¡Hola! Espero esten bien, pues aquí esta el siguiente capitulo, creo que faltan dos más, pero ya estoy avanzando, realmente he tenido mucho trabajo y tengo un taller que preparar para dar en varios lugares y bueno mucho, mucho trabajo, además tengo una propuesta de trabajo para encargarme de una editorial, y pues estoy esperando a ver como van las cosas.
Pero aquí esta, espero lo disfruten y se la pasen bien. Excelente inicio de semana.
PD. Soy muy dramática, así que lo siento por este capitulo pero creo que era importante sacar el pasado para poder seguir adelante. Y bueno es todo.
Saludos IRES
SECRETOS
Katniss entro al restaurant y escuchó la risa de su hermana. Apenas eran las ocho, imposible que en sábado ella estuviera allí. Al entrar en la cocina la encontró riendo llena de masa.
- ¿Prim?
- Hola Kat ¿qué haces aquí?
- ¿Yo? - Pregunto la castaña - es mi restaurant. Tú que estás haciendo.
- Rory me enseña a hacer galletas. Es aprendiz y su hermano dijo que viniera aquí. Dijo que no habría problema.
- Prim te dije que era una mala idea - dijo el chico que se lavaba las manos.
- Y puedo saber quién es su hermano que se da el lujo de contratar personas sin mi consentimiento
- Yo - ella se giró y sonrió al ver a Gale. - ¿Tienes problemas con mi hermanito?
- ¡Que! Rory? Ese es Rory?
- Hola Katnip.
- Pero mírate no te reconocí. - Dijo ella.
- Rory trabajo con Peeta en el distrito 12 y me pregunto si sabía quién lo había contratado y llame a Eno y me dijo que tú y pues lo traje.
- Por el sueldo no te preocupes. En el 12 no me pagaban así que.
- ok estas a prueba. - Dijo Katniss.
- Prim - dijo una chica morena con un par de cafés en la mano. - Katniss! - Dijo al ver a la castaña y la abrazo.
- Hola Rue.
- Bueno vámonos - dijo Gale mirando a Prim y a Rue - tu padre me pidió que las llevara a su clase de canto.
- ¿Es cierto? - Dijo Rue soñadora. Katniss miro a Gale que giro los ojos y salió y Prim negaba con la cabeza.
- ¿Qué?
- Que tú y el panadero están comprometidos
- Prim - dijo sabiendo la fuente del rumor.
- El llamo a casa. Dijo que te estuvo tratando de localizar. Que no olvidaras el compromiso.
- Es cierto - dijo mirando su reloj - debo irme. Dile a Enobaria que no...
- Vendrás y Peeta tampoco lo sé. - Dijo la chef - Tengan una linda cita.
Katniss se alejó con la risa de todos detrás de ella.
Katniss sabía que todo era una pantalla pero ¿porque se sentía tan nerviosa? El recuerdo de la primera vez que salió con Cato vino a su mente cuando paso por el museo donde lo conoció. Siguió caminando dejando atrás el dolor que sentía y que le ahogaba.
- Hola - dijo ella al ver a Peeta junto al monumento.
- Hola - Katniss sintió que el dolor. El frio y la soledad desaparecían con el brillo que irradiaba de su mirada. Sintió un fuerte estremecimiento al pensar que ella era la causa de esa mirada. Pero su mente apago toda emoción de su corazón. Ella no causaba esas sensaciones en nadie. - ¿Estas bien?
- Si yo. Solo un poco sofocada.
- Es para ti. - Dijo dándole una rosa blanca.
- ¿De dónde? - Dijo ella admirada - nunca había visto una de este color.
- Realmente dejaron de existir después de la guerra. Solo hay un rosal de estas y está dentro de ese monumento. Ven - dijo haciéndola acercarse y vio que no era solo un alto poste de granito estaba formado por nombres. Nombres de personas. - Dejaron un rosal allí en memoria de ellos. Era el símbolo de su gobierno. Pero al final esa planta no murió, sobrevivió y nos demuestra que lo que es bueno y puro sobrevive aun ante las más arduas circunstancias.
- ¿y cómo la obtuviste? - Pregunto Katniss
- Mi familia ha guardado esta planta por décadas. Un amigo tiene la llave, cuando el gobierno se dio cuenta que seguía con vida, se asignó a una familia su cuidado e hicieron una puerta. Y así es como la obtuve.
- Vaya, conoces más secretos en este distrito que yo que soy la que vive aquí.
· No son secretos, más bien solo hay que mirar con más detenimiento.
· ¿Y a dónde vamos?
· Vamos a caminar mientras me cuentas de cómo llegamos a esto y te diré cuando llegamos a nuestro destino.
Katniss sonrío y Peeta tomo su mochila y comenzaron a caminar. Ella miraba la pequeña rosa con detenimiento, era tan perfecta, tan única y pensó que nunca nadie le había dado un detalle así, quizá porque todos daban por sentado su reacción hacia ciertas cosas, pero esto era tan diferente.
Miro al chico rubio que caminaba con detenimiento saludando a los vendedores y como en silencio esperaba su respuesta, no la obligaba a llenar el silencio, más bien se sentía cómoda en esta situación.
· Hace un año termine con mi prometido.
· ¿Y porque pasó eso?
· El me... El me dejo - dijo ella, pero probablemente él lo sabía, todos los medios querían saber los por menores de la relación de la hija de Malcom Everdeen, pero el parecía no tener idea de todo lo que dijeron los medios.
· Lo siento.
· Lo he superado.
· ¿Cuánto tiempo estuvieron juntos? - pregunto Peeta.
· Tres años.
· ¿Lo amas?
· Si - dijo ella mirando el suelo.
· Eso es difícil de superar - dijo Peeta - ¿Y cuáles fueron sus razones?
· Encontró el verdadero amor. Y mis padres desde entonces quieren que yo encuentre un esposo pues mi padre quiere jubilarse y no quiere que me quede sola con la empresa.
· ¿Y tú que quieres?
· Yo - dijo ella sorprendida, nunca se lo habían preguntado y ella miro a la distancia - bueno mi restaurant.
· ¿Y que más?
· No lo sé.
· Pues deberías averiguarlo, porque no todo tiene que ver con el trabajo. Llegamos - dijo Peeta mirando el lugar donde estaban, ella se sorprendió al ver el hospital.
· Vamos.
· Hola Sr. Mellark - dijo una enfermera.
· Hola - respondió él.
Katniss se rezagó un poco, pero él le tomo de la mano y de nuevo esa sensación de llenura le envolvió y le siguió aunque un poco detrás.
- Hola – dijo otra enfermera mirándole sonrojada.
- Está todo listo – dijo y soltó a Katniss, ella miro su mano vacía y después a Peeta que la dejo entre varias personas.
Pero no había camas, no veía enfermos, o bueno no parecían estar enfermos, todos vestían batas pero estaban sonriendo, Peeta se había puesto un mandil y estaba frente a una gran barra de cocina.
- Están listos.
- ¡Sí! – gritaron los niños.
Katniss no podía dejar de reír al ver como Peeta daba lo que parecía una clase de cómo hacer niños de masa, los niños estaban divertidos y eran ayudados por enfermeras, ella miraba desde detrás, había adultos junto a ellos que miraban con ojos agradecidos a las enfermeras y a Peeta.
- ¿Con quién viene? – dijo una mujer de la edad de su madre que le miraba severamente.
- ¿Perdón?
- Soy Paylor, la encargada del área médica y usted es nueva, no dejamos que entren personas desconocidas por seguridad de los niños.
- Lo entiendo yo vengo con Peeta.
- Ah – dijo mirándola de arriba abajo y sonriendo – Él me dijo que su novia le acompañaría. – Venga acompáñeme.
Katniss miro a Peeta que reía con una enfermera y sintió un retortijón en su estómago pero siguió en silencio a la doctora.
- Esta área es vamos a decirlo nuestra cornucopia. – Katniss la miro sin comprender.
- Verá es el cuerno de la abundancia, es donde hay felicidad, hay cosas buenas que en el resto del hospital no hay, los niños aquí pasan sus últimos días, todos ellos están en etapas terminales y tratamos de que sea lo mejor para ellos, Peeta ha sido un voluntario desde hace años. Todo lo que el vende de su arte él lo dona al hospital.
- Vaya –dijo Katniss sorprendida.
- Es un gran chico, no vaya a lastimarlo.
- No lo haré.
- Yo la conozco – dijo la mujer – Es Katniss Everdeen, no siempre vemos gente famosa como usted aquí, pero déjeme preguntarle ¿Por qué los ricachones siempre tienen menos que dar que los que tiene menos? ¿Sabía que la familia de Peeta murió cuando él era niño? El horno de su panadería exploto y perdió a todos, pero aun así, él no ha perdido el brillo de su vida, así que si piensa lastimarlo, aléjese de él.
- Yo no – Katniss miro a la doctora dejarla allí con el dolor de su corazón y no supo si realmente ese era el final de este juego, lastimar a Peeta.
Se quedó delante de una hermosa pintura, era una niña de no más de cinco años, estaba rodeada de gente en un mercado y tenía un vestido rojo a cuadros y dos trenzas, todo el cuadro estaba en color gris, pero la niña estaba a color, la imagen le hizo recordar algo pero lo olvido cuando escucho a Peeta llamándola.
- Katniss perdón por dejarte, he terminado ahora si es tiempo de que me digas que quieres hacer. Debía cumplir con esto, pero ahora si todo el tiempo es tuyo.
- Bien –dijo ella – Vamos a comer – dijo recordando que su estómago estaba vacío, pero no podía decir si era solo el estómago o lo que Paylor le dijo le había movido algo dentro de ella.
Salieron de allí y Peeta le conto como fue que empezó a ayudar, ella poco a poco fue dejando a un lado lo que dijo Paylor y comenzó a sonreír con lo que él le decía.
Sin notarlo el día paso a ser tarde y la tarde noche, había hecho tantas cosas en tan pocas horas que parecía haber vivido toda una semana, pero no estaba cansada, estaba extasiada de lo que Peeta podía conocer.
Ella solo decía algo que quería y el la llevaba a un lugar fabuloso en la ciudad que por cierto ella no conocía.
Ahora estaba atardeciendo y estaban sentados en la terraza de un café él le contaba algo sobre un chicho en el distrito 11 que le había enseñado a hacer unos panecillos de trigo de su distrito y como batallo para hacerlo. Katniss no podía dejar de reír.
Estaba tan relajada que se quitó el reloj y la chaqueta, no hacia frio, el día era agradable, pero solía traerla por las cicatrices y en ese momento lo olvido y Peeta lo noto.
- ¿Qué te paso? – dijo mirándola, ella se dio cuenta de su error y quiso volver a cubrirse pero él la detuvo. - ¿Qué te paso? – volvió a preguntar.
- Es fue un error.
- Bueno todos tenemos algo que esconder. – dijo Peeta sonriéndole y se arremango el brazo derecho. Donde tenía una gran cicatriz. – Mis padres murieron cuando tenía 15, la panadería exploto y bueno yo iba entrando con un costal, eso me salvo, cuando abrí la puerta bueno el oxígeno hizo que la lumbre creciera y hubo una explosión no recuerdo mucho pero bueno esto es lo que queda de ese día, quizá si yo no hubiera entrado mis padres pudieron haber apagado el incendio y ellos bueno.
- No fue tu culpa.
- ¿Y eso? – dijo señalando las heridas, eran pequeñas y alargadas.
- Fue mi culpa, yo – ella parecía renuente a hablar y Peeta le tomo la mano lo que le hizo comenzar a hablar.
Peeta miraba a Katniss mientras ella hablaba, habla de su gran amor, de aquel chico con el que quiera compartir la vida, con quien soñó tener hijos y envejecer sentados mirando el atardecer.
Le conto de cómo le conoció, de los días que pasaron juntos, de su relación como novios y como poco a poco la relación fue cambiando, ella siempre hacía todo mal y él estaba molesto, él le gritaba, en la golpeaba y después le decía que la amaba y le pedía perdón, nunca quedaron marcas hasta que ella olvido algo, para este tiempo ella ya no recordaba que había sido pero Cato se había molestado y le había quemado con su encendedor, no una, dos, tres y cuatro veces, hasta que ella admitió su error, pero eso le hizo ser más cuidadosa, pero al final lo había perdido, quizá todo había sido su culpa.
- Katniss – dijo Peeta cuando ella dejo de hablar – Tú no tienes la culpa, escúchame – dijo el – Nadie, nadie tiene el derecho de ponerte una mano encima.
- Quizá si yo hubiera actuado diferente.
- No – dijo el – Eres demasiado importante y especial como para desvalorizarte así, muchas personas te aman, yo te amo y no puedo permitirte que pienses eso. Eres única, hermosa y especial.
- No soy hermosa – dijo ella sonriendo.
- Lo eres – dijo él.
- Eso sí es hermoso – dijo mirando el cielo colorearse de naranja. – Gracias Peeta – dijo ella sonriendo y recargándose en su hombro – Gracias por este día. Ha sido el mejor de mi vida, quisiera detener el tiempo y quedarme así.
- Yo también. –dijo él.
- ¿Y ahora que haremos?
- Pues.
- Es hora de terminar esta cita.
- ¿Qué? Tan pronto.
- Si, vamos te llevare a casa.
- Gracias – dijo ella.
Katniss le conto su infancia en el distrito 2, como conoció a Annie y todos los viajes y aventuras que compartieron, también le conto de Gale y de su otra amiga Johanna pero ella al estar en el distrito 7 raras veces la veía, le conto de sus padres y como quería no decepcionarlos, pero antes no se sentía lista para abrir su corazón, ahora algo había cambiado y cada paso que daba se lo confirmaba.
Él le dijo de su vida, había vivido en el distrito 12 hasta la muerte de sus padres, luego le enviaron de una casa hogar a otra en diferentes distritos, pero había tenido buenos padres, le habían enseñado los secretos de la panadería de cada distrito y trabajo en el distrito 12 en memoria de sus padres antes de que Katniss le llamara.
- ¿Y no tenías novia? O ¿aun la tienes? – pregunto Katniss y los nervios llenaron su sistema.
- No, no tengo.
- Oh que bueno – dijo y el la miro pero no dijo nada.
- Entonces nos vemos mañana – dijo ella.
- Te iba a decir – dijo el – Mañana tengo un evento por la tarde. Me han mandado que prepare unos pasteles, ¿podría irme un poco más temprano?
- Mientras cumplas con tu jefa y no soy yo.
- Si, lo hare, llegaré temprano.
El la dejo fuera de su departamento y ella sonrió cuando le dijo donde vivía.
- Fue un día excelente – dijo Katniss.
- Yo también me la pase bien, por cierto tengo algo para ti.
- ¿Qué es? – dijo ella.
Peeta saco una pequeña caja que reconoció era de un anillo de la joyería de sus padres. Ella lo miro y después a la caja.
- Sé que no es lo que tú mereces, pero realmente sé que se verá lindo en ti.
Katniss lo saco y no era un anillo era una pequeña perla, engarzada en una cadena de plata, no tenía nada de la sofisticación de las joyas de sus padres pero era hermosa, era una perla natural.
- Es muy hermosa, gracias.
- La encontré hace años en el distrito 4, y supe que era perfecta para ti en el momento en que la vi.
- ¿Cómo fue eso? – dijo ella.
- Es una larga historia, te la contaré en navidad. Buenas noches. – dijo el acercándose a ella y puso un beso suave en sus labios.
- Buenas noches – ella lo miro alejarse y entro en su departamento.
Se paró junto a la puerta y se sentó a los pies de esta mientras tocaba sus labios, esa definitivamente había sido la mejor noche de su vida.
