SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"

Así pasó la semana completa y llegó el viernes. Después de despedirme de Mia y Ethan me fui directo al apartamento donde me encontré con Kate esperándome con las mochilas que habíamos preparado la noche anterior a su lado.

—En cuanto te cambies nos vamos. —me dijo mientras me empujaba hacia la habitación.

—No tienes que empujarme, yo puedo ir sola. —le dije mientras ambas nos reíamos.

Cinco minutos más tarde ya me había cambiado y me había puesto un short de mezclilla corto desgastado y ajustado, junto con una camiseta. Tras tomar las gafas para el sol, salí de la habitación hacia la sala donde se encontraba Kate esperándome y se me quedó mirando de arriba hacia abajo.

— ¡Oh dios! Pobre Trey, le va a dar un infarto en cuanto te vea. —dijo mientras se reía.

—Entonces será mejor que me lo quite, no quiero arruinar el viaje. —dije girándome hacia la habitación nuevamente.

—No nos podemos demorar vamos. — dijo tendiéndome una de las mochilas y empujándome hacia la puerta.

Montamos en mi auto y conduje hacia la marina de Manhattan. Al llegar allí y parquear el auto nos encontramos con Elliot esperándonos con una mochila a su lado. Bajamos del auto junto con nuestras cosas y le puse la alarma para después saludar a Elliot.

—Hola Elliot, como estás. — le dije mientras Kate corría hacia él para besarlo.

—Hola Ana, ahora mucho mejor y tu. —dijo separándose un poco de Kate.

—Bien, muy bien. —contesté riendo ante el ataque de euforia de Kate.

—Bueno están listas para irnos. —preguntó Elliot mirándonos alternadamente.

—Sí. ¿Y Trey no viene?— preguntó Kate mientras se abrazaba a Elliot y me miraba a mí.

—Me dejó las llaves por si se demoraba un poco, así que podemos ir caminando hacia el yate. — dijo mientras comenzábamos a caminar hacia los muelles.

Caminamos un rato hasta parar al lado de un enorme yate de color plateado y negro con el nombre de Grace en un costado. ¿Dónde había escuchado ese nombre? Me sonaba de algo pero no lograba recordarlo. Subimos al yate que era inmenso y muy hermoso, era uno de esos yates de millonarios, de los que ves en videos musicales o en las películas de Hollywood. ¿Acaso Trey era millonario? Olvídalo Ana no te preocupes por eso en este momento, me reprendí a mí misma, iba a ser lo mejor.

Elliot nos condujo al interior del yate pasando por unas doble puertas de cristales oscuros. Tras pasar estas mis ojos casi se salen de sus orbitas. Si el yate era hermoso por fuera, por dentro lo era aún más. Entramos a lo que parecía ser el recibidor y la sala de estar. Al entrar había una barra a la izquierda con cuatro banquetas, más allá y a la derecha una pequeña mesa con cuatro sillas. También había una mesita central con dos butacas de madera a los lados y en el extremo derecho pegado a la pared un enorme sofá con una mesita a su lado donde descansaba una lámpara. Justo en frente de la mesita central había un enorme panel, a ambos extremos de este había varios libros organizados y algunos discos. El suelo era de madera y completamente pulido. Jamás en la vida había visto algo tan hermoso.

—Pueden dejar las cosas aquí por ahora, vamos les mostraré la cocina. —Nos dijo Elliot mientras Kate y yo nos mirábamos, sonreíamos asombradas, y tras dejar nuestras mochilas en el enorme sofá lo seguíamos rumbo a la cocina.

La cocina era aún más impresionante que la sala de estar. Era formidable, tenía una enorme encimera en forma de isla con dos banquetas. Incrustado en la encimera un enorme horno, y bajo esta cientos de despensas y de gavetas para cubiertos. En el extremo de la cocina se encontraba la enorme nevera de dos puertas, ambas trasparentes.

—Bueno, que les parece la cocina, impresionante verdad. —dijo Elliot sonriendo mientras yo aún no podía articular palabra.

—Esa no es la palabra exacta para describirla, es increíble. —dije yo aún admirándolo todo.

—Estoy asombrada aún. — dijo Kate tan o más absorta que yo.

—Bueno las dejo en la cocina chicas, voy preparando las cosas para zarpar. —dijo Elliot mientras salía supongo rumbo a la cabina.

Buscamos las cosas en la nevera y comenzamos a preparar la cena. Quince minutos más tarde el yate comenzó a moverse lentamente saliendo del puerto.

—Debe haber llegado Trey. — me dijo Kate con mucho entusiasmo.

Nosotras continuamos en la cocina preparando la cena y una hora más tarde estaba casi terminada. Consistía en pollo en fricasé, acompañado por arroz blanco y judías verdes, entonces el yate se detuvo. Nos encontrábamos sentadas en las banquetas que había en la barra de la cocina, de espalda a la puerta conversando, cuando sentimos la inconfundible voz de Elliot.

—Trey creo que ya es hora de que conozcas a Ana. — y en cuanto dijo esto yo me giré hacia la puerta para ver al famoso Trey del que tanto me había hablado Kate a lo largo de la semana.

Recuerdan que al destino le gusta jugar conmigo, bueno este era otro claro ejemplo de eso. Parado a unos 5 mts de mí, con unos jeans desgastados y una camiseta negra, se encontraba Christian. Ahora si me encajaban las cosas. No entendía porque no había enlazado una cosa con la otra. Tal vez si Kate me lo hubiera descrito hubiera encajado cada pieza en su lugar y no estaría aquí sentada mientras nos mirábamos fijamente a los ojos sorprendida al igual que él.

—Discúlpenme un momento. — dijo mientras salía por la puerta.

—Espera, Trey. —dijo Elliot saliendo tras él.

Y Kate y yo nos quedamos mirando por donde se habían ido.

— ¿De qué va todo esto? Te miró como si te conociera. —me dijo mirándome de repente muy confusa.

—Lo conozco…o solía hacerlo. — le contesté casi sin apenas poder hablar aún por la sorpresa.

—No te entiendo. —dijo ella frunciendo el seño.

Y decidí contárselo al final se iba a enterar, además no era ningún secreto.

—Kate…—le dije mientras ella me miraba fijamente alzando las cejas a la expectativa de lo que le iba a decir. —Ese es Christian.

— ¡Christian! ¿Tu jefe?—dijo sorprendida.

—El mismo. —contesté girándome en la banqueta quedando nuevamente de espalda a la puerta.

— ¡No!—dijo aún asombrada y sin poderlo creer aún. —El mundo sí que es un pañuelo. —dijo sonriendo.

—Sí. —entonces sucedió algo extraño, escuchamos a alguien maldiciendo seguido de un estruendo.

¡Mierda!—Kate y yo nos miramos ambas sin saber lo que sucedía. Había sido tan alto que lo pudimos escuchar donde estábamos. Al cabo de un rato regresaron Christian y Elliot donde estábamos nosotras.

—Bueno ya que se conocen voy a mostrarle la cabina a Kate. —dijo Elliot tirando de Kate y dejándonos solos.

—Creo que deberíamos comenzar nuevamente a conocernos no crees, creo que causé una muy mala impresión el otro día. —dijo mientras se pasaba su mano nerviosamente por el pelo echándoselo hacia atrás lo que solo hizo que este estuviera más desordenado haciendo que Christian luciera aun más caliente de lo que ya era.

Creo que era la primera vez que veía a Christian nervioso, quien lo hubiera imaginado. Y por un momento no supe que hacer, pero mientras él me miraba con esa expresión de sinceridad en sus ojos y su rostro no podía decirle que no, así que al final decidí aceptar, solo esperaba no arrepentirme de hacerlo.

—Está bien. —contesté derrotada mientras me perdía una vez más en sus ojos grises y su mirada fulminante.

—Christian Travelyan Grey. — dijo el extendiendo su mano.

—Anastasia Stelle. — contesté yo tomándola y levantándome de la banqueta.

Estrechó mi mano suavemente, mientras me miraba fijamente a los ojos, más que un apretón de manos se sentía como una caricia. Aquel saludo estaba tomando más tiempo del que debía, al parecer Christian no estaba dispuesto a soltar mi mano y mi cuerpo se estremeció levemente ante su toque.

—Ya te mostraron el yate. — me preguntó de repente soltando mi mano.

—No, aún no lo he visto. — le contesté mientras mi mano quemaba por su reciente toque.

—Entonces si me acompañas te lo muestro. — me dijo mientras me hacía gestos hacia la escalera que iba a la cubierta inferior suponía.

—De acuerdo. — le dije mientras me conducía escaleras abajo.

Me mostró el yate comenzando por los camarotes, había un total de cinco, dos a cada lado que eran los dobles y uno al final, que era el más grande, según Christian cada uno tenía su propio baño, no me los llegó a mostrar por dentro, ya más tarde lo vería por mí misma. Cuando terminamos con los camarotes subimos nuevamente a la cubierta superior, la cocina ya la conocía y desde allí me condujo hacia la cabina donde se encontraban Kate y Elliot.

Afuera era completamente de noche, en el cielo alumbraban las estrellas y a lo lejos se veían bien diminutas las luces de la ciudad de New York, era una vista absolutamente maravillosa que quitaba el aliento.

—Bueno que tal si comemos, tengo hambre. —dijo Elliot mientras nos miraba sonriendo.

—Estas a punto de probar la especialidad de Ana. — le dijo Kate mientras tiraba de Elliot rumbo a la cocina.

—Después de ti. —me dijo Christian mientras yo salía caminando con él detrás.

Preparamos las cosas para comer y lo hicimos acompañados por una botella de vino que Christian había sacado y una hermosa y suave melodía que salía de alguna parte.

—Esa música es hermosa, ¿Quién es?—pregunté verdaderamente hipnotizada por la hermosa melodía.

—Enya, es muy relajante verdad. — dijo Christian mientras me miraba sonriendo.

—Sí muy relajante. —dije apartando mis ojos de su mirada tentadora.

Para cuando estábamos terminando la cena, la botella de vino se había terminado y había sido remplazada por otra al igual que varias cervezas. Kate y yo comenzamos a recoger las cosas y Elliot nos detuvo.

—No, no, ustedes cocinaron, nosotros fregamos, no es así Chris. —dijo Elliot mientras le pasaba el brazo por los hombros y sonreía a este.

—Sí, porque no. —dijo Christian mirando a Elliot de reojo.

Salimos del comedor y nos sentamos en el sofá mientras esperábamos a que los chicos terminaran de fregar y recoger la cocina. Para cuando terminaron se unieron a nosotros con varias cervezas en la mano. Debo decir que a pesar de que ya estaba medio achispada acepté la cerveza que Christian me ofrecía y tras el apretar un botón en un mando que sacó de su bolsillo, de la pared se desplegó un panel de donde apareció una enorme pantalla plana.

—Bien, que quieren ver, comedia, terror, drama, acción. —dijo Christian mientras todos gritábamos lo que queríamos, después de varios minutos discutiendo decidimos ver una comedia.

Para cuando estaba terminando la película y varias rondas de cervezas más, ya mis ojos no podían enfocarse más en la pantalla, entre tanto reír y el alcohol la verdad que me sentía agotada. Busque a Kate pero no la vi por ninguna parte ¿En qué momento se había ido con Elliot? Me habían dejado sola con Christian y ni siquiera me había percatado. Creo que era hora de ir a dormir…eso si lograba llegar a la cama ya que dudaba si podía ponerme en pie por mí misma.

—Creo que voy a acostarme, estoy muy cansada. — dije mientras me ponía de pie.

Pero en cuanto lo hice todo comenzó a darme vueltas hasta que me agarré de algo o mejor dicho de alguien.

— ¿Estás bien?—preguntó preocupado.

—Si estoy bien. — dije tratando de soltarme de sus manos que quemaban por encima de mi ropa.

Pero apenas lo había hecho cuando todo comenzó a ponerse borroso, mientras las piernas me pesaban y se me doblaban.

— ¡Anastasia!... ¡Anastasia!...

Intenté concentrarme en esa voz pero todo desapareció quedando en total oscuridad.