Hola, aquí esta el tercer capitulo, bueno espero que te siga gustando y bueno no te puedo decir cuantos capítulos serán porque digo ya así y luego se complica y hay que escribir y escribir, pero bueno disfruta y pronto subiré el siguiente capitulo.
Gracias a todos por leer.
Discleimer. Nada me pertenece.
Capitulo 3
El día estaba por terminar, el resturant parecía diferente y había más gente, no sabía a qué se debía hasta que una mujer que solía comer siempre los viernes allí la miro sonriendo.
- Katniss querida, me llamo mi amiga Celeste me dijo que tienes nueva variedad de pastelillos, he venido a ver son fabulosos, correré la voz con mis amigos, pero cuídalo de esa chef que aunque es magnífica es terrible.
- Lo sé. Dímelo a mí que tengo diez años soportándola.
- Eres un ángel, bueno felicita a ese panadero y te haré un pedido para una fiesta que tengo en mi casa.
- Esperaré la orden.
Katniss dejo a su hosstes en la puerta y entro en el cuarto frío, era donde podía relajarse pensar, su teléfono sonó y vio en la pantalla que era su mejor amiga.
- Hola Annie.
- Katniss querida, no te imaginas acabo de…
- No empieces.
- Vamos amiga ya quiero sobrinos.
- Búscate tus propios hijos – dijo ella molesta.
- Aun no aparece el indicado.
- Pues sal con quien me quieres presentar.
- La diferencia entre tu y yo es que yo si busco a mi príncipe azul y tú por culpa de ese tonto perdiste la esperanza en el amor.
- No perdí la esperanza, más bien, me di cuenta que es solo algo que vende Caesar para poder seguir en el aire más tiempo. – dijo cortante Katniss – Si solo llamaste para eso.
- No, ¿quería saber si irías con tus padres en navidad?
- Aun no lo sé, pero si piensas que iré contigo a una fiesta llena de hombres solteros prefiero quedarme sola en casa comiendo helado y pizza.
- ¿Adoptarás gatos también? – pregunto Annie sarcástica.
- Te avisaré mis planes en estos días.
- Bien te quiero amiga.
Katniss cerró los ojos y respiro suavemente, porque todos tenían ese deseo de verla con alguien, ¿no podía ser alguien sin una persona a su lado? Sabía que Cato no volvería no lo estaba esperando, bueno eso decía su mente, pero su corazón no quería abrir la puerta a nadie.
- ¿Mal día? –dijo Peeta al abrir, ella lo vio y se sonrojo no le gustaba que nadie la viera tan vulnerable.
- Solo un poco pesado.
- Ve a mi estación te daré algo que te ayudará a sentirte mejor. – el dejo las charolas con panes que en algún momento serían lindos pasteles en el estante y salió dejándola con sus pensamientos.
Miro su restaurant, casi podía escuchar a todos cuando le decían que era una locura seguir con esto, pero ella sabía que era lo que ella deseaba, la fábrica de carbón no era lo suyo. Su padre tenía buenos empelados que seguirían con gusto el negocio mientras él se retiraba.
Haymitch era el mejor amigo de su padre y tenía un ahijado Gale quienes vivían en el distrito 12 y ellos supervisaban toda la empresa, bien podían seguir así y aun si su padre faltara ayudarla mientras ella administraba su resturant. Pero no ella no podía soñar, debía estar casada con un hombre y de preferencia que amara la minería más que a ella.
Salió para evitar seguir con los recuerdos y se dirigió a la estación de la panadería, olía delicioso y su estómago rugió, siempre le pasaba lo mismo por ver tanta comida olvidaba comer y su cuerpo le reclamaba.
- Ah – dijo el rubio sonriéndole – Allí estas, mira prueba esto son mi especialidad.
- ¿Qué es?
- No te diré, dime tú. – Katniss tomo el pan que Peeta le ofrecía y era una especie de panque relleno de pasas y frutos secos, pero tenía algo que le daba una sensación de seguridad y que le decía que todo podía estar mal, pero aun así era perfecto.
- Mmm – dijo ella saboreándolo mientras comía con placer. – Es exquisito.
- Qué bueno que te guste, mi madre lo odiaba, decía que sabía peor que el mazapán.
- Pero el mazapán es delicioso además es muy caro.
- Eso digo yo, pero bueno es una mujer muy especial.
- Katniss – dijo Enobaria mirándola extraño. – Una limusina esta fuera esperando.
- ¿Qué? – dijo ella mirando el reloj.
- Vete, ahora y no olvides lo que te dije.
- Pero aun no termino, mi madre me volverá loca.
- Claro –dijo Enobaria – Como si eso no fuera ya así, siempre has estado mentalmente desorientada, vamos no los hagas esperar.
- Toma – dijo Peeta – Llévate unos para el camino.
- Gracias.
Katniss tomo su bolso y dejo su restaurant en manos de sus capaces empleados, pero aun así sentía extraño no cerrar ella misma su negocio, desde que había abierto nunca había dejado solo el negocio sus padres se estaban excediendo demasiado.
Abrió la puerta de casa de sus padres odiaba la zona del distrito uno donde vivían todos eran tan… tan ricos que sobrepasaba los límites. Su familia se había mudado a ese distrito cuando ella era una niña, de vivir en el distrito 12, el más marginal de todos, a ese fue un cambio esplendoroso para una pequeña niña ingenua, ahora no le gustaba tanto.
- Katniss – grito Prim al verla entrar, vestía un lindo traje color verde que hacía resaltar sus ojos azules como los de su madre.
- Hola Patito, estas hermosa.
- Casi es navidad.
- Aún faltan cinco días.
- Pero el baile esta próximo, por cierto mis padres te esperan en el salón con un invitado.
- ¿es guapo?
- Lo es – dijo la jovencita rubia mirando a su hermana – Es muy apuesto.
- Pues te lo dejo.
- No lo creo, el está enamorado de ti.
- ¿Enamorado de mí? – sintió su corazón comenzar a palpitar al mil por hora y sintió ganas de correr. "era el" gritaba su corazón a lo que su cerebro le respondía "imposible"
Se detuvo fuera de la puerta del estudio y Prim salió corriendo hacia la cocina pero se detuvo a gritar.
- Hoy cenaremos tu comida favorita.
Abrió la puerta y vio a su padre riendo con su invitado y su madre lo veía como si el sol estuviera en su sala.
- Hola querida – dijo su madre – Que bueno que pudiste llegar antes.
- Gracias mamá. Hola papá.
- Cariño, ven siéntate, te serviré algo de beber, ¿Por qué no saludas a nuestro invitado?
- Papá esto no es necesario.
- Hija tus modales.
- Buenas no… ¡Gale!
- Hola preciosa.
- ¿Gale? – dijo Katniss casi rayando la histeria. - ¿Cómo te puedes prestar a esto?
- Bueno mi padrino me comento y como el dijo, los bocadillos son buenos.
- Gracias querido – dijo la madre de Katniss complacida.
- Esto es el colmo papá, que no puedes entender que yo.
- ¿Tú qué? – dijo su padre retándola.
- Yo estoy comprometida.
- Oh querida – dijo su madre tristemente. – Cato no volverá.
- MADRE – dijo Katniss molesta - ¿Por qué todos creen que sigo obsesionada con Cato? Ya paso yo.
- Porque no vamos a tomar un poco de aire Kat – dijo Gale levantándose. – Nos vemos en la cena.
Katniss camino con grandes zancadas hasta el jardín donde cerro los ojos y comenzó a contar en silencio.
- Katniss debes no perder la paciencia. – dijo Gale tranquilamente
- ¿Por qué?
- Bueno tus padres tienen razón en preocuparse, digo la empresa de tu padre cada vez es más importante en Panem, pues gracias a él y a la innovación que ha hecho, la generación de energía va a ser diferente, además tu padre envía una gran cantidad de diamantes al distrito 1 y eso ha favorecido ricamente tanto a tu padre como al Distrito. El necesita verte con alguien que sienta que es confiable.
- ¿Cómo tú?
- Algo así, pero realmente yo ya estoy comprometido.
- ¿Con quién? ¿Por qué no me lo habías dicho? – dijo Katniss emocionada.
- Bueno apenas se hizo oficial, es la hija del alcalde del distrito.
- Felicidades.
- ¿Y quién es tu prometido?
- ¿Mi qué? – dijo Katniss confundida.
- Le dijiste a tu padre que ya estas comprometida. ¿Quién es?
- Bueno – dijo ella evadiendo su mirada gris – Es un chico con el que he salido un par de veces.
- ¿Y se llama?
- No te lo diré, para que lo investigues, no gracias.
- ¿Cuándo lo conoceremos?
- No lo sé. No le he dicho que debe conocer a mi familia – dijo Katniss caminado por el jardín.
- Claro – dijo Gale – Bien, entonces lo conoceremos en navidad, si no lo traes sabremos que es un invento y continuará la larga lista de pretendientes.
- ¿Y si es real?
- Convenceré a tus padres que te dejen en paz.
- Bien es un trato. – dijo Katniss sonriéndole – Prepárate para ser golpeado por la verdad.
- Aja – dijo Gale girándose hacia la casa – Ven vamos a cenar.
La cena transcurrió en perfecta calma, hablando de solo temas imparciales, su padre le contó sobre la beta de diamantes que habían encontrado, era la segunda en la mina.
Su hermana le pidió que le contara como había obtenido la mina y procedió a contar como ellos no eran ricos, de hecho vivían en una de las casas más marginales del pueblo, sus suegros en cambio eran un poco más acomodados y al morir les dejaron la propiedad en el pueblo.
Por decisión de su esposa y de él, vendieron la casa y compraron la vieja mina que hacía más de diez años permanecía abandonada por falta de carbón, él sabía que no estaba seca, de modo que arriesgando todo la compraron y así poco a poco con ayuda de su mejor amigo Haymitch habían encontrado una nueva beta de carbón y no solo eso, eran diamantes.
Al instante se volvieron ricos y se asociaron con el padrino de Gale de modo que pronto él se quedó al frente de la mina y su familia viajo al distrito uno donde había crecido.
Katniss escucho a su padre contar de nuevo esa historia, Gale reía y agregaba algunos datos que recordaba de esa época, ella no recordaba mucho era una niña solo tenía cinco años y el esplendor del distrito 1 y del Capitolio la abrumaron que todo lo demás se volvió un sueño.
- Entonces – dijo su padre sacándola de sus pensamientos.
- Ha decidido – dijo Gale al rescate de Katniss – Que nos presentará a su prometido en navidad.
- ¿De verdad? – dijo Prim sonriente – Hermana estoy muy feliz por ti.
- Yo también – dijo Katniss.- Ahora me tengo que ir, mañana me toca abrir y debo levantarme temprano.
- Muy bien cariño, nos vemos en navidad.
- Si madre – dijo ella besándola – Nos vemos papá.
Katniss subió al auto y lo encendió la música comenzó a sonar y miro la brillante pantalla que decía el nombre de la canción y a un lado la fecha 20 de diciembre. Tenía cuatro días para encontrar un prometido y sabía que ser agradable no era algo que se le diera fácil.
Dio una largo suspiro y arranco, era el peor juego en el que se había metido y sabía si saldría con vida de él.
