Nota: Hola! Lamento la tardanza. Estoy muy metida en la universidad, así que estoy un poquito alejada…
Perooooo acá estoy. Gracias por sus Reviews a Juanalacubana07 y a onepiecefan.
Gracias y me alegro de que les haya gustado.
Sin más a leer…
Lo que encuentras dentro de la caja
Tenía dos opciones, ir al cuarto de huéspedes o… dormir con su esposo. Que sea de paso se veía condenadamente lindo en ese pijama negro de franela. Reborn se cruzó de brazos, esperando una decisión de parte de la chica, no quería presionarla. Y algo en lo que coincidían los dos es que primero querían conocerse un poco. Tsuna al final decidió por el cuarto de huéspedes.
A la mañana siguiente el insistente sonido del timbre de la puerta los despertó. Tsuna se levantó de la cama ya cuando escucho voces dentro de la casa. Salió de su cuarto todavía con el pijama-poco-atractivo que tenía puesto.
Paso por el comedor donde vio a su sonriente y muy despierto hermano y al somnoliento Reborn que apuntaba con un arma a la cabeza de su hermano.
"¡Hey! Hola hermanita ¿Cómo amaneciste?" Colonello ignoro la mirada feroz de su cuñado y fue a abrazar a su hermana, pero esta lo paso de largo y se adentró a la cocina para un segundo después salir con un cuchillo de cocina y apuntándole.
"¡Dime porque te apareces a las cinco de la mañana y tocas el timbre como un loco!"
"Y-yo te traje tu ropa" señalo a una maleta color anaranjada "Y estas cosas que te compro mamma" Colonello le alcanzo un maletín mediano. Tsuna lo abrió y se alegró que su madre le haya comprado todo lo indispensable que necesitaría una señorita.
"Y también…" prosiguió su hermano "¡Charan!" Colonello saco de la maleta un peluche con forma de León y un adorable gorrito.
"¡Natsu!" grito emocionada Tsuna y corrió hasta su hermano. Con cuchillo y todo.
"Wow cuidado con eso" el rubio se alejó protegiendo al peluche.
"jajaja perdón" se disculpó ella, dejo el cuchillo en la mesa y se fue a agarrar a su peluche que creía perdido.
"Ahora te largas o te dejo hecho un colador" Reborn le volvió a apuntar con el arma, cosa que no le produjo ningún temor a Colonello.
"Ya entendí, me voy. ¡Adiós hermanita!"
"Ciao~" una vez se hubiera ido su hermano, Tsuna agarro sus cosas y se fue a su cuarto.
"Me hubieras pedido y te daba dinero para comprarte las cosas" Reborn se apoyó sobre el marco de la puerta del cuarto y miro como la chica desempacaba las cosas.
"Bueno no puedo pedirte cosas desde el primer día que nos conocemos"
"Mmm…eres muy simple" Tsuna soltó una risita.
"¿Y eso es bueno o malo?"
"Bueno, de todas formas, no quiero que te falte nada. Voy a mandar a hacer una extensión de una de mis tarjetas"
"Como quieras, pero por ahora tengo todo lo necesario"
"Prepárame un espresso" Tsuna sonrió y fue a preparar la infusión.
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Ya habían pasado una semana desde que Tsuna se fue a vivir con Reborn y la verdad no se podía quejar, a pesar de ser completamente extraños el hombre la trataba muy bien. Se estaban conociendo así que no tuvieron ningún tipo de intimidad, mejor para ella. Tsuna supo que Reborn tuvo una época de play boy, pero que tras esa fachada realmente era un hombre muy solitario.
Un relámpago sonó y Tsuna pego un saltito, acomodo su paraguas que casi se le vuela y siguió caminando. Había salido a comprar unas especias que necesitaba para la cena de esa noche, al entrar al negocio nuevo que no estaba ahí hace cuatro años se asombró al ver un montón de ingredientes que no se suelen encontrar en las tiendas. Cuando se dio cuenta había pasado bastante tiempo y afuera la lluvia había aumentado, por suerte el viento no era muy fuerte.
Apresurada cruzó una calle, se escuchó otro relámpago y ella fue más rápido al pasar por un callejón donde solo se encontraban contenedores de basura, escucho un llanto. Paro abruptamente su caminata haciendo que el que iba detrás de ella chocara con su espalda, el hombre la insulto y ella lo ignoro, estaba más concentrada en lo que escucho. Se asomo al callejón sosteniendo bien fuerte su bolso no vaya a ser que se encontrara con un ladrón.
Otro relámpago y un ensordecedor grito. No supo cual la dejo más sorda. Al fondo diviso una caja grande y para su sorpresa este se movía. Tsuna se apresura y levanto la caja que estaba boca abajo esperando encontrar un gatito o un perrito, pero nunca espero ver a un niño.
El pequeño tenía los ojos rojos por el llanto, los mocos chorreándole y parecía estar muy asustado.
"N-no le ha-hagas daño a Lam-Lambo-sama" pidió el niñito. Tsuna lo miro y no pudo evitar que el corazón se le estrujara. Estaba muy descuidado, todo él estaba sucio y embarrado. Sin pensarlo agarro al pequeño llamado Lambo, lo cubrió con su chaqueta y se lo llevo para su casa. Una vez dentro de esta Tsuna llamo a su madre, si no fuera un tema tan delicado no la habría hecho salir de su casa, pero por suerte también estaba su hermano así que no tenia de que preocuparse.
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Reborn entro a su hogar y lo recibió el aroma de la comida, ya se estaba acostumbrando a eso. Pero se desconcertó al ver dos pares de zapatos de más. Se dio cuenta que el de su esposa tenía lodo, después iba a retarla por haber salido con esa lluvia. A lado había unas botas militares, que ya sabía de quien era, y a su lado unos zapatitos de tacón bajo que conocía muy bien porque el mismo se las regalo a la mujer. Se saco sus zapatos y entro sonriendo a la sala, para su mala suerte vio a su amigo sentado en el sillón con las piernas sobre la mesita y mirando televisión, solo con verlo le basto para que se borrara la sonrisa y volviera a su estado de mal humor.
"¡Hey!" Colonello levanto la botella de cerveza en señal de saludo. A Reborn le agarro un tic en el ojo izquierdo.
"Reborn-kun bienvenido" de la cocina salió una mujer bajita, pelo castaño y corto y con apariencia joven.
"Mamma" le dio un abrazo y un beso en la mejilla. Reborn quería mucho a esa mujer ya que lo trataba como a un hijo más.
"¡Hey Reborn, Felicidades!" Colonello le dio unas palmaditas en el hombro.
"¿Por qué?"
"¡Ya eres padre!" Colonello estallo de la risa al ver como a su amigo se le desencajaba la mandíbula y se le desorbitaban los ojos.
"¡Colonello no es gracioso!" lo reto la mujer mientras tiraba de las mejillas del rubio.
"Auch … para ya entendí" Colonello acaricio la zona maltratada. Cuando quería su madre podía ser mala.
"¿De qué está hablando?" Reborn se puso serio.
"Bueno…" la mujer fue interrumpida por un grito.
"¡A Lambo-sama no le gusta el agua!" Reborn vio como un mocoso desnudo y con mucho jabón en todo el cuerpo paso corriendo. Detrás del niño venia su linda esposa con una toalla en sus manos.
"Lambo para de correr" pidió la castaña.
"¡No!" grito el niño. Pero fue agarrado por Tsuna y volvieron al baño.
"Reborn-kun, ven te hago un café y te explico todo lo sucedido"
"Mamma creo que va a necesitar algo más fuerte que un café" Y Reborn por primera vez estuvo de acuerdo con su amigo.
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Lambo estaba sentado en las piernas de Tsuna, él reía y jugueteaba mientras ella le daba de comer. Nana miraba enternecida a su hija, ella siempre supo que iba a ser una buena madre y por suerte de ambas Reborn acepto que Lambo se quede momentáneamente en su hogar.
Y hablando del dueño de casa, bueno él estaba notablemente molesto. Lo único que sentía era como sus instintos asesinos salían a flote y no era porque básicamente el mocoso se estaba comiendo absolutamente todo, o porque el idiota de su amigo lo esté mirando con burla o por el hecho de que se dejo convencer por su suegra; sino más bien porque el niño, que ya había terminado de comer, se recostó sobre los pechos de su esposa.
SU esposa.
Puede que sea exagerado, pero vamos… él ni siquiera pudo darle un beso en toda esa semana de convivencia y ahora viene ese mocoso y se atreve a quedarse dormido sobre ella.
También estaba el hecho de que la chica ni siquiera le había dirigido la palabra ya que estaba demasiada ocupada atendiendo al niño. Y para su fastidio vio cómo se levanta con Lambo en brazos para después perderse en los pasillos de la casa.
"¿Qué sucede Reborn?" Colonello lo miro con una sonrisa macabra "¿A caso estas celoso?"
¡Oh iba a matar a ese desgraciado!
"Colonello basta" lo reto la mujer mayor mientras depositaba una taza de café frente a Reborn "No le hagas caso Reborn-kun, él solo está expresando sus propios temores"
"¡Mamma!" grito consternado de que su propia madre lo esté exponiendo.
"Sabes, siempre dije que Tsu-chan era como un detector de niños perdidos" Reborn la miro con un poco de espanto.
"¿Esta no es la primera vez qué encuentra a un niño?"
"Claro que no, ¿te acuerdas de Mukuro, Nagi y Fuuta?"
"De Mukuro y Fuuta si me acuerdo. Pero no conozco a ninguna Nagi" respondió Reborn un poco molesto, cosa que la mujer ni se dio cuenta.
"Oh bueno, ya Colonello te va a hablar de ella" le restó importancia la mujer "Fue cuando Tsu-chan era todavía chiquita, recién se había inaugurado el parque del pueblo vecino. Kokuyo Land era grande y muy entretenido tal vez por eso concurrían muchas personas." Reborn no se dio cuenta que los ojos de la mujer se tornaron tristes "No me di cuenta cuando perdí de vista a mi hija. La encontraron dos días después, ella estaba junto a Mukuro-kun y Nagi-chan. Me pidió que los adopte y lo hice sin vacilar. Unos años después llego Fuuta, me acuerdo de que trajo al niño pequeño en un día de lluvia como hoy y me pidió que lo adopte. Con Fuuta fue todo mucho más fácil porque venía de un orfanato que estaba cerca, en cambio con Mukuro-kun y Nagi-chan fue mucho más difícil."
"¿Por qué?" Reborn tuvo que admitir que estaba muy curioso.
"Solo puedo decir que venían del extranjero. El resto te lo puede contar Tsu-chan, claro si ella quiere"
Reborn asintió, comprendiendo que era un tema delicado.
"Ara voy a ver porque tarda tanto Tsu-chan" y con una sonrisa, Nana salió del comedor.
Los dos hombres se quedaron en silencio por unos minutos.
"¿Por qué nunca me dijiste que tenías dos hermanas?" Colonello tuvo la decencia de mirarlo apenado.
"¿Te acordas cuando nos conocimos?" Reborn asintió, claro que se acordaba. Estaban en primer año de la universidad, los dos estudiaban para administración de empresas. Después de un año Colonello dejo los estudios para meterse en el ejército. Se acordaba que le fue muy difícil derribar esos muros que se auto imponía su amigo. Era un hombre muy solitario. "Antes de entrar a la universidad era alguien muy sociable, también tenía muchos amigos. Ellos venían mucho a casa, creía que era porque tenía buenos amigos que se preocupaban por mí. Bueno la realidad estaba muy lejos de eso, ellos venían por mis hermanitas. Un día escuche como planeaban divertirse con ellas. Podrás entender lo que quisieron decir, se lo dije a Mukuro y el desgraciado enloqueció. Si ellos no están muertos fue por qué nuestro padre intervino ese día. Después de ese episodio saque todas las fotos de la casa en donde estaban ellas dos y no deje que nadie se me acercara. Hasta que te conocí"
Reborn se quedó meditando unos segundos… demasiada información para un solo día.
"Me imagino que también le estas buscando un marido a tu otra pobre hermana"
"¿Pero qué estás diciendo?" lo miro con picardía "Ya lo hice, Haru va a ser una buena esposa. Confió en que cuida de Nagi"
¿Haru? No pregunto por eso.
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Tsuna miraba con un poco de temor a Reborn, su madre y su hermano ya se habían ido quedando ella sola con su esposo. Bueno no exactamente sola…
"Y cómo se te ocurrió traerlo. Habría sido mejor llevarlo a la policía y ya que estamos era lo correcto" Tsuna miro para todos lados, menos a su marido "Tks… no te voy a hacer nada, así que deja de asustarte" la chica se relajó.
"Bueno…es qué… lo vi asustado, sucio y desorientado… y no pude resistir"
"No es un perrito que puedas recogerlo de la calle y adoptarlo" dijo Reborn con enfado.
"¡Ya lo sé!" grito Tsuna "por eso mañana mismo voy a ir a la comisaria a hacer la denuncia"
"Cambiando de tema..." Reborn por alguna razón parecía incómodo. Del bolsillo de su pantalón saco una cajita aterciopelada, de color rojo oscuro. Se lo entrego a Tsuna y ella lo miro curiosa. "no tenes un anillo …"
Tsuna comprendió y se puso colorada. Agarro con cuidado la caja de terciopelo y la abrió. Dentro había dos anillos de oro blanco; el primero que agarro era una argolla fina con un pequeño diamante, la otra era toda lisa y un poco más grande. Ella los miro asombrada, esbozó una sonrisa y se lanzó a los brazos de Reborn. Él la agarro gustoso.
"Gracias" dijo ella.
"No tienes por qué agradecer" Reborn saco el anillo para ella y se lo puso. Le quedaba hermoso.
Tsuna hizo lo mismo con él, los dos se miraron; se fueron acercando lentamente y se dieron un beso. Sus labios apenas se rosaron, pero eso bastaba por ahora.
Notas finales: Bueno… quería contarles un poco de la última escena. El anillo iba a ser uno mas costoso y era solo uno, o sea para ella. Primero lo tenia con un zafiro y ella se le lanzaba a los brazos de Reborn. Se besaban apacionadamente y chalala… jajaja.
Eso ya lo tenia escrito hace un tiempo (desde el año pasado) hoy lo volvi a leer y me di cuenta que el no tenia un anillo, así que me puse a buscar anillos de oro blanco. ¡Y lo encontré! Unas simples argollas de matrimonio. Son lindas, pero nada ostentoso. Así que pensé que describía la relación de ellos.
Bueno eso era todo, espero que les haya gustado.
Ciao ciao.
