Segunda parte arriba.


Capitulo 2

Katniss abrió los ojos y vio que era tarde, Enobaria le gritaría y más con la falta de su panadero, ellas dos eran amigas desde la escuela, y le gustaba su forma de ser porque no era condescendiente con ella, no esperaba para presentarle un nuevo novio o le preguntaba cuando iba a seguir adelante, ella era sincera desde que se habían conocido.

La luz del teléfono le informaba que tenía una llamada, presiono el botón mientras buscaba que ponerse.

- - Katniss – escucho la voz de su hermana – no te molestes por favor, y no dejes de venir esta noche a la casa, mamá está muy entusiasmada y papá también, aunque se porten de esa forma contigo, pero…

- - ¿Vas a empezar con esto? – le dijo al aparato.

- - No debiste márchate como lo hiciste, y mucho menos con ese que simplemente te lastimo y te uso.

- - Basta con eso – dijo molesta al contestador– Lo sabes.

- - Ok, sabes olvídalo, sé que te molesta que te diga lo evidente, por su culpa te has vuelto sarcástica, mala y lo demás, pero no dejas de ser mi hermana favorita.

- - La única. – dijo Katniss arreglándose frente al espejo.

- - Te escuche, pero si, eres la única y por eso te diré que la cena de esta noche es para hacerte caer en una cita a ciegas, no te molestes pero es mejor que vengas sabiéndolo de antemano. Te veo esta noche.

Katniss tomo su bolsa molesta, sabía que sus padres harían algo por el estilo y no podía culparlos, porque realmente tenían esa extraña urgencia de verla casada, pues su padre quería dejar la empresa en sus manos y en manos de un buen hombre pero ¿Por qué no simplemente se lo dejaba a Haymitch?

Subió a su auto y condujo hasta llegar a su restaurant, las luces estaban encendidas y probablemente Enobaria estaba hecha una furia. Abrió la puerta y vio a los meseros colocando la cristalería en su lugar y los cubiertos en las mesas, la música era suave, casi podía decir que había viajado a otra dimensión.

- - Hola Katniss – dijo uno de los meseros.

- - ¿Enobaria está en la cocina?

- - Atrás – dijo el – está recibiendo los mariscos.

- - Huele delicioso – dijo entrando en la cocina y olvidando por completo el complot que planeaba para sus padres esta noche.

En la barra había varios tipos de panes, unos parecían dulces y otros salados, suaves y esponjosos, realmente no podía creerlo, Enobaria entro en la cocina y la miro reluciente.

- - Donde lo conseguiste? Es perfecto.

- - Tenía su curriculum – dijo Kantiss sorprendida, era raro ver a su amiga con ese carácter tan tranquilo.

- - ¿Cómo termino tu día ayer? – dijo la chef.

- - Bien, solo ya sabes, mis padres tienen una cita a ciegas hoy para mi.

- Pues ponte linda y lleva tu peor carácter.

Katniss salió de la cocina, pensando en todo lo que estaba pasando, realmente estaba cansada de sentirse tan resentida con la vida, siempre era lo mismo, porque nunca sus relaciones eran como ella quería, cuando pensó que todo era perfecto con Cato, todo resulto ser solo un doloroso final para su corazón.

- Hola –dijo una voz, un joven rubio de ojos azules le miraba frente a ella, estaba manchado de harina en su delantal y le sonreía.

- Tu debes ser el nuevo jefe de panadería.

- Peeta Mellak. – dijo el dándole un fuerte apretón.

- Gracias por venir con tanto apuro.

- No te preocupes, gracias por tu invitación.

- Espero que te lleves bien con la chef es algo… difícil.

- He tenido peores, mi madre. – dijo el sonriendo. – Ella es muy difícil.

- Dímelo a mí. Es mi problema.

- Volveré al trabajo – dijo el rubio. – Gracias nuevamente.

Katniss lo vio darse la vuelta y el reloj sonó, era hora de empezar a trabajar y disfrutar un día más en su maravilloso restaurante, mientras pensaba como evitar la cita que su madre tenía para ella.