Hacia el amanecer
-Itachi, hubo complicaciones, demasiadas, pero después de una rápida reacción y sobre todo de que Sakura y la pequeña son muy fuertes. Todo salió bien- se sintió desfallecer y que las piernas le temblaban.
-¿La pequeña?- susurró
-¡Oh! Es cierto, el sexo era una sorpresa. Bueno ¡FELICIDADES! ES UNA NIÑA MUY FUERTE-
Es una niña…-una sonrisa empezó a formarse- ¡¡¡¡ES UNA NIÑA!!!!- extasiado gritó y de ahí señaló a Naruto y Sasuke- ¡Se los dije! Perdieron la apuesta.
Y luego de la noticia, corrió a todo lo que sus pies dieron y llegó a una puerta lila y no dudo en derríbalo para poder entrar, una habitación color crema y llena de silencio. Vio el cuerpo tapado con una manta blanca y al lado una pequeña cuna. Siguió caminando y es ahí cuando unas lágrimas rebeldes comenzaban a caer. Se había encontrado con la mirada de su amada pelirosa, se había encontrado con su sonrisa, todo el peligro había pasado, ella y su pequeña niña estaban a salvo. Inmediatamente mientras agarró la mano de su esposa, un llanto inundó la habitación y sus ojos vieron al segundo ser más perfecto para él. Esa pequeña con cabello rosa, piel blanca y hermosos ojos negros. Sin dudarlo fue y la alzó con cuidado.
-Hace mucho que quería verte Ada- sollozó mientras arrullaba a la pequeña- No sabes cuántos sustos hiciste pasar a tus padres… Puede que no sea el mejor padre del mundo… pero te prometo que te protegeré con mi alma. Las protegeré a las dos…
Con su hija en brazos se acercó a su esposa y le depositó un suave beso en sus labios. Y observo por la ventana la noche estrellada. En especial, observó una estrella que rebosaba de brillo. Sabía que su hijo los estaba viendo desde el cielo. Y ese brillo tan especial era la felicidad que expresaba.
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El tiempo pasaba volando, un año y medio exactamente desde ese trágico suceso. Y a pesar de lo duro que fue, lo supieron afrontar a su manera. Cosas como esas no se olvidan, esos recuerdos dolorosos los fortalecieron, al fin y al cabo se tenían mutuamente. Él, un gran shinobi, ella, una gran kunoichi, y esa pequeña, el sol de sus vidas.
¿Qué no hubo complicaciones? Bah. Siempre las hay. La vida es así. La vida es cruel y fría, pero supieron superar esa frialdad y ahora rebozaban de alegría. ¿Y cómo no hacerlo? Sí estaban viendo a su pequeña Ada dar sus primeros pasos, sí estaba junto a su querida esposa pelirosa y como olvidar una de las mayores fotografías. En un cuadro grande estaba el dibujo que Tenshi había echo de su familia y al costado, la foto de su pequeña hermana.
-Mmmmm Itachi.
-Dime cariño.
-Quisiera pedirte algo.
-Te escucho- cargo a la pequeña en sus brazos y las sentó en sus piernas.
-¿Puedes buscarme unas fresas?
-¿Fresas? ¿En esta época? Estas volviéndote loca mujer, esta temporada no hay fresas.
¿Y así lo llamaban "el prodigio Uchiha"?. Al no captar la indirecta su esposa fue por una oración más comprometedora.
-¿No crees que ya es tiempo de agrandar más la casa? Digo, con el nuevo integrante creo que nos faltara algo de espacio.
Y fue ahí donde vio palidecer a su esposo. Y antes que pudiera reaccionar ya estaba entre sus brazos con su hija en medio.
-Bien, creo que ha es momento de hacer la casa Uchiha más grande- sonrió de lado como solo el Uchiha sabía hacerlo. ¿Un hijo más? No le molestaba, al contrario, estaba más que emocionado, y ¿Quién sabe? Tal vez así podría ganarle la apuesta a su hermano Sasuke. Itachi apostó que llegaría a los 5 y ya solo le faltaban dos más.
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Tiempo despúes Itachi se desmayó al saber que no solo esperaría a un hijo más, si no a dos.
FIN
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Acá el segundo final prometido. Espero que les guste. Nos leeremos en otra historia.
Muchos besos.
Summer los quiere.
