Capítulo 12: Culpable
Gaz observaba como su padre terminaba de ajustar el yeso en el brazo de Dib. Detrás de ella se encontraba la radiografía que el profesor Membrana se había encargado de realizar personalmente. Los resultados no eran nada alentadores, la mayoría de los huesos estaban rotos y varios músculos se encontraban dañados.
Se encontraba aburrida pero no planeaba irse. Ocasionalmente encendía su consola de videojuegos favorita pero la guardaba poco después. No le interesaba realmente la situación de Dib, incluso se encontraba aburrida pero no planeaba retirarse. Pocas veces su padre se encontraba en casa dedicándoles tiempo a ellos.
Vio al profesor Membrana colocar un yeso en el brazo de Dib. Su padre lucía especialmente emocionado ante la oportunidad de poder probar su más reciente creación. Él aseguraba que, aunque tuviera la apariencia de un yeso normal no podía ser más diferente, lo había usado en varios animales, la recuperación de los huesos no solo se dio en menos tiempo sino que los sujetos puestos a prueba no presentaron problemas de movilidad.
—¿Te quedarás para la cena? —preguntó Gaz. Su padre había cancelado todos sus compromisos de la tarde para tratar la fractura de Dib.
—Sí, necesito observar cómo funciona el yeso, cuando lo utilicé en ratas terminaron comiéndose las extremidades —comentó el profesor Membrana mientras se quitaba los guantes, luego se dirigió a su hijo —. ¿No lo harás, Dib?
—No —respondió el menor sin prestarle atención, estaba más preocupado en buscar un lápiz que le quitara la comezón del brazo.
—Encargaré la pizza —agregó Gaz mientras buscaba el teléfono, no necesitaba del número pues ya se lo sabía de memoria. El Cerdo de la pizza era su lugar favorito en todo el mundo.
—¿Cómo fue que pasó esto? —preguntó el profesor Membrana y para Gaz fue inevitable recordar.
Dib y Gaz intercambiaron una mirada antes de decidir no contar lo que había ocurrido. Todo comenzó en la mañana. Llevaba varias horas jugando cuando se quedó sin batería. Guardó su consola en el bolsillo y buscó un par de baterías. Encontró el empaque vacío, había demorado más de lo normal con ese videojuego por lo que olvidó comprar las baterías.
La luz roja parpadeante en su consola le recordó que debía apresurarse pues si esta se acababa perdería todo su avance. No podía permitirse que algo así sucediera, no solo porque se trataba de uno de los videojuegos más difíciles que había jugado sino por lo cerca que se encontraba de vencer al primer jefe, uno al que realmente deseaba derrotar.
Fue al cuarto de Dib para tomar algunas y poder enfrentarse al jefe final. Mentalmente pensaba en las formas en que torturaría a su hermano si no tenía lo que necesitaba. Lo encontró en medio de una de sus investigaciones paranormal. Tenía un grueso libro en sus manos y al frente un peluche lleno de remiendos, lo primero en lo que pensó fue en que lo había sacado de la basura. No le dio importancia y entró a la habitación. Buscó en el armario y encontró las baterías. Inmediatamente las colocó dentro de su consola pero esta no encendió.
Las baterías estaban gastadas. Las sacó y las lanzó contra la cabeza de Dib. El golpe no fue fuerte pero logró desconcentrarlo. No había sangre, eso la hizo enojar más.
—Gaz —le reclamó mientras se frotaba la cabeza —. Estaba a punto de invocar a Sachiko.
—¿Tan desesperado estas por novio? —le dijo ella sarcástica —pues déjalo que solo fastidias.
—Si hago el ritual correctamente el fantasma de Sachiko vendrá a esta casa —continuó hablando Dib, estaba demasiado emocionado como para notar la burla en las palabras de su hermana —. Ella vendrá a jugar a las escondidas pero podré hacerle varias preguntas. Gaz, si esto funciona tendré pruebas concretas de actividad paranormal.
—Invoca unas baterías nuevas, eso sería más útil —respondió Gaz mientras continuaba buscando.
Dib se levantó y se dirigió a su escritorio. De allí tomó un par de baterías y se las extendió a su hermana. Luego tomó el libro y empezó con el ritual. Llenó una taza con agua y dentro puso otra con agua de sal.
—¿Y el muñeco?
—Es un portal para llamar a Sachiko.
Gaz lo ignoró y continuó con su videojuego. O al menos eso hizo hasta que fue a buscar una gaseosa. Notó que la casa estaba a oscuras aunque el reloj señalaba que eran las once de la mañana. Al ver a Dib bajar corriendo por las escaleras supuso que él era el responsable de lo ocurrido. Lo ignoró, estando tan cerca de vencer al primer jefe su interés por lo que hiciera su hermano no podía ser mayor.
—Sachiko está aquí —le dijo de manera atropellada —. Y no es nada amistosa.
Escuchó pasos bajando por las escaleras y notó como Dib buscaba esconderse. Le pareció divertido verlo tan aterrorizado hasta que la tomó del brazo y la obligó a esconderse detrás del sillón. El movimiento brusco ocasionó que el Game Slave se soltara de su mano y diera contra el suelo.
El fantasma de la niña pasó de lado. Desde donde estaba pudo verla. Su piel tenía un tono gris, parecía envuelta en una neblina morada y de su sonrisa brotaba un hilo de sangre. Era una niña pero había algo en ella que lucía inquietante. En sus manos llevaba unas tijeras manchadas de sangre.
Cuando Dib soltó su brazo ella se soltó y buscó su amado Game Slave. Cuando vio la grieta en la pantalla juró vengarse, cuando fracasó en su intento por encenderlo juró que su venganza sería terrible.
—Debemos escondernos —le dijo Dib ajeno a su enojo —. Si logramos sobrevivir durante veinticuatro horas ella regresara a su mundo.
—Tú mataste mi Game Slave —le dijo Gaz con su expresión más siniestra. Eso hizo a Dib temblar.
—Si sobrevivimos te prometo que te comprare otro —le dijo Dib con dificultad. Nunca había visto a Gaz tan enojada como en ese momento.
—Debes pagar —le dijo Gaz mientras apretaba con fuerza el cuello del investigador paranormal.
—Puedo hacer que Sachiko regrese —le dijo Dib de manera entrecortada pues tenía problemas para respirar.
—Hazlo —le dijo Gaz antes de soltarlo con expresión sombría —. Y cuando Sachiko se haya ido vas y me compras la versión más nueva del Game Slave y videojuegos.
Sachiko regresó y se acercó a ella con sus tijeras en manos. Sus ojos se abrieron más de lo normal y las venas en ellos se hicieron más notarias. Comenzó a reírse y a murmurar que la mataría.
—Está en el segundo piso —agregó ella mientras señalaba la habitación de Dib. Lo único que lamentaba era no poder ver lo que Sachiko planeaba hacer.
Pasaron varios minutos antes de que escuchara a Dib gritar asustado. Sonrió al saber que lo había descubierto pero esa sonrisa se borró al verlo bajar por las escaleras con una botella. Lo primero que notó fue la herida que tenía en su pierna. De la misma brotaba una gran cantidad de sangre. Él iba corriendo pero el que tropezara fue lo que lo hizo bajar las escaleras con mayor velocidad.
También notó cómo protegía la botella. Parecía más preocupado en evitar que el frasco se rompiera que en amortiguar la caída.
—Con el líquido de esta botella hice el ritual, para terminar el juego se debe tomar un poco pero no se puede tragar y escupir, buscar a Sachiko y escupírselo. Luego repetir tres veces "Yo gano" —explicó Dib con dificultad, no le extrañaba que su brazo se hubiera roto en la caída.
Antes de que Dib le entregara la botella a Gaz, Sachiko apareció y se la llevó. Gaz no tuvo problemas en liberarse del agarre de Sachiko. La niña fantasma lucía molesta y no tardó en volver al ataque. Ella la detuvo las tijeras centímetros antes de que se hundieran en su abdomen.
Forcejearon durante unos minutos antes de que pudiera liberarse. Ella planeaba retirarse pero al ver su antigua Play Station se detuvo. Gaz se sentó y la encendió, dentro estaba la última versión del GTA.
Cuando Sachiko regresó ella estaba matando a una anciana que se metió en su camino por lo que no la notó. La niña fantasma se sentó a su lado y se dedicó a ver la pantalla.
—Dame el control —le exigió Sachiko.
—Cuando termine la partida —respondió Gaz.
No tuvo la oportunidad de hacerlo. Dib apareció antes de que lo hicieran los tráficos y la escupió. Cuando terminó de decir el tercer "Yo gano" las luces volvieron al salón. La razón por la que el profesor Membrana se enteró de la situación de su hijo fue porque había ido a la casa en búsqueda de unos documentos que necesitaba y no lo hubiera hecho de no ser por el hecho que tropezó con la sangre que quedó en las escaleras.
"Eso le pasa por romper mi Game Slave" pensó Gaz cuando terminó de recordar y una sonrisa se dibujó en sus labios.
Notas Autora:
Sachiko está inspirada en el personaje del anime Corpse Party, el ritual y el juego en un juego de terror japonés. Algunos detalles han sido modificados.
Si llegaste hasta aquí, gracias por leer.
