"No puedo creer que escuche tanta condescendencia de tu parte Kasumi" Alegó Takumi, lanzando una de sus Kunai hacia Yusei. Sin embargo, antes de que pudiera activar su poder explosivo, un aura púrpura de chakra lo cubrió por completo y le hiso arrodillarse. El pelipúrpura tan solo curvo el cuello para esquivar el Kunai.
"¡Takumi!" Dijo Hagane al ver como su compañero era inhabilitado en un instante.
"¡Maldición, no puedo moverme!" Dijo el castaño frunciendo el entrecejo y apretando la quijada.
"Es tal y como dijo Kasumi. Todos ustedes se encuentran corrompidos por mi Jutsu. Su chakra ahora me pertenece." Les dijo Yusei con la mayor seriedad que le fue posible. No le agradaba en lo absoluto tener que usar su técnica contra los que antiguamente eran sus aliados. Había compartido muchas cosas con ellos, sabía que no eran malvados, tan solo se encontraban desesperados, como él alguna vez lo estuvo. Consideró entonces, que tal vez lo más sensato sería absorber el chakra de todos y dejarlos inconscientes, pero aquello realmente no le gustaba. Y ahora que los Fukitsu Jinchūriki se encontraban incapacitados, quería aprovechar la oportunidad para explicarles a todos lo que realmente estaba pasando. "Escuchen…"
"Cállate traidor" Le interrumpió Kasumi frunciendo el rostro.
"Maldición, qué habilidad tan más problemática." Comentó Kai rechinando sus filosos dientes.
"Puedo ver que están molestos" Decía Yusei mientras poco a poco, Uzumaki Yujin se acercaba a él a pasos que se resistían a dar el siguiente, pero que terminaban al fin, obedeciendo a la voluntad del pelipúrpura. "Pero lo que hemos estado haciendo todo este tiempo está mal. Y aún más importante, ha estado comprometiendo nuestra seguridad y la de nuestro mundo."
"Dirías lo que sea…" Alegó Hōzuki Kai con exasperación.
Uzumaki Azumi veía con perplejidad lo que estaba sucediendo frente a sus ojos. Se había ensimismado tanto en sus pensamientos que su presencia en aquel lugar se había vuelto casi imperceptible. Sentía culpa desde que había traicionado a Uzushiogakure y a su Sensei. Y lo único que la hacía sentirse aliviada era que lo hacía para ayudar a su hermano. Pero ahora, su hermano había sido aprisionado por el miembro más poderoso de Jitsu. Sin él allí para motivarla, la pelirroja se había sumido en un profundo desánimo. "¿Este es nuestro castigo por haber traicionado al remolino?" Pensó Azumi. Era inevitable no notar la ironía simbólica que significaba que Yusei, también descendiente de la familia guerrera y usuario de una técnica que pertenecía al Shodaime Uzukage, fuera el que había atrapado a Yujin para deshacer los sellos y los planes de Jitsu. En resumen, un Uzumaki de la familia guerrera, arreglando los problemas que los disidentes causaron. Y así establecer nuevamente el honor del clan.
"Sé que lo que hicimos estuvo mal. Como descendientes de la familia guerrera, se suponía que mantuviéramos esta información resguardada, no usarla para cumplir con nuestras propias ambiciones. Pero…" Azumi dudaba dentro de su cabeza. Lucía distraída, ansiosa y Hagane lo notó.
"¿No intentarás ayudar a tu hermano Azumi?" Preguntó, acercándose hacia ella y susurrándole al oído para que Yusei, quien se acercaba desde lejos, no notase algo extraño.
"Yo quiero, pero…tal vez sea esto lo que merecemos. Además, yo no soy tan fuerte como usted." Azumi era la miembro con menos méritos y con menos experiencia. Pensaba que, si ninguno de los abrigos blancos tenía oportunidad contra Yusei, ella menos.
"Ya veo, no solo dudas porque desestimas tus habilidades, dudas porque sientes culpa. Ambas cosas jamás son buenas para el alma de un Shinobi. Porque en cada prueba, en cada misión, siempre habremos de sentir que debimos ser mejores. Y porque nuestra vida estará llena de cosas por las cuáles sentirnos culpables, no importa por donde lo veas."
"Y entonces, ¿cómo se puede vivir así Hagane-San? ¿Qué puedo hacer para no sentir estar abrumadora incertidumbre?"
"Tienes que confiar en tu motivación, aquello que te hizo actuar desde un principio. Pero, sobre todo, tienes que apoyarte en tus compañeros, aquellos en los que confías y aquellos que confían en ti. Es válido dudar del camino ninja que uno está siguiendo, lo que no es válido es quedarse de pie o darle la espalda. Antes de cambiar, antes de encontrar respuestas, deberás afrontar las consecuencias que esto implica. No puedes acobardarte antes tus dudas Azumi, o de lo contrario te destruirán."
Las palabras de Hagane la sacaron por un momento de su trance. "Antes de cambiar, antes de encontrar respuestas, tienes que asumir las consecuencias que esto implica" Se repitió Azumi a sí misma. Hagane Tetsukido tenía razón. La decisión había sido tomada y la culpa, era tan solo una manera patética de deslindarse de la causa. Era inseguridad, miedo e incertidumbre, y nada de eso era bueno. Si había hecho bien o no, si se había equivocado o no, aún no estaba segura de ello, pero lo que era un hecho es que su hermano y sus compañeros requerían de ayuda.
"Hagane-San" Dijo Azumi al levantar su mirada decidida. "Preguntarme si ayudaría a mi hermano o no, ¿no fue solo para consolarme cierto?"
El Shinobi acorazado dejo escapar una ligera risa a través del Menpo(Yelmo) de su armadura. "Me sorprendió escucharte tan desconfiada. Desde mi punto de vista, eres la única que puede rivalizar con Yusei bajo estas circunstancias"
"Creo saber lo que trama Hagane-San. Tal vez funcione. Pero tendrá que convencer a esos dos tontos de allá"
Kazuto, quien observaba con curiosidad la inusual conversación entre Hagane y Azumi, también comprendió lo que podían estar tramando esos dos. Sin embargo, debería mantenerse al margen. Sin los Fukitsu Jinchūriki, el líder de Jitsu no podía ayudar en nada.
Azumi se había puesto en la primera línea, lista para hacerle frente a Kumorizora Yusei.
"¿Y ustedes qué?" Murmuró Hagane sin desviar su cabeza del frente, pero dirigiéndose a Hōzuki Kai y a Ōame Kasumi. El Menpo de su armadura evitaba que el pelipúrpura pudiera leerle los labios. "Creía que antes de ser Shinobis habían sido espadachines."
Kai y Kasumi se voltearon a ver perplejos, pero al percatarse de que Azumi se encontraba en la primera línea, entendieron lo que Hagane quiso decirles.
Kasumi sonrió y se colocó al lado de Azumi. "Había olvidado esa particularidad que tienen tú y tu hermana. Al fin vas a servir para algo"
"Si vas a molestarme te…"
"Eres valiente niña, que nadie te diga lo contrario." Le interrumpió Kasumi con una filosa sonrisa.
El fugaz comentario tomó por sorpresa a la pelirroja. Ambas siempre se habían tratado con recelo y odio. Pero ahora, se percataba que, en el fondo, tan solo se estimaban profundamente.
"¿Qué es lo que pretenden Kasumi? Mi chakra ha invadido por completo sus redes de chakra, a la mínima señal de resistencia tomaré control de todos ustedes."
Kasumi se apresuró a desenfundar a sus Kitaitetsuchi, pero Yusei, justo como había predicho, tomó rápidamente control de ella. La pelirosa fue cubierta de un aura color púrpura, siendo arrodillada a la fuerza. Había alcanzado a clavar las espadas contra el suelo para usarlas de punto de apoyo y ponerse de pie nuevamente.
"No vale la pena poner resistencia Kasumi" Le dijo Yusei quién se encontraba viéndola fijamente.
"¿Eso crees?" Respondió, interrumpiendo al pelipúrpura con una sonrisa.
Yusei conocía aquel ademán. Era la auténtica sonrisa de alguien que había llevado a cabo con éxito alguna especie de plan elaborado. Entonces puso toda su atención a la gente que lo rodeaba, uno por uno les echaba una ojeada rápida, pero no había nada sospechoso. Lo único fuera de lo común era que Kai ya no se encontraba apoyando a Samehada contra su hombro como solía hacerlo, sino que la tenía apoyada en el suelo, justo detrás de Azumi, la pelirroja. No entendía del todo lo que tramaban, pero sabía que debía detenerlos. Aunque cuando reaccionó ya era muy tarde. Samehada había estado absorbiendo todo el chakra de Uzumaki Azumi. Y lo había sustraído ya en su totalidad.
"¡Tu sello de combate contra el mío Yusei!" Azumi movió sus manos y de la roca del suelo, unas manos gigantescas se formaron para intentar atrapar a Yusei, pero éste las esquivó con éxito dando un salto en el aire.
"Lo había olvidado. La singularidad de los otros sellos de combate, el Shōgeki no jutsu (El jutsu de impacto) y el Yon-ten no jutsu (Jutsu de cuatro puntos), ninguno de los dos hace uso de chakra sino de la energía física" Yusei aterrizó de nuevo en el suelo, sin quitar su vista de Azumi. "Y ambos usuarios son entrenados para combatir sin necesidad de usar chakra. Aunque… no es exactamente lo mismo. Sumiko realmente no suele usar chakra en lo absoluto, pero Azumi debe sintetizar la energía física de éste" pensó el pelipúrpura y después exclamó: "Usar a Samehada fue una idea brillante. Te has librado por completo de mi chakra y, por consiguiente, de mi control. Sin embargo, al no existir chakra en tu cuerpo no tienes tu principal fuente de energía física. Por lo que esta batalla que pretendes conmigo no tiene sentido Azumi. Te quedaras sin estamina muy pronto."
Entonces del techo de la cueva, más manos lo flanquearon. El pelipúrpura reaccionó de inmediato y formo manos de chakra para contrarrestar a las de piedra. Las manos de grandes proporciones, unas de chakra púrpura, otras de piedra, se habían entrelazado unas con otras, haciendo fuerza y empujándose sin ceder. Yusei, hacía todo esto sin descuidar su concentración en mantener inmovilizados a todos los miembros de Jitsu.
Azumi, quien se encontraba haciendo una postura con sus manos para controlar la roca de la cueva, respondió desafiante.
"Aprecio el conocimiento que tienes acerca de mi sello de combate Yusei. Te diré que yo también noté algo sobre el tuyo. Debido a que querías ocultarnos que invadiste nuestro chakra, solo dejaste unas cuantas partículas de chakra tuyas infiltradas con las nuestras. Éstas pueden notar si alguien hace uso de chakra, pero no si alguien se encuentra sintetizándolo, al menos no hasta que ya es muy tarde. Logré hacerme de una gran cantidad de energía física antes de que Samehada retirara de mi cuerpo las partículas corruptas. Nuestra batalla durará más de lo que crees, no te preocupes."
Azumi realizó otra postura y varios pilares salieron de la tierra. Yusei se vio obligado a cubrirse del destello púrpura, sacando algunos brazos de chakra extras de su torso y evitar que los pilares le golpearan.
"Me imagino que no debe ser sencillo controlarnos a todos" Dijo Azumi quien se acercaba a gran velocidad, deslizándose sobre una placa de roca como si se tratase de una tabla de surf. Con movimientos armónicos y lentos, la miembro del clan Uzumaki controlaba la tierra como una extensión de su cuerpo. Y en un movimiento, logró enterrar al pelipúrpura en su totalidad.
"Maldición" Dijo éste. Al ser enterrado de manera sorpresiva, sus manos de chakra se habían desvanecido. Ahora las manos de piedra y Azumi se acercaban para atacarlo por ambos frentes. Cayó en cuenta de que no podría salir de esta situación sin concentrar toda su atención en pelear contra su antigua compañera. La explicación que tenía para sus antiguos amigos tendría que esperar. Absorbió el chakra de todos los miembros de Jitsu dejándolos inconscientes. Después, con la monstruosa cantidad de chakra que residía en su cuerpo, generó un aura expansiva de chakra que empujaba todo a su paso.
La contramedida de su adversario había sido tan rápida y agresiva que Azumi solo tuvo tiempo para envolverse a sí misma en una esfera de piedra que la protegiera del impacto y las partículas de chakra de Yusei.
El ataque había generado grandes estragos en la cueva, creando un derrumbe en el techo que terminó por convertir la guarida de Jitsu en una especie de cenote. La luz de la luna ahora se filtraba con total libertad.
Hinata, al estar atada en una silla clavada al piso, se había resignado a tan solo cerrar los ojos para recibir el golpe de la onda expansiva. Pudo sentir como se movía por los aires mientras la ventisca de aire zumbaba por sus oídos. Aunque le había parecido bastante extraño, no sentía que se estuviera desplazando con la fuerza del impacto. Alguien se encontraba sujetándola con todo y la silla. Entonces, al abrir los ojos pudo ver a Yusei. Brillaba en un color purpura tal y como Naruto lo hacía en naranja. Llevaba puesto el abrigo del séptimo y entonces lo sintió. Aquel chico emanaba la voluntad del Séptimo Hokage.
"Es un placer ver cómo has crecido pequeña Azumi" Dijo el pelipúrpura.
La pelirroja desarmó la esfera de piedra y fijo su atención en Yusei. Entonces notó que varios de sus clones habían estado protegiendo a los inconscientes miembros de Jitsu. Cada clon había estado llevando en su espalda a uno de ellos. El ataque desmedido de Yusei no había sido tan desmedido después de todo.
"¿Porqué los protegiste?". Pregunto Azumi, confundida.
"Porque siguen siendo mis amigos" Respondió.
Sin todo el chakra que Yusei les había arrebatado, los Fukitsu Jinchūriki apenas y podían moverse, aunque solo dos de ellos había logrado mantenerse conscientes. Entre algunos escombros, observaban a Azumi y a Yusei.
"Azumi no podrá detenerlo sola" Dijo la máscara del Hachibi.
"Ha hecho su parte y nos ha dado tiempo." Respondió la máscara del Nanabi. "Él está aquí".
En el mundo del Shinigami, el dios de la muerte meditaba con una concentración absoluta. De manera súbita, abrió aquellos ojos amarillos y mostró un gesto de sorpresa.
De regreso a la guarida de Jitsu:
Al ver que Azumi había relajado su semblante, Yusei quiso aprovechar la oportunidad para explicarle lo que sucedía, pero una voz extrañamente familiar lo interrumpió. "Escucha Azumi…"
"No lo escuches" Dijo una voz que se acercaba caminando por atrás de la pelirroja. La misma kunoichi de Jitsu mostro una cara de confusión.
