+18

SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"

Creo que me podía acostumbrar a esto. El cuerpo de Christian era muy cálido. Aún se encontraba dormido a mi lado. Observarlo dormir era algo fascinante, creo que nunca me iba a cansar de esto. Su rostro lucía radiante mientras podía verse la leve barba que comenzaba a aparecer en su rostro, haciéndolo lucir mucho más sexy de lo que era normalmente. Me saque la cadenita del cuello y cuidadosamente zafé las esposas poniéndolas lentamente en el suelo tratando de no hace ruido y despertarlo. Volví a engancharme la cadenita con la llave en el cuello y me abracé nuevamente a él. Ya debía haber amanecido aunque las pesadas cortinas corridas sobre las ventanas evitaban que entrara la luz del sol y calentara la habitación. Al parecer mi cuerpo estaba adaptado a levantarse temprano ya que no solía dormir más allá de las 8:00 am. No habían pasado ni cinco minutos de que le había quitado las esposas cuando se giró completamente sobre mí, dejándome sentir su potente erección matutina. Me dio un beso y se separó levemente sonriendo.

— ¿Dormiste bien?—le pregunté mientras el sonreía sensualmente y me apretaba más contra él haciéndome reír también.

—Si aunque ahora estoy mucho mejor. — dijo mientras se inclinaba sobre mí devorando mis labios suavemente.

Christian me besaba mientras una de sus manos se deslizaba por mis piernas haciéndome estremecer. En un movimiento rápido, demasiado rápido cogió un preservativo de la mesita, se lo puso y me giró haciéndome quedar sentada sobre él. Esta era mi oportunidad de llevar el mando. Lentamente lo introduje en mí mientras él dejaba escapar un gemido y yo me mordí mi labio inferior evitando que se me escapara uno. Una vez completamente dentro de mi le sonreí mientras el entrecerraba los ojos.

— ¿Qué estas planeando?—preguntó con curiosidad.

—Nada, recuerda que no tengo mucha experiencia en esto. — le dije sonriendo tontamente. Christian colocó sus manos en mi cintura y me movió arriba y abajo, sobre él.

—Sigue tú. —dijo mientras quitaba sus manos de mi cintura dejándome continuar a mi sola.

Entonces apoyando las manos en su pecho comencé a moverme lentamente arriba y abajo, mientras Christian gemía cada vez que volvía a entrar en mí. Me atrajo hacia él para besarme haciendo que me inclinara y quedara acostada sobre su pecho mientras continuaba entrando y saliendo de mi interior. Se separó un poco de mi y con sus labios devoró primero un seno y luego el otro mordiéndolos ligeramente y haciéndome gemir fuertemente. Podía sentir como su miembro se ponía cada vez más rígido dentro de mí mientras mis paredes lo apretaban cada vez más fuerte en mi interior. Entonces volví a inclinarme quedando sentada recta sobre él con mis manos apoyadas en su pecho y aceleré mis movimientos cada vez más rápido. No sabía porque lo hacía, algo me impulsaba a ir más rápido. Podía ser Christian gimiendo debajo de mí, sus manos acariciando mis senos en ese momento o sentirlo tan duro y caliente en mi interior, pero todo esto solamente hizo que me excitara más. Me incliné sobre él y mis manos se aferraron fuertemente de sus hombros y de su pecho mientras él me apretó más fuertemente por mis caderas haciendo que acelerara cada vez más. Sus gemidos eran cada vez más frecuentes al igual que los míos, no sabía hasta cuando iba a poder aguantar. Continué los rápidos movimientos hasta que comencé a sentir la misma deliciosa sensación de placer comenzando a extenderse en mi interior.

— ¡Dios!—dijo Christian debajo de mí mientras lo veía cerrar los ojos y dejar caer las manos de mi cintura estremeciéndose.

Esto hizo que yo llegara al orgasmo con un fuerte gemido desplomándome sobre él. Su respiración estaba tan o más acelerada que la mía, mientras descansaba mi cuerpo sobre el suyo con su miembro aún en mi interior. Christian me abrazaba fuertemente mientras daba besos en mi frente y en mis mejillas. Estaba agotada, nunca había imaginado que esto pudiera ser tan extenuante. Me bajé de encima de él, sintiendo al momento un enorme vacío cuando salió de mí. Me recosté a su lado descansando la cabeza sobre su hombro mientras él me abrazaba por detrás.

—Luces sexy así. —le dije mientras deslizaba mi mano por su rostro sintiendo su suave barba debajo de mis dedos.

— ¿Qué tanto?—preguntó sonriéndome tontamente.

—Mucho más que de costumbre. —le contesté riendo—No deberíamos levantarnos en algún momento. —le dije deslizando mi mano desde su rostro hacia su pecho.

No sé qué hora era, solo sabía que me encontraba acostada en la cama con Christian a mi lado mientras recorría con mi mano lentamente su pecho desnudo después de haber tenido un ardiente sexo matutino.

—No quiero dejar esta cama nunca. —dijo en mi oído mientras yo me reía.

—Vamos te voy a preparar el desayuno. — le dije mientras lo miraba a los ojos.

Sus ojos hoy más grises que de costumbre me miraban muy risueños. Me acerqué a sus labios y tras darle un beso me levanté de la cama cogiendo lo primero que encontré y dirigiéndome al baño.

Ya en el baño me miré al espejo, tenía los labios ligeramente hinchados, las mejillas sonrosadas y el pelo totalmente revuelto. Tenía el clásico aspecto de acabada de follar. Pero tenía una radiante sonrisa en mi rostro. Me di una rápida ducha y me puse la camisa blanca de Christian que había cogido en la habitación. Salí del baño y pasé frente a la cama donde Christian acostado con las manos detrás de la cabeza me devolvía le mirada muy sonriente. Le sonreí de vuelta y salí de su habitación rumbo a la cocina para preparar el desayuno. Antes de llegar a la cocina busqué mi celular y me asombré al ver que eran casi las 11:00 am. No tenía ninguna llamada perdida solo un mensaje de Kate.

"Estoy ansiosa por saber cómo te fue todo". —si ella supiera, pero no se lo iba a contar por teléfono. Así que le envié una rápida respuesta.

"No tienes idea, te veo en la tarde". —y me dirigí a la cocina a preparar el desayuno.

Me encontraba sacando el jugo de la nevera cuando Christian me abrazó por detrás.

—Sabes de qué tengo deseos en estos momentos. —me dijo al oído haciéndome estremecer.

Negué con mi cabeza mientras me besaba en el cuello y sus manos me apretaban por la cintura.

—Tengo ganas de quitarte mi camisa lentamente…tan lento que me supliques que te la quite rápidamente, recorrer tu piel milímetro a milímetro y saborearte tan despacio que terminaras rogándome que te posea violentamente hasta ambos caer exhaustos de placer. —dijo en mi oído mientras todo mi cuerpo se estremecía y todos mis pelos se ponían de punta.

Porque cada vez que el me decía cosas como esta yo reaccionaba de la misma forma. En algún momento iba a dejar de afectarme de esta manera. ¿Acaso debía contestarle algo? Bueno imaginaba que si no le contestaba o le decía algo iba a hacer exactamente lo que me había dicho. Y eso era lo que más deseaba en este momento si no fuera porque estaba famélica. Quizás más tarde.

—Podemos desayunar primero. —le contesté mientras él sonreía contra mi cuello ante lo que le había contestado.

— ¿No estás cansada o adolorida?—dijo mirándome enarcando una ceja mientras yo me giraba para ponerme frente a él.

Christian se encontraba vestido con unos jeans ajustados, descalzo y sin camisa. El pensaba acaso matarme de un infarto. Pero bueno no le iba decir nada, me gustaba verlo así. Aclaré mi mente de la imagen de Christian semidesnudo en la cocina y por un momento pensé en lo que me había dicho, y la verdad era que no estaba cansada, lo que más tenía era hambre no cansancio.

—No la verdad no, un poco adolorida pero no cansada, más bien hambrienta. — le dije sonriéndole y mordiéndome el labio inferior.

—Pues desayunemos entonces, esto se ve delicioso. —dijo mirando el omelette que estaba sobre la barra.

Nos sentamos uno al lado del otro mientras desayunábamos tranquilamente, bueno no muy tranquilamente ya que Christian rozaba con sus piernas una de las mías haciendo que yo lo mirara de lado mientras él me sonreía.

—Pudieras dejar de hacer eso. —le dije girándome ligeramente hacia él.

—Te molesta. —dijo enarcando una ceja y sonriéndome mientras continuaba rozándome la pierna.

—No la verdad no, solo no puedo desayunar si continúas haciéndolo, me pone nerviosa. — le contesté mientras el entrecerraba los ojos sonriendo aún más.

— ¿Qué tan nerviosa?—dijo rozando mi pierna esta vez con su mano.

Cientos de descargas eléctricas comenzaron a recorrer mi cuerpo desde donde me rozaba su mano, avanzando por toda mi piel hasta llegar a lo más bajo de mi vientre haciendo que mi respiración comenzara a acelerarse. Tuve que morder mi labio inferior para evitar gemir ante sus caricias.

—He cambiado de opinión. —dije respirando fuertemente, dejando escapar el poco aire que había en mis pulmones.

— ¿Con respecto a qué?—preguntó mientras tomaba un sorbo de jugo de su vaso.

Miré levemente mi desayuno y estaba intacto aún no había podido probar nada.

—Con respecto a lo anterior, no me pone nerviosa tu toque. —le dije mientras él me miraba por encima del vaso de jugo. —Me excita. —le dije mientras su mano detenía el movimiento sobre mi muslo.

Bajó el vaso hacia la encimera y me sonrió con suficiencia antes de mirar hacia mi plato donde mi desayuno aún estaba sin probar.

—No has comido nada. —dijo frunciendo el ceño.

—No podré hacerlo mientras continúes tocándome de esa forma. —le dije mirándolo a los ojos fijamente.

—Entonces te dejo desayunar. —dijo sonriendo y retirando su mano de mi pierna.

Aún así iba a ser un poco difícil mientras él estuviera sentado a mi lado sin camisa. Creo que lo mejor iba a ser ignorarlo completamente, solo así iba poder comer algo. Christian había terminado de desayunar y podía verlo de reojo como me miraba con la mano apoyada en la barra mientras descansaba la cabeza en la mano mirándome con mucha curiosidad. Terminé como pude el desayuno bajo su atenta y penetrante mirada gris.

—No te levantes, yo recojo todo. —dijo impidiendo que me levantara de la banqueta.

Y mientras el recogía las cosas yo simplemente lo observé como rápidamente limpiaba las cosas y se giraba nuevamente hacia mi inclinado sobre la encimera y sonriéndome.

— ¿Qué quieres hacer?—me preguntó mientras yo sin poderlo evitar le sonreía como una idiota.

—No lo sé, que tal preparar tu maleta, en la tarde regresamos al apartamento no. —dije frunciendo el ceño.

—Es cierto, porque no me ayudas. —dijo caminado hasta mi lado.

—Muy bien. —dije mientras me bajaba de la banqueta y caminábamos hacia su habitación.

Una hora más tarde ya tenía la maleta preparada arriba de la cama y entonces me percaté de algo que habíamos olvidado.

—Creo que se te olvida esto. —le dije recogiendo las esposas del suelo.

—Cierto. —dijo quitándomelas de la mano y guardándolas en la maleta. — ¿Tienes la llave verdad?—me preguntó entrecerrando los ojos.

—Si aquí está. —dije mostrándole la cadenita enganchada en mi cuello.

—Bien ahora qué tal si almorzamos. —dijo mirándome de arriba abajo.

— ¿No acabamos de desayunar?—le pregunté mientras él se acercaba a mí.

—Sí, pero fue por levantarnos tarde, ya es casi la hora del almuerzo. — dijo muy pegado a mí.

—Voy a preparar algo entonces. — le dije mientras comenzaba a caminar rumbo a la cocina.

Christian no me dejó avanzar mucho, tomó mi mano y tiró de ella hacia él haciendo que quedara pegada a su pecho.

—Dije que íbamos a almorzar, pero no que lo haríamos aquí. —me dijo sonriendo a escasos centímetros de mi rostro.

— ¿Vamos a almorzar fuera?—le pregunté aunque ya sabía la respuesta.

—Sí, que tal si nos bañamos primero. —dijo mientras colocando sus brazos alrededor de mí y girándome me conducía hacia el baño.

—Tengo que ir a buscar mis cosas. —le dije tratando de zafarme de su abrazo.

—Eso será dentro de un rato, ahora planeo recorrer con mis manos y gel de baño toda tu piel mojada. —dijo en mi oído y no sé porque eso me sonó a una dulce promesa.