SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
Esta era una de las cosas que me gustaban de él, la forma tan sexy que tenía de sonreír. Y en este momento lo estaba haciendo de una forma que hacía que yo me estremeciera completamente y perdiera la noción del tiempo. Traté de alejar los pensamientos de él de mi cabeza y enfocarme en el presente. Aún estábamos en el baño, el agua cayendo sobre nosotros.
— ¿No íbamos a almorzar?—le pregunté.
—Aún lo vamos a hacer, en cuanto podamos terminar de bañarnos. —me dijo cogiendo nuevamente el gel en sus manos.
Y esto solamente hizo que yo temblara en anticipación por dentro, ya sabía cómo se sentían sus manos llenas de gel recorriendo mi piel mojada.
—No te preocupes, no lo haré. — me dijo evaluando mi mirada.
— ¿Qué cosa?—yo no había dicho nada, que acaso tenía poderes psíquicos.
—No te tocaré, porque si lo hago nuevamente no terminaremos nunca. —dijo mirándome sensualmente y haciendo que yo me ruborizara.
—Entonces vamos a bañarnos. —le dije extendiendo mi mano para que me echara un poco de gel.
La verdad era que aunque no me estaba tocando continuaba siendo difícil concentrarme en cosas tan simples como bañarme. Solamente lo observaba a él mientras mi corazón golpeaba ferozmente en mi pecho. Si, era la primera vez que me bañaba con un hombre y nunca me había imaginado que me iba a sentir de esta forma.
—Si no comienzas a bañarte lo haré yo por ti y créeme, voy a disfrutar cada segundo. —dijo haciendo que yo regresara a la realidad dejando a un lado mis pensamientos.
Así que decidí concentrarme en el baño. Lo que menos necesitaba en este momento era sentir las manos de Christian con gel sobre mi cuerpo nuevamente.
No tenía ni idea de hacia dónde iríamos. Aunque por la forma en que se había vestido Christian con jeans y una camisa, imaginaba que no íbamos a un lugar muy lujoso. Ambos estábamos en el garaje subterráneo montados en el auto mientras Christian conducía hacia la salida del edificio. Habíamos montado las maletas en el auto ya que iríamos después directo a mi apartamento, al menos eso era lo que me había dicho él. Justo en la salida del edificio y antes de meterse en el tráfico bajó la capota del auto.
—Es una hermosa tarde de domingo, no crees. —dijo sonriendo hacia mí mientras sacaba unas Ray-Ban Aviator del contacto y se las ponía.
—Si muy hermosa. —le dije mientras yo me ponía las mías le sonreía y el ponía el auto en marcha incorporándose al tráfico.
—Te importa si pongo música. —me preguntó mientras el aire comenzaba a despeinarme.
—No. —dije mientras el presionaba un botón y la música comenzaba a sonar.
Y al escuchar los primeros acordes de la canción enseguida supe quien estaba cantando. Me gustaba mucho esa canción, era una de mis grupos preferidos. Y sin darme cuenta comencé a cantar la canción hasta que Christian me interrumpió.
— ¿Te gusta Maroon Five?—me preguntó con mucha curiosidad.
—Me gusta mucho esa canción. —le contesté sonriendo mientras escuchaba los acordes finales de How.
El aire daba de lleno en mi rostro desordenando mi cabello que había dejado suelto sobre mis hombros. Christian conducía por la ciudad mientras yo disfrutaba el viaje. El auto apenas se sentía mientras avanzaba por la carretera. La música había cambiado y en esos momentos sonaba algo que desconocía, pero me gustaba como sonaba.
— ¿Quién canta? —le pregunté mientras el brevemente se giraba hacia mí.
—Of Monsters and Men la canción se llama Mountain Sound. —me contestó mientras yo le sonreía.
Christian se veía muy relajado a mi lado mientras su pelo era movido por el viento hacia atrás desordenándolo al igual que el mío.
— ¿A dónde vamos?— le pregunté con curiosidad. Pero el no me contestó solamente me sonrió. — ¿Acaso es un secreto?—pregunté nuevamente.
—No, pero prefiero no decírtelo y que sea una sorpresa.
Y no pregunté nada más mientras el conducía por la ciudad. Conducía rumbo a central park. Y cuando me percaté Christian estaba parqueando en el MET. ¡Que!
— ¿No íbamos almorzar?—le pregunté extrañada mientras él se quitaba el cinturón de seguridad y me miraba sonriendo.
—Vamos a almorzar. —dijo saliendo del auto.
Dio la vuelta a este y antes de que yo abriera mi puerta ya el estaba allí para hacerlo por mí.
—Me dirás donde vamos, me tienes intrigada. —le pregunté mientras caminábamos por la acera atestada de gente.
Pero el no dijo nada, solamente continuamos caminando hasta llegar a un local donde se leía club nocturno. Lo miré extrañada y aún más cuando estaba abierto a esa hora. Siempre había pensado que habría de noche. ¿Pero porque me traía aquí? ¿Acaso no íbamos a cenar?
—Ya verás. —dijo mirando mi cara extrañada.
Tomó mi mano y la puso en su antebrazo mientras me conducía al interior. Esto sí que era extraño, por dentro parecía un restaurante en lugar de un club nocturno. Llegamos hasta donde se encontraba el maître15 y este saludó a Christian como si lo conociera.
—Buenas tardes Sr. Grey. —dijo extendiéndole la mano.
—Buenas tardes Collin. —le dijo Christian extendiéndole la mano para saludarlo y ambos se estrechaban las manos brevemente.
— ¿Una mesa para dos hoy? —le preguntó después de terminar el saludo.
—Sí. —dijo sonriendo hacia mí.
—Por aquí por favor. —dijo mientras se giraba y nos conducía hacia nuestra mesa.
El local estaba decorado con colores pálidos y las mesas con manteles de color marfil donde en el centro descansaba un hermoso y sencillo búcaro con flores de color blanco. Una vez sentados en la mesa, con el menú en la mano y tras haberse marchado el maître decidí salir de dudas con Christian.
— ¿Esto no es un club nocturno?—le pregunté queriendo aclarar las ideas.
—Sí pero de día es un restaurante. —dijo sonriendo.
—Y por lo que veo vienes muy seguido, veo que te conocen. —le dije haciendo gestos con mi cabeza hacia el maître que se encontraba de pié en la entrada en el otro extremo del salón.
—Si vengo a menudo. —dijo sonriendo.
¿Acaso esto era divertido para él o había algo que no me estaba contando?
— ¿Qué tan seguido vienes?—pregunté con mucha curiosidad mientras él me miraba a los ojos fijamente.
Christian me miraba mientras entrecerraba los ojos ligeramente como decidiendo si contármelo o no.
—Soy el dueño. —dijo mientras sus ojos abandonaban los mío y se ponía a leer la carta nuevamente.
Literalmente me había dejado con la boca abierta. ¿Cuántos locales poseía? ¿Acaso quería saberlo? Esto solamente me confirmaba algo que hasta ahora no me había pasado por mi mente. Todo estaba tan claro, pero no lo había visto hasta ahora. El auto, el apartamento, el yate, los prestigiosos clubes nocturnos o restaurantes para el caso. Christian era millonario. Esto solo hizo que aumentara mi curiosidad acerca de él. Ahora solo tenía que indagar un poco en el pasado del cual el no hablaba con nadie y tratar de descubrir cómo había llegado a serlo.
Mis ojos recorrían el menú pero en realidad no estaba leyendo nada. En ese momento no tenía mi mente clara como para pensar en que quería para almorzar, mi mente estaba más ocupada en el descubrimiento reciente. Todas las señales estaban justo frente a mis ojos y nunca las vi, o no las quise ver.
— ¿Te sucede algo?—me preguntó sacándome de mis pensamientos.
—Nada porque lo dices. —dije apartando mi vista del menú por un momento y mirándolo a él.
—Porque tu rostro dice lo contrario. — dijo mirándome firmemente con sus ojos grises.
Y como le decía lo que recién había descubierto de él.
—Tiene algo que ver con el hecho de que soy dueño de varios locales, o me equivoco. —dijo enarcando una ceja.
Lo miré fijamente, sin él saberlo casi que había dado en el clavo.
—Me dirás que te sucede. —dijo inclinándose hacia adelante en la mesa.
—Es que nunca me había imaginado que fueras millonario. —lo miré fijamente a los ojos mientras se lo decía y pude ver en su rostro una seductora sonrisa mientras se inclinaba hacia atrás en la silla.
—Sí, lo soy. ¿Tienes algún problema con el hecho de que lo sea?—dijo enarcando una ceja.
—No, ninguno. —le contesté con toda honestidad.
Christian se puso a mirar nuevamente el menú apartando su perturbadora mirada de mí. Y por un momento lo pensé. Acaso había alguna diferencia en que él fuera millonario. No, no la había. En realidad no me gustaba por su dinero, ya me gustaba incluso cuando solamente era el idiota de mi jefe. Y sonreí para mis adentros por lo que estaba pensando.
— ¿Ya escogiste algo para almorzar?—dijo bajando el menú sobre la mesa.
—No lo siento, no sé porque pero no puedo concentrarme en estos momentos, pediré lo mismo que tú. — le dije poniendo el menú en la mesa.
— ¿Estás segura de eso?—preguntó sonriéndome.
—Sí. —dije aunque un poco dudosa.
—Bien. —dijo haciéndole señas al camarero.
—Listo para ordenar Sr. Grey.
—Sí, lo mismo de todos los domingos para ambos. — ¿que era lo que había pedido?
—Y para beber. —le preguntó a Christian mientras este me miraba a mí.
— ¿Qué deseas para beber? —me preguntó pero yo solamente me encogí de hombros.
—Lo que elijas estará bien. —le contesté mientras trataba de adivinar que era lo que había pedido de almorzar.
—Bien, un Merlot estará bien y quisiera llevarme un Vermú.
—En seguida Sr. Grey. —y recogiendo los menús de la mesa se marchó.
En ese momento lo miré fijamente y entrecerró los ojos al ver mi rostro, que acaso mis emociones eran tan transparentes.
— ¿Estas preguntándote que fue lo que ordené verdad?—dijo sonriendo.
—La verdad sí, no tengo ni idea de que es lo que comeré, o si me gustará.
—Te gustará. —dijo rotundamente.
—Ya sabías lo que ibas a ordenar desde que entramos aquí verdad. —le pregunté entrecerrando mis ojos.
—Sí. — me contestó sonriendo con una de esas radiantes sonrisas que a cada rato me dejaban sin aliento.
—Y para eso tuviste que mirar tanto el menú. —le pregunté extrañada.
—No estaba mirando el menú, solo estaba aparentando que lo leía. —contestó mirándome fijamente.
—Hay algún momento donde no planees con media hora de antelación las cosas. —le pregunté mientras él me miraba y por un momento lo veía pensativo.
Se inclinó hacia delante en la mesa, puso su mirada gris en mi y después me contestó.
—Siempre me anticipo a las situaciones. —dijo inclinándose nuevamente hacia atrás y no sé porque la forma en que lo dijo me hizo estremecer completamente.
Y por un momento nos quedamos sin decir nada, solamente mirándonos a los ojos fijamente. Si solo de esta forma pudiera ver en su interior y así conocer todos sus secretos.
