"Ya veo" Después de un breve silencio Kazuto se pronunció. "Entonces, seamos nosotros lo que nos aprovechemos de la situación ahora. Usaremos a Jiongu y a Jashin para concretar nuestros planes, y cuando ya no los necesitemos, me desharé de ellos."
Yusei temía que Kazuto fuera a decir eso, rápidamente trató de persuadirlo de lo contrario.
"No vale la pena arriesgarse Kazuto. ¿Sí puedes terminar con esto ahora, por qué no hacerlo?"
"¿Por qué no? Es muy sencillo Yusei, sean Dioses, Shinobis o Hokages, este mundo en el que vivimos se está yendo a la perdición por culpa de ellos. Cambiar una cosa por la otra no hará ninguna diferencia. Lo mejor que podemos hacer en estos momentos es seguir adelante, adherirnos al plan y no dudar, pero para eso hay que arriesgarse, y estoy dispuesto a hacerlo. Kitsune no me Keikaku(El plan ojo de zorro) habrá de continuar, pero independientemente de la nueva amenaza que ha surgido con los Fukitsu Jinchūriki, no vamos a obtener lo que buscamos rindiendo nuestras fuerzas ante el peligro que representan, porque de ser así, regresaríamos al inicio, con los mismos problemas y con las mismas agonías."
La resolución de Kazuto había dejado atónito al pelipúrpura. El líder de Jitsu no le tenía miedo a la poderosa verdad que se le había revelado. Para Kazuto, el mundo era muy simple y ya tenía muy en claro el verdadero problema que tenía en frente. Y dejarse llevar por la impresión entorpecía esa percepción clara y concisa. Incluso llegó a sentir algo de admiración por ello. Sin embargo, él también tenía en claro algo: no darles la mínima oportunidad a sus enemigos, en especial a esos dos, Jiongu y Jashin.
Kazuto comenzó a caminar rápidamente hacia la salida. "Ahora si me disculpas, tus dioses no son el único problema con el que tengo que lidiar"
"Tus ojos están vendados de nuevo" Dijo Yusei, deteniendo con sus palabras a Kazuto justo antes de que éste empujara la puerta. "No hay razón para esto, la mayoría de tus máscaras están al otro lado de esa puerta. Lo que quiere decir que ya te has injertado el Byakugan ¿no es así?"
Súbitamente, Kazuto miró por encima de los hombros a Yusei. Que el pelipúrpura supiera algo acerca de esto lo había sorprendido.
"Como dije, tengo muy en claro lo que se tiene que hacer".
"Eso ya me quedó claro. Es una lástima que no pueda hacerte cambiar de opinión. Un hombre tan resuelto como tú hubiera sido un increíble aliado."
"Tal vez hubieras podido, de haber percibido una completa sinceridad de tu parte. Dime Yusei, ¿Tu no mataste a Naruto cierto?"
La tensión en la atmósfera comenzaba a percibirse como un viento filoso que laceraba la piel. Kazuto, con la cara hacia la puerta, se mantenía firme y quieto, consciente de la amenaza que tenía a sus espaldas.
Yusei por su parte, veía al hombre que tenía en frente. Atento a cualquier movimiento repentino mientras procedía a responderle.
"No, no lo hice"
"Ya veo. Aunque no lo creas me alegra escuchar eso. No es una mala persona, simplemente es muy ignorante. Y aunque no lo hayas matado, sí lo enviaste muy lejos, lo suficiente como para no preocuparnos más por él."
"No estés tan seguro. Yo estoy aquí, y representó sus ideales" El pelipúrpura realizó un sello de invocación y el abrigo blanco del Hokage reapareció puesto en él.
"Verás, eso sí que me decepciona"
"Tal vez tengas muy claro lo que debes de hacer, pero no tienes ni idea del peligro en el que nos pones a todos dejando a esos dos por allí, cerca del Uzugan."
"Me impresionas. ¿Esto también te lo dijo tu Dios de la Muerte?"
"Solo para ayudarme a salvar nuestro mundo"
"Te equivocas, solo lo estás destruyendo"
Kazuto nunca se movió ni un centímetro, pero Yusei ya intuía lo que se estaba orquestando tras bambalinas. De pronto, 4 siniestras figuras atravesaron la puerta de gran grosor, con tanta fuerza y velocidad que no la rompieron, tan solo dejaron unos gigantescos agujeros en su extensión de madera. Detrás de ellos y a través de los agujeros, los demás miembros de Jitsu también hicieron su acto de aparición. Todos a excepción de Uzumaki Sumiko se encontraban rodeando a Kumorizora Yusei, obstruyendo la única salida de la cámara.
"Los Fukitsu Jinchūriki nos dijeron que alguien estaba atacando a Kazuto, pero no veo a nadie." Comentó Hōzuki Kai quien ya había desenfundado a Samehada para lidiar con el problema.
"El agresor esta junto frente a ustedes" Dijo la voz de Gyūki y todos volvieron a ver al pelipúrpura, extrañados.
Yusei llevaba de nuevo el abrigo blanco del Séptimo Hokage, con la mirada fruncida y una postura erguida e imponente, muy diferente al Kumorizora Yusei que los miembros de Jitsu recordaban.
"¿Yusei?, ¿el agresor?" Pregunto Ōame Kasumi, era la más confundida de todos.
"¿Qué significa esto Kazuto?" Inquirió Uzumaki Yujin, viendo por encima de los hombros a Kazuto. El líder de Jitsu se acercaba caminando con suma tranquilidad.
"Yusei ha decidido traicionarnos. Llegó a la conclusión de que lo que estábamos haciendo estaba mal. Y ha inventado una serie de disparates para justificarse. Al no consentir ante sus precarios argumentos, decidió atacarme para terminar con esto de una vez por todas."
"Eso es mentira. Esas cosas…" Yusei apenas había levantado su brazo para señalar a los Fukitsu Jinchūriki cuando súbitamente, el abrigo blanco con la máscara de Gyūki había alargado uno de sus brazos en forma de una sagaz lanza que lo hizo retroceder.
El brazo negro se había clavado con agresividad en el suelo de la cámara, levantando una nube de polvo al instante.
Los miembros de Jitsu se veían incómodos los unos a los otros.
"Tan solo mírenlo, ya ni siquiera lleva puesto nuestro uniforme. En cambio, viste el abrigo del Hokage con cierto orgullo y sin culpa alguna, lo cual quiere decir que seguramente no lo mató. Y tan solo nos ha estado mintiendo todo este tiempo para llegar aquí y asesinar al líder. A estas alturas, diría cualquier cosa con tal de entrometerse en lo que hemos logrado con tanto ahínco" Comentó la máscara de Chōmei, igualmente dispuesta para atacar en cualquier momento.
Yusei estaba impresionado de la perspicacia y prontitud con la que habían actuado los Fukitsu Jinchūriki, tanto física como ideológicamente. El Shinigami tenía razón, eran muy inteligentes y peligrosos. Todo lo que habían dicho sonó tan convincente, que los demás miembros de Jitsu ya lo miraban con recelo.
"Escuchen, yo…"
"Ha sido suficiente Yusei. Ya te has pronunciado ante mí. Ya me has dicho que lamentas tener que hacer esto y que ha sido una lástima no poder convencerme de darle la espalda a nuestra causa. Yo también lamentó que no podamos seguir coincidiendo en nuestros caminos. Sin embargo, hayas matado a Naruto o no, has cumplido con tu última tarea y nos has traído sanos y salvos a la guarida junto con Hinata Hyūga. Y en honor a nuestra alianza pasada, te dejaré ir y ningún miembro de Jitsu se interpondrá en tu camino. Te doy mi palabra como el líder de esta organización." Kazuto extendió su brazo, haciendo el ademan que invitaba a Yusei a salir de allí.
"¡Demonios!" Pensó el pelipúrpura. Eso había sido todo. Kazuto también había actuado con suma diligencia. Y a sabiendas de que Yusei revelaría toda la verdad para persuadir a los demás miembros de Jitsu, y que, adicionalmente, interrumpir de manera agresiva a sus palabras se vería muy sospechoso; Kazuto optó por sonar condescendiente y hasta cierto punto benévolo, poniéndose como víctima y vendiendo su discurso como el de un líder redentor, honorable y sabio. "No tengo opción, tendré que hacer esto a punta de golpes" Pensó, mientras apretaba los puños. Finalmente se pronunció, mirando fijamente a los Fukitsu Jinchūriki "Sabes muy bien que no puedo hacer eso. Debo detenerlos, no a ti, no a los demás, solo a ellos" Yusei ya no tuvo tiempo de señalar, ni siquiera había terminado de pronunciar la palabra 'ellos' cuando los 4 abrigos blancos se abalanzaron sobre de él con segadora velocidad.
"En guardia" Dijo Ōame Kasumi con un rostro de preocupación. Aunque siempre había tomado a Yusei por un distraído y pervertido, sabía que su habilidad era digna de temer. Nunca se había imaginado tener que pelear con él.
Al ver el rostro de la pelirosa, los demás miembros de Jitsu se sintieron igualmente preocupados, a excepción de Uzumaki Yujin. Era el único abrigo blanco que no había optado por una posición de pelea. Su porte era tan calmado que llamó la atención de todos, incluso la de Kasumi. El usuario del Hiraisshin solo miraba hacia la dirección en la que estaba Yusei.
"¿Qué pasa Yujin?" Preguntó Kayaku Takumi, con dos de sus Kunai cargados y listos para ser usados en cualquier momento. Una parte de su atención estaba con Yujin, la otra con los Fukitsu Jinchūriki que parecían estar forcejeando contra Yusei.
"No importa, no hay nada que podamos hacer. Nuestro chakra ya no nos pertenece." Dijo el pelirrojo.
Todos voltearon a ver hacia donde apuntaba la mirada de Uzumaki Yujin. Los Fukitsu Jinchūriki continuaban estáticos, rodeando al pelipúrpura con su imponente estatura, pero inmóviles.
"Maldito" Le dijo la máscara del Hachibi a Yusei. Sus filosas manos negras se habían detenido a unos centímetros del rostro del pelipúrpura.
"Puede que sean dioses, pero aquí, en mi mundo, están atados a mis reglas" Les respondió.
"Je, veo que te encontraste con nuestro hermano." Rio la máscara del Nanabi. "Temíamos que eso pasara cuando nos enteramos que podrías usar el sello inverso de la parca para matar al Nanadaime Hokage. Pero esperábamos que fueras lo suficientemente hábil para no tener que usarlo. Veo que nos equivocamos"
"Todo este tiempo han tenido buena suerte. Ya era hora de que se acabara su racha" Yusei caminó entonces hacia afuera del círculo que había formado los Fukitsu Jinchūriki alrededor de él.
"Algo anda mal" Dijo Kazuto a la distancia al ver que sus máscaras ya llevaban algunos segundos sin moverse en lo absoluto.
De entre los abrigos blancos de los Fukitsu Jinchūriki, que se extendían como gigantescas cortinas, Kumorizora Yusei salía de entre éstos con suma tranquilidad. Miró con resolución a todos los miembros de Jitsu y extendió sus brazos en un ademán pacífico.
"No tengo nada en contra de ustedes. Tan solo he venido a llevarme a los Bijū y a la esposa del Nanadaime. Pero para eso, necesito que deshagas el sello Yujin."
"Tendrás que obligarme Yusei" Dijo el pelirrojo tranquilamente sin mostrar deseos de huir o de pelear, solo una mirada de enfado e impotencia. Ya había intentado teletransportar a todos muy lejos de allí, pero el Oshoku no Jutsu se encontraba activado, ningún miembro de Jitsu podría hacer uso de Ninjutsu. Yusei se había asegurado de ello tan pronto vio como entraban todos a asistir a Kazuto.
"Ya veo. Entonces, lo haré de esa manera viejo amigo" El líder de Amegakure extendió su mano y en ese instante, los ojos del pelirrojo brillaron en un púrpura intenso, al mismo tiempo que un aura del mismo color emanaba de su cuerpo. Otra de las particularidades del Oshoku no jutsu, es que era capaz de controlar a los usuarios una vez invadía su red de chakra.
El miembro del clan Uzumaki ponía resistencia, pero el poder del Oshoku no jutsu terminó imponiéndose, haciéndole caminar en dirección hacia Yusei.
"Ahora lo entiendo" Dijo Kasumi mientras veía como el pelirrojo era controlado por Yusei. "Todos ya nos encontramos bajo la influencia del Osoku no jutsu. El maldito de Yusei debió haberlo en Konoha, cuando nos inyectó chakra para liberarnos de aquel Genjutsu"
"¿Qué significa eso?" Preguntó Hagane Tetsukido, se le veía intranquilo por primera vez.
"Significa que no podemos hacer nada. A la mínima muestra de resistencia, inhibirá nuestro chakra y tomará control de nosotros. Ese es el poder de Yusei, esa es la razón por la que fue el elegido para asesinar al Nanadaim. Una vez que su chakra hace contacto con nuestro cuerpo, no podemos hacer nada"
A todos mis autores: Como algunos de ustedes se podrán haber enterado, mi país fue víctima de un sismo muy fuerte. Afortunadamente, yo, mi familia y la gran mayoría de mis conocidos se encuentran bien. Mas sin embargo, hubo una gran cantidad de heridos y víctimas fatales. Por lo que espero que mis lectores, aquellos con los que comparto mi país y nacionalidad, se encuentren bien. También quisiera hacer uso de este medio para pedirles que si está en sus posibilidades, puedan apoyar a mi país de la forma en la que puedan. A continuación, les dejo el nombre de una página que aglomera varias opciones, tanto locales como globales, para ayudar a mi país. Muchas gracias por su atención.
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