Epilogo
Summary: Si había algo que no esperaba Sakura ese aburrido verano en Goto con su mamá era a un apuesto y arrogante mujeriego que decía ser príncipe del mar.
Disclaimer: Naruto es del señor Masashi Kishimoto. La historia a continuar es de mi total autoría.
Sasuke miró de reojo a una silueta que se acercaba por su lateral izquierdo a toda prisa. Sin darle tiempo, sintió un embiste y perdió el equilibrio.
—Sasu-
Las palabras de Sakura murieron al ver a Sasuke al borde de la rambla y caer de espaldas al agua, intentando agarrarse de algo cuando solamente había aire a su alrededor. De pie, en el lugar donde estaba Sasuke, Menma miraba todo lo que estaba ocurriendo. Lo último que Sasuke vio fue a Sakura correr hacia Menma y gritarle algo que fue incomprensible a causa del ruido que causó su zambullida. El agua, antes tranquila, se tornó agresiva mientras su cuerpo sufría de la metamorfosis.
El rostro desesperado de Sakura se grabó en su retina mientras el mundo de las profundidades negras se lo tragaba y lo dejaba inconsciente. Había sido divertido mientras había durado.
Gracias por todo, Sakura.
Sakura…
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—¡Sakura! —Sasuke abrió los ojos y miró a su alrededor, tardó en darse cuenta de que estaba en su habitación.
Quiso levantarse, pero por la precipitación se mareó y volvió a apoyar la cabeza sobre su lecho. Se acarició la sien tratando de aliviar su malestar, pero se agravó cuando el grito de su madre se hizo presente al cruzar el umbral de su cuarto. Ella estaba llorosa y nadó a sus brazos, llenándole de besos la frente y revisando que no le faltara nada.
—Hijo, te extrañé tanto… estoy tan feliz de que hayas vuelto sano y salvo de esos seres terribles. ¿Cómo pudiste exponerte así? Itachi ya tuvo su regaño y tú no te salvarás del tuyo, pero como has vuelto a casa y te has dado un buen golpe, esperaré. —su madre le peinó su largo cabello oscuro, quitando mechones de su cara para poder rodearla con sus manos. —Mi hermoso bebé, estás en casa y me siento tan aliviada.
—Espera… ¿Cuánto llevo durmiendo? ¿Cómo pasó?
—Bueno, mucho de los detalles no tengo, pero los guardias del palacio te encontraron cuando un remolino repentino te dejó sobre el suelo, cerca de la playa. Dijeron que fuiste lanzado… y que se oían gritos. ¿Qué ocurrió allí afuera? ¿quisieron hacer algo esos demonios?
—¿Demonios? —Sasuke recalculó recordando ser empujado por el imbécil de Menma —¡Maldito imbécil! Me lanzó para alejarme de Sakura… agh, juro que lo mataré cuando ponga mis manos sobre ese idiota.
—¿Sakura? ¿Quién es Sakura? —su madre pareció preocupada. Si otra de su especie estuviera en peligro, era su deber enviar a sus guardias para rescatarla.
—Sakura es la chica humana que conocí…
—¿¡Humana!? ¡Un demonio!
—Deja de decir eso, madre… no era un demonio, aunque tenía un temperamento del demonio —recordó sonriendo. Sus ojos se suavizaron ante el recuerdo de ella. Seguramente estaría muy preocupada por él. Eso lo alarmó.
—¿Qué haces? ¡Debes permanecer en cama! La curandera Karin dijo que debes descansar por unos días.
—Sakura debe estar preocupada por mí… el imbécil de su crush me lanzó al agua cuando estábamos en el muelle.
—¡Olvídalo! No irás de nuevo, Sasuke— gritó su madre furiosa. Sasuke se quedó helado al ver a su madre tan molesta. Tragó duro.
Su madre se acercó a él, el impulso ella hizo con su cola de pez la lanzó como un rayo hacia la caracola sobre su tocador. Intercambió unas cuantas palabras antes de dejarlo en su lugar. Sasuke miró hacia la puerta, allí había dos guardias y los conocía. Kakuzu y Kisame hicieron una leve reverencia hacia su madre y se apostaron a ambos lados de la puerta.
—No saldrás de este cuarto, Sasuke. Te quedarás aquí hasta que se te quite esa idea estúpida de querer volver. No pienso volver a perderte en ese mundo horrendo.
—¡Pero madre! ¡No son ningunos monstruos! Lo puedo jurar.
—No me importa, no irás y mi palabra es ley.
Y con una mirada feroz, abandonó el lugar dejando a un cabreado y adolorido Sasuke.
…
—¡Debiste escucharlo, Fugaku! Decía que no eran unos monstruos y que estaba tan empeñado en ir detrás de esa… humana —la forma despectiva con la que estaba hablando había llamado la atención de Fugaku, quien la había estado escuchando hacía un buen rato.
Él sabía que Mikoto estaba siendo un poco injusta, pero entendía que lo hacía para proteger a su hijo. Haberlo perdido por esas semanas había sido un horror para todo el palacio, especialmente para Mikoto y para él al no saber de su paradero. Itachi había entorpecido las cosas al querer ocultar parte de los hechos y, actualmente, cumplía su penitencia siendo instructor de los niños del palacio. Itachi parecía realmente cabreado por perder el tiempo con niños que no entendían más de las tres cuartas partes de lo que hablaba.
Fugaku mantuvo en pausa sus oídos y cerró los ojos para relajarse un poco, recostándose cómodamente en su lecho. Mikoto lograba ser molesta cuando se ponía de esos humores y él tenía muchas cosas en la cabeza. El que Sasuke se hubiera podido comunicar con él y que le dijera que estaba bien lo había aliviado muchísimo. Le maravilló la idea de que pasara tiempo con los humanos y que viviera una experiencia que seguramente le habría cambiado la perspectiva de las cosas. Quería a su hijo, pero era bastante idiota cuando de su posición se trataba.
—Mikoto.
Mikoto calló de repente ante la voz dura de su marido. Lo miró con los ojos grandes y a punto de volver a llorar. Fugaku suspiró y abrió los brazos. Ella se lanzó a ellos sin dudarlo, quedando recostada sobre su pecho. Le acarició el cabello oscuro para calmarla y trató de ser lo más dulce posible para decirle lo que tenía pensado.
—Deja al muchacho volver.
—¡¿Cómo?! —la voz chillona cerca de su oído casi lo deja sordo. Ella se disculpó, pero volvió a mostrarse escandalizada.
—No tiene nada de malo, cariño… estuvo con buenas personas, si no fuera así lo habría hecho notar. No todos los humanos son malos, Mikoto. Deja el pasado atrás.
—¡No puedo! ¡Papá fue…! —los ojos de Mikoto se llenaron de lágrimas —. Y no sólo papá, Kushina también desapareció y seguramente habrá sido maltratada.
—Kushina está casada con un hombre humano y tienen un hijo juntos.
—¡¿Qué!? —los ojos de Mikoto se abrieron de par en par, mirándolo con la boca abierta. Fugaku sonrió y asintió —. Pero ¿Cómo? Tenía entendido que fue secuestrada y que la mataron…
—Lamentablemente, su padre era un viejo cascarrabias que no quería tener relación alguna con los humanos. Los detestaba. Fue la principal razón por la que quise asumir el puesto a rey para quitar a los antiguos consejeros reales. Tenían ideas muy retrógradas y querían ir contra los humanos ¿Por qué pelear si no había un conflicto real? Ellos nos temían más de lo que nosotros a ellos.
—Pero él parecía tan destrozado por la desaparición de Kushina.
—Él sentía vergüenza por la posición en que lo puso su hija al huir con un humano. Además, si ella volvía, iba a ser encerrada en un calabozo. Intentó unas cuantas veces matar a Minato, pero no lo ha logrado, pude detenerlo a tiempo.
—¿Minato? ¿¡Lo conoces!? ¡Fuiste al mundo humano! —le acusó, molesta —. Claro, cómo si no… y le metes ideas locas a nuestros hijos seguramente.
—Fui de joven… Minato es un buen hombre y mi investigación del mundo de ellos fue relativamente muy satisfactoria. Tienen tipos de comida que son deliciosos y la gente de Goto es muy amable. Me dieron techo y comida, y me enseñaron a hacer cosas de humanos. Minato y Kushina me recibieron en su casa una vez.
—¿Fuiste por curiosidad? —Fugaku asintió y le sonrió. Mikoto comenzó a tener dudas al respecto. No quería ceder, pero no quería quedar como la villana.
—Es un buen lugar al que podríamos ir a vacacionar.
La palabra mágica fue dicha y Mikoto abrazó enloquecida a su marido. Vacaciones ¡Al fin! Después de trabajar tanto en el palacio, se merecían un descanso y si eso significaba ir al mundo de los seres de dos pies, pues iría con Fugaku. Se aclaró la garganta tratando de ponerse seria y miró hacia un lado.
—Bueno, levantaré mi orden… pero debe esperar al menos a reponerse de las heridas e irá cuando nosotros vayamos también.
—Arreglaré todo para que el consejo se haga cargo durante mi ausencia y como Itachi sigue en penitencia, tendrá que supervisar todo. Tardaremos unos días en ello.
—Eres un esposo tan maravilloso —murmuró Mikoto dándole un sonoro beso.
—Hn.
…
—¡Ay no, me voy a caer! —los gritos de Mikoto llamaron la atención de algunas personas, obligándolos a esconderse nuevamente en el agua.
Sasuke masculló una maldición y sintió un fuerte tirón en su cabello largo. Fugaku suspiró mientras tomaba en brazos a su esposa y con su gracia convirtió la cola de sirena en dos piernas. Mikoto volvió a chillar, pero esta vez en voz más baja. Cuando su padre se irguió, Sasuke vio que se mantenía en dos morenas y fuertes piernas. Le daba un poco de pena pararse junto a su padre y ver esas partes que aún se les hacía extrañas. Si bien Sakura le había explicado sobre los genitales humanos, mucho no había entendido de la cuestión.
Un hombre se acercó a ellos, era rubio y tenía un gran parecido al idiota de su rival. Traía unas bolsas las cuales contenían ropa y mientras se vestía, sus padres – ya vestidos – saludaban y agradecían la amabilidad de Minato. Su madre se escondía tras su padre, temerosa de que le hiciera algo, pero cuando apareció tras Minato una alegre Kushina, la reina del océano se olvidó de las modales y gritó como una sirenita adolescente en los brazos de su amiga de la infancia.
Sasuke interrumpió el encuentro para enterarse de la hora y cuando supo que aún no era el mediodía, supo que debía sorprenderla en la hora de su almuerzo. Se disculpó con sus padres por abandonarlos y corrió hacia la posada Haruno sin dudarlo.
Fue recibido por una muy emocionada Mebuki que le dio un fuerte abrazo y un sonoro beso en la mejilla ante la emoción de saber que estaba sano y salvo. Sasuke se sintió algo apenado, pero conmovido por el cariño que le profesaba la madre de Sakura. De repente, fue arrastrado dentro y obligado a sentarse a disfrutar de un platillo de tomates con algunas legumbres que le encantaban y de un té. Hablaron por un largo rato hasta la llegada de Sakura. Por un momento era todo amor, al rato habían sido gritos, golpes y un escándalo que por más que le haya jodido, lo había extrañado.
…
—Tanto sirenito pero no me has mostrado tu forma, así que sentido creerte si no veo tu cola.
—Si quieres… puedo mostrarte mi otra cola —arqueó las cejas juguetonamente haciendo que la chica se pusiera toda roja. Soltó una carcajada cuando ella trató de recoger su dignidad y la abrazó besándole el cuello sonoramente.
Sakura y él estaban en la etapa de conocerse más profundamente. Ella escuchaba toda su historia y viceversa, a pesar de que ella se mostrara incrédula muchas de las veces. En especial, cuando contaba cosas del palacio en el que vivía. Ella le contó sobre su vida en la ciudad con su padre y la escuela, sus amistades. Cuando preguntó sobre Menma, ella le dijo que no sabía nada de él porque no había vuelto a verlo, pero si sabía que estaba aún en Goto.
—Creo… creo que hablaré con padre y le diré que quiero venir a vivir aquí.
Sasuke la observó de reojo. Sakura miraba hacia el cielo, las estrellas titilaban y la luna inmensa los iluminaba a la par de la fogata que habían hecho en la playa. Sakura se giró en su dirección y le sonrió mostrando los dientes, era extraño verla sonreír de esa manera ya que siempre mantenía una expresión seria y ceñuda.
—Descubrí que Goto tiene su encanto y que hay muchas cosas bonitas que se ganaron mi corazón…
—¿Entro dentro de esas "cosas bonitas"? —sonrió el chico de forma burlona. Sakura carcajeó.
—Mmm… puede que sí, no estoy segura.
Sasuke se lanzó sobre ella quien seguía riéndose, especialmente por el repentino ataque de cosquillas. El ambiente se fue caldeando, principalmente cuando Sasuke se detuvo para mirarla de frente y acariciarle el rostro. Los brazos de Sakura se escurrieron por sus hombros para entrelazarse tras ls cabeza de Sasuke. Ella contuvo el aliento bastante acalorada y Sasuke se relamió los labios, ansioso de besarla.
El beso mojado que se dieron los había hecho gemir fuerte; Sakura se puso roja ante la vergüenza de ser tan escandalosa mientras que Sasuke sufría una extraña reacción que le hacía refregarse contra ella con desesperación. Sakura dejó de besarlo y comenzó a reírse, miró a Sasuke con ternura y trató de calmarlo.
—¿Qué mierda fue eso?
—Mi querido Sasuke has experimentado tu primer faje. ¿Te acuerdas lo que te expliqué sobre los genitales? —con dedos trémulos acarició el cálido rostro de Sasuke quien asentía —Bueno, eso que usaste para orinar sirve para otras cosas… pero aún es muy pronto y estamos muy expuestos. No me va el exhibicionismo…
—En mi especie es diferente… lo hacemos para reproducirnos… ¿Tú ya lo has hecho?
—Eso no te incumbe, pececito. Ahora vamos, quiero dormir en mi cama y me imagino que tus padres deben estar esperándote en la posada. Por cierto, tu madre es muy bonita y tu padre parece un hombre agradable.
Sasuke asintió y se puso de pie tirando de Sakura para que también lo hiciera. Apagó la fogata mientras ella recogía las cosas y emprendieron camino a casa.
…
—¿Qué se dice?
—Lo siento…
—Se más sincero, Menma.
—Está bien, madre —suspiró el chico con pesadez. Miró a Sasuke quien tenía a Sakura de la mano y frunció el ceño molesto —. Perdón, no volveré a hacerlo.
—Anda, Sasuke —lo animó Sakura con una sonrisa. Sasuke rodó los ojos y estiró la mano hacia Menma. Éste estrechó la mano en señal de aceptación y se apartaron rápidamente.
Kushina abrazó a su hijo, besándole la mejilla y haciendo que éste se apenara. Mikoto sonrió y se acercó a su hijo, acariciándole la espalda. Mebuki salió de repente de la posada y se dirigió para comunicar que el almuerzo ya estaba preparado.
Mikoto se mostró muy entusiasmada comiendo las ensaladas y la extraña carne blanda que terminó escupiendo sobre Kushina cuando supo que era pescado. Kushina carcajeó divertida y se limpió con una servilleta que le ofreció Mebuki. Mikoto se disculpó con la madre de Sakura y siguió comiendo las ensaladas. Los hombres más grandes, Minato, Kakashi y Fugaku mantenían una charla tranquila y madura sobre temas marítimos y los más jóvenes se mantenían en silencio, comiendo.
Quizás no era lo que Sakura esperaba para ese verano, pero se sentía algo satisfecha de compartir una ruidosa mesa y de haber conocido a un ser fuera de la realidad.
—Aún me debes mostrar tu cola de pez… —pidió Sakura mientras bebía un poco de té.
—Pídele a Menma, seguramente pueda también a menos que sea defectuoso…
—El fenómeno eres tú, no yo.
De repente, el silencio de los jóvenes se convirtió en una guerra de insultos que fueron refrenados por unas furiosas Sakura y Kushina repartiendo un buen manotazo en las cabezas de ambos chicos.
Kakashi sonrió sintiéndose agradecido de no formar parte del jaleo mientras se deslizaba hacia la tarta de manzana que había sobre la mesada de la cocina, o eso creyó cuando la mano de Mebuki cayó como matamoscas en su mano.
En esa posada nadie se libraría de los manotazos ni los chichones en un buen tiempo.
N/A: Holaaaaaa! No sé qué decir jajaja
Espero que les haya gustado esta historia, especialmente a mi bella Lulu a quien se lo he dedicado. Lo hice con mucho amor para ella ya que es mi escritora favorita y la luz de mi vida oofjjadfajka ah jajaja te adoro!
Yo sé que daba para más pero no quería que pase lo mismo como con Kuroneko que me está costando horrores escribirlo, por lo que lo dejé cortito. Quizás, algún día, si tengo ganas y tiempo, haga una segunda parte c:
Muchísimas gracias por apoyarme y seguir el fic, por los favs, follows, views y comentarios. Me hicieron muy, muy feliz c:
Abrazos y nos leemos pronto en algún próximo proyecto y a otros, nos veremos prontito en Kuroneko :D
Bye!
