SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
Me senté frente a él aún mareada por su reciente arrebato apasionado. En estos momentos lo que más necesitaba era el café de Mia de todas las mañanas para espabilarme un poco.
—Tú dirás Christian. — le dije mientras cruzaba mis piernas y lo miraba fijamente.
Hoy me había puesto una saya de mezclilla y una camisa de color claro. No sabía porque me había puesto una saya cuando no las usaba muy frecuentemente. Pero esto solamente hizo que Christian se me quedara mirando hacia las piernas y tosiera un poco antes de hablar.
— ¿Tienes idea de cuánto te deseo Anastasia?—me dijo mirándome fijamente a los ojos
¿Acaso él me estaba preguntando eso? Bueno por lo serio que estaba podía imaginarme que si me lo había preguntado.
—Creo que por lo que acaba de suceder puedo hacerme una idea. — le dije sonriendo y mordiéndome el labio inferior.
—No, no creo que el beso que nos acabamos de dar te dé una idea exacta. — dijo mientras yo lo miraba inclinando mi cabeza un poco de lado y cambiando mis piernas de posición.
— ¡Ah no! ¿Y qué me daría una idea exacta?— ¿Yo pregunté eso? ¡Mierda! Tengo que aprender a no pensar en voz alta.
—Quiero que nos conozcamos nuevamente, ven conmigo este fin de semana. —dijo mirándome tiernamente mientras descansaba sus brazos sobre el escritorio.
— ¿A dónde?— ¡Cállate Ana! ¿Por qué le pregunté eso? Ni siquiera he aceptado.
—A mi apartamento. — dijo mirándome fijamente como si pudiera extraer la respuesta que deseaba de mi interior.
¿Y que debía contestar a eso? Las cosas habían cambiado mucho en los últimos 6 años, yo había cambiado al igual que él. En estos momentos ambos éramos prácticamente extraños.
—No lo sé Christian…por mucho que tú me desees y nos sintamos mutuamente atraídos…—él me interrumpió.
—Tú también me deseas Anastasia. — dijo sonriendo con autosuficiencia.
Y no se lo iba a negar, era verdad yo también lo deseaba.
—Muy bien, por mucho que nos deseemos mutuamente y haya entre nosotros mucha atracción seguimos siendo dos completos extraños.
—Lo sé, solo quiero la oportunidad de recuperar el tiempo perdido, de conocernos nuevamente. —me decía sinceramente mientras me miraba con sus ojos grises.
—No lo sé. —le contesté sinceramente.
—Que te parece esto, te pasas el fin de semana junto a mí, en una habitación para ti sola y nos ponemos al día. Y si el domingo al medio día decides que no quieres continuar lo que hay entre nosotros, pues te regreso a tu apartamento y volvemos a ser lo éramos antes…nada. — dijo mientras su mirada no se apartaba de la mía, midiendo todas mis reacciones ante lo que me estaba diciendo. ¿Y que se suponía que debía contestarle? Al menos necesitaba pensar un poco las cosas antes de decidir lo que deseaba hacer.
— ¿Debo contestarte ahora?—le pregunté enarcando una ceja.
—Tienes hasta el jueves para pensarlo, el viernes en la mañana necesito tu respuesta. —dijo mirándome fijamente.
—De acuerdo, prometo que el viernes tendrás tu respuesta. —le dije mientras por un momento me perdía en su mirada.
—Ya puedes regresar al trabajo. — me dijo sonriendo mientras yo me levantaba de la silla y salía de su oficina.
De todas las conversaciones esta ha sido la más extraña que he tenido jamás con alguien. Necesitaba aclarar mi cabeza para así poder pensar coherentemente sobre lo que iba a hacer con respecto a Christian. Me dirigí hacia mi mesa de trabajo donde se encontraba Mia con dos cafés en su mano. Cuando llegué donde ella estaba Mia se me quedó mirando preocupada o más bien intrigada, de seguro me había visto salir de la oficina del supervisor. Me tendió uno de los café y lo acepté de buena gana.
—Gracias, la verdad que lo necesitaba. — dije mientras le daba un sorbo al café y este me calentaba completamente el cuerpo.
— ¿Algún problema?— preguntó muy curiosa.
—No nada importante, solo lo usual.
— ¿Lo usual? Estoy perdida. —dijo sin entender nada.
—Que quiere entrar en mi cama como tantos otros ya lo han intentado. —le dije muy seria.
—Venga en serio. ¿Qué te dijo?— la verdad era que nunca me tomaban en serio, nadie ni siquiera Kate.
—Nada solo algo relacionado con la restauración del Rembrandt. —le mentí.
— ¡Ah!, porque por la cara que traías mientras salías de la oficina parecía que te había acosado. —si ella supiera me iba a bombardear con preguntas.
—No que va. — le dije mientras reíamos y yo terminaba de tomar mi café.
Si ella supiera la verdad, pero era mejor no contar nada a nadie, aún no había nada seguro entre nosotros, solamente compartíamos un sentimiento mutuo…lujuria.
Esta vez a la salida Christian no me estaba acosando, y se lo agradecí, la verdad era que en estos momentos lo que más necesitaba era pensar. Llegué al apartamento y lo primero que hice fue dirigirme hacia la ducha, antes de pensar necesitaba aclarar mis ideas y no había nada mejor que una ducha de agua caliente para hacerlo. Me metí bajo el cálido chorro de agua y despejé mi mente por completo de todo pensamiento. Bueno no de todo pensamiento, porque por más que quise evitarlo, el calor del agua me recordó el cuerpo caliente de Christian y esto solo hizo que yo me excitara y mi cuerpo se erizara completamente. Salí de la ducha, no había sido una buena idea después de todo, ahora tenía la imagen de Christian más fresca en mi memoria que minutos antes. Me recosté en la cama y mientras ponía un poco de música en mi Ipod comencé a organizar mis ideas.
Por una parte estaba la obvia atracción entre nosotros, pero lo que tenía que dejar claro en mi mente era lo siguiente… ¿Quería tener una relación con Christian? Bueno era obvio que lo quería, pero eso solamente me llevaba a otra interrogante… ¿Estaba dispuesta a arriesgar mi corazón nuevamente? Bueno para eso aún no tenía la respuesta, solo esperaba tenerla antes del viernes.
— ¿Y ya decidiste que hacer?—me preguntó Kate intrigada.
Era jueves por la noche y Kate y yo nos encontrábamos sentadas en mi cama conversando. Era algo extraño que ella estuviera conmigo por la noche, ya que últimamente o se iba para el apartamento de Elliot o el se quedaba en el de nosotras así que no teníamos mucho tiempo juntas. Desde hacían un tiempo eso era una rutina, casi que no podíamos conversar. Aunque me alegraba mucho por ella, al parecer lo de ellos dos iba en serio. La verdad era que lo de Christian no tuve que pensarlo tanto, había obtenido mi respuesta el mismo martes en la mañana cuando había llegado al trabajo y él me sonrió pícaramente, además ¿Qué era lo peor que podía suceder? Al final como era costumbre ya en mis relaciones íntimas, en cuanto nos quedáramos solos algo iba a ocurrir. Solamente tenía que esperar que él se canHanna de intentarlo y desistiera de mí. Solo esperaba yo poder renunciar a él tan fácilmente.
Ambas estábamos sentadas en mi cama mientras comíamos de un enorme pote de helado. La verdad era que no había querido comentar nada con Kate hasta un día antes para que no se emocionara, quería mantenerla en suspenso el mayor tiempo posible. Ahora creo que no tenía otra opción que decirle lo que había decidido.
—Sí, creo que sí. — le dije sacando mi cuchara del pote y metiéndola en mi boca.
—Y me imagino que con todo el tiempo que lo pensaste, aceptaste su oferta verdad. —dijo mientras me miraba fijamente por un momento deteniendo su cuchara en el aire.
La verdad era que desde el principio Kate ha querido y cito…"que terminemos la relación que dejamos inconclusa 6 años atrás"…sí creo que esas fueron sus palabras exactas. Así que porque iba a engañarla ahora diciéndole que no iba a aceptar su oferta, cuando la verdad era que yo misma me preguntaba que hubiese ocurrido si él no se hubiera marchado.
—Creo que después de pensarlo mucho. — le dije mientras le guiñaba un ojo. — He decidido seguir tu consejo. — le dije metiéndome otra cucharada de helado en la boca.
— ¿Ual…enseo?—dijo con la boca llena de helado.
— ¿Qué dijiste?— le pregunté sonriendo, no le había entendido nada.
— ¿Cuál consejo?—dijo después de tragar el helado de su boca.
—Quiero saber cómo pudo haber sido nuestra relación de 6 años atrás. — le dije mientras ella me sonreía.
— ¡Genial! ¡Genial!— dijo mientras daba brincos sentada en la cama.
—No te emociones mucho Kate. —le dije frenando por completo su emoción y entusiasmo.
— ¿Por qué no? Es una ecuación sencilla. Has decidido tener una relación con alguien que te atrae y, no le digas a Elliot. — me dijo bajito como si él pudiera escucharnos. — está buenísimo, y si le sumas por lo que me has contado que te desea mucho, obtendremos un 100% de placer garantizado. — dijo mientras tomaba otra cucharada de helado y la metía en su boca sonriendo.
—Solo hay un pequeño problema con tu ecuación Kate. —le dije mientras ella me miraba frunciendo el seño.
— ¿Y ese es?— dijo haciendo girar la cuchara en el aire.
—Que no puede haber placer si el destino no se pone de mi parte, y tu y yo sabemos lo que sucederá cuando nos quedemos solos. —le dije haciendo una mueca.
—Había olvidado ese pequeño detalle, pero no te preocupes, tal vez esta vez sí es la definitiva. —dijo sonriendo.
— ¿Qué quieres decir? Crees que todo este tiempo el destino ha jugado conmigo para que al final termine lo que comenzó 6 años atrás. —le pregunté a ella mientras se lo pensaba.
Y yo también por un momento me puse a pensar en lo que acababa de decir, aunque al final decidí que era una total idiotez, no existía algo a así como parejas predestinadas.
—Si lo piensas bien, puede que tengas razón en lo que dices Ana. —dijo ella mirándome seria por un momento.
—Acaso estás loca, creo que has comido mucho helado y se te ha congelado el cerebro. — le dije quitándole el helado del frente de ella mientras ambas reíamos.
—Creo que he comido mucho helado. — dijo mientras miraba hacia el pote de helado casi vacío.
—Hemos comido mucho helado, ya no sabemos ni lo que decimos. — le dije mientras ambas caíamos en la cama riéndonos.
—Recuerda lo más importante, si es que llega a suceder lo que tiene que suceder…— la interrumpí.
—No es como si me fuera a acostar con él en cuanto llegue a su casa, las cosas son con calma, primero tenemos que conocernos…por segunda vez. —le dije pensando en lo que iba a hacer.
— ¿No crees que han esperado mucho ya?
—Yo no fui la que se marchó hace 6 años sin siquiera llamarme o enviarme un e—mail o una carta — le dije cruzándome de brazos.
—Tienes razón en ese punto, ahora que espere él, pero recuerda lo más importante, usa protección. — dijo ella muy seria.
—Si mamá. — le dije mientras ambas reíamos y terminábamos lo poco que quedaba del helado.
En cuanto terminamos Kate salió de mi habitación dejándome a solas con mis pensamientos. Aún no le había dicho nada a Christian de que había aceptado pasarme el fin de semana con él. Estuve tentada a pasarle un mensaje diciéndole que aceptaba su oferta, pero decidí torturarlo un poco más. Me reí yo sola ante mi ocurrencia. Mi celular sonó en ese momento avisando de un mensaje y a esa hora solo podía ser de una persona, Christian.
— "¿No puedes darme la respuesta ahora?" — eso solo hizo que riera más que unos minutos antes.
—"No, lo siento, tendrás que esperar a mañana". —le escribí rápidamente.
— "¿Vas a seguir torturándome hasta mañana?" — me demoré unos minutos antes de contestarle.
—"Sí, solo debes tener paciencia". — contesté mientras me echaba a reír sobre la cama.
—"Creo que estas sobrestimando mi paciencia, no soy muy paciente que digamos". —me demoré antes de contestarle nuevamente.
—"No deberías quejarte, solamente te faltan 12 horas más". —le dije riendo.
—"Espero que cada segundo valga la pena".
Ese fue el último mensaje que me envió Christian esa noche. Me recosté en la cama leyendo todos los mensajes que me había enviado a lo largo de la semana y mis ojos se fueron cerrando hasta quedarme dormida con el celular en mi mano y Christian en mi mente. A la mañana siguiente desperté muy temprano y preparé una mochila con mis cosas de aseo y un poco de ropa. Aunque decidí no llevármela al trabajo, vendría a buscarla más tarde, así torturaría un poco más a Christian.
Me vestí con unos jeans ajustados y desgastados de un color azul pálido, una camisa beis recogida a la altura de los codos y mis converse favoritas. Cogí mis gafas de la mesita de noche y salí rumbo a la cocina para preparar algo para desayunar. Me encontraba terminando de preparar unos waffles10 cuando Kate llegó donde yo estaba.
—Esto huele bien. ¿Te puedo ayudar en algo?— últimamente no nos veíamos mucho a la hora del desayuno y casi nunca yo me despertaba tan temprano para desayunar, más bien tomaba un yogurt, un jugo rápido o me comía una manzana.
—Sí, saca el jugo de la nevera. — le dije sacando los últimos waffles y poniéndolos en un plato.
Cogí ambos platos y los llevé hacia la mesa, después regresé por las tostadas, la jalea de fresa y el sirope de mapple. Kate trajo la caja de jugo y dos jarras, se sentó a mi lado y ambas desayunamos juntas por primera vez desde hacía mucho tiempo. Para cuando terminamos de desayunar y recoger la cocina me despedí de Kate en la puerta ya que ella aún no se iba. Yo siempre salía mucho más temprano que ella ya que iba caminando atravesando central park. Era mi rutina diaria y la disfrutaba tanto cuando iba como cuando regresaba del trabajo.
—Creo que nos vemos el domingo en la noche entonces. — le dije mientras ella muy sonriente me golpeaba el hombro.
—Espero que todo salga bien. —me dijo cruzando los dedos.
—Y yo espero tomarme las cosas con calma. Antes de correr hay que caminar.
—Tienes razón, no te apures, ve despacio, bueno al menos al principio. —dijo mientras reíamos ambas ante su ocurrencia.
—Deséame buena suerte. — le pedí desde la puerta.
— ¿Necesitas buena suerte?—preguntó asombrada.
—Créeme he tentado mucho la paciencia de Christian y voy a necesitarla para que no se enfade por no contestarle.
—Pues suerte entonces. — me dijo mientras nos despedíamos y yo salía del apartamento.
A diferencia de las otras ocasiones en que iba a trabajar hoy había cogido mi Ipod. Me puse los audífonos y mientras las primeras notas de Doint Dirt de Maroon Five sonaban comencé a caminar rumbo al museo.
