Hola a todos, y al fin llegamos al final! Mil gracias a todos por leer, disculpen de verdad la demora, pero hey yo tengo fics que estoy esperando el final desde hace mas de diez años, pero bueno eso no es excusa, la verdad no quiero dejar nada incompleto.
Espero que hayan disfrutado la lectura, se que pudo haberse desarrollado más, pero bueno, ya quedo. Gracias por leerme, por entrar y visitarlo, pero sobre todos por sus hermosos comentarios, y porras.
Discleimer. Nada me pertenece, todo es de la mente de Suzanne Collins.
Capitulo 9
Un tenue pitido le despierta, no es su alarma, es algo diferente, un sonido constante que cada vez se hace mayor, también escucha la voz de su hermana aunque no entiende que le esta diciendo. Abre los ojos y se da cuenta que esta en un hospital, su hermana está sentada le esta leyendo un libro, cierra los ojos de nuevo y en su mente no puede dejar de pensar en todo lo que paso ese día.
En que momento Cato se había vuelto un desconocido, en que momento ella permitió que pasara y ahora las palabras de Peeta resonaban en su mente, el dolor de cada una de ellas, pero el tenia razón era una mentirosa, era realmente una persona desagradable que busco cubrirse con el, sin pensar en como lo había lastimado.
- Hey – dijo Prim mirándola – Despertaste
- Hola patito.
- ¿Cómo te sientes?
- Bien, con un poco de dolor de cabeza.
- Mamá y papá fueron a comer algo. Johanna y Enobaria vinieron temprano dijeron que regresaban mañana
- ¿Y Peeta?
- El no ha venido.
- Oh – dijo ella, sabía que no volvería que ella le había dicho todo eso, y él, él tenía razón.
- No te preocupes las cosas se arreglaran.
- Esta bien.
- Iré a llamar al doctor.
Katniss miró el techo se sentía tan cansada de luchar, de demostrar algo que no era, y el único que le hacía sentir normal, sabía que no volvería.
- Hey – dijo Annie entrando – Acabo de ver a Prim y me dijo que despertaste, chica nos diste un susto de muerte. Pero estarás bien, hace tres días que dormías y ya hasta estaba por decirle a Finnick que suspendiera los planes.
- ¿Finnick? – dije sonriendo - ¿entonces?
- Oh Katniss, me quede hasta la noche buena allá en el cuatro, conocí a sus padres, y bueno, el es el indicado, gracias a ti encontre al amor de mi vida.
- Me siento muy feliz – dije intentando moverme.
- Hey te lastimarás, tu brazo se quebró, al parecer con la caída golpeaste algo, pero bueno pudo haber sido peor, vas a ver que todo se arreglara.
- ¿Tu crees? -dice ella insegura.
- Claro, Cato fue encarcelado, sabes que después de tu accidente que por cierto fue noticia, tu maquillista le denunció y presentó tus análisis, ya decía yo que algo estaba mal, pero…
- Lamento no haberte creído y haberme alejado.
- No te preocupes, yo soy la que debería disculparse.
- Katniss – escucho en la puerta y vio a sus padres sonreirle.
- Oh princesa – dijo su padre sentándose a su lado – Perdóname por no haber visto esto, yo estaba tan enceguecido por el trabajo que me olvide de ti, de tus sentimientos.
- Papá, esta bien, no paso nada.
- Pero permitimos que pasara, como no vimos lo que ese muchacho te hacia, les hacía.
- ¿les?
- Jhoanna esta en rehabilitación – dijo Annie – Al parecer Cato le ofreció cierta cantidad de morplin para que te convenciera de verlo, ella también estuvo unos días en el hospital. Enobaria la ha estado cuidado.
- Hija podrás perdonarme – en ese momento lo vio por primera vez sin esa apariencia de hombre perfecto, lo vio cansado, enfermo, lo vio como su padre otra vez.
- Papá, esta bien.
- Te darán de alta en unas horas – dijo su madre – veras que todo estará bien.
- Padre quiero irme al doce.
- ¿Qué? -dijo su padre
- Si, necesito alejarme de todo esto, se que Hayimitch y Gale podrán recibirme en su casa.
- Hija debes.
- Necesito descansar y necesito estar lejos de todo para pensar.
- Claro – dijo su madre. – Ahora descansa, iremos a ver lo de tu alta.
Un año después.
- Vamos, vamos, el pedido tiene que quedar listo para esta tarde – grito Enobaria a los cocineros.
- Peeta ¿están listas las muestras de pasteles?
- Si, ya están listas.
- Hey quita esa cara, animo. Prim estará feliz de ver esas muestras – dijo ella – Te quedarás a cargo de la presentación mientras yo me quedo en el restaurante.
- Claro jefa.
Peeta había decidido continuar su trabajo en el restaurante de Katniss, pero ella simplemente lo había abandonado, había pasado un año desde que ella había salido del hospital pero no había tenido el valor de verla, no después de lo como le grito.
No podía dejar de olvidar todo lo sucedido la noche del accidente, el se encontraba allí en su habitación, Malcom Everdeen había regresado a casa con su esposa que esta a punto de colapsar, el se había ofrecido a pasar la noche a su lado, de todos modos no se iría aunque se lo pidieran.
La miro allí en la cama y se sintió culpable, si hubiera visto algo, si hubiera llegado antes, habría podido ayudarle. Tomo su mano mientras pienso en mis ultimas palabras para ella y quisiera regresar en el tiempo y no decirlas, no haberla lastimado.
Katniss removió su mano y abrió los ojos, pero parecía perdida en sus pensamientos.
- Hey estas bien. Aquí estoy.
- NO! – fue lo que salio de su garganta – Vete, no te quiero volver a ver, nunca más, tu me mentiste. Vete, vete. Ayuda.
Las enfermeras entraron y le administraron un sedante. El tomo el teléfono y le llamo a Enobaria, sabía que ella iría a cubrirle, no podía seguir allí, no cuando ella no lo quería cerca.
- Hey Peeta – dijo Enobaria – Regresa al presente, se que estas un poco trastornado porque ha pasado un año desde que paso todo ese relajo -dijo mirando por la ventana – quién iba a pensar que el tiempo pasara tan rapido, pero si tanto te preocupa ¿Por qué no la has ido a buscar?
- Ella me dijo que me alejara.
- Porque no entiendes que está mentalmente desorientada y no sabe lo que dice, ademas aun estaba bajo los efectos de las drogas.
- No, estoy seguro de lo que dijo, además yo la lastime.
- Bueno todos alguna vez lastimamos a los que amamos, lo importante es si nos quedamos a su lado a sanar las heridas. Vete te esperan en el piso de arriba.
Peeta toma sus muestras de pasteles, son pequeñas tartas decoradas con diversos colores y diseños, se siente feliz de ser el que haga ese pastel para la pequeña Primorose, aunque también no puede negar sentirse celoso de no haber podido hacerlo para ella.
- Buenas tardes – dijo entrando en el salón – He traído las muestras de pasteles para la boda.
- Hola – dijo la chica sentada en la mesa que revisaba un sinfín de papeles. – Gracias. – cuando el la vio sintió como el tiempo se detuvo.
- Peeta – dijo ella insegura – No sabía que aun trabajabas en el restaurante.
- Hola Katniss – dijo el sonriendo – No he visto a mi jefa para presentarle mi renuncia.
- Yo, lamento haberme ido así – dijo ella – el trabajo ha estado bien.
- Perfecto, aunque todos preguntan por ti, dime, te sientes bien.
- Lo hago – dijo ella mirando los pastel – Prim me había dicho que el banquete lo haría Enobaria, no pensé que tu el pastel.
- Ella me lo pidió, escogeras alguno?
- Bueno debo probarlos – dijo sonriendo.
- Si es cierto. ¿Quieres que los deje aquí?
- Por favor. – el los acomodo en la mesa y le explico de que era cada uno, ella anoto los ingredientes principales y despues los miro. – Son magníficos, sera fabuloso en tamaño normal. Gracias.
- De nada, volveré en unos minutos.
Katniss lo miro salir y sintio de nuevo el dolor de su perdida, durante los primeros meses en el casa de Haymitch no podía olvidar sus pesadillas, aquellas donde soñaba con Cato, como el la lastimaba, pero la mas terrible era la de su caída, allí lo veía a él sosteniendola, pero después soñaba con el hospital, en ella el se transformaba en Cato y quería lastimarla, y despertaba asustada.
Pero lo que mas recordaba eran las palabras de Peeta, las recordaba una y otra vez, y veía su mirada de dolor, de resentimiento, de perdida y eso lastimaba su corazón, no tenia el valor de ir a disculparse, a pedirle una nueva oportunidad, porque el se lo había dicho, no quería mentiras, pero ella ¿acaso no vivió esa mentira como una realidad? Ella no era consciente de eso, pero no podía perdonarse, y no tenía el valor de pedir perdon.
- Katniss – dijo el y la miro allí en la misma posición - ¿Por qué te fuiste?
- Yo – dijo ella mirándolo en la puerta – no podía estar cerca de ti.
- ¿de mi? – dijo el entrando en el salon – Katniss no tienes que irte, si alguien debe marcharse soy yo.
- No, tu no, tu tienes tantas cosas aquí, yo no tengo nada.
- El restaurante es tuyo, yo simplemente soy un empleado.
- Pero sin ti, no somos nada, no lo entiendes, te necesito. No quiero perderte.
- El restaurante estará bien sin mi, tienes a Rory y puedes conseguir a alguien mas capaz.
- Yo te necesito, te amo. – dijo ella llorando - Peeta me fui porque no puedo soportar que me odies.
- ¿Qué dijiste? Que te odio?
- Peeta se que te engañe, pero yo no quería estar con Cato, el me lastimo pero no tenía el valor para verlo y tu me sacaste de esa oscuridad, pero yo te mentí, no fui sincera, yo me enamore de ti y no tuve el valor para decirte, porque temía lastimarte.
- Katniss -dijo el sonriendo – Yo pensé que te habías marchado por mi culpa, creme estuve tentado a irme – dijo el – Después de que me gritaste en el hospital creí que me culpabas de lo que te paso y yo no podía soportar…
- Peeta lo siento, lo siento tanto, fui tan tonta.
- Esta bien – dijo él sonriéndole y sintió como su corazón comenzaba a crecer – Esta bien, todo esta bien.
- Me perdonas? – dijo ella tristemente – Prometo no volverte a molestar. Toma – dijo entregándome la cadena con la perla que le había regalado. – Desde hace tiempo quiero regresartela.
- No tengo nada que perdonarte. – dijo el. -Y eso es tuyo. Solo tuyo.
- ¿Pero?
- Katniss, quieres volver a salir conmigo, esta vez de verdad.
- ¿Estas seguro de eso?
- Katniss te amo, siempre te he amado, y si escuche bien tu sientes lo mismo por mi.
- Si. Te amo Peeta.
- Bien entonces elige un pastel y después nos vamos, hay mucho tiempo que recuperar.
La arena les rodeaba, Katniss miraba su mano, no podía creerlo hace apenas unas horas era Katniss Everdeen, ahora era la Sra. Mellark, sentía su corazón lleno de felicidad que sabía que de un momento a otro explotaría, Peeta estaba nadando, ella había decidido esperar un rato.
Llevó su mano a la cadena que colgaba en su cuello y toco la perla, esa pequeña perla que siempre estuvo a su lado, aun en los más oscuros días, Peeta cuando se lo dio le dijo que tenia tiempo con ella, que era para ella, pero nunca le dijo porque. Levantó los ojos y lo vio parado junto a una pequeña niña que estaba juntando conchas, ella le decía algo y él le respondió, podía escuchar su risa amable, y ella sonrió con el.
De pronto un recuerdo brillo en su mente, era de muchos años atrás, tenía ella trece años, su padre le había regalado un viaje a la playa con Annie por terminar la escuela, ambas estaban como esa niña juntando conchas, podía escuchar la conversación, podía ver a todos los que estaban a su alrededor, y allí cerca de ellos está segura que Peeta estaba a su lado, parecía triste, miraba el mar en silencio.
- Te lo digo Katniss – dijo ella mirando unas conchas – Yo quiero que me regalen un diamante cuando me vaya a casar.
- Yo prefiero una perla – dijo ella intentando abrir una ostra
- Una perla, pero son tan simples.
- Pero son hermosas, sabes que para crearlas necesitan sufrir esos pequeños animalitos, son un proceso de dolor y tiempo, para darle forma a algo tan puro, tan perfecto.
- Estas loca – dijo ella – tira eso – dijo Annie – Ven vamos a tomar algo – dijo arrastrandola.
Peeta se acercó a ella y se sentó a su lado.
- Hola preciosa, ¿en que piensas?
- Acabo de recordarlo. - dijo ella sin soltar su perla.
- ¿Qué? – dijo el
- Lo que me dijiste de la perla, que siempre fue para mi, tu estabas en la playa hace años, aquí nos vimos.
- Bueno yo te vi, tu no me notaste.
- Yo, no, pero te recuerdo. Allí estabas.
- Si, estuve en el distrito cuatro al año siguiente que mi familia murió, y me sorprendí de verte allí, creí nunca volver a verte, por si no lo has notado eres la inspiracion de mis pinturas.
- Lo se, ¿cómo es que siempre me viste?
- Tu, eras diferente. Bueno después de que te fuiste con tu amiga y tiró la ostra yo la recogí, al abrirla allí estaba la perla. Si la hubieses abierto, la habrías encontrado, asi que la guarde y prometí que un dia te la daría.
- Gracias.
- Katniss te amo.
- Y yo a ti, gracias por esperarme.
- Gracias a ti por elegirme.
Ella le tomó de la mano y miro el atardecer, sabía que ese momento era perfecto, y si estuviera en sus manos ella detendría el tiempo en ese momento por siempre sabiendo que quizá la vida no iba a ser fácil, pero con el a su lado, estaba dispuesta a enfrentarla.
FIN
Espero que les haya gustado, me gusto mucho la verdad esta historia. Espero que les haya gustado la verdad a mi me encanto el final, no se es corto pero a la vez cubre los huecos. En fin. Gracias por leer. Que tengan un lindo año.
"Que la suerte este siempre de su lado"
IRES
