Hola. Ya lo sé, es una vergüenza, tres años en publicar, pero de verdad no lo había abandonado, se que debí haberlo terminado el mismo tiempo en que lo publique, pero uff perdí la inspiración, no puedo decir que lo tiré al olvido lo tenía en mi nube e intentaba escribir pero nada más no llegaba la idea, hasta que por fin. Llego y aquí esta el capitulo.
Espero les guste, yo estoy volviendo a disfrutar lo que es escribir.
Mil gracias por seguir aquí. Leyendo a los que lo lean.
Discleimer. Nada me pertenece todo es de Suzanne Collins.
Katniss sepuso su pijama y dejo la rosa en un pequeño jarrón en la mesita de noche de su recamara, se recostó y la miro, era tan pequeña y delicada que parecía irreal.
Rememoró su día, había ido al hospital, al museo, al zoológico, había recorrido la ciudad caminado, cruzando cada lugar imposible pero a la vez posible y nunca se había sentido tan a gusto, tan feliz.
Se quedó dormida mirando la rosa y recordando la profundidad de sus ojos azules. El ruido del teléfono la despertó e intento recordad que estaba soñando,sabía que era con ély con la niña del vestido a cuadros y solo escucho su voz que le decía "te amo" pero el teléfono la hizo olvidarlo.
-Bueno – dijo levantando el auricular.
-He descerebrada ¿estabas durmiendo?
-Johanna son las 3 de la mañana. ¿Qué sucede? ¿Pasa algo?
-No, que va, no te imaginas querida tengo una cita para ti.
-¿De que hablas?
-Un chico, guapo que se muere por ti, debes darle una oportunidad.
-¿me estas invitando a una cita a ciegas a esta hora?
-Creeme, debes darle una oportunidad.
-Bien y donde lo conoceré.
-En la recepción navideña de tus padres.
-Sabes que no debes hacer eso. Además yo estoy.
-Comprometida eso escuche. Pero mira porque no lo ves hoy.
-Hoy estoy ocupada. Tengo. Vamos una hora.
-Esta bien. A las cinco te parece?
-Perfecto
-Por cierto ¿Vendrás?
-No me lo perdería. – dijo ella – Bueno vuélvete a dormir.
Katniss cerró los ojos, pensó que ya había pasado todo este circo de cita tras cita, pero al parecer había que soportar más, quizá debió haberlo avisado al periódico y no tendría todos estos problemas.
Se dio la vuelta y cerró los ojos, pero por más que lo intento y quiso volver a dormir no lo logro, así que miro el reloj y vio que eran casi las cuatro, se puso en pie y se envolvió en su bata. Se acerco y miro por la ventana y una sonrisa se reflejó en su rostro cuando vio que estaba nevando.
Esa si era una blanca navidad, hacía años que no veía nevar en navidad no nieve de verdad. El Capitolio colocaba nieve artificial a las 9 cada día y eso daba una sensación de blanca navidad. Pero ahora a esa hora solo podía ser nieve verdadera.
Al ver los copos caer le recordó su vida en el distrito 12, cuando era una niña y siempre caía nieve, su padre siempre le daba un obsequio en la mañana nevada de navidad, pero cuando se mudaron de pronto no nevaba.
La nieve siempre llegaba después de navidad y eso la entristecía, de modo que su padre comenzó a realizar la fiesta de los pasteles la mañana de noche buena y la decoración era en el salón blanco de modo que todo estaba cubierto de crema y azúcar y le daba esa sensación de nieve, pero nada era comparado con ver los copos flotando en el cielo.
Se sintió tan emocionada que corrió a buscar que ponerse, iría a comprar obsequios para todos pues lo había olvidado, abrió la puerta del closet y de pronto un recuerdo vino a su mente, un vestido estampado en cuadros que su padre le obsequio.
-Esa niña. – dijo recordando y saco una caja del fondo del closet, tenía en la tapa un dibujo de un durazno y un pequeño pájaro, su padre se la dio por los sinsajos que guardaban silencio cuando ella cantaba, bueno eso le decía y la abrió.
Había muchísimas fotos allí, algunas viejas otras más recientes, pero escarbo entre ellas y al fin dio con lo que buscaba y recordaba el momento en esa foto, fue en su primer día de escuela ella corría feliz por el mercado y su madre se la tomo mientras hacia fila en la escuela con su padre.
-Esa niña soy yo – dijo al ver a la misma niña del cuadro en la foto, eso significa que él la había visto, el la conocía pero ¿Por qué ella no lo recordaba? Sabía que debía preguntárselo cuando lo viera.
El reloj marcaba que apenas eran las cuatro, pero se sentía diferente ahora era diferente, se sentía como si el hecho de saberse la niña de la pintura cambiara lo que ella era, de siempre solo sentirse como la hija de Malcom Everdeen, ahora era realmente Katniss Everdeen.
Se arreglo y entro a su cuarto donde tenía su bodega y encontró las cajas con la decoración navideña, antes Prim la obligaba a decorar pero después del año anterior ella había dejado olvidada esa fecha, pero ahora era algo que quería hacer, así que saco todos los arreglos y estuvo tres horas decorando su hogar para darle el toque navideño que ella amaba y había dejado en un cajón.
Al terminar eran casi hora de ir al restaurant, se arregló y salió para iniciar el día. Las palabras Peeta resonaban en su cabeza su forma de tratarla y de hacerla sentir, ya quería verlo, sentir esa mirada cálida que sabía era solo para ella.
-Buenos días- dijo al entrar por la puerta trasera. Enobaria le sonrió y siguió en su platillo.
-Hola jefa - dijo Rory - ya casi está el pedido para las ocho.
-Gracias. ¿Y Peeta?
-El dijo que no vendría. Me dijo que te avisaría al parecer tenía algunos pedidos en otro distrito.
-Oh es cierto algo me comentó.
-¿Y? ¿Como se la pasaron?
-Muy bien yo - dijo sonriendo - nunca creí volver a sentirme así.
-¿Así? ¿Como es eso?
-Entusiasmada.
-Eres muy extraña.
El teléfono sonó en la oficina y Katniss corrió a contestar. Todo el equipo estaba preparándose para la apertura del día.
-¿Hola?
-Buenos días preciosa.
-Peeta - dijo sintiendo como su corazón se ensanchaba de felicidad. - solo quería ver ¿cómo amaneciste?
-Bien. Gracias por lo de ayer. Yo.
-Me la pase muy bien también. Lamento no ir hoy pero mañana te lo compensare.
-Mañana es la cena en casa de mis padres. ¿Me acompañaras?
-¿Acaso pensabas ir sin tu prometido?
-No. Pero no te lo había dicho. ¿Entonces nos vemos a las 7 en mi casa?
-Te veré allá. Quizá llegue un poco tarde por mis entregas pero no lo dudes allá te veré.
-Bien. Gracias. Cuídate
-Nos vemos preciosa.
Ella se quedo mirando el aparato… con dos palabras en su boca que no llegaron a salir. Pero que sintió pánico decirlas. ¿Eran ciertas? O su corazón le jugaba una broma.
El día continuo normal. Las ordenes entraban y salían convertidas en deliciosos platillos. Las pláticas rondaban en el comedor. Todo era perfecto.
-¿Bueno? - dijo contestando su celular.
-Hey te veo en una hora en el centro comercial principal.
-¿Que? ¿Allí? - dijo Katniss. - sabes que odio ir a ese lugar.
-Vamos te veo en quince minutos no llegues tarde.
Katniss miro alrededor. La verdad no quería ir. Su corazón había elegido cambiar. Había decidido sanar. Miro el área de la panadería que estaba apagada y suspiro. Era la última cita a ciegas que tendría y anunciaría su compromiso con Peeta, quizá el sintiera un poco de lo que ella comenzaba a sentir y quizá el estaría dispuesto a formalizar esto.
Entro y como siempre los flashes la abordaron. Era el lugar donde los reporteros estaban para hacer reportajes chismosos y amarillistas del capitolio.
-Es Katniss Everdeen. Nos concedes una entrevista.
-No - dijo ella cortante y siguió su camino.
Entro al lugar favorito de Jhoanna. Sabía que todos la seguían con la mirada y los flashes. Por eso odiaba ese lugar.
-Descerebrada. - dijo abrazándola.
-¿Como estás Jo? No había un lugar menos…
-Oye me encanta la publicidad. Lo sabes.
-Claro. Como olvidarlo.
-Bueno siéntate y dime como estas. Te ves muy bien.
Las dos comenzaron a ponerse al día. Katniss reía mientras ella le contaba sus extravagantes historias.
-Oh ya llego. No voltees viene para acá.
-Vamos déjate de sorpresas.
-Hola hermosa - dijo y sintió un desgarrón en el estómago. No fue un puñetazo como dijo Annie. Mas bien una rotura en lo profundo de su ser
-¿Cato?
-Hola. Te extrañe. - dijo envolviéndola en sus brazos y besándola con pasión.
-¿Como estas? - dijo al separarse de ella que lo miraba confundida.
-Yo.
-Te he extrañado pajarito.
-¿Johana que es esto? - dijo mirando a su amiga.
-El me dijo que quería verte.
-Pero tu me dejaste. Me dijiste que Clove.
-Estaba confundido.
-No. Yo leí que se casaron.
-Eso no importa. A quien amo es a ti.
-Que? - dijo saliendo de su confusión. - olvídalo. Johana como pudiste. Me voy.
-No - dijo Cato apretando su brazo. - no debes hacer esto no en púbico ¿sigues igual? Ahora te sentaras y disfrutaras la cena - dijo y en ese momento todas sus inseguridades volvieron era como si el la controlara.
-Yo los dejaré solos para que se pongan al día. Shao. - dijo con culpa Jhoana pero salió sabiendo que había traicionado a la única que siempre estuvo con ella.
Al caer la noche Cato la llevo a su departamento. No podía negarlo fue amable y carismático aunque el día fue un borrón. Como antes como si no supiera realmente lo que pasaba, como siempre pero algo ya no le gustaba de el.
-Katniss bebé. - dijo ella se sentía embotada. Habían bebido un par de copas pero se sentía extraña. ¿Ya era media noche?- ¿Me invitaras a pasar?
-No. Hoy me siento indispuesta. Gracias por traerme a casa.
-¿Te veo mañana?
-Mañana ¿porque?
-Es la fiesta. Voy a ir contigo.
-Claro - dijo saliendo del auto.
Entro directo a su habitación. Y se acostó sintiendo un gran cansancio y sobre todo un gran dolor en su corazón.
Había viajado al distrito dos a hacer un par de pasteles que le habían encargado. También había llevado algunas piezas de sus pinturas para una exhibición donde esperaba vender algunas piezas para el hospital.
Estuvo intentado contactar a Katniss pero al parecer salió desde temprano del restaurante y no sabían a que hora llegaría. Tenia una reunión en el Capitolio así que se dirigió a las oficinas donde le habían citado.
-Buenas tardes tengo una cita. Soy Peeta Mellark
-Pase. Lo están esperando.
Al entrar se sorprendió al ver a un hombre del cual había oído muchas cosas y por primera vez lo veía en persona.
-Ah Señor Mellark es un gusto.
-Sr. Everdeen.
-Llámame Malcom. Me han dicho que es una estrella en cuanto a la panadería.
-Yo no diría eso.
-Bueno como sabe tengo una fiesta mañana. Quiero que surta mi banquete de las mejores chucherías. Le pagare lo que me diga.
-Gracias. Yo tengo que hablarlo con mi jefa.
-Claro ¿con Katniss? No se preocupe ella está de acuerdo. Es más vienen para acá.
-¿Vienen?
-Ah - dijo cuando una puerta se abrió y el la vio al lado de un hombre este le abrazaba con fuerza. - Katniss gracias por venir. Cato hijo ¿como estas?
-¿Katniss?
-Hola - dijo ella.
-Le decía a Peeta que mañana podrá trabajar en la fiesta ¿no tienes problema?
-¿Fiesta?
-Vamos pajarillo la recepción. ¿Recuerdas? Esta bien chico. Mañana en casa de mis suegros. Gracias por venir - dijo Cato. - Ahora vamos a hablar de negocios.
-Katniss puedo hablar un momento contigo.
-Claro - dijo pero Cato no la soltó.
-No tienes nada que decirle
-Oye estoy hablando con ella - dijo molesto.
-No pelen - dijo Katniss. - lo resolvemos después de la fiesta. – Peeta la vio indiferente de la situación y como volvió a tomarse del brazo de Cato y con eso grabado en su mente salió de la oficina.
Peeta salió molesto. Ella lo había ignorado. Había jugado con el. ¿Pero por qué? Sabía que algo estaba mal con ella.
Camino por las oscuras calles y llego a casa de Katniss. La luz estaba encendida aunque eran más de media noche.
Saco su teléfono y le llamo.
-¿Hola? - dijo una voz masculina
-¿Es el número de Katniss?
-Si. Pero ella está durmiendo. ¿Quiere que le despierte?
-¿Quién habla? - pregunto Peeta.
-Soy su novio Cato. ¿Y usted?
-Soy Rory del trabajo solo quería confirmar que el pedido esta hecho.
-Bien. Yo le diré.
Se quedo mirando el aparato. Eso no estaba bien. Entonces los últimos días ¿todo había sido una broma?
Miro a su apartamento y se dio la vuelta. Quizá había sido un error buscarla.
Sale mil gracias! Nos vemos en el próximo capitulo en tres años., na es broma, ya lo tengo terminado solo lo corrijo y lo subo.
Que la suerte este siempre de su lado
IRES
