SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
Salí de su oficina dispuesta a almorzar, no había desayunado nada y la verdad era que después de una soda a las 10 am, necesitaba almorzar algo urgente para así poder organizar mis ideas tranquilamente. Fui hacia la misma cafetería donde me llevó Christian unos días atrás y me senté tranquilamente a disfrutar de mi hamburguesa. Ahora que estaba alimentándome era hora de pensar en él. El sonido de la canción A Message de Coldplay en mi celular interrumpió mis pensamientos. Saqué el celular y al mirar la pantalla en efecto tenía un mensaje. Pero lo más extraño era que no conocía el número.
— "¿Quieres almorzar conmigo?"
¡Qué extraño! Como no lo conocía decidí no contestar y continuar con mi almuerzo, lo más probable era que alguien se hubiera equivocado de número. En eso sonó nuevamente el celular y me entró otro mensaje.
— "¿No piensas contestarme?" — ¿Quién era este idiota? Decidí contestarle el mensaje.
— "Está equivocado, yo no sé quién eres". —escribí rápidamente y al momento me llegó la respuesta.
— "Esa hamburguesa se ve deliciosa". — ¡Que!
Entonces miré en todas direcciones. Quien fuera el que me estaba mandando los mensajes me estaba observando en esos momentos. Y tras una rápida mirada me encontré con la traviesa mirada de Christian en una mesa bastante alejada de mí. Mi celular volvió a sonar.
— "¿Me vas a acompañar?" — preguntó nuevamente.
—"Estoy muy cómoda aquí, gracias". — le volví a escribir mientras sonreía. Su respuesta llegó igual de rápido que la anterior.
—"Yo lo estaba más hace 15 minutos en mi oficina". —su respuesta me hizo sonreír.
—"Déjame terminar mi hamburguesa en paz".
—"Como quieras, pero no te librarás de mi tan fácilmente".
¿Qué habrá querido decir con eso? Cuando miré nuevamente hacia donde él se encontraba ya se estaba marchando. Guardé su número en el celular bajo el nombre de "imbécil maleducado" y terminé mi hamburguesa tranquilamente.
Regresé al trabajo con una estúpida sonrisa en mi rostro. No sabía lo que había entre nosotros aparte de una salvaje atracción y un fuerte deseo sexual. Pero había algo seguro y era que en cuanto nos quedáramos nuevamente solos algo nos iba a interrumpir. Lo de su oficina era solo el comienzo. Además aun tenía dudas sobre si quería involucrarme nuevamente con él. Al llegar a mi puesto de trabajo me metí de lleno en la restauración, y me concentré tanto que perdí la noción del tiempo.
— ¿Piensas trabajar horas extras?—dijo Mia a mi lado.
—No, porque lo dices. —le pregunté frunciendo el ceño extrañada.
—Bueno debe ser porque son las 5:25 pm y aún continúas ahí. — dijo mientras me señalaba el reloj que había en la pared.
—Wau, la tarde se me ha ido muy rápido. —le dije asombrada.
— ¿Te esperamos?
—No se preocupen, váyanse ustedes. — le contesté mientras paraba mi trabajo y me levantaba del puesto para recoger las cosas y marcharme.
—Bueno nos vemos mañana. —dijo Mia despidiéndose con la mano al igual que Ethan que estaba un poco más alejado.
—Hasta mañana. — les dije mientras terminaba de organizar mi puesto y buscaba mi bolso.
Me dirigí al ascensor, la oficina de Christian estaba completamente apagada así que suponía que se había marchado ya. Tras salir del museo y bajar las escaleras comencé a caminar hacia mi apartamento atravesando central park.
—Te molesta si me uno a ti. — esa dulce y melodiosa voz la reconocería donde fuera.
— ¿No tienes otra chica a la que acosar fuera del trabajo?—le pregunté mirándolo brevemente y enarcando una ceja.
—La verdad no, de todas las que salieron a esta hora tu llamaste más mi atención. —contestó sonriendo y haciéndome reír también.
— ¿No cambiarás de parecer verdad?— le pregunté nuevamente.
—No. —contestó rotundamente mientras podía ver una leve sonrisa en su rostro.
—Parece que no me queda otra opción verdad. — dije mirándolo levemente sin apenas girar mi rostro.
—Así es. — dijo sonriéndome.
Continué caminando mientras sentía la presencia de Christian a mi lado. Por muchas ganas que tenía de mirarlo, me contuve. No sabía lo que ocurriría si lo miraba nuevamente. Caminábamos en silencio mientras yo no me cansaba de admirar la vista del parque. Lo único que me distraía por momentos era la mano de Christian al rozar la mía cuando pasaban personas a nuestro lado y se pegaba más a mí. Y cada breve momento que se tocaban sentía esa descarga eléctrica recorrer mi cuerpo completamente. En apenas veinticinco minutos y sin siquiera darme cuenta llegamos frente a mi apartamento y al mirar hacia el frente recordé el beso de Christian del viernes pasado, lo que solo hizo que se me acelerara la respiración y mis mejillas se tiñeran de un leve rubor.
Me giré hacia él, y este me miraba con una sonrisa pícara en su rostro. Se veía tan sexy cada vez que sonreía de esa forma, con una simple sonrisa el hacía que yo dejara de respirar y me pusiera nerviosa.
—Bueno ya me has acosado hasta mi apartamento, ahora creo que debo entrar. — le dije mientras me dirigía hacia la puerta.
—Si debes hacerlo. — me dijo mientras yo lo miraba nuevamente, esta vez estaba serio.
—Hasta mañana Christian. — le dije dándole la espalda.
—Bueno ya que no me vas a invitar a entrar. — me dijo mientras avanzaba hacia mí que me encontraba justo frente a la puerta del edificio. —al menos me darás un beso de despedida no.
Vaya esto sí que era el descaro personificado, él sí que era directo. Avancé los metros que nos separaban y tras pararme en punta de pies, le di un ligero beso en los labios.
—Creo que lo puedes hacer mejor que esto, este se me olvidará apenas doble la esquina. —dijo sonriendo tiernamente.
Esto sí que era el colmo de los colmos. La gente que pasaba por allí se nos quedaba mirando. Acerqué mis labios a los suyos nuevamente y lo besé esta vez colocando una mano en su cuello y la otra en su brazo. Nuestros labios se juntaron mientras a él se le escapaba un leve gemido. Me separé de él satisfecha con mi beso y por la reacción de él. Christian me tomó por sorpresa agarrándome por el brazo.
—Te voy a mostrar algo, el próximo beso que me des y esto recuérdalo bien, vas a hacer esto. —dijo muy serio.
Y tiró de mi brazo fuertemente mientras juntaba nuevamente sus labios con los míos. Sus labios eran insistentes, calientes y su lengua tentadora se deslizaba por mis labios en una invitación. Abrí mis labios mientras el exploraba mi boca con su lengua y yo hacía lo mismo con la mía en la suya. Sus besos eran adictivos nunca me iba a cansar de ellos, cada vez quería más y más, tenían el poder de desarmarme completamente y hacer que me sintiera tan ligera como una pluma. Mis piernas no las sentía, lo más probable era que si el retiraba sus manos de mi cintura cayera al suelo completamente derretida. Siempre que sus labios tocaban los míos me sucedía lo mismo. Sentía esa deliciosa corriente comenzar a recorrer mi cuerpo comenzando donde nuestros labios y lenguas se juntaban hasta terminar de recorrerme completamente. Sus manos bajaron desde mis caderas hasta mis nalgas y las mías se enredaron en su pelo tirando levemente de él, haciéndolo gemir contra mis labios nuevamente y separarse de mi sonriendo.
—Veo que has captado la idea, hasta mañana Anastasia. — y diciendo esto se marchó.
Esta era ya la tercera vez que me hacía lo mismo, me besaba hasta el punto de excitarme completamente y después se marchaba. No entré al edificio hasta que Christian desapareció entre la multitud y mis piernas recuperaron su estado original. Para el momento en que entré al apartamento aún tenía la cabeza en las nubes, estaba tan distraída que no sentí cuando Kate se me acercó.
— ¿Te sucede algo? ¿Estás bien?— dijo mirándome con el ceño fruncido en señal de preocupación mientras me examinaba de cerca.
— ¿Por qué lo preguntas?—le dije soltando el bolso y tirándome en el sofá.
—Luces como si hubieras venido corriendo porque te perseguían y no puedes mantenerte en pie. — me dijo sentándose a mi lado.
—No puedo mantenerme en pie. —le dije soltando el aire de mis pulmones.
— ¿Qué sucedió? Habla, me estas asustando. — dijo nuevamente preocupada y muy seria.
—Christian. — fue lo único que se me ocurrió decirle.
— ¿Qué hizo ese cabrón ahora?—preguntó un poco enfadada.
—Nada que no quisiera que me hiciera. —le contesté aún perdida en mis pensamientos y tocando ligeramente mis labios con un dedo. Los mismos que hacía tan solo unos minutos Christian estaba devorando.
— ¡Eh!—contestó un poco confundida por mi respuesta.
—Me besó. — le dije mientras una sonrisa idiota inundaba mi rostro, la cual no pasó desapercibida para ella y comenzó a bombardearme con preguntas.
— ¡Que! ¿Cómo…cuándo…dónde…por qué…?— Kate apenas lograba completar una oración, al parecer se había quedado impresionada y no era para menos, yo también me había quedado impresionada con Christian.
— ¿Qué significa ese beso entonces? ¿Van a empezar a salir o algo?
—No lo sé, eso mismo me gustaría saber a mí. — le dije muy pensativa, eso era lo que más me gustaría saber. Que había significado para él.
—No te entiendo. ¿Acaso no te gusta?— me dijo mientras me miraba fijamente a los ojos.
—Creo que él problema no es que me guste o no. —le dije mientras ella me miraba inquisitivamente.
— ¿Entonces cuál es? —preguntó sin entender nada.
—Antes sabía lo que podía esperar de Christian, ahora…es impredecible. —le dije suspirando.
—Y eso lo dedujiste con un simple beso. —dijo sonriendo.
—No fue un simple beso, y no es eso. —le dije apartando mi mirada de ella.
— ¡Ah no!— exclamó asombrada.
—No, cuando estoy cerca de él pierdo la capacidad para pensar coherentemente, es como si me convirtiera en otra persona, hace aflorar sentimientos en mí que nunca antes había sentido. Cerca de él siento que puedo hacer todo lo que quiera. —le dije con mi mirada perdida en el recuerdo de hoy en la oficina.
—Así que en resumen Christian hace aparecer tu lado salvaje. — me dijo mientras yo la miraba asombrada ante la deducción que había hecho y la verdad era que estaba bastante cerca de la realidad.
—Sí, y si le sumas que no sé nada de él, obtenemos un fuerte dolor de cabeza. — le dije poniendo mi cabeza entre mis manos.
La verdad era que no sabía cómo iba a lidiar con la historia con Christian, si es que había alguna.
—Creo que solamente puedes hacer una cosa en esta situación. —dijo haciendo que la mirara.
—Y eso es…
—Dejarte llevar. —dijo sonriendo.
En eso sonó su teléfono y tras Kate contestar se marchó hacia su habitación con él en la mano y muy sonriente, ese debía de ser Elliot, era por él único motivo que ella sonreía de esa forma. Yo recogí mi bolso y fui hacia mi habitación a escuchar un poco de música y dibujar.
Llevaba media hora dibujando cuanto tuve que dejar de hacerlo. Ningún dibujo me salía como tenía que salir. Por más que intentaba que quedara bien todos los rostros que había hecho hasta ese momento me quedaban con la mirada penetrante de Christian. Al parecer eso era algo que no me podía quitar de la cabeza por mucho que quisiera. El timbre de un mensaje en mi celular hizo que me levantara del suelo y lo buscara dentro del bolso. Cuando logré localizarlo vi que tenía un mensaje de "imbécil maleducado" o sea de Christian.
— "Disculpa si he interrumpido tu horario de dibujar, pero estaba pensando en ti". — solamente con mencionar que estaba pensando en mí hizo que yo sonriera, decidí contestarle.
— "¿Cómo sabes que estaba dibujando?" — su respuesta llegó al momento.
— "No lo sabía, pero es lo mismo que estoy haciendo yo". —nunca me lo había imaginado dibujando.
— "¿Dibujando algo en particular?" — le pregunté con mucha curiosidad mientras sonreía.
— "Nada solo una de las ya aburridas vistas desde mi apartamento. ¿Y tú?"
—"No, nada interesante". — le contesté mientras observaba mi libreta de bocetos donde el rostro de Christian me devolvía la mirada de diversas formas.
—"Mañana en cuanto llegues ve a mi oficina, necesitamos hablar". — vaya que habrá sucedido.
—"De acuerdo". —por la forma en que me lo había dicho parecía serio.
—"Buenas noches Anastasia, nos vemos mañana. ". — me dijo mandándome una sonrisa.
—"Hasta mañana Christian. ". — y le envié una sonrisa también ya que la verdad era que tenía una sonrisa en mi rostro.
Me había extrañado mucho lo que me había dicho. ¿De qué quería hablar conmigo? Bueno ya me enteraría mañana cuando llegara al trabajo.
Aún no había llegado nadie, toqué en la puerta de su oficina y después de él decir un adelante, respiré profundamente y entré en su oficina la cual tenía las cortinas cerradas. En cuanto entré mis ojos se enfocaron en él. Estaba de pie a un costado de la mesa y traía unos jeans ajustados y una camisa blanca. Sus ojos se encontraron con los míos en ese preciso instante en que yo lo estaba observando, y cuando me sonrió como era costumbre ya dejé de respirar. No me moví del lugar, me había quedado hipnotizada por su mirada. Se acercó hasta donde yo estaba mientras yo cerraba la puerta detrás de mí.
—Creo que voy a tener que hacer un intenso trabajo contigo, ya se te olvidó hasta saludarme. —dijo sonriendo llegando donde yo estaba.
— ¡Eh!— y no me dio tiempo a reaccionar cuando su rostro se acercó al mío y su boca se apoderó de la mía.
Me apretó contra él mientras tomaba mi rostro entre sus manos y me besaba como si no existiera un mañana. Para cuando nos separamos yo estaba un poco mareada. Es que acaso en algún momento él iba a dejar de afectarme de esa manera. Me aclaré un poco la voz antes de contestarle.
—Creo que ya me estoy acordando. — le dije aún alterada por su reciente beso.
—Eso es bueno, siéntate. — me dijo mientras separándose de mí se dirigía hacia su escritorio y se sentaba.
