Nota: Buenas~! Últimamente estoy actualizando mucho jajja.

La verdad que en este capítulo no hay mucho acercamiento entre Reborn y Tsuna, pero ya en los próximos capítulos va a haber escenas picantes con esta pareja.

Eso es todo.

Sin más a leer…


Entre una vaca y un lobo

Hibari Kyoya miro con enfado a su jefe. Lo habían suspendido por tercera vez en el mes.

Y todo por culpa de Sawada. Ese maldito desgraciado se las iba a pagar.

Hibari tecleo, con rabia contenida, en su computadora para poder terminar el informe policial de su último caso. Después de eso tenía que irse.

Maldito Sawada. Siguió maldiciendo.

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Mukuro miro de su hermana al hombre con fedora para terminar en el mocoso que estaba recostado en los pechos de su amada hermanita mientras se sacaba los mocos.

"Y... ¿Qué los trae por mi humilde trabajo? Kufufufu"

"Algo simple" comenzó Reborn "desate del mocoso ese" y su dedo apunto a Lambo que lo ignoro, él estaba demasiado ocupado escarbando sus fosas nasales como para prestarle atención al hombre idiota.

Mukuro alzó una ceja interrogante y se rio.

¡Ah! Reborn tenía demasiadas ganas de vaciar su pistola en su cráneo… pero su linda esposa no se lo iba a permitir, lo sabía muy bien por la mirada que le mando.

"Kufufufu creo que deben conservarlo…" Reborn pudo notar la burla en sus ojos. Noto como Tsuna se puso más recta y pudo ver un brillo en sus castaños ojos.

"No" se cruzó de brazos y miro desafiante a su cuñado.

"Uff voy a hacer un reporte y buscar a extranjeros que este desde hace una semana" dijo Mukuro con desgano, él justo estaba por pedir vacaciones.

"¿Y si ya se fueron?" se atrevió a preguntar Tsuna. Mukuro lo medito por unos segundos.

"Lo pueden adoptar" Reborn puso cara de espanto y Tsuna chillo de la emoción. Fue lo suficiente fuerte como para llamar la atención de cierto hombre.

Hibari se quedó parado en la puerta de la oficina de Mukuro, ese maldito hombre que le hacia la vida imposible ¿Y por qué? Por terminar la relación que tenía con su hermana. Desde ese hecho, hace tantos años atrás, Mukuro no paraba con hacerle la vida a cuadritos.

Hibari, decidido a pelear con su eterno enemigo (de todas formas, ya estaba suspendido) abrió un poco la puerta y ahí la vio, sentada con un hermoso vestido y un aura tan calmante que se sintió como cuando era adolescente. Parecía un ángel.

Escucho un lloriqueo de niño y solo entonces se percató del hombre que estaba sentado a su lado y del niño que llevaba en su regazo. Ella puso al niño sobre su hombro y le dio ligeros golpecitos en la espalda, el niño ceso su llanto y abrió sus ojos, tan verdes como una esmeralda. El niño lo vio y él le sostuvo la mirada. Entonces el mocoso se atrevió a sacarle la lengua.

Iba a matar a ese mocoso.

Nadie se mete con Hibari Kyoya.

Solo que Mukuro estaba viéndolo fijamente y una sonrisa burlona se posaba sobre su perfecto rostro. No quería ser su objeto de burla así que opto por irse. Ya después tendría la oportunidad de hablar con ella.

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Tsuna se sobresaltó al escuchar la puerta cerrase de golpe, tanto ella como Reborn se dieron vuelta, pero ya no había nadie. De pronto Lambo comenzó a reírse y a decir tonterías en italiano.

"Bueno eso es todo" termino de decir Mukuro.

"Entonces... ¿puedo cuidarlo mientras tanto?" preguntó Tsuna.

"Kufufu Si eso quieres... Pero no te apegues mucho al niño, si aparece algún familiar se lo tiene que llevar"

"Lo sé" dijo con una sonrisa. Reborn bufo molesto.

No le agrada el niño. Mucho menos como esa pequeña manito juguetea con el sedoso cabello de ella. Algún día se vengará de ese mocoso, pero por ahora se conformó con solo seguir a su linda esposa hasta la salida de la comisaria. Cuando estuvieron fuera, Reborn sintió una penetrante mirada. Alguien los observaba, disimuladamente busco y lo único que vio fue como las cortinas de una oficina en el segundo piso de la comisaria, se balanceaban. Alguien estuvo mirándolos desde adentro.

"Reborn ¿Vamos a comer?"

"Vamos" y los tres terminaron en una salida familiar.

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Pasaron los días, hasta llegar la semana y no había ninguna noticia del paradero de los padres o algún familiar del niño.

"¿Y si están muertos?" pregunto Tsuna mientras le daba un sorbo a su taza de Té verde.

"Es lo más probable" contesto Mukuro que se encontraba frente a su hermana, releyendo el expediente "Vamos a hacer una búsqueda internacional" le informo su hermano "Pero … preferiría que te lo quedes" Tsuna lo miro asombrada, los ojos de Mukuro brillaban, de pronto su semblante se volvió triste, ella sabía lo que estaba pasando. Mukuro estaba recordando el pasado, ese pasado que también la marco a ella y gracias a eso pudo salvar a Fuuta.

"Está bien ¿Y Chrome?" pregunto, queriendo cambiar de tema.

"Este fin de semana ella y Haru van a ir a casa de mamá" Mukuro pudo adivinar lo que pensaba su hermana, no es alguien que oculte muy fácilmente sus sentimientos "Kufufufu no te emociones, solo van a estar dos días"

Tsuna inflo los cachetes en protesta, no era justo y más cuando hace mucho que no ve a su hermana y a su mejor amiga.

"¡Gyaaa Tsunaaa!" el niño venia corriendo desde el cuarto, y se agarró a las piernas de Tsuna.

"¿Qué sucede?" la joven alzó a Lambo y lo acurruco en su regazo. El niño lloraba como si no hubiera un mañana y balbuceaba cosas incoherentes mientras su pequeño dedo señala el pasillo que va a su cuarto.

"Kufufufu" rio Mukuro y en eso una lechuza venia del mismo lugar que salió corriendo el niño. Lambo lloro más fuerte y oculto su carita en el cuello de Tsuna.

"¡Mukuro! ¿Por qué no me avisaste que trajiste a Mukurowl?" el ave apoyó sus garritas en el respaldo del sillón donde estaba Tsuna y ahí se quedó mirándola fijamente "Ho-hola Mukurowl" lo saludo Tsuna, un poco nerviosa. Hace mucho tiempo Mukuro y Chrome encontraron a la lechuza herida y abandonada en un parque. Ambos niños le pidieron a su nueva madre el conservar al animalito herido. La mujer aceptó, si ya tenían un gato y un Alcón ¿Por qué no una lechuza?

La lechuza solo hizo un suave movimiento con su cabecita y volvió su mirada al frente.

"Kufufu creí que al niño le gustaría jugar con un animalito"

Bueno, pensó Tsuna, esa podría llamarse una extraña demostración de afecto de parte de su hermano. Pero también tenía ganas de golpearlo por haber asustado al pobre de Lambo.

"Bueno es hora de que me valla" Mukuro saludo a su hermana y al pequeño, que ya estaba menos asustado e intentaba acariciar a la lechuza "Vamos Mukurowl" y el ave fue volando hasta el brazo de su dueño.

"Tráelo otro día" dijo Tsuna.

"Kufufu voy a traerlo cuando este tu amigable esposo" Mukuro volvió a despedirse con una sonrisa burlona pintada en su rostro. Que se le borro inmediatamente cuando salió de la casa y Tsuna hubiera cerrado la puerta.

"¿Qué opinas Mukurowl?" preguntó al ave mientras tocaba lo que parecía unas pisadas frescas en el lindo jardín frente a la casa. Su instinto había salido a flote cuando, aun dentro de la casa, había sentido a alguien afuera.

Se quedó un rato más, mirando por la zona. Tenía una vaga idea de quien pudo haber llegado a ser. Aun así, no quería enfrentarlo todavía. Decidió que mejor le avisaba a su hermano mayor.

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Los días para Tsuna eran eternos. Siempre estaba atenta al teléfono por si su hermano llamaba para darle la noticia que habían encontrado a los padres del niño. También se sentía dividida por su lógica y amabilidad que le decía que el pequeño Lambo debía regresar con sus progenitores. Y también estaba su parte egoísta, que desea quedarse con Lambo.

Hasta que al final llego el día.

Mukuro fue a la casa y pidió que estuvieran tanto Tsuna como Reborn. Ella estaba expectante y él estaba un poco molesto. El problema del niño se estaba extendiendo mucho para su gusto.

"Encontramos a la madre de Lambo…" Mukuro le dio unas fotos de la mujer a Reborn "al parecer pertenecía a una mafia y se escapó con el niño. En su huida pasaron por muchos países, hasta que terminaron acá. Los Yakuza la reconocieron de inmediato y la mataron, pensaron que era una enviada de la mafia italiana para expandir el territorio"

"¿Cómo sabes todo eso?" Reborn no creía mucho en las palabras del hermano de su mujer. Demasiada información y muy precisa.

"Tengo muy buenos informantes" respondió con una sonrisa de orgullo.

"Entonces…" empezó Tsuna, esperanzada y mortificada a la vez.

"Pueden adoptarlo" dijo Mukuro "pero tiene que ser de inmediato, sino el niño va a terminar en servicios infantiles"

"Eso sería lo correcto" dijo Reborn.

"Kufufufu, ya lo sé. Pero me deben muchos favores, así que por ahora se puede quedar acá"

"¿Cuándo vamos a firmar los papeles?" preguntó Tsuna.

"Mañana si es posible"

"Está bien, gracias por todo hermano"

Tsuna se fue al cuarto del pequeño dejando a los hombres en un incómodo silencio.

"Sera mejor que tengas cuidado" dijo Mukuro mientras se dirigía a la puerta "Hay un lobo acechando"

Reborn, en ese momento no le dio importancia a lo dicho por el hermano loco de su esposa, pero unos días después se replanteo lo del lobo acechando.

Era el mediodía y Reborn decidió salir un rato de su oficina, donde normalmente le llevan el almuerzo, pero ese día por alguna razón quiso tomar un poco de aire y descansar de la ajetreada oficina.

Camino varias cuadras, decidiéndose por comer en un pequeño restaurante de comida china, por suerte (o no) estaba frente a un mercado naturalista.

No sabía muy bien lo que lo motivo a mirar hacia afuera, pero lo hizo y agradeció su maldita suerte.

Pudo ver como su esposa entraba, con Lambo en brazos, en la tienda. Lo más probable es que esté buscando algo especial para la cena.

En ese momento Reborn estaba entre ir a sorprenderla o simplemente dejar ese momento para ella. Y aunque intento mantenerse quieto, no pudo. Salió a la calle y cruzo apresuradamente, esperando darle una sorpresa.

Pero nunca espero llevarse él la sorpresa. No más piso dentro del local pudo localizar a su linda esposa… y a un hombre desconocido agarrándola del brazo.

Su sangre hirvió de la ira. No sabía si era por algún tipo de arranque de celos o porque a él no le gusta que toquen lo suyo.

En ese momento no lo pensó dos veces y arremetió contra el hombre en cuestión.

"Suéltala" dijo Reborn, su voz se oía más profunda y las venas en su mano sobresalían mientras agarraba la camisa del otro.

"Oblígame" dijo tranquilamente el hombre de ojos grises.


Notas finales: Espero que les haya gustado y si es así dejen su review.

Ciao Ciao~