SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
Regresé al apartamento después de las 5:20 pm, me había pasado la tarde en el sótano del museo, mientras Mia y Ethan me ponían al día sobre las obras en restauración y nos conocíamos más. Justo antes de despedirnos intercambiamos teléfonos ya que no los vería nuevamente hasta el próximo lunes.
En cuanto abrí la puerta del departamento me llevé una sorpresa. Lo primero que vi fueron los zapatos de Kate tirados en la alfombra de la sala, seguidos por un rastro de ropas de ella y por lo que pude ver de un hombre que iban hasta su habitación. Al parecer regresó acompañada, así que lo mejor que podía hacer era ir para mi habitación. Lo bueno era que teníamos el baño de por medio. Me cambié de ropa y me recosté un rato, había sido un día muy agotador, y la verdad era que la noche anterior no había descansado mucho.
—Ana, estas ahí.
Los toques en la puerta seguidos de Kate llamándome me despertaron. Al parecer el sueño me había vencido y sin darme cuenta me había quedado dormida.
—Si entra. —le dije mientras me sentaba en la cama.
Kate entró en mi habitación muy sonriente, bueno, tan sonriente como podía estar después de haber tenido sexo, esa sonrisa ya se la conocía a la perfección, la veía a menudo.
—Y bien que tal tus entrevistas. —me preguntó mientras se sentaba a mi lado en la cama.
—Genial, empiezo el lunes en el MET. —le contesté sonriendo.
—Te dije que lo lograrías, felicidades. —me dijo abrazándome efusivamente.
—Gracias, y a ti como te fue. —le pregunté con curiosidad.
—Me aceptaron a donde fui primero y ahí me quedé. —dijo sonriente.
—Dime que fue en el New York Times.
—Sí, fue en el Times. —me contestó muy alegre.
— Felicidades ¿Cuando comienzas?—le pregunté mientras me levantaba de la cama y buscaba mi celular en la mesita.
—En dos semanas.
—Genial, este año ha sido espléndido, hemos logrado todo lo que nos hemos impuesto. — le dije regresando a la cama a su lado.
—Excepto terminar con tu virginidad. —dijo mientras yo la miraba muy seria y después sonreía.
—Esa es la excepción, y bueno hablando de… ¿Volviste con Aidan?—pregunte ansiosa mientras revisaba el celular por algún mensaje o llamada perdida.
—No. —contestó rotundamente.
Aparté mis ojos del celular y cuando la miré ella estaba sonriendo.
— ¿Entonces con quien viniste?—le pregunté con mucha curiosidad.
—Un chico que conocí en las afueras del Times. —dijo recostándose en la cama y suspirando.
— ¡Ah! y para variar esta vez decidiste acostarte con el sin apenas conocerlo. —le pregunté con ironía.
—No es así Ana, sabes que no soy de ese tipo. —dijo mirándome fijamente.
—Explícame entonces porque no te entiendo. —le pedí.
—Fue amor a primera vista, ambos nos quedamos mirándonos fijamente, créeme es la primera vez que me tiemblan las piernas, casi me caigo de los tacones. —dijo ella mientras yo no podía evitar reír ante lo que había dicho.
—Espera estoy tratando de imaginarme la escena. —dije aguantando las ganas de reír, eso era algo que me hubiera gustado ver.
—No te rías Ana, no tiene gracia. —dijo golpeándome en el brazo.
—Está bien, continúa. —dije aguantando la risa nuevamente.
—Me invitó a tomar un café y de allí nos fuimos a dar una vuelta por New York mientras nos conocíamos. —dijo suspirando una vez más, esta vez sí le había dado fuerte.
—Y terminaron aquí. —le dije enarcando una ceja.
—Este chico no es como los demás Ana, presiento que este es el definitivo. —dijo sonriendo y dando patadas en la cama como un niño pequeño.
—Si tú lo dices, entonces está bien. ¿Cómo se llama por cierto, no me has dicho su nombre?
—Elliot Hudson Carter. — wau, si que le había dado fuerte.
—Gracias por los datos, pero solamente quería saber su nombre, espero me lo presentes algún día. — le dije mientras ella se sentaba en la cama.
—Recuerdas que teníamos planeado irnos a celebrar después de la graduación el miércoles.
—Sí, no me digas que cambiaron los planes. —le pregunté preocupada.
—No, es que he invitado a Elliot, espero que no te moleste, así lo podrás conocer. —dijo muy animada.
—No, no me molesta. Eso me recuerda que tengo que llamar a mis padres para recordarles la graduación. —dije mientras miraba el celular fijamente por un momento.
—Espero que al menos los tuyos puedan venir, los míos no pueden. —dijo mientras se levantaba para salir de la habitación.
Podía notar que estaba un poco alicaída porque sus padres no podían venir a la graduación. Según ella me había contado estaban en un viaje de negocios y la mayor parte del tiempo era así. Casi nunca los veía. Al principio notaba que le molestaba un poco, pero con el tiempo he notado que no le molesta más.
—Kate, puedo invitar a unos colegas del trabajo a celebrar con nosotros también. —le pregunté mientras ella llegaba a la puerta.
—Sí, no me molesta, además a donde vamos es un lugar público, puede ir todo el que quiera.
Kate salió de mi habitación y tomé el celular para llamar a mis padres, al segundo tono contestaron.
—Oigo. —dijo mi padre del otro lado de la línea.
—Hola papá, como están.
—Bien hija…cariño, la niña en el teléfono. —gritó mi padre a mi madre del otro lado de la línea.
—Papá que no soy una niña. —dije haciendo un puchero.
—Tú siempre serás nuestra niña. —dijo mi madre en el teléfono.
—Está bien, como están. —dije mientras iba hacia el balcón y lo abría para coger un poco de aire.
—Bien, ya sabes, el trabajo de tu madre en el hospital y el mío en la concesionaria, todo igual. —dijo mi padre y me los podía imaginar a los dos sentados en la sala al lado del teléfono.
— ¿Cómo te fue en las entrevistas hoy?—preguntó mi madre.
—Bien, el lunes comienzo a trabajar en el MET. —contesté muy ansiosa.
—Felicidades. — me dijeron los dos al mismo tiempo.
—Gracias, estaba llamando para recordarles la graduación. —dije mientras regresaba dentro de la habitación cerrando la puerta del balcón, alejándome de los sonidos de la ciudad.
—Sigue siendo el miércoles. —preguntó mamá.
—Sí a las 10:30 am. —dije mientras me sentaba en la cama.
—Pero no podremos quedarnos después de esta, tenemos que regresar ese mismo día. —dijo mamá y podía decir que si fuera por ellos se quedaban más tiempo.
Pero sabía que por el trabajo en el hospital mi madre no podía ausentarse mucho tiempo.
—Está bien, no se preocupen, con que vengan es suficiente, de todas formas pensaba ir a pasarme unos días con ustedes antes de comenzar a trabajar. —le dije tratando de animar a mi madre.
—Eso es estupendo. —contestó ansiosa.
—No es fijo pero pienso salir para allá el jueves en la tarde para regresar el domingo, si hay algún cambio ya les avisaré. — les dije mientras me recostaba en la cama.
—Está bien cariño, nos vemos en tu graduación entonces. —dijo mamá.
—Nos vemos mamá.
—Cuídate Anastasia, nos vemos el miércoles. —dijo mi padre.
—Un beso los quiero mucho.
—Y nosotros a ti. —dijeron al unísono mientras colgaban el teléfono.
A mis padres era a los único que no les pedía que me llamaran Ana, sabía que aunque les insistiera no lo harían. Hacía ya bastante tiempo que no iba a casa, desde hacía más de 6 meses que no los visitaba. Con los exámenes finales, la verdad era que no tenía tiempo para nada, solamente para llamarlos y eso lo hacía cada dos o tres días. Cogí nuevamente el celular y teclee un mensaje para Mia y Ethan invitándolos a la celebración de la graduación y lo envié. Salí con el celular en la mano y lo dejé en la encimera de la cocina donde se encontraba Kate preparando la cena y me puse a ayudarla. Y mientras preparábamos la cena le conté sobre el MET, sobre Mia y Ethan y también lo que me habían dicho del supervisor.
Unos minutos después sonaba el celular con la respuesta de Ethan y Mia donde me decían que les dijera el lugar y la hora.
—Kate, me puedes dar la dirección del club al que iremos para enviársela a mis amigos.
—Elliot me habló de un club al que podíamos ir en lugar del que tenía pensado, dice que este es más prestigioso.
—Muy bien cuál es el nombre y la dirección. —le pregunté mientras me disponía a escribir.
—Sí, es el Simyone Lounge Night Club, 409 W 14th St. —dijo tras buscar la dirección en su celular.
Mientras Kate dictaba yo iba escribiendo la dirección y en cuanto terminé de teclear y poner la hora del encuentro envié el mensaje y volví a poner el celular en donde mismo estaba. Terminamos de preparar la cena y comimos tranquilamente mientras veíamos una película. En cuanto terminamos de cenar, Kate salió, dijo que iba dar una vuelta con Elliot, lo cual suponía que quería decir que tal vez no regresaba.
Así que al tener el apartamento para mi sola, aproveché para dormir temprano y tratar de recuperar las horas de sueño que había perdido la noche anterior.
El martes no hubo muchos cambios en la rutina del día, Kate había llegado cerca de las 10:00 am, con más energía que de costumbre y había insistido en que nos hiciéramos un tratamiento de belleza. La tortura comenzó por varias cremas faciales, haciendo una pausa para almorzar unos macarrones con queso que preparamos rápidamente y terminó en manicure y pedicura cerca de las 6:00 pm. La verdad era que después de esto no tenía energías para nada, mientras que Kate estaba más fresca que una lechuga.
—Que te parece si ordenamos algo para cenar hoy. —me dijo ella mientras nos encontrábamos sentadas ambas en la alfombra de la sala.
—La verdad que no tengo ganas de cocinar hoy, estoy exhausta. —le dije mientras ella se reía.
—Y apenas has tenido que moverte, creo que estás falta de ejercicio físico y entrenamiento. —dijo enarcando una ceja y tomando el teléfono para ordenar nuestra cena.
—Como cuales, los que hiciste anoche. —contesté empujándola por los hombros.
—No te vendrían nada mal, porque no vuelves a intentarlo. —dijo mirándome fijamente.
— ¿De verdad crees que mi suerte cambie?—le pregunté enarcando una ceja.
— ¿Que es lo peor que pudiera pasar?—preguntó sonriendo.
— ¿De veras quieres que te conteste eso?—le dije frunciendo el ceño.
—No, gracias, creo que tengo una idea muy detallada. —dijo mientras nos echábamos a reír.
Kate hizo nuestro pedido y después fue a bañarse mientras yo esperaba la orden. Kate salió del baño y aproveché para darme una refrescante ducha, la verdad era que estaba muy exhausta. Para cuando salí del baño quince minutos más tarde, ya nuestro pedido estaba allí, así que cenamos y tras descansar un rato la comida viendo una serie nos acostamos a dormir, mañana teníamos un día muy ajetreado.
