SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"

+18

Bajó sus manos hacia mis nalgas y me cargó haciendo que enredara mis piernas en su cintura y me llevó hasta la cama. Recorrió mi cuerpo con sus hábiles manos incontables de veces y después hizo lo mismo con sus labios. Y de pronto todo eran besos y caricias. Nuestros cuerpos juntándose en uno solo, jadeantes y sudados de placer hasta perder la cordura.

—No deberíamos dormir en algún momento. —le pregunté agotada.

Estábamos acostados en la cama, eran cerca de la 1:00 am y aún no estábamos durmiendo, solamente estábamos abrazados, yo recostada en su pecho sintiendo los acompasados latidos de su corazón.

—Sí creo que deberíamos dormir. —me contestó después de un momento. —Aunque creo que vamos a tener un pequeño problema con esto. —dijo mostrándome las esposas.

Lo miré por un momento frunciendo el seño confundida, no entendía a que se refería, hasta que miré el cabecero de la cama. Mi cama era de madera y el cabecero era enterizo, tallado, no había forma de enganchar las esposas ahí. Entonces se me ocurrió algo, cogí las esposas de su mano y le enganché una en la mano izquierda y la otra en mi mano derecha.

—Problema resuelto, ahora no te puedes ir a menos que cargues conmigo. — le dije sonriendo.

—Bien, hora de dormir entonces. —dijo dándome un beso en la frente y girándose de lado.

Me incliné hacia la mesita de noche y apagué la lamparita y a los pocos minutos me sumergí en un sueño profundo mientras Christian me abrazaba por detrás y yo sonreía.

Sentía que algo me movía levemente, pero no quería despertarme, solamente hacía unos minutos que me había acostado. Algo continuaba tirando de mí esta vez un poco más fuerte y un leve dolor en mi muñeca hizo que me despertara. Me encontraba acostada atravesada en la cama, cuando mis ojos se acostumbraron a la oscuridad pude ver a Christian sentado en el borde de la cama.

— ¿Christian, que te sucede? ¿Estás bien?—le dije mientras me incorporaba en la cama sentándome a su lado.

—Vamos tenemos que irnos. — ¿Que había sucedido?

Lo miré bien limpiando mis ojos y despertándome completamente y cuál fue mi sorpresa al descubrir que tenía los ojos cerrados, estaba dormido.

—Christian…Christian. —le dije moviéndolo por el hombro.

En ese momento no sabía que debía hacer o si era prudente despertarlo o no, en ningún momento me había pasado por la mente como reaccionar ante esta situación.

—No quiero estar ni un minuto más aquí en Londres. — y en ese momento se puso de pie.

¡Mierda! Tenía que despertarlo de alguna forma no podía dejar que saliera de la habitación y mucho menos si estábamos casi desnudos, yo con solamente mi camiseta y él en bóxers. Me levanté yo también, no quería que volviera a tirar de mi mano, ya me dolía un poco. Me paré frente a él.

—Christian…despierta Christian. —le decía moviéndolo por los hombros tratando de hacer que reaccionara. Pero nada, no se despertaba.

—Solamente me estás retrasando, será mejor que me vaya solo. —dijo caminado haciendo que me quitara del frente de él.

Caminaba rumbo a la puerta y yo iba a su lado. No quería zafar las esposas, eso era lo único que lo retenía un poco a mi lado y le hacía más difícil irse. Me detuve y al Christian avanzar un tramo más las esposas se tensaron tirando de mi mano y haciendo que él se detuviera. Aguanté un gemido de dolor ante el tirón de mi mano. Me le acerqué nuevamente.

—Christian…es solo un sueño, despierta. —le dije nuevamente esta vez golpeando su pecho.

—No intentes detenerme nuevamente, ya te lo dije, nunca he querido vivir aquí. —contestó un poco fuerte como si estuviera furioso.

—Christian, despierta. —continué insistiendo inútilmente.

—Crees que no sé qué estás conmigo por mi dinero, lo sé, solamente necesitaba una distracción por las noches y tú básicamente eres una, aunque lo conozco con otros nombres también. —dijo sonriendo levemente.

— ¡Christian!— le grité mientras las lágrimas comenzaban a salir de mis ojos por el miedo de que no despertara.

Y no aguanté más la frustración, recurrí a mi último recurso y le di una bofetada en la cara tan fuerte como pude con mi mano izquierda. En ese momento Christian abrió sus ojos desorientado y confundido hasta que me vio frente a él parada.

— ¿Qué hacemos en medio de la habitación, a oscuras?—peguntó confundido.

Era una suerte que la habitación estuviera oscura, así no podía ver las lagrimas que caían de mi rostro.

—Estabas caminado y hablando dormido. —le contesté con preocupación mientras sorbía por mi nariz.

—No recuerdo nada, solo sé que me duele aquí. —dijo pasando su mano por la mejilla.

—Tuve que darte una bofetada para que despertaras. —le dije muy apenada mientras él me miraba muy confundido.

—Ni siquiera recuerdo lo que estaba soñando. —dijo pasando una mano por su cabello, frustrado al no recordar.

Caminamos hacia la cama y nos sentamos ambos en el borde de la cama después de encender la lámpara de la mesita de noche. Christian lucía muy confundido mientras su mejilla estaba roja por la bofetada. En ese momento no sabía qué hacer o decirle.

— ¿Sobre qué estaba hablando?—me preguntó mirándome fijamente entrecerrando los ojos. — ¿Estabas llorando?—preguntó frunciendo el ceño.

—No. —le dije limpiando los restos de mis lágrimas.

— ¿Que sucedió?

—Tenía miedo que no despertaras. —le dije mientras me recostaba en su pecho.

—Ya todo está bien. —dijo mientras me abrazaba.

—Estabas hablando con una mujer. —le dije separándome un poco de él.

— ¡Eh!

—El sueño, estabas hablando con una mujer. —le dije mientras él me miraba pensativo.

— ¿Sobre qué?

—Querías irte de Londres y le decías que sabías que estaba contigo por el dinero. —Christian frunció el ceño pensativo.

—Sí recuerdo eso. —dijo muy serio.

— ¿Recordaste el sueño entonces?

—No, recuerdo ese día. Lo siento mucho Anastasia, no quiero seguir causándote problemas, mañana mismo me voy. —decía sin siquiera mirarme.

—Christian, no te disculpes conmigo, además no me estas causando problemas, quiero ayudarte. —le dije agarrando sus manos entre las mías haciendo que él me mirara fijamente.

En realidad lo que más tenía en esos momentos era curiosidad por saber que era lo que había sucedido en Londres para que el hubiera cambiado tanto. Pero por mucha curiosidad no me atrevía preguntarle nada en ese momento, ya saben la curiosidad mató al gato.

— ¿Quieres saber lo que sucedió verdad?—me dijo mirándome fijamente.

Acaso mis pensamientos eran tan transparentes.

— ¿Porque lo dices?

—Porque noto en tu mirada que tienes mucha curiosidad en estos momentos por saber lo sucedido y así tratar de arreglar mi pasado.

—No te preocupes, no tiene importancia. —le dije tocando su mejilla suavemente.

—No puedo arreglar las cosas del pasado Ana, vamos a dormir. —me dijo mientras tiraba de mi hacia la cama.

Me acosté nuevamente mientras Christian me abrazaba por detrás. En realidad no tenía sueño, todo lo que había sucedido en los últimos cinco minutos me había dado mucho en lo que pensar. Apagué la lamparita y cerré mis ojos pero por más que lo intentaba no podía dormirme.

—Nunca quise marcharme para Londres, y producto de eso hice muchas cosas de las cuales no te voy a hablar al menos no por el momento. —dijo en mi oído.

Bueno, al menos había dicho algo, pero eso solamente era una pequeña fracción del puzle que sabía que era la vida de Christian y el cual yo quería desentrañar no importaran las consecuencias.

Esta era una experiencia aún nueva para mí a la cual no acababa de acostumbrarme. Despertar con alguien a mi lado. El despertador continuaba sonando insistentemente. La verdad era que no había dormido mucho y no tenía ni la más mínima gana de levantarme.

—Vamos, despierta. — escuché la dulce y melodiosa voz de Christian cerca de mi oído.

Pero yo lo ignoré completamente y me cubrí la cabeza con la sábana. Solo quería dormir por otros cinco minutos.

—Puedo ser tan insistente como el despertador ese y no creo que te guste. — me dijo destapando mi cabeza haciendo que me cubriera los ojos con el brazo.

—Cinco minutos más. — le dije mientras lo sentía reírse. El despertador dejó de sonar en ese momento.

—Está bien quiero ver qué explicación le darás a tu jefe por llegar tarde hoy. —y en ese momento retiré mi mano del rostro.

La luz de la habitación hizo que entrecerrara los ojos por un momento para adaptarme a la claridad y cuando lo hice me encontré con el rostro de Christian a escasos centímetros del mío.

—Y bien, decidiste despertar. — preguntó enarcando una ceja.

—Sí, es hora de levantarme. —le dije sentándome en la cama. —No quiero hacer enfadar a mi jefe.

—Me puedes ayudar con esto. — dijo levantando la mano donde tenía las esposas puestas.

Saqué la llave de mi cuello zafé mi mano y después hice lo mismo con la suya.

—Listo. — dije cuando su mano quedó libre y me colocaba la cadenita nuevamente en el cuello.

—Yo me encargo de esto. —dijo tomando las esposas de mi mano y poniéndolas en el suelo. —ahora necesito un beso de buenos días. —dijo mirándome con una sonrisa pícara en su rostro.

Me incliné hacia él y le di un ligero y rápido beso en los labios para después separarme de él sonriendo y levantarme de la cama.

—Espera, donde crees que vas. —dijo levantándose de la cama y tomándome por un brazo.

—Pues no es obvio, al baño. —le dije mirándolo fijamente.

—No sin antes darme un beso decente. —dijo tirando de mi brazo hacia él y juntando sus labios con los míos.

Sus labios seductores y tentadores me besaban con desenfrenada pasión invadiendo con su lengua mi boca y haciéndome gemir. Comenzó a caminar mientras me besaba y cuando se separó de mi estábamos parados en el medio del baño.

—Ya estás en el baño y yo tuve mi beso, ves que sencillo. —dijo sonriendo.

Le unté pasta a mi cepillo de dientes y comencé a lavarme la boca, mientras Christian hacía lo mismo. Nuestras miradas se cruzaban en el espejo y ambos sonreíamos.

—Bien. —dije terminando de cepillarme los dientes. —Ahora solo necesito una rápida ducha. —dije mientras comenzaba a desnudarme.

—Creo que te puedo ayudar con eso. —dijo Christian mientras comenzaba a desnudarse también.

— ¿De veras quieres que lleguemos tarde verdad?

—Solo nos vamos a bañar…o acaso tienes algo más en mente. — dijo alzando una ceja sugestivamente.

—No, solo bañarme. —le contesté mientras sentía mis mejillas arder ante el rumbo que habían tomado mis pensamientos.

Me bañé rápidamente bajo la atenta y perspicaz mirada de Christian, bueno tan rápido como pude entre los roces furtivos y algún que otro beso que él me robaba. Me envolví una toalla alrededor de mi cuerpo y salí hacia la habitación en busca de una ropa para ponerme. Tomé un ajustador, unas bragas de la gaveta, me los puse y me paré frente al armario.

Mentiría si dijera que me demoré buscando la ropa, por el contrario, saqué unos jeans desgastados y ajustados que según las palabras textuales de Kate: "es una de las pocas prendas de ropa que te favorecen la figura y resaltan tus curvas" aunque por otro lado me encantaban esos jeans. Saqué una camisa blanca ajustada y de manga corta y me agaché para buscar mis converse negras.

—Creo que voy a necesitar otra ducha.

En ese mismo momento me levanté del susto y me giré hacia donde provenía la voz de Christian. Acababa de salir del baño y se encontraba parado a unos metros de la puerta. Traía una toalla en la cintura, su pelo mojado cayendo las gotas de agua sobre su torso desnudo y mojado también. Los músculos de su cuerpo resaltaban más ahora que estaba mojado. ¿Cuántas veces se ejercitaba? Para lo tonificados que estaban sus músculos debía hacerlo al menos casi todos los días. Continué observándolo y entonces noté porque se había demorado en el baño. La ligera barba de dos días a la que ya me estaba comenzando a adaptar había desaparecido.

— ¿Intentas provocarme un infarto? —le contesté poniendo una mano en mi pecho, la verdad me había asustado un poco al entrar en la habitación sin hacer ruido.

— ¿Por qué lo dices?—preguntó acercándose a mí.

—Debería estar prohibido que andes de esa forma, no sabes lo que eso provoca en mi. —le dije mientras notaba como mi respiración se iba acelerando cada vez más.

—Si, lo sé, por eso lo hago, me encanta ver como reaccionas cada vez que lo hago. —dijo muy pegado a mí. —Sentir como se acelera tu respiración y como tiemblan tus piernas cada vez que hago esto. —y rozó ligeramente mis labios con los suyos para después separarse de mi dejándome tambaleándome.