Naruto y sus personajes son propiedad de Masashi Kishimoto. El argumento es parte de mi cabecita loca.
ESTA ACTUALIZACIÓN ES CUMPLIENDO LO ACORDADO A LA IMAGEN DE APOYO A MÉXICO CON EL TERREMOTO, KARIS MNJRZ FUE VARIOS DÍAS DE VOLUNTARIA.
NO DUDEN EN APOYAR, EN VERDAD VOY A ESCRIBIR A LOS QUE DEN UN GRANITO DE APOYO.
Quiero salvarte
Por GeishaPax
IX
El tiempo no deja de transcurrir en la vida de una aldea ninja que ha crecido tecnológicamente y mejorado en cuanto a la enseñanza a los ninjas jóvenes. La nueva generación estaba siendo entrenada con orgullo por los sobrevivientes de la cuarta guerra ninja y superando aún las heridas existentes.
El incidente de los exámenes chunin había sido superado con la derrota de Momoshiki y Kinshiki Ōtsutsuki, la generación de nuevos genin y los que habían ascendido como chunin y hasta jōnin. Los antiguos ninjas comentaron que se estaba volviendo una broma cruel del destino que pasados ciertos años, volviesen a tener un atentado nuevamente en el examen.
Boruto Uzumaki había aprendido con una despiadada lección de vida al comprender a su padre y no ser tan duro. El chico Uzumaki había aprendido a la mala y realmente había cambiado demasiado de sus primeros años en el instituto, en donde hacía sufrir a Shino-sensei y a los ANBU con sus travesuras hasta volverse un ninja bastante bueno. Con el paso del tiempo logró llevarse mejor con Sarada Uchiha y Mitzuki
—¡Eh, Boruto! — gritó Konohamaru desde la parte baja del árbol. — Ya llegó nuestro invitado sorpresa.
—Deber ser una broma. — masculló el rubio mientras observaba el reloj y bajaba del árbol.
A diferencia de su padre, era dedicado al estudio y mejoraba con rapidez. Aunque aún no lograba entender porque avanzaba y se expandía esa marca en la mano que obtuvo en el examen chunin con el paso del tiempo. A veces le molestaba y le paralizada el cuerpo, pero había aprendido a sobrellevar.
—Llevamos esperando una hora. — exclamó Sarada apareciendo en la copa de otro árbol y Mitzuki caminando de entre la maleza.
—Es que su maestro invitado de hoy no es cualquier…
—¡Yo! — saludó Kakashi a los shinobis.
—¡Llega tarde viejo Rokudaime! — exclamaron los descendientes del equipo siete.
—No es necesario que me llamen así. — señaló Kakashi ante la formalidad de los adolescentes.
—El Rokudaime Hokage ha venido a ayudarles a mejorar algunas técnicas del elemento rayo.
—Konohamaru-sensei, ya sabemos usar el Raiton… — comentó Boruto confundido.
—Y seguramente saben usar el Raikiri por Sasuke, pero Sarada-chan tiene una ventaja sobre ti. — respondió el Hokage mientras observaba al rubio que no se veía muy convencido. — Requiere un buen control de chakra y sin el Sharingan, se tiene un punto ciego… también tengo entendido que lo que sea que sea lo que tienes en el ojo, no es igual al Byākugan.
Kakashi activó el Raiton Shiden al cielo y la tormenta no tardó en aparecer.
—Esa técnica la usó cuando sucedió lo de Nue, ¿cierto? — preguntó Mitzuki.
—Sí, es cierto.
—Entonces es hora de que nos enseñe, Hokage-sama. — pidió Sarada sonriéndole.
—Debería pasar a casa y saludar. — comentó la niña al hombre conocido como el ninja copia mientras salían del campo de entrenamiento.
—¿No está de guardia en el hospital?
—No, está de incapacidad.
—¿Está bien? — preguntó con evidente preocupación.
—Salió herida en una misión, se está recuperando. — respondió Sarada con una sonrisa. — Entra y sale de la aldea como usted en ocasiones…
—Hmm…
—Kakashi-sama, mamá estaría feliz de verlo, irónicamente se pone más feliz que cuando ve a mi papá. — respondió la ninja.
Kakashi le revolvió el cabello como lo hacía en el pasado con su alumna.
La transición con Sarada Uchiha había sido muy extraña, ya que tuvo que hablar fuertemente con Sakura y hasta con el mismo Naruto de lo suaves que eran con sus hijos. Naruto hasta el examen chunin había dejado a Boruto hacer lo que le viniera en gana. Y Sakura se excusaba en la madurez de su hija para dejarla hacer y deshacer.
Así que en respuesta a sus justificaciones, Kakashi se ofreció a llevarlos al antiguo lugar en donde le tocó hacer los exámenes chunin. El lugar era reconocido porque los ninjas que lograban salir del lugar eran los que se convertían en chunin. Aunque fue un plan un poco ortodoxo, Boruto y Sarada aprendieron a trabajar en equipo, Mitzuki insistió en acompañarlos al ser miembro de su equipo y Konohamaru en supervisar desde las sombras al igual que el Rokudaime Hokage.
Ambos ninjas tenían una buena capacidad analítica, sobre todo la Uchiha, que ella a diferencia de su compañero, reconocía a sus compañeros pero su capacidad de resolución de problemas le hacía cegarse y presuponer que lo que creía era lo correcto sin abrirse a más posibilidades. Konohamaru y Kakashi con eso comprendieron porque se hizo el enredo del origen de Sarada.
¿Qué no era obvio que Sakura era su madre? Si hubiese estado en la aldea en ese momento le hubiera dicho cuando la vio entrar enferma y sin poder estar de pie a raíz del parto. ¿Acaso no notaba que la forma de la cara de la niña era idéntica a la ojiverde? Hasta los mismos arrebatos de furia en contra de Boruto.
Al salir del lugar, tuvieron otra lección más dura con ayuda de la Quinta, Tsunade Senju, la misión que tuvieron que pasar los antiguos miembros del equipo siete: quitarle los cascabeles al viejo Hokage.
Fue una odisea de casi dos días pero el equipo al final tuvo una buena sincronización pero heridas serias. Tsunade les explicó la importancia de tener un ninja médico en el equipo y el Manual Oficial de los Ninja Médicos:
Daiikkō: los Ninjas médicos nunca se deben rendir en el tratamiento de sus compañeros, mientras que estos sigan respirando.
Dainikō: los ninjas médicos no pueden entrar en una pelea o batalla.
Daisankō: los ninjas médicos deben ser los últimos en morir en el equipo.
Daiyonkō: sólo los ninjas médicos que han dominado el Jutsu: De Restauración Divina tienen permitido romper las reglas antes mencionadas.
—Y no lo olviden, ¡idiotas! Sarada casi pierde el brazo si no ayuda el Rokudaime. Y tú, el Sharingan no te hace invencible, ególatra.
La herida había sido seria pero afortunadamente la rubia atendió a la niña. Boruto por un descuido casi pierde el ojo, dejando una cicatriz en su paso. Desde ese entonces Konohamaru también regañado por la quinta, se dedicó a pulir las técnicas de su equipo hasta obtener un buen trabajo colectivo. Sakura, Naruto y Sasuke notaron el cambio de sus hijos, no sabían realmente que las cosas entre ellos al inicio estuvieran mal. Pero la preocupación fue evidente al ver como terminaban heridos y en ocasiones de gravedad, por no saber trabajar juntos. En ese momento comprendieron que habían sido demasiado blandos con los dos ninjas de la hoja y que Mitzuki a veces no diferenciaba el bien o el mal, o algunas cosas de las relaciones humanas. Lo que era general era la desconexión de los genins.
Un buen descubrimiento fue que el chico de la Aldea del Sonido tenía la facilidad para obtener el modo sabio de las serpientes. Así que bajo los cuidados de Sakura y la supervisión de un clon del Séptimo Hokage, el chico fue entrenado con la técnica obteniendo resultados satisfactorios.
Todo parecía ir transcurriendo en cierta tranquilidad y armonía.
Hasta ese día de lluvia y la aparición de cierto ninja…
Sakura se encontraba fastidiada en casa, movía un poco el pie pero aún tenía molestias. No era para menos, al ir a la prisión, hubo un motín, secuestros y tuvo una fractura algo sería de ligamentos que tuvieron que arreglarse con cirugía. Hay ocasiones en que no solo se puede curar todo con chakra.
El estar tumbada en el sillón con indicaciones para hacer ejercicios para rehabilitación no era algo que le gustara. Ya se sentía mejor, ya podía caminar, pero era médico y sabía que no estaba aún del todo bien.
Solo dos sesiones con chakra y estaría como nueva.
—¡Ya estoy en casa! — se escuchó la voz de Sarada desde la puerta.
—¿Cómo te fue con Kakashi-kun? — preguntó apagando el televisor, ó con cuidado y avanzó con las muletas hacia el pasillo pero chocó con una persona más alta.
El pelo plata detuvo por la cintura a Sakura para evitar que cayera por la falta de equilibrio.
—Podrías preguntarle en persona y durante la cena, le he invitado.
—Oh.
La mujer de ojos de jade se quedó por breves instantes embelesada por la mirada profunda de su antiguo maestro.
—¿Cómo te sientes, Sakura?
La mujer se sonrojó y se separó provocando una carcajada en Sarada.
—Mejor, aún me molesta al pisar, pero estaré bien. — señaló la pelirrosa antes de darle la espalda y caminar en dirección al comedor.
Sarada corrió al baño para lavarse las manos, dejando que su madre hablara con el Sexto Hokage. Realmente le agradaba el hombre.
Cuando era más pequeña, el hombre las visitaba con frecuencia. Participando en los juegos en los que lo volvía cómplice, pero a la hora en el que el mayor tenía que irse, el sentimiento de ausencia de algo la invadía, y no solo una vez, ese sentimiento era persistente.
Habían pasado los años y no lo comprendió hasta que vió a todos convivir con sus padres.
Extrañaba a su padre.
Necesitaba la figura paterna.
Y no podía hacer nada, el Hokage no era su padre por más que lo deseara. Salía por mucho tiempo, la veía una temporada y volvía a salir, y aunque sabía que el hombre le quería, no dejaba de añorar el poder tener un hogar convencional. Su madre llegando temprano a casa, recibiéndola al salir del colegio, comer, hacer deberes y ver llegar a Sasuke en la noche para la cena.
Pero eso no era posible, no en su realidad. Y eso lo descubrió el día que confrontó a Sakura, descubrió las fotos sobrepuestas de sus padres, y el lío formado, y notó algo nuevo, su madre se veía feliz con la presencia de su padre al visitarlas.
Pensó que realmente eso era lo que necesitaba la médico, pero no era tonta. Su madre quería a su padre, mucho, pero su felicidad era mayor al tener a Kakashi.
Y ahora estaba decidida, si su madre quería ser feliz con Kakashi, ayudaría un poco.
—¿Cómo se portó?
—Bien. — respondió el ninja copia tomando asiento. — Es tan buena alumna como tú.
—Es más lista que yo. — Sakura empezó a poner la mesa.
—Creo que veo un poco de la vieja Sakura que no se da el crédito de su valor…
—Cállate.
La cena empezó a fluir con tranquilidad, hasta que la chica de cabello negro soltó de repente y de la nada:
—¿Por qué no te divorcias de mi papá?
Sakura casi se ahoga con su café, Kakashi solo abrió los ojos de golpe y la niña soltó un suspiro.
—Si dejas a mi papá no significa que me vaya a dejar de querer…
—Sarada-chan, ¿por qué dices esas cosas?, ¿acaso tu madre no me ha dicho algo? — preguntó Kakashi mientras la ojiverde se recuperaba.
—Sarada, ¿de dónde viene eso? — preguntó Sakura cuando recuperó el aliento.
—¿No es obvio? Si estuvieras soltera, ustedes dos podrían estar juntos. — dijo como si nada. — Me agrada Kakashi-sama y la verdad sería la envidia de mis compañeros al poder conocer su rostro. — levantó los platos mientras era seguida por las miradas de los dos jōnin. — ¡Por Dios, no soy tan ingenua! Se hacen los difíciles pero en cuanto tengan la oportunidad, ya los veré… iré a estudiar.
La pareja se quedó muda en la sala.
—¿Qué clase de cosas le enseñas a tu hija? — preguntó aún confundido.
—Te aseguro que eso no...
Un temblor empezó a sacudir la aldea e iba en aumento.
—¿Eso es…?
—Chakra, una cantidad enorme de chakra…
Sarada bajó como una aparición a la sala.
—Hokage-sama, algo se acerca a la aldea y no se describir que es… parecen seres blancos.
Sakura ya estaba aplicando chakra curativo en su pie. Y avanzando a la entrada para ponerse los zapatos.
—Deberías quedarte. — señaló Kakashi mientras se ponía los zapatos.
—Soy jōnin, y ya casi estoy bien.
Los tres ninjas salieron de la residencia Uchiha y saltaron al tejado. Cuando la menor les habló de seres blancos, lo primero que pensaron fue en algún grupo aislado de Zetsus blancos, pero lo que vieron no era lo que esperaban.
—El clan Ōtsutsuki…
Sarada escuchó las palabras al unísono los dos mayores. Sabía la historia de Kaguya Ōtsutsuki pero no conocía la parte en la que había más.
—Naruto se equivocó, al parecer si le va a tocar a nuestra generación enfrentarlos. — Sakura se puso de pie y amarró su bandana.
—Sakura, tenemos que ir…
—Sarada. — habló en tono autoritario a su hija. — Busca a Shizune, deben localizar a Tsunade-sama con urgencia, y no… — una explosión a lo lejos los interrumpió, la oficina Hokage había desaparecido. —¡Mierda! No te acerques al monumento, ¡es una orden!
El peliplata observó a un muchacho corriendo entre los tejados; de cabello oscuro, los costados afeitados y raíz rubia. Al parecer ya había encontrado al causante de las explosiones.
Naruto con la apariencia de Kurama ya había aparecido en la zona de desastre y se veían a los equipos de barrera queriendo proteger lo que fuera que quisiera entrar a la aldea.
La criatura de nombre Nue se encontraba en el exterior de la barrera ahora como apoyo de la aldea y buscando absorber el chakra de los seres con apariencia casi idéntica a la de Kaguya. ¿Qué demonios estaba ocurriendo?
El Rinnegan hizo acto de presencia mostrando a Sasuke de vuelta a la aldea. Kakashi se adelantó con el grupo de barrera mientras Sakura corría en dirección al misterioso chico con el brazo tatuado.
Los clones de Naruto ya estaban corriendo a socorrer a los habitantes de la aldea.
Hinata al parecer había llegado primero ante el chico y se estaba enfrentando a él.
—¿Quién eres tú?
—No tendrá importancia pero le diré mi nombre, Kawaki. — desenfundó su arma. —No tiene caso que intente detenerme, llegaré ante el Séptimo y nadie puede evitar su destino. — señaló el chico con la katana.
El hombre joven llevaba una bufanda violeta y un cinturón del mismo color. Un traje blanco que deja el pecho expuesto y una chaqueta negra abierta. También se observaba una marca en su brazo izquierdo que llegaba a dicho lado de su rostro.
El tatuaje comenzó a brillar en un color rojo. Eso no le estaba dando buena espina ni a Sakura que corría para llegar con la mujer ni a la ninja de ojos perla.
—Es mi deber como ninja de la Aldea Oculta de la Hoja proteger a sus habitantes y al Séptimo Hokage. — activó el Byakugan y observó con incertidumbre que el flujo de chakra de Kawaki estaba circulando de una manera extraña.
—El destino del mundo es acabar con todos los ninjas, incluida Konoha..
—Eso ya lo veremos…
El chico se lanzó con la espada contra la mujer, pero Hinata pese a estar en inactivo aún era muy ágil, esquivo al ninja lo más que puedo hasta que pudo empezar a atacarlo con el Jūken. El tatuaje del rival se volvió rojo y desapareció el sujeto de la vista de la mujer.
Hinata empezó a inquietarse, y para protegerse en tan poco tiempo, empezó el Hakke Sanjūni Shō, atinando en el primer punto para el cierre de flujo de chakra. Kawaki sonrió y tocó el brazo de la ninja, provocándole el detener la técnica y caer de rodillas.
Hinata se estaba agotando y el chakra desaparecía rápidamente de su cuerpo hasta dejarla sin energía.
—¡Shannaro! — Sakura apareció detrás del hombre y lo lanzó a un kilómetro de ahí con un gancho en el estómago.
Se acercó a gran velocidad con su amiga y analizó la situación.
—Mierda, Hinata… — la pelirrosa hizo los sellos correspondientes para el Jutsu: Transferencia de Chakra.
—No está Toneri… — exclamó la kunoichi al sentirse mejor. — Seguramente él…
—No digas nada… — una línea se formó en lugar de sus labios.
—Hinata. — un agitado Naruto apareció.
—Llévala al refugio con las demás. — pidió Sakura. — Su flujo de chakra está muy débil y tu no debes usar el de Kurama, si ese chico te ve, intentará robarlo.
El rubio invocó a dos clones que se llevaron a su esposa.
—Tenemos una reunión de los nuevos Sannin, interesante. — exclamó el villano a lo lejos.
—Tiene un tatuaje muy extraño, como el que le apareció a tu hijo. — señaló Sakura. — No se quien fue, pero alguien lo apoyó a hacer esto.
El chico lanzó su arma en dirección a la pelirrosa pero ella esquivó la espada.
Un golpe seco, de una palma, la hizo quedarse sin aire.
—Así que aprendiste a usar la técnica de mi padre. — señaló Naruto al sostener a Sakura y no dejarla caer.
—Algo mejor… la organización ha sido muy generosa conmigo, también con su hijo. Nos dieron algo que es una bomba de tiempo. — el tatuaje volvió a su color original.
—¿Organización?
—Hay gente que quiere eliminar a los ninja para tener un mundo feliz y sin amenazas como ellos. — señaló el moreno a la barrera exterior. — Es inútil resistirse, su barrera no va a durar.
—Te equivocas. — soltó Naruto con una sonrisa. — Esos ninjas son mi familia, y no están solos, el Sexto Hokage está con ellos. — un ruido extra de rocas romperse se escuchó. — Y la Quinta también. — señaló a Sakura. — Tengo a los mejores jōnin trabajando, no vas a poder contra…
Kawaki al parecer fastidiado por lo que estaba ocurriendo, invocó una figura blanca y enorme que apareció del suelo.
—Creo que conociste algo similar en el pasado, Séptimo, que lo disfrutes.
—¿Qué mierda es eso? — preguntó Naruto al ver al chico alejarse e intentar ir tras los de la barrera.
—Es como el Gedou… — Sakura iba a responder pero un pisotón de la abominación los interrumpió haciéndolos esquivar el golpe.
—Vale, ya entiendo. — respondió el rubio. —¿Busca mi chakra, no?
—Tenemos que sacar esta cosa de aquí.
—Naruto, Sakura.
—Shikamaru, Ino, ¿están bien? — preguntó el Hokage.
—En lo que cabe, los refugios están peligrando, hay muchos chicos de la academia y si la familia de Kaguya descubre que son ninjas… — la voz de Shikamaru se escuchó más grave de lo normal.
Naruto comprendió enseguida. Se los comerían en forma del fruto sangriento, como presentaron en el pasado los demás Kages y él.
Sai apareció sobrevolando en un ave de tinta.
—El equipo de sellado mantiene a raya a algunos Ōtsutsuki, Sasuke los ha desviado a diferentes dimensiones pero no sabemos cuánto tiempo estamos ganando. — señaló bajando un poco el vuelo.
—Trae a Chōji, Sakura, es hora de traer a Katsuyu. Tenemos que alejar esa cosa de Konoha.
Choza Akimichi estaba defendiendo con valentía en el exterior de la barrera mientras Chōji y Chōchō la detenían por dentro. Kakashi y Tsunade estaban luchando contra los Ōtsutsuki restantes en el lugar.
—Me llama el Séptimo, Chōchō, te encargo al abuelo. — señaló el ninja antes de desaparecer.
—Ahora tendré que usar más energía… genial. — suspiró la chica mientras aplicaba más chakra a la barrera.
—¿Qué carajo está sucediendo en la aldea? — preguntó Tsunade a Shikamaru.
—Algo similar al Gedou Mazo está arrasando todo. — respondió el Nara. — el Séptimo pretende alentarlo con Chōji y Sakura para sacarlo de aquí.
El muchacho que se hacía llamar Kawaki apareció frente a la familia de seres de otro mundo.
—Está hecho. Pueden volver con tranquilidad…
El resto del clan Ōtsutsuki empezó a desaparecer entre dimensiones.
¿Qué significaba eso?
Kawaki volvió a desaparecer.
El grito de Chōji hizo girar a todos hacía la escena que sucedía en donde antes se encontraba la torre Hokage. Había lanzado a la figura en contra de las casas ha evacuadas y la reina babosa Katsuyu lanzó su ácido provocando un grito desgarrador del ente. De repente, desaparecieron todos menos el Akimichi del lugar.
—¡Sasuke-sensei! — Boruto llegó corriendo seguido por Sarada. —Algo no está bien.
El chico llevaba el extraño ojo activado.
—¡Boruto dice que algo extraño ocurre con mi mamá! — exclamó muy asustada la Uchiha.
Tsunade, Kakashi y Sasuke intercambiaron miradas.
—Vayan, nosotros replegaremos la defensa y reubicaremos a los afectados. — exclamó Shikamaru.
Los mayores siguieron a los chunin mientras corrían al exterior del bosque.
—¡Algo ocurre con Sakura-sama! — exclamó el rubio. —Algo le ha hecho ese chico. Algo oscuro está dentro de ella.
—¿Sabes qué es exactamente? — preguntó Sasuke.
—No lo sabemos, pero Mizuki los ha seguido con Konohamaru-sensei. Sensei dice que tal vez usaron alguna clase de sello en mamá. — acotó Sarada corriendo tras de su compañero.
Sakura no se sentía bien, se sentía rara y no sabía a qué se debía. Estaba a punto de activar el sello de su frente cuando una figura le detuvo las manos y unos ojos negros la examinaron de pies a cabeza.
—¿Qué… ?
—¿Te ha tocado? — preguntó Sasuke frente a ella y Kakashi.
—Me ha golpeado… — respondió.
—¡Naruto! — gritó Sasuke mientras esquivaba el ataque de la espada e intentaba detenerlo activando el Susanoo. —¿Notas algo extraño en mi esposa?
—No. — respondió mientras Kurama golpeaba la figura. — Está un poco alterada, ¿debería preocuparme?
—No tenemos ni idea… — susurró Kakashi al mirar de pies a cabeza a la chica.
No observó ninguna marca extraña o sello en ella. ¿A qué se refería el menor de los Uzumaki?
—¡En el estómago! — gritó el rubio menor.
Kakashi no tuvo tiempo ni de revisar cuando una esfera similar a la bijudama iba a impactar a los chicos, siendo salvados apenas por Sasuke.
Kawaki apareció con una seriedad anormal.
—Es hora de desaparecer, Séptimo.
La figura lanzó más de mil lanzas contra el rubio, pero Sakura lo evitó con un muro de tierra.
El peliplata la observó y notó que empezaba a agotarse.
—Eres una molestia, ninja médico. — habló con molestia el chico mientras lanzaba un nuevo ataque. Kakashi empezó a preparar los sellos cuando el muchacho desapareció nuevamente y se lanzó contra Tsunade y los chicos.
Como en cámara lenta se vio a Konohamaru lanzándose en dirección a Kawaki, pero no llegaría a tiempo. Sasuke Uchiha recibió el impacto, derrumbandolo de inmediato. Konohamaru solo terminó de desviar al terrorista.
—¡Pa… papá! — gritó la ninja mientras corría desesperada.
Sakura quiso levantarse pero no pudo.
Naruto empezó a enfurecer y buscó como destrozar la estatua a como diera lugar, ya estaba muy dañada. Pero Kawaki hizo un sello que de inmediato iluminó a Sakura e hizo desaparecer a la estatua.
—¿Qué demonios…? — Naruto desapareció en sus narices.
—Dieron batalla, pero no sé preocupen. En cuanto vuelva a recuperarse, la estatua saldrá de su kunoichi y aniquilará todo.
Sakura estaba en el suelo inconsciente, con un sello formándose. Kakashi observó a Sarada llorando con la evolución del Sharingan.
Y en ese momento se sintió el Hokage más inútil de la historia.
La ojiverde abrió los ojos con lentitud.
—Mamá, ¿cómo te sientes?
Unas cuantas lágrimas resbalaron por los ojos de la pelirrosa. Aún le lastimaba la luz de la lámpara.
Poco a poco se percató en donde se encontraban, era en una de las salas del refugio adaptadas como centro médico.
—Terrible… — respondió al fin mientras intentaba sentarse pero un dolor punzante en el estómago la hizo quejarse.
—Lo mejor es que no hagas esfuerzos Sakura. — Shizune la detuvo. — Aún desconocemos que tan veloz va a ser el…
Guardó silencio.
—¿Qué sucedió cuando caí inconsciente?
Kakashi estaba en la carpa improvisada de operaciones con Shikamaru, Tsunade e Ino. Estaban manteniendo una conversación con los demás Kages, al final el terrible descubrimiento era que todos habían sido atacados a la vez, pero el tal Kawaki se había enfocado en Konoha para desmoralizar a las personas eliminando al Séptimo Hokage y héroes de la guerra.
Sakura apareció en la casa de lona, seguida de una alarmada Sarada.
—¿Qué está pasando?
—¿Por qué está de pie? — preguntó Tsunade alterada.
—Salió corriendo de la habitación. — se defendió Sarada.
—¿Esa cosa está sellada dentro de mi? — preguntó Sakura mientras recuperaba el aliento.
Los shinobis asintieron.
—Shikamaru, Ino, por favor… ¿podrían darnos un momento? — pidió el ninja copia mientras los dos mencionados salían.
—Kawaki fue muy terminante cuando te desvaneciste. — habló la Sannin para explicar. — Como Sasuke mandó a otra dimensión a esos seres, al parecer retrasó su aparición por otro tiempo desconocido, pero la estatua sellada en ti es un recolector de chakra…
—Esa cosa va a crecer conforme siga robando chakra del Byakugō no In hasta que el sello se rompa, Sakura, estamos buscando como sacar esa cosa de ti antes de que te mate — continuó Kakashi, suspiró al ver a Sakura aún adolorida y cambió un poco el tema. —Los chunin están preparándose, Sarada se niega al transplante del Sharingan y Rinnegan de su padre.
—Ya tengo el Sharingan, me las puedo apañar y ganarle a los que nos hicieron esto. — la pelinegra se veía triste.
—Necesitas entrenamiento con el Sharingan, aún te falta experiencia. — le regañó la anciana.
Sarada observó a los ninjas y habló con seriedad.
—Ponganle el Sharingan al Rokudaime Hokage, sería más útil para la batallas dos personas que sean portadoras.
—¿Estás segura? — preguntó Sakura aún aturdida.
—Lo estoy, el Rinnegan quiero que se use en caso de urgencia, ahora solo conseguiría agotarme, ya que no soy una Uchiha "pura" mi control de los ojos aún no es la mejor.
—Kakashi. — habló la Quinta. — ¿Estás de acuerdo?
—Podría entrenar mejor a Sarada antes de la llegada de esos seres…
—Prepararé la sala para la cirugía. — la mujer rubia salió de inmediato seguida por la Uchiha, sabían que debían darle unos minutos a solas a los miembros restantes del equipo siete.
—¿Saben a dónde mandó a Naruto? — preguntó la ojiverde.
—No, desconocemos en donde fue sellado.
El silencio los abordó hasta que la mujer habló.
—Kakashi, promete que vas a cuidar de todos, incluyendo a Sar…
—No, no lo digas, vamos a sacar eso de ti y vas a estar bien.
La mujer negó con suavidad.
—Conozco a mi maestra, aún logren sacarlo, es muy probable que muera.
—Tu eres la mejor candidata a Hokage ahora.
—Y voy a morir…
Kakashi ya no la dejó continuar y se lanzó a ella en un abrazo. El ninja copia ya tenía una idea en mente: si Sakura moría, utilizaría el Jutsu que alguna vez se dió por perdido pero que Gaara estaba buscando con urgencia en los archivos prohibidos de Sunagakure, el Kishō Tensei, la técnica que usó Chiyo para traer de vuelta al Quinto Kazekage, técnica que se dió por perdida cuando la mujer murió.
—Cásate conmigo, ahora. — pidió Kakashi.
—Sasuke lleva nada muerto… debería guardar respeto por su sacrificio. — contestó Sakura conmovida.
—Sakura, entiendo el punto, pero te lo pido ahora antes de que alguien intente hacer alguna locura en tu contra.
—No pasará, lo prometo. — Sakura se sentía cada vez más cansada y su abrazo se fue suavizando demasiado.
El peliplata la tomó en brazos y la llevó a la enfermería.
—Tu reposa, yo iré a cirugía, vendré en automático al salir, debes estar bien.
La mujer asintió.
Pero estaba totalmente decidida, tenía un plan también, muy diferente al del Hokage.
En cuanto se liberó de gente en donde ella se encontraba y todos prestaban atención a la intervención del Sexto, la Kunoichi se puso de pie y salió de la barrera.
—Haruno-sama. — Mitzuki la observaba con curiosidad. — Me llegó su mensaje.
—Llévame con tu padre, confío en tus habilidades para no ser detectados por la aldea.
—¿Está segura de esto?
—Totalmente, tu decidiste serle fiel a la aldea, yo hice un juramento, debo proteger a la aldea, y si con Orochimaru podemos deshacernos de lo que sea que está en mi interior, haré el sacrificio.
El muchacho de cabello blanco asintió con admiración y cargó en su espalda a la jōnin mientras partían entre las sombras del bosque a la guarida.
Continuará.
Yo!
México pasa por momentos terribles, hace unos días vivimos un temblor que afectó a los estados de Oaxaca y Chiapas principalmente. Pero el día 19 de septiembre, en el aniversario 32 de un terremoto fatal en la capital, volvió a temblar y aunque no fue tan fuerte como el día 8 (sismo previo), fue demasiado cerca. Afortunadamente vivo en zona metropolitana y de todos modos se sintió horrible, en mi casa cayeron objetos, libros y hasta un librero.
Pero a la CDMX le fue muy mal, a Morelos peor... Parece una broma cruel que a las dos horas y media de lo que fue el terremoto más fatal, tuviéramos un temblor así. Ahora no son miles de muertos pero si sobrepasamos los 200.
Les pido su ayuda y solidaridad con los estados afectados desde el día 8 de septiembre y ahora con el sismo de ayer.
Gracias por su comprensión.
Responderé sus Reviews en PM a la brevedad.
Recuerden que mi página de Facebook y mis perfiles Wattpad/FanFiction tienen el mismo nombre de usuario y estaré subiendo mis actualizaciones.
Nos leemos pronto.
