SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"

Desperté bien temprano a la mañana siguiente, me vestí con un sencillo vestido que me prestó Kate y tras desayunar juntas, salimos rumbo a la universidad. Habíamos decidido ir ambas en el mismo auto, así que después de ponernos de acuerdo, tomamos el de Kate que era más espacioso. Una vez llegamos a la universidad, nos pusimos las togas y nos dirigimos hacia el patio donde sería la ceremonia de graduación. Antes de llegar allí, nos encontramos con mis padres.

—Cariño que hermosa estas. —esa era mi madre, tan sentimental como siempre.

—No es verdad mamá, me veo ridícula. —dije señalando mi vestuario idéntico al de todos de color morado.

—Estamos tan orgullosos de ti. —dijo mi padre abrazándome fuertemente.

—Papá que llegaremos tarde. —le dije abrazándolo también.

—Como estás querida. —dijo mi madre saludando a Kate con un abrazo también.

—Estoy bien. —dijo mientras saludaba a mi padre también después de este soltarme.

—Será mejor ir entrando o nos vendrán a buscar—dijo Kate.

—Vamos. —dije mientras abrazaba a mis padres, uno por cada lado y nos dirigíamos al patio.

Una vez allí mis padres tomaron asiento junto con el resto de los padres, mientras Kate y yo nos sentábamos con los estudiantes de último año. Minutos más tarde el director se levantó y fue hacia el estrado para dar inicio a la ceremonia de graduación, dándole la palabra a Jenny, la estudiante seleccionada como mejor expediente de la escuela. Después de esta dar el discurso el director tomó la palabra nuevamente y comenzó a mencionar a los estudiantes por orden alfabético mientras ellos subían y recibían su diploma. Kate subió primero que yo y en cuanto lo hizo los chiflidos y gritos por parte de los chicos no se hicieron esperar.

Minutos más tarde de subir Kate me tocó a mí, subí y tras recibir mi diploma de manos del director miré hacia donde estaban sentados mis padres y los pude ver de pie aplaudiendo junto al resto de los padres.

Tras recibir nuestros diplomas nos íbamos colocando detrás del director, hasta que terminaron de subir todos los estudiantes graduados y entonces el director fue hacia el pódium nuevamente.

—Padres y estudiantes presentes, les presento a los graduados de la clase del 2013.

Y en el momento que le dijo esto todos tomamos nuestros birretes y los lanzamos al aire. Kate y yo nos abrazamos así como al resto de nuestros compañeros de clase. Después de esto poco a poco los estudiantes fueron abandonando la estancia y bajamos a reunirnos con mis padres.

—Eso ha estado hermoso. —dijo mi madre con lágrimas en los ojos.

—Mamá se supone que no tienes que llorar. —le dije mientras la abrazaba fuertemente.

—Es que estoy tan feliz por ti. —dijo separándose un poco de mi.

—Lo sé yo también estoy muy feliz. —dije mientras la abrazaba.

—Bueno basta de llorar sí. —dijo mi padre muy serio.

—Está bien. —dije limpiándome las lágrimas que mi madre me había contagiado.

—Vamos, al menos nos aceptaran una cena antes de regresar verdad. —dijo mi padre mirándonos a mí y a Kate alternadamente.

—Sí, claro que sí. —contestamos muy animadas.

Salimos de la universidad y una vez afuera nos dirigimos hacia el auto de Kate, donde nos quitamos las togas y a petición de mi padre fuimos a cenar a un restaurante de nuestra elección y elegimos el Corner Bistro4. Cenamos tranquilamente en compañía de mis padres, era una lástima que los de Kate no pudieran venir.

Pero Kate con mis padres se sentía a gusto y ellos la querían mucho, en más de una ocasión Kate había ido conmigo a pasar las vacaciones por lo que no era una extraña para mis padres. Después de salir del restaurante, nos despedimos de mis padres ya que ellos tenían que regresar a Newark. Insistimos en llevarlos hasta la estación de trenes, pero ellos insistieron en que tomaban un taxi.

—Entonces irás este fin de semana. —dijo mi madre entusiasmada

—Sí, pienso salir para allá mañana en la tarde. —le dije abrazada a ella.

— ¿Kate no vendrás?—preguntó mi madre esperanzada.

—No, pienso ir a visitar a mi familia también, en otra ocasión será.

—Pues entonces nos vemos mañana hija. —dijo mi padre mientras me abrazaba nuevamente.

—Ten cuidado en la carretera. —mi madre siempre preocupándose.

—Si mamá, cuídense. —les dije mientras ellos se montaban en un taxi.

—Hasta pronto Sr y Sra. Stelle. —dijo Kate despidiéndose de ellos.

El taxi rápidamente se incorporó al tráfico y desapareció en las atestadas calles de New York.

—Bueno y ahora que. —le dije a Kate mientras continuaba mirando al tráfico.

—Ahora, a prepararnos para celebrar, vamos para el apartamento. —dijo tirando de mi mano.

—Genial otra tarde de tortura. —dije muy bajito pero Kate me escuchó y ambas nos echamos a reír.

Regresamos al departamento y mientras Kate se bañaba yo busqué la ropa para ponerme. Según ella me había dicho íbamos a ir a un club nocturno, y dijo que no se iba a oponer en lo que yo me pusiera. Al parecer hoy estaba muy contenta como para ponerse en contra de mis gustos. Busqué un jean ajustado a la cadera junto con una camisa de manga corta de lino blanca, que me llegaba a media cintura y me quedaba ajustada. También busqué unos tacones negros no muy altos.

En cuanto Kate salió del baño me metí yo para bañarme. Me tomé todo el tiempo para relajarme bajo la caliente agua, me lavé el cabello, me afeité todo mi cuerpo y media hora más tarde estaba saliendo del baño hacia mi habitación para vestirme.

Tras vestirme y dejar mi pelo suelto, me maquillé un poco, resaltando mis ojos con lápiz negro y dándole un poco de color a mis mejillas, así como a mis labios. Tomé un poco de mi perfume preferido y eché un poco en mi cuello y en mis muñecas.

Tras mirarme por última vez en el espejo, tomé mi celular, lo coloqué en una pequeña cartera que llevaba y salí de la habitación hacia la sala donde me encontré con Kate ya completamente arreglada.

—Guau, presiento que hoy vas a ligar. —dijo sonriendo.

—No lo creas tan sencillo, recuerda que tengo un historial. —le dije caminando hacia la puerta.

—Ya, los desastres.

—Tú misma comprobaste que es cierto.

—Sí, pero nada te impide divertirte un poco, no tienes porque llegar hasta ese punto.

—Es cierto. —contesté mientras ambas reíamos y salíamos del apartamento.

Pero a quien iba a engañar, sabía lo que querían todos los chicos y eso era llevarte a la cama en el instante en que te conocían, o en el que la bebida te dejara medio inconsciente. Nos montamos en el auto de Kate y nos dirigimos hacia el SL Night Club5. Después de parquear el auto fuimos hacia la cola, que era muy extensa y nos ubicamos al final.

— ¿Debemos hacer esta cola para entrar?—le pregunté a Kate.

—Al parecer sí. —contestó ella.

— ¿Como que al parecer sí?—le pregunté asombrada y estupefacta acaso ella no había estado ni siquiera una vez aquí.

—No conozco este sitio. —dijo mirando al igual que yo la cantidad de gente.

— Cierto te lo recomendó Elliot.

—Sí. —dijo sonriendo tontamente.

—Ah, y el chico misterioso cuando aparecerá. —le pregunté mientras la miraba fijamente.

—Quedamos en encontrarnos aquí en el club.

—Bueno ahí vienen mis invitados. —le dije mientras Ethan y Mia se acercaban a nosotros.

Después de las presentaciones estuvimos conversando un rato hasta que Kate de repente se quedó muda.

—Hey, que te sucede. —le dije al verla tan pálida y extraña.

—Ahí viene Elliot. ¿Estoy bien? ¿Cómo me veo? —dijo mientras se miraba la ropa.

—Tan bien como puedes dada las circunstancias. —le dije aguantando las ganas de reír.

— ¿Qué? —contestó nerviosa.

—Te ves bien. —le dijo Mia.

Elliot era alto, fornido, de pelo negro y ojos azules. Venía vestido con una camisa negra, ajustada, la cual marcaba su bien formado cuerpo, y en conjunto con unos jeans desgastados. Su rostro mostraba los rasgos de un niño pequeño al igual que la sonrisa en su cara. Kate nos presentó a todos y el nos saludó dejándome a mí para el final.

—Así que esta es Ana, Kate me ha hablado mucho de ti. —dijo sonriendo tiernamente.

—Me imagino. —contesté mientras le daba una mirada a Kate.

—Genial, ya terminamos las presentaciones, ahora solo falta que la cola camine. —dijo Kate mientras se enganchaba del brazo de Elliot.

—No es necesario, vamos, conozco al dueño. —dijo Elliot mientras todos lo seguíamos.

En cuanto llegamos a la puerta del club Elliot ni siquiera tuvo que hablar, los dos guardias de seguridad que había en la entrada le abrieron las puertas y nos dejaron entrar.

—Debes ser muy buen amigo del dueño. —le dije a Elliot mientras este sonreía.

—Sí somos buenos amigos, lo conozco hace casi 6 años—contestó este mientras nos conducía al interior del club.

En cuanto terminamos el pasillo iluminado por luces negras y de neón llegamos al corazón del club, donde la música era estrepitosa y justo en el medio se encontraba la barra, la cual daba la vuelta a una enorme columna. Elliot nos condujo hacia uno de los laterales donde había una escalera que conducía al piso superior donde se encontraban los VIP y los privados. Me había imaginado que esta parte del club era para clientes exclusivos o reservas hechas con antelación.

Al igual que había sucedido en la entrada, los dos guardaespaldas que había frente a la escalera nos dejaron pasar. Para cuando llegamos a los VIP, Elliot nos ubicó en una mesa bien amplia.

— ¿Y bien, que les parece?—dijo señalando el club.

— ¡Es genial!—grité por encima de la música.

— ¡Fantástico!—dijeron Ethan y Mia al mismo tiempo.

— ¡Extraordinario!—gritó Kate dándole un rápido beso en los labios a Elliot.

—Bien, voy por la bebida. —dijo este mientras abandonaba la mesa.

Elliot se dirigió hacia otra barra que había en el piso superior, y aproveché para hablar con Kate.

—Se te olvidó mencionar el detalle de que Elliot conoce al dueño del club. —le dije regañándola.

—No lo sabía, aún no conozco mucho de él. —dijo sin darle importancia al asunto.

Cuando iba a preguntarle algo más regresó Elliot con una bandeja con enormes jarras de cerveza en esta. Puso la bandeja en la mesa y cuando todos teníamos una jarra en la mano el habló.

—Feliz graduación. —dijo bien alto alzando la jarra al aire.

—Feliz graduación. —dijimos todos al unísono.

La cerveza bajaba muy rápido mientras nos encontrábamos sentados hablando de diferentes temas, Elliot se mostraba muy interesado por lo que habíamos estudiado Ethan, Mia y yo, y no paraba de hacernos preguntas. Aunque también a cada rato hacía un chiste del que todos nos reíamos.

Llevábamos ya más de una hora en el club y lo único que habíamos hecho era beber, en estos momentos creo que si no me levantaba y quemaba un poco de calorías, me iban a tener que cargar hasta el auto y no me gustaría eso.

—Bien, hora de bailar. —dije levantándome del asiento.

— ¡Siiiiiiiii!—gritó una muy emocionada Mia arrastrando a Ethan con ella.

—Hora de mover ese cuerpo. —dijo Elliot mientras arrastraba a Kate consigo.

No tuvimos que bajar ya que en la planta superior había un buen espacio para bailar sin necesidad de chocar entre nosotros. Bailamos por un buen rato mientras los chicos bebían cerveza, yo había decidido no beber más ya que alguien tenía que conducir después. Nos divertíamos como nunca lo habíamos hecho, la verdad que pasarnos varios meses estudiando sin salir, había valido la pena. Salimos del club cerca de la 1:00 am y nos encaminamos al auto, por suerte para todos yo no había bebido tanto.

Después de Elliot haberse despedido de Kate con un sonoro y muy pegajoso beso y montarnos todos en el auto, conduje hasta la dirección que me dio Mia. Y después fuimos hacia nuestro apartamento. Al menos Kate no estaba borracha, solo contenta en exceso. Subimos hacia el apartamento tras parquear el auto y ella se fue directa a su habitación. Yo fui primero a la nevera por un vaso de agua bien fría y después me dirigí a mi cuarto. En cuanto mi cabeza tocó la almohada, caí rendida completamente.

Cuando logré despertarme a la mañana siguiente, el despertador marcaba más de las 11:00 am, al menos no me dolía la cabeza pues no había bebido tanto, imaginaba que Kate iba tener una buena resaca esta mañana.

Me levanté de la cama y después de lavarme los dientes y darme un baño matutino, fui hacia la cocina a preparar el desayuno. En cuanto este estuvo listo puse en una bandeja unas tostadas con mantequilla, un vaso de jugo, dos Advil6, y fui hacia la habitación de Kate.

La puerta estaba abierta, habíamos acordado no cerrar las puertas de las habitaciones, solamente en caso de que estuviéramos acompañadas. Entré en la habitación y fui hasta la cama donde se encontraba Kate acostada tapada cabeza y todo.

—Vamos dormilona, es hora de despertarse. —le dije sentándome suavemente en la cama.

—No, déjame dormir, me duele la cabeza. —dijo removiéndose debajo de la sábana.

—Y si no te levantas te dolerá más. —le dije mientras la animaba a levantarse.

—Ya voy, ya voy. —dijo mientras apartaba las sábanas con los ojos cerrados aún.

Kate se levantó y se sentó en la cama mientras entrecerraba los ojos y con las manos se aguantaba la cabeza.

—No tenía que haber bebido tanto anoche. —dijo apoyando ambas manos en la cama.

—Y eso que no te emborrachaste.

—Mmm —murmuró mientras se tocaba la cabeza.

—Toma, esto te va ayudar. —le dije mientras le ponía la bandeja en las piernas y le daba las dos pastillas.

—Gracias, eres muy considerada. —dijo tomando las pastillas y el jugo.

—No hay de que, sé que tú harías lo mismo por mí. —le contesté sonriendo.

—No lo dudes. Por cierto, ¿A qué hora te vas?—dijo tomando una tostada.

—Dentro de una hora estoy saliendo y tu. —le pregunté levantándome de la cama lentamente.

—Un poco más tarde, sabes que mis padres no viven muy lejos de aquí. —dijo tras tomar un sorbo de jugo.

—Puedes venir conmigo si quieres. —le dije tratando de convencerla.

—Mis padres dijeron que estrían en casa así que les prometí que iría a verlos.

—Ok, te dejo desayunar, voy a preparar las cosas. —Cuando iba por la puerta Kate me llamó.

—Ana. —me dijo haciendo que me girara.

—Sí. —contesté mirándola fijamente.

—Gracias, eres la mejor amiga que tengo, no sé que hubiera hecho sin ti anoche.

—Seguramente estarías durmiendo en el apartamento de Elliot y entre sus brazos. —le dije sonriendo.

—Suena tentador muy tentador pero prefiero un terreno conocido. —contestó mientras yo reía.

—Te dejo, cuando termine paso a despedirme. —dije saliendo de la habitación y cerrando la puerta tras de mí.