Mermaid boy


Summary: Si había algo que no esperaba Sakura ese aburrido verano en Goto con su mamá era a un apuesto y arrogante mujeriego que decía ser príncipe del mar.


Disclaimer: Naruto es del señor Masashi Kishimoto. La historia a continuar es de mi total autoría.


3


Sakura, luego de una semana sin probar bocado, había vuelto a comer ante las exigencias de Mebuki. Aún si luego tiraba la mitad de lo que se metía a la boca, intentó comer un poco para no seguir preocupando a su madre. Y es que estaba aún bastante shockeada por lo que había ocurrido aquel fatídico día en el que Sasuke desapareció en el agua.

Se había lanzado tras él a pesar de que Menma la había aprisionado entre sus brazos, intentado a toda costa detenerla. La caída que había sufrido Sasuke podría haber sido mortal y ella quería salvarlo a toda costa aún si ella también salía herida en el intento. Porque era su amigo y lo quería mucho. Porque era algo natural el querer rescatar a tus amigos del peligro. Le dolía el corazón cada que recordaba aquello. La expresión de sorpresa y horror cuando Sasuke fue tragado por el agua no se le borraría jamás de la memoria.

Había peleado con todas sus fuerzas contra Menma, le había arañado la cara dejándole unas cuantas marcas y le había valido mierda que fuera su crush de casi toda la vida. El imbécil había cometido un crimen y ella era su cómplice ya que se sintió intimidada ante la mirada de censura que le dio cuando ella amenazó con denunciarlo. Se sentía desganada y muy triste por Sasuke. Lo buscó hasta el cansancio, pero no había encontrado nada más que su ropa rota cerca de donde había caído.

Quizás fuera cierto que era un tritón y por esa razón la ropa estaba allí, destrozada como si algo muy grande hubiera rasgado las costuras… algo así como una cola.

—¿Qué demonios estoy pensando? ¡Estoy volviéndome loca!

Se lanzó a su cama de espaldas y se quedó allí. Su mente trabajaba en muchos pensamientos erráticos. Lentamente, comenzó a apagarse y entrar en el mundo de los sueños, deseando en una astilla de conciencia encontrarse con Sasuke.

¿Qué demonios has hecho, Menma? —la euforia de Sakura y su cuerpo incontrolable hizo trastabillar a Menma, pero aun así no la soltó.

Hice lo correcto. Él no pertenece aquí.

¿Qué demonios dices?

¡Lo que escuchas!

¡No es razón suficiente para haber hecho esto! ¡Pudiste matarlo! —ante tal pensamiento, Sakura dejó de pelear y se puso pálida. Menma aún la mantenía entre sus brazos, aprisionada, pero sin presionarla.

Era un monstruo. No debería estar aquí. Lo regresé a su lugar.

Eres un imbécil. ¡Voy a denunciarte! —gritó logrando apartarse de él y girándose furiosa.

Sakura se quedó helada ante la mirada fiera que Menma le había dirigido. Ella contuvo la respiración cuando él levantó la mano hacia ella, pero fue más dulce cuando acarició con los dedos su mejilla mojada y colorada. Sus ojos azules parecían tiernos a pesar de la tristeza y la dureza que reflejaban.

Hay muchas cosas que no conoces de este lugar… y es mejor que nunca lo sepas… —de repente se puso rígido y apartó con brusquedad su mano del rostro de Sakura.

Ella gritó, pero él jamás volteó a verla. Sakura dirigió una mirada al agua. Parecía tan calma, ni siquiera salían burbujas o algo de allí, como si nunca hubiera pasado nada. No le importó. Corrió y se lanzó. El grito de Menma fue horrendo.

La caída fue limpia, aunque le había picado un poco la piel. Tragó algo de agua que escupió cuando emergió y comenzó como loca a buscar. Se zambulló y nadó por toda aquella zona hasta donde se pudo permitir. De repente algo chocó contra su cara y ante el susto volvió a salir a la superficie encontrándose con la playera que Sasuke había usado entre sus manos y sus pantalones cortos a un brazo de distancia de ella.

Abrazó la ropa con fuerza. Menma gritaba que saliera de allí, que era peligroso que se metiera en esa parte del agua a causa de los pozos de arena en algunas partes. Ella sabía del peligro que corría de ser tragada por alguna o que su pie quedara atrapado, pero no le importaba.

Menma esperó en la costa, jamás intentó meter un pie en el agua. Parecía huir de ella, como si fuera a comérselo. Sakura salió cuando comenzó a sentir el cuerpo entumecido por el frío, a pesar de ser verano, de noche solía bajar la temperatura y se volvía aún más peligroso.

Pasó junto a un irritado Menma, quien la siguió, regañándola por su imprudencia, pero ella sólo podía abrazar la ropa que una vez perteneció a Sasuke.

Desde aquel momento, Sakura no volvió a ver a Menma con los mismos ojos. Y la ley de hielo que ella impuso enfrió aún más la poca relación que tenían.

Sakura aceptó la manta que le dio Kakashi. Habían acampado en la playa junto a Mirai, la pequeña hija de Asuma y Kurenai, una familia que había ido a de vacaciones y paraban en su posada. La niña era muy simpática y divertida, tenía ocurrencias extrañas sobre ninjas con poderes. Sakura la escuchaba muy atenta ante las historias que contaba sobre la aldea que ella había inventado junto a toda su historia. Era muy despierta y creativa en cuanto a su relato. Le recordaba a Sasuke cuando le había contado cosas de su lugar de origen.

Sonrió. Sasuke a pesar de ser un tipo grande, tenía una gran imaginación y era tan convincente que comenzó a resquebrajar su coraza de incredulidad. Se había llegado a preguntar si tal vez había un poco de verdad… eso explicaría que hubiera desaparecido y lo de su ropa.

Sacudió la cabeza. Era estúpido. Aun así el bichito de la duda picó y había dejado una pequeña marca. Miró a Kakashi. Él era residente de Goto, seguramente sabría algo ya que solía salir a pescar en su barco. Se aclaró la garganta llamando la atención tanto de Mirai que parecía estar contando otra historia a un aburrido y desinteresado Kakashi que fingía escuchar mientras removía el fuego de la fogata con una rama.

—Kakashi tú siempre viviste aquí ¿alguna vez escuchaste alguna historia sobre sirenas? Digo, ya que navegas… debe ser un tema entre navegantes y esas cosas.

Fingió que no estaba tan desesperada por una respuesta positiva y se desesperó finalmente ante el prolongado silencio que reinó ante un pensativo Kakashi que sólo buscaba hacerse el interesante. De repente, Mirai perdió el interés ya que sólo parecía interesarle cosas de peleas y ninjas y se puso a asar un malvavisco que pinchó en una varilla.

—Mmm… creo haber escuchado algo… pero ¿Por qué el interés en eso? ¿No estás grande para interesarte en ese tipo de cosas? —la sonrisa divertida que escondía bajo el barbijo se traslució en sus ojos oscuros.

Sakura hizo un mohín, tratando de evitar su mirada y hacerse la ofendida a pesar de que volvió a insistir con lo mismo. Kakashi suspiró y se masajeó la nuca mientras meditaba la respuesta, exasperando a Sakura. Y antes de que ella le lanzara su calzado, él habló:

—Mi padre me contó una vez… que en Goto hubo un avistamiento de sirenas. Fue una historia muy popular hace unos treinta años… no recuerdo mucho ya que era muy pequeño y no era uno de mis temas favoritos. Pero recuerdo que mi maestro me contó que fue atacado en uno de sus viajes de pesca por unos seres extraños. Al principio, lo tomé por loco, pero cada que entraba en detalles y descripciones comencé a dudar. Obviamente, era un cuento de un hombre que pasó el peor trauma de su vida en una tormenta que se llevó gran parte de su tripulación. Debió ser el shock, alguna alucinación… dijo que una mujer de cabello rojo abundante lo había salvado. Era preciosa y no llevaba ropa. —Kakashi inspiró y exhaló relajándose.

—¿Hay más?

—Es una historia algo larga… y aburrida —movió la muñeca y sacudió la mano como quitándole importancia. Pero los ojos de Sakura no le dieron tregua—. Minato al tiempo se casó con una muchacha de las mismas características que la supuesta sirena… y estuvo paranoico un largo tiempo, no ha vuelto a navegar y se instaló en la ciudad… ahora sé que tiene un hijo y es feliz… —Kakashi parecía melancólico.

Miró de reojo a Sakura que parecía horrorizada. Kakashi se preocupó y sacudió una mano frente a ella, pero no reaccionó como esperaba. Ella se cubrió la cara con las manos y gimió. Ahora entendía la actitud de Menma, porqué era tan extraño y misterioso, porqué mostró esa repulsión por Sasuke y lo que hizo. Aun así no lo justificaba, pero esto cerraba casi todo. Masculló. No podía hacer nada en ese momento a pesar de querer correr hacia el estúpido de Menma y sacudirlo hasta acomodarle el cerebro.

Volvió a mirar a Kakashi que parecía un poco incómodo ante el silencio de Sakura. Mirai parecía curiosa por su reacción. Se forzó a sonreír, sólo salió una mueca, pero trató de tranquilizar a sus acompañantes.

—Sólo recordé unas cosas. Estoy bien. Gracias, Kakashi por contarme esto. Me ha ayudado mucho.

—Hum… de nada… pero Sakura, sólo son cuentos de marinos, no quiere decir que sea real. Hombres como Minato y mi padre sólo son personas que viajaron y vivieron experiencias difíciles… pudieron haber alucinado esas cosas.

—¿Cómo era tu padre, Kakashi? —la voz de Mirai los hizo voltear, los ojos rojizos de la niña se clavaron en Kakashi.

—Hum, bueno, él era un hombre muy honorable, trabajador y algo inquieto. Era mercante y bueno, viajaba por el mundo. Su vida era el mar y no podía permanecer mucho en tierra firme. —atizó las brasas con la ramita que estaba ennegreciéndose por el fuego.

—¿Qué ocurrió con él? —Sakura quiso interrumpir a Mirai pero la niña fue más rápida. Miró preocupada a Kakashi, si sabía algo de él era que no solía hablar de sí mismo ni de su pasado. No quería que aquella noche se agriara por su estúpida curiosidad.

—Murió. —la sonrisa triste que tenía apretó en un puño el corazón de Sakura. Él nunca se mostraba así de vulnerable y abierto con sus verdaderos sentimientos.

—¿Navegando? —Mirai puso una expresión compungida ante el asentimiento de Kakashi quien clavó un malvavisco en una de las varillas que tenían para eso.

—Él vivía por y para navegar. Yo lo ataba un poco a la tierra… la vida en el mar es muy difícil y más para un niño. Recuerdo haber viajado unas cuantas veces con él, pero él no quería exponerme al peligro de aquella naturaleza. Ese día… insistí en que quería ir, pero él se negó. Habrá sido su instinto, pero me dijo que temía por mí y no pudiera protegerme. Así que me dejó con Minato. Lo único que me arrepiento de aquel día fue que nos despidiéramos enojados. Aunque él sólo estaba preocupado. Jamás volvió y su navío apareció destrozado en una isla del norte.

Sakura se acercó a él y posó una mano sobre su hombro, acariciándolo y dándole ánimos en silencio. Frente a su nariz apareció un malvavisco tostado, Kakashi se lo extendía con una de sus típicas sonrisas bonitas bajo la mascarilla. Aceptó el dulce y le dio un mordisco.

La noche siguió con la historia de un monstruo que visitaba a los niños fanáticos de los ninjas, cortesía del mismísimo Kakashi Hatake.

Sakura seguía bastante molesta con Menma, pero aun así aceptó el helado que él le compró mientras él disfrutaba una infusión. Se miraron fijamente. Ninguno dijo nada por un largo tiempo hasta haber consumido la mitad de sus pedidos.

—¿Cómo has estado? —Menma no la miraba a la cara. Ella se irritó. ¿Cómo pudo gustarle tal persona? Era seco como una rama pelada.

—He estado mejor. ¿Tú?

—Igual.

Volvieron a sumergirse en el silencio que los sumió a cada uno en sus propios pensamientos. Menma no parecía el mismo de siempre, notó Sakura. Parecía inseguro, estaba ojeroso y más pálido de lo normal. Ella acarició la copa de helado y frunció el ceño.

—¿Por qué?

—¿Por qué qué? —replicó Menma.

—¿Por qué… por qué le temes al mar?

Menma la miró con sorpresa. Una expresión sarcástica se dibujó en su rostro y carcajeó con desdén. Sakura lo dejó ser, después de todo era la única manera de obtener algo del tan hermético Menma.

—No le temo al mar, Sakura… sólo lo detesto.

—¿Y por qué lo detestas? —insistió. Menma bebió su té con toda la tranquilidad del mundo, crispando un poco los nervios de Sakura.

—¿Un chico no puede odiar algo porque sí?

—No como tú. No eres cualquier chico y no es un simple odio porque no sea de tu agrado… sé que hay algo más.

—¿Y qué te hace pensar que sabes algo sobre mí? —mantuvo los ojos cerrados mientras mantenía su infusión cerca de los labios.

—Porque todo tú lo expresas sin desearlo… ese halo de misterio, esa actitud reacia. El día en que lanzaste a Sasuke y yo me lancé a buscarlo, ni siquiera te acercaste al agua… te mantuviste lejos, mirando con mucho odio ¿es razón suficiente para responder a tu pregunta?

—¿Acaso sabes ahora sobre mis emociones? ¿Admirarme te sirvió de algo? —la sonrisa que le dedicó la irritó por completo haciendo que se pusiera de pie y azotara las manos sobre la mesa. El estruendo llamó la atención de los demás comensales.

Menma la miró con fiereza, ella le devolvió la mirada sin amilanarse. Entre dientes le indicó que no llamara la atención y que volviera a sentarse, ella lo retó un buen rato hasta que cedió cuando él mostró un poco de incomodidad.

—Deja de responder con otras preguntas y dime la verdad… no voy a juzgarte, pero quiero entender. Me siento un poco perdida —murmuró desolada. Todo ese drama le estaba pasando factura; la angustia por el paradero desconocido de Sasuke y el secretismo de Menma le estaban poniendo la cabeza del revés.

Menma suspiró, en parte, rendido, en otra, cansado. La miró, los labios fruncidos se presionaron antes de dejar salir.

—Mi padre… él conoció a una mujer… ella le salvó la vida cuando era aún joven y se enamoró. Ella también se enamoró de él. Pero eran de mundos totalmente diferentes y su relación no estaba bien vista de parte de la familia de mi madre. Así que cuando ella huyó con él, les dieron caza. Tuvieron que alejarse de toda zona marítima. Casi logran matar a mi padre cuando le tocó viajar en barco a Corea —las manos de Menma se apretaron en puños y sus dientes chirrearon.

Trató de mantener la calma y volvió en sí a la vez que la miraba a los ojos. Sakura tenía los ojos fijos en él y no pestañaba.

—No lo lograron, pues el barco aguantó la repentina marea agresiva que los atacó. A la vuelta, volvió en avión. Han vivido lejos del mar desde que se conocieron. Amenazaron con hacernos daño si nos acercábamos tan solo un poco. ¡Hasta a su propia hija! —masculló furioso —. Mi padre aún anhela volver a navegar… y mi madre ver a su familia. Pero ni siquiera tiene permitido eso. Y sufro por ellos. Aunque estén felices juntos, siempre hay ese algo que les falta y lo detesto.

Posó su cabeza sobre sus manos y las restregó por el cabello con desesperación. Algo parecía perturbarlo.

—Una vez… —comenzó nuevamente —: cuando era aún pequeño… vinimos aquí para conocer a mis abuelos paternos… era algo travieso y a pesar de que madre me dijo que no me acercara a la playa solo, yo lo hice igual. Jugando con un niño, tropecé y caí al agua. Recuerdo… recuerdo que el niño me miraba espantado y que algo me oprimió el estómago y me arrastró cada vez más adentro. Sentía que me moriría y noté que tenía la piel de las piernas un poco escamosa, fue tarde que noté que me estaban arrastrando lejos de la orilla. Por suerte, el grito del niño llamó la atención de papá y me rescató antes de que todo empeorara. Fue horrible.

La mano de Sakura se posó sobre la de Menma, éste aceptó reacio la muestra de empatía. No le interesaba realmente ese tipo de cosas, pero no se apartó.

—Pues, ahí fue cuando me enteré de mi descendencia y quien era. Esta parte de mí que detesto con todo mi ser… porque es todo aquello que hace infelices a mis padres, que los preocupará para toda la vida. Mi madre es hija de uno de los asesores del rey… bueno, antiguo rey porque no sé cómo serán las cosas allí abajo. Suena estúpido cada que lo pienso, pero es tan malditamente real que, a veces, desearía que fuera un sueño… un producto de mi imaginación. Pero no, es real y eso es todo. Espero que eso te deje dormir por las noches.

Sin más, dejó dinero sobre la mesa y se puso de pie. Apenas se despidió con una breve inclinación de cabeza y se largó del local dejando a una perpleja y completamente muda Sakura. Ella miró su helado derretido y movió la copa hacia un lado. Estiró su cuerpo sobre el asiento, destensando los músculos y suspiró. Era mucha información para incorporar. Minato y Kushina Namikaze eran una pareja extraña y particular, y de esa unión nació un niño híbrido con mucho resentimiento a sus orígenes.

Todo era mejor cuando vivía en la ignorancia. Si tan sólo Sasuke nunca se hubiera cruzado en su camino. Pero luego desechó ese pensamiento, conocerlo era una de las cosas de las que no se arrepentía para nada. Era un buen chico y le agradaba mucho. Extrañaba sus mierdas y sus bromas pesadas. Sonrió. Ahora se sentía un poco más tranquila, aunque no saber qué era de Sasuke la inquietaba aún.

Miró el cielo, ya estaba oscureciendo y su madre la regañaría si no llegaba para cocinar la cena de esa noche. Sin más, se puso de pie y se marchó del local.

—¿Qué demonios?

Los ojos de Sakura casi se le salen de las cuencas cuando observó al ocupante de una de las sillas de la cocina. Su madre frunció el ceño y la regañó por la grosería mientras que a su invitado le sonreía como si fuera una bella flor de verano.

—¿Me extrañaste?

La sonrisa petulante era la misma de siempre mientras que su aspecto parecía haber cambiado bastante. Sí. En la mesa de la cocina estaba Sasuke Uchiha sentado en la silla de la cabecera como si fuera el dueño de aquel sitio. Parecía en su elemento, pues estaba cómodo allí siendo atendido por una sonriente Mebuki que le servía su comida vegetariana.

Sakura boqueó sin saber que decir. Tantos días de angustia, de no saber dónde estaba y ahora, una semana y media después estaba allí como si nada. No sabía si gritar de euforia, golpearlo, abrazarlo o sacudirlo hasta removerle todas las tripas.

—¿Te comieron la lengua los rato-… ¡Ay! ¿Qué fue eso? —se quejó frenético ante el manotazo que recibió en la cabeza, la cual frotó por el picor.

—¡Idiota! —gritó Sakura lanzándose encima de un sorprendido Sasuke que la sostuvo en su regazo para que no cayera —. Vienes todo campante, como si nada te apareces mientras yo moría de nervios, pensando qué demonios te había ocurrido. ¡Idiota!

Sonrió. Sasuke la abrazó, frotándole la espalda con mimo ante tal recibida. Ella reía mientras se secaba las lágrimas y decía cuanto lo había echado de menos. Ella se apartó un poco y sostuvo el rostro de Sasuke entre sus manos para observarlo de cerca y estudiar sus facciones. Estaba un poco magullado pero enterito. Eso la hizo feliz.

—¿Dónde has esta-

La pregunta murió cuando las manos que antes le acariciaban la espalda ya no estaban en una zona permisiva para ella. Ambas manos estaban sobre sus nalgas, por dentro de sus shorts blancos. Sintió latir violentamente la vena que surcaba su frente y sin dudarlo un segundo, le metió tal cachetazo que hasta a Kakashi – que estaba fuera de la casa escuchando todo el escándalo – le dolió.

Ante los gritos y los sonoros cachetazos que se repartían en la posada dónde trabajaba, se dio la vuelta y se encaminó nuevamente hacia la entrada por el caminito de adoquines.

No quisiera también cobrarse unas manazas de Sakura, esa chica tenía una manita bastante pesada que podía sacarte el cerebro por la oreja y dejarte como sandía aplastada de verano.


N/A: Holaaa! Estuve un poco perdido porque si(?

Bueno, espero que les haya gustado como a mí al escribirlo. Si, es poco, pero no quise alargarla para no arruinarlo, no sirvo para los long fics (por algo me tardo con Kuroneko to Sakurako :c)

Igual, no se preocupen, hay una sorpresita más así que espérenlo. Hay un capi más :)

Muchísimas gracias a las personas que leyeron y comentaron, a los que dieron fav y follow y a los fantasmitas con sus lindos views, yo veo todo(?

Abrazos y nos leemos en el siguiente.