Me voy de vacaciones, así que aquí les dejo dos capítulos para que los disfruten...

SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"

Bailamos un rato mientras nuestros cuerpos sudaban bajo las intensas luces intermitentes y la música cambiaba de un tema a otro. A cada rato Christian ponía una de sus manos en mi cintura y me acercaba a él, pero no le di importancia, solamente estábamos bailando. Aunque por mucho que quisiera evitarlo no podía impedir que mi respiración se acelerara cada vez que se pegaba a mí bailando o me tocaba sensualmente. Eran las 2 am cuando salimos del club, la verdad era que para esa hora ya estaba bien cuerda. Desde que había llegado Christian no había vuelto a tomar nada con alcohol, solamente una botella de agua y una soda. Kate y yo salimos al parqueo mientras los chicos venían detrás de nosotras, Kate se me acercó para hablarme bajito en el oído.

—Te puedes ir con Christian. —me dijo muy bajo mientras yo la miraba boquiabierta.

— ¡Eh! —le contesté aún sin poder hablar.

—Ambos vinieron en el carro de Christian y Elliot me pidió irme con él.

—No lo sé Kate, no creo que…—pero ella me interrumpió.

—Por favor. —y fue cuando uso su mirada de no me puedes decir que no, así que no me quedó más remedio que aceptar, esto no saldría bien.

Yo y el juntos en un vehículo cerrado, genial solo esperaba que fuera espacioso como el de Kate así no estaríamos sentados muy juntos.

—Está bien, de acuerdo. —le dije resignada sabiendo que me iba a arrepentir más tarde.

—Te debo una. — me dijo al oído.

—Y bien grande. — le dije mientras ella iba donde Elliot y ambos se dirigían a su auto dejándome a mi sola con Christian.

Entonces al verlo a mi lado recordé lo que me había dicho en el ascensor y me puse nerviosa. Kate me las iba a pagar y muy caro.

—Vamos te llevaré a casa. —me dijo mientras caminábamos hasta llegar al lado de un hermoso y elegante deportivo negro.

Era uno de esos autos que solo salen en las películas de carreras de autos o en los videojuegos. Digamos que mi boca casi se quedó abierta admirando el auto. Tras apretar un botón en el mando de distancia las puertas abrieron. Era la primera vez que veía uno de estos autos de cerca y ahora estaba a punto de montarme en uno de ellos. Genial mucho más cerca de él de lo que yo deseaba en este momento. Tras subir en el auto, que para mi sorpresa era muy bajo, le di mi dirección a Christian quien condujo en silencio hasta el apartamento. Parqueo frente al edificio, apagó el motor y salió del auto. Antes que me diera cuenta y abriera mi puerta ya él se encontraba allí parado abriéndola para mí.

—Permíteme. —dijo abriéndome la puerta y tendiéndome una mano con una sonrisa en su rostro.

—Gracias. —le contesté mientras tomaba su mano y salía del auto. Su mano provocó un escalofrío que recorrió todo mi cuerpo pero lo ignoré. — Lindo auto. ¿Es un Porshe verdad?— le dije admirando nuevamente el auto del que me acababa de bajar y pasando una mano por el capó.

—Sí, un 918 Spyder. —dijo sonriéndome y soltando mi mano.

Caminamos hacia la acera mientras Christian me seguía muy de cerca. En la acera se recostó al auto cruzando sus brazos sobre su pecho y mirándome entrecerrando los ojos e inclinando la cabeza hacia un lado.

—Ha sido una noche muy interesante. —dijo aún recostado al auto mientras yo lo miraba parada a unos metros de él.

—Sí, lo ha sido, buenas noches Christian, nos vemos el lunes. — y no sé porque pero me acerqué a él y le di un beso en la mejilla.

Pero para mi sorpresa cuando me estaba separando de él ambos nos quedamos mirándonos fijamente a los ojos. Había algo diferente en su rostro y su forma de mirarme esa noche. Entonces todo ocurrió muy rápido, se acercó a mí, su rostro a escasos centímetros del mío y tras deslizar una mano por mi mejilla hasta mi cuello haciéndome cerrar los ojos me besó. El beso era lento y dulce, un beso sin prisas, tierno. Y aunque me había tomado por sorpresa, mis labios se entreabrieron para recibir los suyos. Había deseado mucho sentir sus labios sobre los míos desde el encuentro en el ascensor y ahora por fin los estaba sintiendo, calientes, tentadores, insistentes y persuasivos. Tras un breve beso se separó apenas un poco de mí, lo suficiente para ambos poder respirar, mirarme a los ojos nuevamente y volver a besarme. Este beso era diferente al anterior, a medida que me besaba fue empujándome de la acera hasta que mi espalda tocó la pared del edificio. Mientras una de sus manos se encontraba en mi cuello la otra se apoyaba en la pared justo por al lado de mi cabeza, mientras mis manos se enredaban en su pelo y él me apretaba cada vez más con su cuerpo contra la pared del edificio haciéndome gemir contra sus labios.

Este beso era mucho más apasionado que el primero, se podía sentir su necesidad en este beso. Mi cuerpo por dentro se calentaba cada vez más. Podía sentir su excitación atreves de los jeans, mientras el continuaba acorralándome entre él y la pared. Después de varios minutos o una hora, no sé decir, de que sintiera sus labios sobre los míos, él se separó de mí y me miró fijamente sonriendo levemente, de una forma que hacía que mis piernas temblaran y amenazaran con caerme al suelo.

—Buenas noches Anastasia, que duermas bien. —dijo sonriendo de lado.

Se separó de mí, se dirigió a su auto y tras montarse en él y darme una sonrisa desde atrás del volante desapareció en la madrugada sin darme tiempo siquiera a reaccionar. Me quedé allí en la puerta de mi edificio, caliente, excitada y con una gran interrogante en mi cabeza. ¿Qué significaba ese beso?

Logré entrar con un poco de trabajo a mi apartamento, llegué a la cama y me tiré en ella. Aun no creía lo que acababa de suceder. Aún no creía que Christian me hubiera besado. Pero si lo había hecho. Deslicé unos de mis dedos por mis labios que se encontraban hinchados por el reciente beso. Podía sentir el calor de sus labios quemando contra los míos y esto solamente hacía que se me volviera a acelerar la respiración. Tenía que tranquilizarme no había sido la gran cosa. A quien quería engañar había estado esperando ese beso mucho. Cerré mis ojos y al poco tiempo caí en un profundo sueño donde volví a recordar el ardiente beso de Christian.

El fin de semana pasó rápidamente, a diferencia de lo que yo pensaba Christian no me llamó, aunque también eso era un poco complicado porque ni siquiera le había dado mi número de teléfono. Pero por otra parte me preguntaba si lo que había sucedido anoche había significado algo para él. Por mi parte me había tomado por sorpresa, pero eso era todo, bueno casi todo…cada vez que veía a Christian mi respiración se aceleraba. Aún no entendía porque después de tanto tiempo continuaba afectándome de esa manera. Kate no regresó al apartamento en todo el fin de semana, dijo que nos veíamos el lunes que Elliot la había secuestrado o algo por el estilo, no entendí bien. Y por mucho que quise en esa llamada telefónica contarle lo que había sucedido me contuve, lo que tenía que contarle iba ser mucho mejor en persona que por teléfono.

El lunes llegué temprano al trabajo, más temprano que de costumbre, prácticamente no había dormido la noche anterior pensando en que sucedería hoy cuando lo viera. Me había levantado con una extraña sensación en mi cuerpo, las manos me temblaban ligeramente, tenía un gran salto en el estómago y así como me encontraba no había podido desayunar. Era la misma sensación de cuando estás en la escuela y tienes exámenes, la misma sensación de cuando estás muy ansiosa por ir a un concierto y llega el día. Estaba ansiosa y nerviosa al mismo tiempo. En cuanto las puertas del ascensor se abrieron en el sótano me dirigí hacia mi puesto de trabajo mientras miraba brevemente hacia la oficina de Christian y este me devolvía la mirada sonriendo haciendo que casi perdiera el equilibrio. Acaso no era muy temprano para que él estuviera aquí. Prácticamente había venido tan temprano para ver si lograba evitar encontrarme con él, pero al parecer no había funcionado.

A excepto de nuestro cruce de miradas en la mañana, no ocurrió nada más en todo el día, no me prestó atención, al parecer él había decidido ignorarme completamente. Esto lo comprobé cuando salió de su oficina a inspeccionar todos los trabajos de restauración excepto el mío. Al parecer había decidido volver a ser el patán que era una semana atrás, lo que me confirmaba que lo sucedido el fin de semana no había significado lo más mínimo para él. A la hora del almuerzo les pedía Mia y a Ethan que se adelantaran y me dirigí hacia su oficina, me había cansado de esperar y buscar una explicación a su comportamiento, tenía que preguntarle y salir de dudas de una vez por todas. Toqué a la puerta y antes de que él me contestara entré en su oficina.

Christian se encontraba sentado detrás de su escritorio y en cuanto entré sus ojos fueron hacia mí y me miró fijamente sonriendo maliciosamente.

—Cierra la puerta por favor. —dijo mirándome fijamente mientras yo muy nerviosa cerraba la puerta detrás de mí y me enfrentaba a él.

— ¿Te gusta mucho jugar con los sentimientos de las personas verdad?—le pregunté cruzándome de brazos enfadada.

—No, la verdad no. — me contestó muy serio.

— ¿No tienes nada que decirme entonces?— le pregunté cruzándome de brazos, y mirándolo fijamente.

—No sé qué quieres que te diga. — dijo frunciendo el ceño mientras se recostaba atrás en su silla.

— ¿Por qué carajos me besaste el viernes Christian?—le dije enfadada mientras podía ver que él sonreía levemente enarcando una ceja, o eso me pareció a mí.

— ¿Quieres saber porque te besé el viernes?—dijo mientras se levantaba de su silla y caminaba hasta llegar frente a mí.

Si antes estaba nerviosa ahora lo estaba aún más con Christian parado a solo un metro de mí mirándome fijamente. Sacó un mando de su bolsillo y tras presionar un botón en este las ventanas se cerraron. Esto solo hizo que mi respiración se acelerara aún más. Podía sentir como mi corazón retumbaba en mi pecho ante la expectativa de lo que él iba a hacer. Se acercó aún más a mí quedando nuestros rostros a solo unos centímetros de distancia.

—Una vez que te lo diga, no hay marcha atrás Anastasia, ya rompí una de mis reglas y pienso continuar adelante. — me dijo como en un susurro mientras yo tragaba nerviosa. — ¿Estás segura que eso es lo que quieres saber?— me dijo mirándome fijamente a los ojos.

¿Acaso el quería que le contestara eso? Su insistente mirada me confirmó que quería una respuesta a su interrogante. Así que le contesté.

—Sí, estoy segura. —contesté firmemente.

Su mirada estaba fijamente en mis ojos, para ese momento ya mi respiración estaba acelerada, lo que hizo que entreabriera mis labios para respirar mejor. Entonces su mirada se desplazó a mis labios y me besó.

Una de mis manos inconscientemente fue hacia su pelo y la otra a su brazo mientras las de él iban hacia mis nalgas y me las apretaba suavemente empujándome contra él. Lentamente comenzó a caminar empujándome hasta que mis pies toparon con algo duro. Pero él no se detuvo, siguió empujándome hasta que me hizo caer completamente acostada en el sofá de su oficina y el sobre mí. Sus manos recorrían mi cuerpo lentamente mientras las mías exploraban por debajo de su camisa, sintiendo por primera vez su cuerpo desnudo debajo de mis manos, sus músculos definidos, su cuerpo caliente.

Inconscientemente comencé a zafar su camisa mientras sus manos se colaban debajo de mi blusa haciéndome estremecer. Nuestras caricias aumentaban cada vez más al igual que nuestras respiraciones. En esos momentos no quería pensar hacia donde nos estaba conduciendo esa situación, solamente deseaba que el continuara con sus caricias hasta hacerme completamente suya. En esos momentos no pensaba detenerlo, por muy mal que me pareciera la situación. Pero no fui yo quien lo detuvo, sino el toque de alguien en la puerta. Christian dejó de besarme mientras respirábamos ambos pesadamente.

—Sí. — dijo fuertemente mientras me miraba fijamente a los ojos aún recostado sobre mí.

—Disculpe que lo moleste Sr. Grey, intenté localizarlo por teléfono pero parece estar mal colgado, lo buscan en la recepción. —dijo una voz desde el otro lado de la puerta.

—Enseguida salgo, gracias. —dijo aún un poco agitado mientras se levantaba de encima de mí.

Se sentó en el sofá y comenzó a abrocharse la camisa. Al igual que él me senté en el sofá y acomodé un poco mi ropa. ¿Él quería tener algo conmigo? ¿Acaso yo quería tener algo con él? Después de lo sucedido años atrás. ¿Todavía seguía sintiendo algo por él? ¿Estaba dispuesta a averiguarlo? ¿Estaba preparada para que destrozara mi corazón nuevamente? Tenía que pensar claramente las cosas, y estando junto a Christian no podía hacerlo, él me nublaba la mente por completo y me olvidaba del tiempo y del lugar donde estaba. Necesitaba salir de allí y pensar las cosas un poco, pero aún él tenía que contestarme una pregunta.

—Al final no me contestaste la pregunta. — le dije aún con la respiración acelerada por el reciente beso, si se podía llamar así a lo ocurrido hace solo unos minutos.

—No se nota. — Dijo mirándome fijamente por un momento. —Te deseo Anastasia, y cuando yo deseo algo siempre logro mi cometido. —dijo sonriendo de lado.

— ¿Estás tan seguro de ti mismo?—el me miró fijamente sus ojos presos en los míos.

—Sí, sobre todo por como tú reaccionas ante mis besos. — dijo mientras se acercaba a mí y besaba mi cuello lentamente y a mí se me aceleraba la respiración nuevamente. —mis caricias. —dijo deslizando una de sus manos por mi mejilla y la otra por mi pierna mientras yo cerraba los ojos ante su toque.

Sus caricias desaparecieron mientras él se levantaba del sofá y salía de la oficina dejándome nuevamente excitada. ¡Oh dios! ¿Acaso había escuchado bien? Él había dicho que me deseaba. Si lo había dicho y por más que yo quisiera negarlo lo deseaba también. Ahora mucho más después de haber sentido su cuerpo desnudo debajo de la camisa. ¡Mierda! Tengo que dejar de pensar en Christian, esto no es bueno para mí.