"¿Senkō?" Replicó el pelipúrpura. Se mostraba algo dudoso.
"Así es."
"¿Qué te hace pensar eso Uzumaki Naruto?" Pregunto el Shinigami.
"Senkō aprendió muy rápido el Rasengan. El mismo día que finalmente logró estabilizar uno en su mano, me pregunto si era realmente cierto que el Rasengan manejaba la forma de chakra en su nivel más alto. Recuerdo haberle respondido que sí, pero él no parecía convencido. Simplemente no dejaba de observar la técnica con su Shiroi Kitsugan. Entonces me dijo que podía ver algo en su interior, algo que no se movía, pero que incluso lucía brillante frente a sus ojos y que además poseía distintos colores. Yo nunca vi nada, pero entonces recordé que existían ciertos cúmulos de energía que solo el Kitsugan era capaz de vislumbrar. Y entonces, teniendo eso en mente, improvisé una técnica que pudiera ser capaz de replicar esos niveles de energía."
"¡Lo recuerdo!" Se apresuró a decir Yusei. "Así que la técnica que usaste contra los asteroides que te lancé, ¿tenía que ver con eso?"
"Así es. En mi caso, tuve que usar las Gudōdama y darles más energía a partir de movimiento y chakra. En aquel momento fue solo intuición, pero creí que sin tener el Kitsugan, de esa forma podría ser capaz de alcanzar aquel nivel energético en el chakra, y de alguna manera dio resultado. Les di tanta energía que se volvieron invisibles antes mis ojos y después, al dirigir el ataque hacia aquellos asteroides…"
"…desaparecieron" Yusei recordaba el momento exacto en el que había pasado aquello. "Pero, no entiendo, ¿qué fue todo eso?"
"Yo lo llamo (Ryōton: Elemento Radiante), ya que el chakra vibra a una velocidad tan alta que el ojo humano no puede verlo, solo el Kitsugan es capaz de percibirlo en forma de luz y colores. Y estoy seguro de que puede usarse como una técnica espacio-temporal."
"Ya veo. Supongo que lo dices porque los asteroides que desaparecieron como espejismos cuando usaste aquella técnica contra ellos."
"Si, dime si eso no te pareció impresionante"
"Ciertamente lo fue" Comentó el pelipúrpura.
Todo ese tiempo el Shinigami no había pronunciado palabra alguna, había escuchado con suma atención el relato del rubio. Realizando ciertas expresiones que denotaban escepticismo y después sorpresa.
"Los humanos no dejan de sorprenderme" Anunció el dios de la muerte mientras se acercaba a Naruto y a Yusei. Permanecían en silencio después de que hubiera hablado. "Nosotros los Dioses viajamos a través del espacio-tiempo haciendo uso de la energía que has mencionado, Naruto. Me parece increíble que ahora un ser humano tenga acceso a este tipo de energía también. Si tu hijo dominara la técnica, te aseguro que no tendría problema en sacarte de aquí, pues el método que usamos los dioses para viajar entre dimensiones es el más efectivo, práctico y de mayor alcancé."
"¿Es en serio?" Yusei y Naruto lucían sorprendidos.
"Deduje que podía usarse como método de tele transportación, pero no creí que estuviera al nivel de un Dios." Naruto sonreí mientras recordaba el rostro de su hijo.
"Pero, ¿cómo crees que pueda dominarlo en menos de dos años?" Pregunto el pelipúrúra
"¿Ese es el tiempo que tengo Shinigami? ¿Dos años?"
"Me temo que sí. La atmósfera de este lugar está diseñada para albergar almas mas no un cuerpo físico. Aquí no hay comida, ni aire, ni nada parecido."
"¿Entonces, porque no tengo hambre y porque puedo respirar?"
"Porque tu alma es la que percibe y comprende este entorno, no tu cuerpo. Es tu misma alma la que está realizando las funciones vitales para mantener tu cuerpo conservado, pero no podrá hacerlo indefinidamente. Aquí solo será una semana, pero en el mundo humano serán dos años, tu hijo deberá dominar la técnica para entonces si quieres salir vivo de aquí."
"Ya veo" Naruto miró su palma abierta y después la contrajo con fuerza. "El podrá, estoy seguro de ello. Pero puede que necesite algo más que el Shiroi Kitsugan, eso considerando que el Kitsugan tenga un segundo nivel." Naruto dirigió rápidamente su mirada hacia el pelipúrpura. "Yusei, tengo un favor que pedirte." Naruto tomo al pelipúrpura por los hombros y lo miró fijamente. "Puede que sea apresurado y un poco confuso, pero si el Kitsugan es una combinación de mis poderes y los de Hinata, puede que sus detonantes también sean similares"
"¿Detonantes?" Se preguntó el pelipúrpura.
"Sharin ha entrenado su Kuroi Kitsugan más de lo que Senkō ha entrenado el Shiroi Kitsugan. Así que ella es más susceptible a despertarlo ahora, eso considerando que exista, que yo espero que sí." Murmuraba el Nanadaime Hokage mientras continuaba sujetando por los hombros a Yusei.
"¿Qué tanto murmuras Naruto-Senpai? Es mejor que me lo digas pronto que en cualquier momento Yujin podrá localizarme.
"Necesito que pongas a Sharin sobre una situación de estrés y que no la dejes salir de ella, hasta que la hagas enojar. Y tienes que hacerla enojar en verdad, a tal punto de que quiera asesinarte." Dijo Naruto, mientras Yusei escuchaba perplejo cada palabra del rubio.
Yusei se imaginaba que lo que le pedía el Nanadaime podía deberse a aquella posibilidad de que existiera un segundo nivel para el Kitsugan, así como lo había para el Sharingan y el Byakugan. Ya se encontraba enterado de que durante la juventud de Naruto, el coraje y el enojo eran un detonante para liberar el chakra del Kyūbi. Siendo el Kitsugan una extraña y única combinación del Byakugan, el chakra de Kurama y la influencia del Uzugan, hacer enojar a Sharin tenía perfecto sentido.
"Entiendo, pero, no creo tener algo para hacerla enojar así. Su hija tiene un poco del carácter de su madre, y la otra mitad del de su padre, y eso la hace una joven muy sensata, serena y razonable. Será muy complicado que…"
En ese momento, Naruto comenzó a retirarse su abrigo. Lo doblo con cuidado y lo colgó en su brazo para extendérselo al pelipúrpura.
"Lo que estoy haciendo es muy difícil para mí." Dijo Naruto quién en ese instante no quitaba su mirada del abrigo colgado en su brazo. "Por una parte, estoy deshonrando a mi aldea al entregarle a alguien más, el símbolo del puesto que se me ha confiado. Y por otra, lo hago para poner a mi hija bajo una situación desagradable que al menos durante unos instantes, la hará sentirse miserable. Pero, lo hago por una causa ulterior, y esto rebasa mi puesto como Hokage y mi posición como padre. Además, no se lo estoy entregando a cualquiera, se lo estoy dando a alguien en quién confío" Naruto finalmente le entrego el abrigo a Yusei.
El pelipúrpura lo tomó, se lo puso lentamente, sintiendo una extraña energía que corría a través de su cuerpo tan de repente. El abrigo del séptimo era un símbolo de poder, compromiso y sacrificio. Y finalmente lo entendía, el verdadero significado de ostentar el cargo de un Kage. Tanto tiempo siendo el líder de la aldea de la lluvia, y sin embargo era hasta ese mismo instante, en el que le quedaba claro lo que tenía que hacer por el fututo de su aldea y del planeta entero.
"Salvemos nuestro mundo Yusei" Dijo Naruto, poniendo una de sus manos sobre el hombro derecho de Yusei cuando éste, finalmente se había puesto el abrigo.
Kumorizora Yusei tenía muy presente aquellos recuerdos de hace solo unas horas. No dejaban de agitarse en su cabeza, menos aún que ahora estaba frente a frente con Kazuto, que, según el Shinigami, era su mejor carta para finiquitar con Jiongu y Jashin de una vez por todas.
"Dime Yusei, ¿qué es eso tan importante de lo que querías hablarme?" Pregunto Kazuto, tomando asiento en la silla central de una larga mesa rectangular.
"¿Qué tanto sabes de los Fukitsu Jinchūriki?" Pregunto el pelipúrpura, abordando el tema directamente.
"¿A qué viene esa pregunta?" Inquirió Kazuto, intrigado.
"Solo quiero saber si los conoces realmente. Estoy seguro de que lo has notado, siempre hay una extraña aura proviniendo de ellos."
"No son más que la personalidad de los Bijū confinada en los corazones de mi Jutsu. Y sé que lucen algo intimidantes, pero están bajo mi total control, no temas. ¿Eso era todo?" Dijo mientras se ponía de pie. Estaba inquieto por lidiar con los inconvenientes relacionados al sello de Hinata.
"Ellos no son los Bijū, Kazuto" Dijo el pelipúrpura sin mostrar un ápice de duda en su mirada.
El fuego de las antorchas comenzó a agitarse debido a unas pequeñas corrientes de viento, provenientes de las innumerables grietas en las paredes de la cámara. El líder de Jitsu, con sus ojos vendados por la banda protectora, comenzó a caminar hacia el pelipúrpura como un invidente que se guiaba por los sonidos a su alrededor. Moviendo de lado a lado la cabeza para apuntar los oídos y captar el sonido.
"¿Qué estás diciendo? Por supuesto que son los Bijū, los sellamos a todos en mis corazones. Tu estuviste allí cuando esto sucedió."
"Eso no es a lo que me refiero. Los entes que te sirven, controlan a los Bijū y fingen ser ellos para no levantar sospechas, pero son algo completamente distinto. Y siempre han estado ocultos en las entrañas de tu jutsu, esperando por este momento."
"¿Entes? Lo que dices suena muy difícil de discernir. ¿Ocultos?"
"Sé que suena complicado, pero es la verdad. Otro ente como ellos me lo confesó en el reino del Shinigami…" Yusei pensaba con cuidado sus palabras. Meditaba si era factible, revelarle toda la verdad a Kazuto. Tanto aquella que incluía la identidad del Shinigami, así como el nombre de los otros Dioses y el hecho de que Naruto siguiera con vida. Era demasiado para una sola conversación y sentía que ésta se le escapaba de las manos. Finalmente, se planteó lo que diría y continuo: "…De hecho, fue el mismo Shinigami quién me lo dijo".
"¿Un dios habló contigo Yusei? ¿El dios de la muerte?" Replico el líder de Jitsu en un tono satírico.
"¿Realmente es tan difícil de entender? Prácticamente estuve muerto por unas horas, pero me trajeron de regreso. Somos capaces de hacer cosas increíbles y ya estamos enterados, de que nuestras habilidades provienen de un árbol que llegó de las estrellas. Los Dioses existen, y están planeando nuestra destrucción. Sus nombres son Jiongu y Jashin. Y están aquí, al otro lado de esas puertas, disfrazados de aliados. Esos a los que llamamos Fukitsu Jinchūriki te han estado mintiéndote todo este tiempo."
"Digamos que te creo Yusei. ¿Qué me estas sugiriendo?"
"Deshazte de ellos. Libera a los Bijū del sello y con eso bastará para eliminarlos."
"Los 4 Bijū sellados en mis corazones representan una porción considerable de nuestro poder militar. No puedo dejarlos ir, así como así. Estaría tirando por la borda todo lo que hemos logrado hasta ahora"
"Todo eso deja de importar cuando la humanidad está en riesgo. Dijiste que querías un mundo de paz, pero con ellos allí afuera, cada segundo que los dejamos pensar, escuchar y oír, representa un gran peligro para nuestra existencia. "
Hubo una ligera pausa. Kazuto puso las manos detrás de su espalda y comenzó a caminar de un lado a otro, con la cabeza agachada y un andar meditabundo.
"Me siento tentado a hacer lo que dices. Pero, sí realmente estos 'entes' son tan peligrosos, 'Dioses' según tus explicaciones, ¿por qué acudes a mí? ¿Por qué parezco tan importante en todo esto?" Pregunto finalmente el líder de Jitsu.
"A pesar de la omnipotencia que representan, ahora mismo, están limitados, aprisionados en un lugar que no permite que toda su fuerza florezca en nuestro mundo. Y el único medio que han encontrado para poder salir de allí parcialmente, es tu jutsu, el Jiongu, nombrado así por su mismo creador. Jiongu y su hermano Jashin, han trasladado su conciencia a la de los Bijū y la han invadido. En consecuencia, se han apropiado de sus personalidades, habla, oído, chakra y pensamientos. Pero al final, ellos mismos están condicionados por el usuario del jutsu que mantiene a los Bijū sellados. Ellos, no pueden oponerse a tu voluntad, es por eso que el medio más seguro para detenerlos eres tú."
"Ya veo" Después de un breve silencio Kazuto se pronunció. "Entonces, seamos nosotros lo que nos aprovechemos de la situación ahora. Usaremos a Jiongu y a Jashin para concretar nuestros planes, y cuando ya no los necesitemos, me desharé de ellos."
