SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
Olía delicioso un aroma exquisito a menta y gel de baño. Era la primera vez que su olor me embriagaba de esta forma. Cerré mis ojos y aspiré fuertemente para grabar su olor en mi mente. Christian se dirigió hacia el armario y tomó unos bóxers y entonces se retiró la toalla de la cintura y se secó un poco el pelo y el torso húmedo antes de comenzar a ponerse los bóxers.
—Tienes razón, necesitas otra ducha. —le dije riéndome mientras miraba su miembro rígido y encerrado en sus bóxers.
—Eso es por tu culpa. —dijo mientras buscaba unos jeans en el armario.
—Yo no he hecho nada. —le dije inocentemente.
—No, solamente te pusiste esos jeans. —dijo señalándome.
—No tienen nada del otro mundo solo son unos jeans. —le dije sonriendo.
—Mejor termino de vestirme, me estás distrayendo. —dijo sonriéndome mientras buscaba nuevamente en el armario.
—Voy preparando el desayuno entonces. —le dije mientras salía de la habitación.
Estaba sacando el jugo de la nevera cuando sentí unos pasos detrás de mí. Cerré la nevera y me giré rápidamente para ver quién era, aunque ya me lo imaginaba. Christian se encontraba unos metros de mí, vestido con unos jeans y una camiseta sin mangas y ajustada. El pelo ya lo traía seco y acomodado con la raya a un lado y cayéndole unos mechones en el rostro. Los músculos de su cuerpo se marcaban notablemente debajo de la camiseta mientras yo prácticamente me había quedado muda he hipnotizada mirándolo, nuevamente.
— ¿Con que frecuencia te ejercitas?—le pregunté mientras ponía el jugo en la barra no fuera a ser que se me cayera mientras lo miraba embobada.
—Cuatro veces por semana. —contestó mientras se sentaba en la barra y yo frente a él.
—Se nota, luces muy bien. —le dije mientras comenzábamos a desayunar.
Al poco rato nos acompañaron Kate y Elliot quienes se sentaron a nuestro lado muy sonrientes.
—Buenos días. —dijo Kate mientras me miraba sonriendo.
— ¿Qué tal durmieron anoche? —Preguntó Elliot alzando las cejas sugestivamente hacia Christian.
El no dijo nada solamente lo miró muy serio. ¿Acaso Elliot sabía lo del sonambulismo y los terrores nocturnos? Cogió una tostada en la mano y comenzó a untarle mantequilla.
—No dormimos mucho. —le contestó antes de morder la tostada.
Elliot lo golpeó por el hombro riendo a su lado. Todo el desayuno estuvo haciendo chistes sobre nosotros y el motivo por el que no habíamos dormido mucho anoche. Cuando en realidad yo si sabía por qué él había contestado eso. Anoche había sido una experiencia impactante la verdad, ahora al menos tenía una noción de cómo eran sus caminatas nocturnas. Terminé de desayunar, fui hacia mi habitación y cogí mi bolso. Christian entró detrás de mí, se puso una camisa de lino blanca, la americana abierta, esta vez sin corbata y salimos del apartamento. Ya en el ascensor Christian se me quedó mirando cuando presioné PB17 en el panel del ascensor en lugar del sótano.
— ¿No vamos en auto?—Preguntó asombrado y con curiosidad.
—Me gusta caminar siempre voy caminado, si quieres ir en auto…—pero no me dejó terminar me interrumpió.
—De acuerdo, caminamos entonces. —me dijo mientras las puertas del ascensor se abrían, ambos salíamos y comenzábamos a caminar rumbo a central park.
Nunca había disfrutado tanto el caminar en las mañanas hacia el trabajo, hoy era diferente y creía tener una noción de porque era así. Christian venía mi lado sonriendo al igual que yo. Después de un fin de semana juntos hoy veía las cosas diferentes. Los colores eran más vivos, más vibrantes y sonreía como una idiota mientras el sol daba en mi rostro y el aire me despeinaba. Mientras caminábamos rumbo al museo se me ocurrió algo. ¿Qué tipo de relación era la que teníamos? ¿Qué éramos? Estábamos casi llegando al museo y me detuve en seco. Christian hizo lo mismo y se me quedó mirando con preocupación.
— ¿Te sucede algo?—me dijo mirándome fijamente parado frente a mí.
— ¿Qué tipo de relación es la que tenemos?—Christian me miró por un momento entrecerrando los ojos.
— ¿Acaso necesitas etiquetar nuestra relación?—me preguntó serio.
Y lo pensé por un momento, en realidad no me interesaba lo que fuéramos, lo único que no quería era que nadie del trabajo se enterara. ¿Qué pensarían si se enteraban que estábamos juntos? Lo que menos necesitaba era que comenzaran a hablar que me acostaba con mi jefe cuando no hacía ni un mes que había comenzado a trabajar
—No, en realidad no quiero que nadie en el trabajo se entere que estamos juntos, al menos no por el momento. —le pedí mientras él me miraba entrecerrando los ojos.
Imaginaba que se estaba preguntando el motivo por el cual le estaba pidiendo aquello, pero él no dijo nada. Respiró fuertemente y después me sonrió.
—Si así lo deseas, de acuerdo. —contestó mientras comenzaba a caminar nuevamente.
—Gracias. —le contesté sonriéndole mientras llegaba a su lado.
Subimos las escalinatas de la entrada y nos dirigimos hacia el ascensor después de darle los buenos días a la recepcionista. Christian presionó el botón de llamada y en cuanto las puertas se abrieron ambos entramos.
—Entonces voy a necesitar algo. —dijo mientras las puertas se cerraban y él se giraba hacia mí.
—Mmm…—fue lo único que pude contestar antes de sentir sus labios sobre los míos besándome apasionadamente.
Se separó de mí el tiempo justo antes de que las puertas del ascensor se abrieran y el saliera rumbo a su oficina dejándome echa un manojo de nervios. Salí rápidamente hacia mi puesto de trabajo, bueno tan rápido como logré volver a normalizar un poco mi respiración y que no me fallaran las piernas mientras caminaba.
—Buenos días Ana. —me dijo una muy emocionada Mia tendiéndome un café como era costumbre ya.
—Buenos días. —le dije mientras tomaba el café de sus manos tratando de no lucir nerviosa.
En esos momentos sonó mi celular avisando de un mensaje entrante. Puse el café a un lado y saqueé el celular para revisar de quien era, aunque no sabía porque me lo imaginaba.
— "Al menos dime que almorzarás conmigo". —su mensaje me hizo sonreír.
—Algo interesante. —me preguntó Mia a mi lado. — rayos olvidé que ella estaba aquí.
—No solo un mensaje de una vieja amistad. — le contesté mientras respondía rápidamente el mensaje.
— "Después me dices donde nos vemos. xxx". —se lo envié y tomé nuevamente el café de la mesa. Pero no había ni bebido un sorbo cuando me llegó otro mensaje.
—"Espero que más tarde me expliques lo que significan las xxx, o mejor dicho me lo demuestres". —su mensaje me hizo sonreír aún más y Mia me miró intrigada y curiosa.
—Veo que son importantes esos mensajes. —me dijo levantando una ceja sugestivamente. —te dejó a solas un momento entonces. —me dijo mientras iba donde Ethan.
Aproveché el momento a solas para contestarle a Christian.
—"¿Qué crees que significan?" —le pregunté mientras me echaba a reír y miraba hacia su oficina donde él me miraba sonriente también. Su respuesta llegó rápidamente.
—"Creo que no significan lo mismo para mí que para ti"
—"¿Qué significan para ti?" —le pregunté con curiosidad aunque imaginaba ya lo que me iba a contestar.
—"Creo que mejor te lo demostraré más tarde, te dejo trabajar". xxx—si era lo que me estaba imaginado y esto solamente me hizo reír más.
Guardé el celular y tomé el café en mis manos para tomarlo antes de que se enfriara. En eso Mia regresó a mi lado.
—Te tengo una noticia muy importante. —me dijo Mia desbordando entusiasmo por todas partes.
—Pues dime. —le pedí intrigada.
—Nos vamos a casar. —dijo casi dando brincos y con una enorme sonrisa en su rostro mientras me mostraba el anillo en su dedo.
—Wau felicidades, y para cuando están planeando el gran día. —le pregunté dando un sorbo a mi café.
—Bueno sé que es un poco apresurado pero es el próximo viernes. — ¡que! Casi me atraganto con el café que me estaba tomando.
— ¿Cuál es la prisa? ¿Estás embarazada?—le pregunté con exaltación.
—No, no es eso, es algo en la familia de Ethan, una tradición o algo así, no entendí bien. —me dijo sonriendo.
—Bien, y donde está él por cierto. — dije mirando en todas direcciones.
—Dándole la invitación al jefe. — dijo mirando hacia la oficina de Christian. — por cierto aquí está la tuya es para cuatro personas, pensé que podrías llevar a tu amiga, su novio y alguien contigo. —me dijo entregándome la invitación. —Tal vez la vieja amistad que te mandó los mensajes hace un momento. —me dijo sonriendo.
—No lo sé Mia, ya veremos si logro que vaya conmigo. —le contesté mientras miraba hacia la oficina de Christian de donde salía Ethan.
Si ella supiera que quien iba a ir conmigo probablemente era Christian, entonces le daría un ataque. Aunque nunca se iba a enterar ya que no íbamos a llegar juntos.
—Creo que tengo que ir de compras. — le dije mientras miraba la invitación.
Y era cierto ahora que lo pensaba tenía que buscar un vestido para la boda, creo que no tenía ninguno. Era eso o pedirle uno a Kate, ya vería que hacía. Pasé la mañana pensando entre otras en la boda que era el viernes. Cerca de las 11:00 am el sonido del celular me sacó de mis pensamientos. Era un mensaje de Christian.
—"Nos vemos al mediodía donde mismo almorzamos ayer, no me hagas esperar mucho"
Bien ahora solo tenía que inventarles un cuento a Mia y a Ethan para no almorzar con ellos hoy. No me gustaba tener que mentirles, pero tampoco podía decirle que iba a almorzar con Christian. Una hora más tarde Mia pasó a buscarme para almorzar, miré discretamente hacia la oficina de Christian, y ya él se había marchado.
—Vamos a almorzar. —me dijo mientras yo me quedaba mirándola.
—Lo siento hoy no puedo, quedé en almorzar con una vieja amistad que está de visita, en otra ocasión será. —le dije poniendo mi mejor cara de lástima.
—La misma de la mañana.-me preguntó intrigada.
—Sí. —le contesté la verdad.
—No hay problema con eso, nos vemos después entonces. — me dijo sonriendo mientras se dirigía con Ethan hacia el ascensor.
Recogí un poco las cosas en mi puesto de trabajo y después salí también. En cuanto llegué al club/restaurante, no tuve ni que decir nada, al parecer me reconocieron de la otra vez y me dejaron entrar. Christian me esperaba sentado en la misma mesa de ayer y al verme llegar me sonrió.
—Veo que no te demoraste. —me dijo mientras me sentaba.
—No. ¿Ya ordenaste?—le pregunté mientras cogía el menú en mis manos.
—No, estaba esperando por ti. —me dijo mientras yo por un momento dejaba de leer y lo miraba a los ojos.
Me estaba sonriendo, pero no sonreía de la misma forma, era la sonrisa que guardaba para las ocasiones especiales, aquella que me quitaba el aliento.
—Muy considerado, gracias. —y volví mis ojos nuevamente hacia el menú.
Había tantas cosas que no sabía en realidad que iba a escoger, nunca me había tenido que preocupar por eso, la mayoría de las veces almorzaba una hamburguesa o un hot-dog, nunca había tenido que leer una carta para ordenar y en las ocasiones en que salíamos a un restaurante, Kate era quien ordenaba.
—No sabes que vas a ordenar verdad tampoco hoy verdad. —levanté mi vista del menú y lo miré fijamente.
—No en realidad no lo sé, hay tantas cosas que nunca he comido y otras que ni siquiera me atrevo a pronunciar el nombre. —le dije mientras Christian sonreía.
—Te puedo ayudar si quieres. —me dijo enarcando una ceja.
—Te lo voy a agradecer…nuevamente. —respondí mientras bajaba el menú hacia la mesa.
Christian hizo una seña al camarero y este llegó donde estábamos nosotros rápidamente.
—Sí. —contestó firmemente.
—Lo mismo de siempre pero para dos. —dijo mirándolo fijamente a los ojos.
—Enseguida. — y salió rápidamente recogiendo el menú de la mesa.
— ¿Lo mismo de ayer?—pregunté con curiosidad.
—No. —dijo aún sonriendo.
— ¿No me dirás que es verdad?—pregunté esperanzada.
Pero el simplemente negó con la cabeza mientras me sonreía.
—Prefiero mantenerte intrigada, me gusta la cara que pones y como reaccionas en estas situaciones. —contestó mientras sonreía.
—Estas disfrutando a mi costa, no me gusta no saber lo que comeré. —le contesté mientras me ponía seria.
— ¿No te gustó lo de ayer?—me preguntó de repente.
—Bueno la verdad me encantó. —y era cierto, lo que había ordenado ayer había estado delicioso.
—Pues este te va a gustar también, en realidad ya lo has comido en otras ocasiones.
Ahora si me había intrigado. ¿Qué era lo que había ordenado para almorzar en esta ocasión? La respuesta a mi pregunta llegó diez minutos más tarde. El camarero se acercó a nuestra mesa, puso un plato frente a mí, otro frente a Christian y se retiró rápidamente. Miré fijamente mi plato mientras sonreía como una idiota. Christian había ordenado una hamburguesa doble acompañada de papas fritas y una soda.
—Y bien, te gusta el almuerzo o no. —acaso el estaba bromeando.
—Creo que a partir de ahora te dejaré escoger lo que vamos a comer. —le dije mientras comenzaba a devorar mi hamburguesa.
Nunca había almorzado con tanto ánimo como lo había hecho hoy, no sabía porque era. Pero me daba la impresión que la sola presencia de Christian a mi lado, hacía el almuerzo más ameno y menos monótono.
