tal de asegurarme que las cosas salieran bien siempre. Mi vida como Hokage se había concentrado únicamente en la búsqueda del control, de saber antes de actuar. Realmente me concentré tanto en ello, que olvidé que mi vida como niño había sido completamente distinta a esa idea. Mi niñez no fue fácil, pero fue el momento en el que me sentí más libre, más en control, aunque en realidad no tuviera idea de lo que me depararía el futuro. Irónico ¿no les parece?"
Los recuerdos de Yusei se vieron interrumpidos cuando se topó con Hagane Tetsukido. Unos metros adelante estaban Kazuto y Yujin conversando sobre algo. Frente a ellos pudo identificar a Kushina Uzumaki, estaba de pie, inmóvil y sin sus amarres, como alguien que estaba siendo controlada.
"¿Qué haces aquí Yusei?" Pregunto Hagane.
"Necesito hablar con Kazuto" Dijo el pelipúrpura pasando de largo al Shinobi acorazado. Apenas dio unos cuantos pasos adelante, le gritó a Kazuto que necesitaba hablar a solas con él.
Hinata, quién había reconocido la voz del pelipurpura, giró su cabeza todo lo que pudo para poder verle.
"¡Tu!" Gritó la peliazul, quién seguía aprisionada en la silla de metal. Y algo más asustada de lo que el pelipúrpura recordaba.
"¿Qué pasa Yusei, no puedes estar aquí?" Le respondio Kazuto, quien se encontraba escoltado por los Fukitsu Jinchūriki.
"Sé que aún no confían en mí, pero por favor, concédeme solo unos minutos"
"Está bien" Respondió Kazuto, quién al parecer, solo había accedido porque no tenía algo mejor que hacer. Algo había salido mal con el sello, pues Yujin hablaba ahora con Azumi. Los hermanos del clan Uzumaki se mostraban el uno al otro algunos pergaminos de aspecto antiguo, ambos con rostros llenos de confusión. Cuando Kazuto comenzó a caminar hacia uno de los pocos cuartos dentro de la cueva, notó que sus escoltas no se le despegaban. "Dije a solas" Aseveró Yusei mientras se ponía entre Kazuto y los 4 Fukitsu Jinchūriki. Lo había hecho con tanta seguridad de sí mismo que llamó la atención de todos los miembros de Jitsu en el cuarto. Incluso Yujin y Azumi, todos los ojos se concentraban ahora en el pelipúrpura y las torres de 3 metros frente a él. Cualquiera de los presentes lo hubiera pensado dos veces antes de encarar a aquellos personajes de esa manera.
"No hay problema, él es un aliado" Kazuto continúo caminando y Yusei detrás de él. Pero los enmascarados se quedaron plantados en donde estaban. Siguiendo solo con la mirada al pelipúrpura.
Sharin Uzumaki limpiaba el rostro de Minato Uchiha con un trapo húmedo. Sentía una horrible preocupación al ver que los hilos de sangre que bajaban por las mejillas del pelinegro se originaban de ambos ojos.
"Lo ha despertado" Dijo Taji al ver a Sharin limpiar aquellas manchas de sangre en el rostro de Minato.
"¿Qué has dicho?" Sharin se había detenido por un instante.
"Minato ha despertado el Mangekyō Sharingan"
"¿Mangekyō Sharingan?" Pregunto la hermanita de Minato. En esos instantes se encontraba sentada al lado del pelinegro, viendo a Sharin como le limpiaba el rostro.
Sharin se mantuvo callada y continuó con lo que hacía.
"Aquí no Taji" Comentó Karin y la hija del Kazekage agacho la mirada al saber que había hablado de más.
Las manchas de sangre eran lo más difícil de quitar, pensó la rubia. Cuando hubo terminado, dejo el trapo a un lado y tomo la mano del pelinegro. Pensaba en lo joven que se veía aun, dos años menor y más bajo de estatura que ella, con un rostro que aun guardaba las facciones de un infante. Y a pesar de todo esto, el joven Minato ya había despertado el lado oscuro de su Dōjutsu, el Mangekyō Sharingan. ¿Qué pudo llevar a alguien tan joven despertar un poder tan peligroso como ese? Pensaba la rubia. No notó que la pequeña Midori la miraba con curiosidad.
"¿Mi hermano va a estar bien?" Pregunto la niña de ojos jade, el rostro preocupado de la rubia llegó a preocuparle también a ella.
"Por supuesto. Tu hermano es un niño muy saludable." Respondía la rubia mirando al rostro del pelinegro. "Estará bien" Esto último habiéndolo dicho más para ella que para la pequeña Midori.
"¡Sharin!" Dijo la voz de un chico.
Sharin volteó a ver de quién se trataba, aunque ya sabía de quién era aquella voz. Soltó la mano de Minato y se puso de pie. Sorpresivamente, un joven de pelo largo y castaño se precipitó sobre ella y la abrazo.
"¿Cómo te sientes?" Pregunto el joven Yoshirama quien continuaba abrasándola. La rubia, sin embargo, se había quedado sin habla, el abrazo la había tomado por sorpresa. Sonrojada, solo supo decir que se sentía algo acalorada.
"¿Acalorada?" Dijo Yoshirama antes de sentir que alguien pequeño se metían entre ambos para separarlos.
"El hermano soy yo, ¿te importa?" Dijo un niño de pelo azul.
"No…no seas grosero Senkō" Comentó Sharin a su pequeño hermano.
"Ya todos sabíamos que estabas bien. No sé porque se puso a correr tan rápido" Dijo Senkō refiriéndose al joven Senjū.
Yoshirama, entonces comenzó a reírse de manera nerviosa, tratando de disimular el ligero sonrojo de su rostro.
"Te ves sucia" Dijo el hermanito, sin el más mínimo tacto.
"¿Así es como muestras preocupación por tu hermana mayor?" Respondió la rubia, sujetando el cuello de la chamarra de Senkō y levantando del suelo unos 10cm.
"Suéltame lunática, ¿qué más quieres que te diga?"
"Vaya Sharin, ¿ya tan pronto levantando enanos del suelo? Te recuperas rápido" Comento un chico que se encontraba de cuclillas sobre los barandales del palco VIP. Al igual que Yoshirama, llevaba puesto el abrigo de Akatsuki.
"¿Ves? Hasta Rikuto muestra su preocupación mejor que tú." Dijo Sharin con una sonrisa.
"Se hace el duro ahora, pero dejen que vea a Akari…" Comentaba Inojin cuando el peliazul lo interrumpió furioso.
"¡Cierra el pico Inojin, soy tu superior!"
"Lo tomare en cuenta cuando me de esa impresión" El rubio se dio la vuelta y se fue caminando tranquilamente.
"Oye, ¿a dónde crees vas Inojin?" Se quejaba el peliazul. Unos instantes después, una nube de humo cubrió por completo a Senkō. Y lo que sujetaba su hermana era ahora un muñeco de su hermano relleno de paja y con un rostro pintado a plumón.
"Ja, no me subestimes" Dijo Senkō mientras se acomodaba el cuello de la chamarra. Había aparecido a espaldas de su hermana unos cuantos metros.
"¿Kawarimi no jutsu? Eres el Shinobi más ridículo que he conocido" Sharin tomó al muñeco de Senkō de manera despectiva "¿Tu hiciste esto?"
"Creí que tendría un mejor toque que el leño de madera" El peliazul se agachó para ver en qué estado se encontraba su mejor amigo. "Quería usarlo por primera vez con Minato, estaba seguro de que le sacaría una sonrisa"
"Ya veo. Con este muñeco tan feo, tal vez lo habrías logrado" Respondió la rubia con una sonrisa. Pensaba si tal vez su hermano ya sabía lo del Mangekyō Sharingan. Lo más probable era que no.
"¿Y cómo esta Akari-chan?" Pregunto el peliazul.
"Mi hermana está bien. Aproveché que la aldea ya se encuentra segura para llevarla a casa" Respondió un niño de pelo plateado y con una máscara en el rostro que le cubría la mitad inferior del rostro.
"¿Tú solo la llevaste Katashi? Pero si Akari-chan es más grande que tú" Comentó el peliazul.
"Eso no es un problema para mi Senpai"
"Ohh, pero si pareces un Kakashi-Sensei en miniatura, ¿nadie te ayudo?" Dijo Sharin, quien se había precipitado sobre el pequeño peli plata para jugar con su pelo y mejillas.
"Soy más grande de lo que parezco Sharin-senpai" Decía Katashi Hatake sin poder quitarse a la rubia de encima.
En las aguas de la Arena Konoha, varios Jōnin de Konoha aún se encontraban hablando con los miembros de Akatsuki y demás Shinobis que había estado presentes en la Arena durante el ataque de Jitsu. Shikamaru Nara los había enviado para tomar notas de lo sucedido y transcribir todo a las carpetas de investigación. Shimizu Nanabi, estaba por terminar su conversación con uno de ellos.
"Gracias por su cooperación Nanami-Sama" Dijo el Jōnin con una reverencia, después pasó a retirarse.
Shimizu Nanami caminó unos cuantos pasos sobre el agua para llegar a su escolta. Éste, miraba la Luna llena de una manera nostálgica. Una mirada demasiado intensa para alguien tan joven como él.
"¿En qué piensas Shiroyi-kun?" Dijo Nanami, apuntando su vista a la Luna para vislumbrar igualmente su belleza.
"Pienso en lo que pasó hoy. En lo que complicado que se ha vuelto"
"Ya veo" El silencio se prolongó por un momento. Ambos estaban hipnotizados por la Luna y sus pensamientos.
"Esta es la segunda vez que no consigo detenerlo. Estoy pensando que tal vez ya nada pueda hacerlo"
"No puede rendirse Nanami-Sama" Respondió el peliblanco al instante, quitando la vista de la Luna y viéndola a ella, lo cual sorprendió por un momento a la mujer de pelo jade. "Estoy seguro de que Kazuto-San aún está enamorado de usted, es solo que…". El joven ya no supo que más decir, aquella situación rebasaba su experiencia sobre la vida, sobre las personas.
Nanami, sonrió de manera cálida y lo miró enternecida.
"Gracias Shiroyi, me has dado más tiempo para pensar, para intentarlo de nuevo. Eres un joven de buen corazón"
"Me sobreestima Nanami-Sama" Respondió el joven regresando de nuevo su mirada a la Luna.
"Después de tu viaje a la Caverna Ryūchi te he notado distinto, más consiente de tu entorno y más apegado a los sentimientos de la gente que te rodea. Me pregunto qué habrás encontrado allí que te enseñó tanto."
"Mi destino" Concluyó el joven sin mucho entusiasmo y sin desviar su atención de la Luna.
