SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
¡Mierda! Él tenía razón. Ana como se te ocurrió tener sexo en su oficina mientras el resto del personal estaba del otro lado de la pared. Me reprendí a mí misma mientras caminaba rumbo a mi puesto de trabajo. Lo mejor era dejar de pensar en el tema e inventar un pretexto para cuando Mia viniera a preguntarme. Me senté frente al cuadro y unos minutos más tarde Mia se acercó a mí.
— ¿Ana estas bien? ¿Qué sucedió?—me preguntó y por la cara que tenía en esos momentos podía decir que estaba muy preocupada.
—Estoy bien. —que más le iba a contar, esa era la verdad.
— ¿Y qué te dijo? ¿Te despidió? ¿Tienes que recuperar el tiempo que llegaste tarde? ¿Te regaño mucho?—me preguntó mirándome fijamente.
Y ahora que contestaba. ¡Mierda!
—No, no me despidió, ni tengo que recuperar el tiempo que llegué tarde. —le contesté muy bajo mientras trataba de inventar una excusa convincente.
— ¿Te regaño mucho?
—Un poco, me dio tremendo discurso sobre los horarios y que si tenía muchas reglas que le gustaba que cumpliéramos, bla, bla, bla, la verdad no le presté mucha atención solo a lo importante. —le contesté tratando de que me dejara en paz. — ¿Por qué preguntas tanto?—le veía preocupada.
—Estaba preocupada por ti, estuviste casi una hora en su oficina. —me dijo mientras yo trataba de disimular.
—Ya sabía que el discurso había sido muy largo y aburrido. —le contesté pensativa.
En realidad lo que más quería era matar a Christian. Una hora en su oficina, si Mia supiera lo que estaba haciendo en su oficina de seguro no me hablaba más nunca en su vida.
—Te dije que era muy estricto con los horarios. —me dijo sacándome de mis pensamientos indecentes.
—Si ya veo, será mejor que me ponga a trabajar. —y Mia se fue hacia su puesto de trabajo dejándome sola con Rembrandt y mis pensamientos.
En realidad no le faltaba mucho para terminar de restaurar el cuadro, solo algunos retoques de barnices. Pero me había pasado la mayor parte de la tarde pensando en lo sucedido en la oficina de Christian. El sexo, sus caricias, sus besos, así quien podía concentrarse en algo.
— ¿Piensas hacer horas extras?
Mia me sobresaltó cuando se paró a mi lado. Toda la tarde la había pasado metida en el trabajo, excepto cuando miraba hacia la oficina de Christian, recordaba lo ocurrido y me distraía por un momento de lo que debía hacer.
—Quiero terminarlo hoy, no le falta mucho. —le contesté mientras continuaba trabajando.
—Ok, nos vamos entonces, hasta mañana. —dijo despidiéndose de mí.
—Hasta mañana. —le contesté sin siquiera girarme.
Saqué mi celular y le envié un mensaje a Kate avisando que llegaríamos un poco tarde y después continué enfocada en el trabajo hasta terminar completamente el cuadro. En cuanto lo terminé me quedé allí sentada admirando mi trabajo completado.
—Piensas trabajar toda la noche.
— ¡Mierda!
Di un brinco en el banco y perdí el equilibrio. Cerré mis ojos ante la inevitable caída. Pero en cambio unos brazos fuertes y cálidos me recibieron. Abrí mis ojos y me encontré con unos profundos y penetrantes ojos grises.
— ¿Estás bien?—pregunto un poco preocupado.
—Idiota me has asustado. —le dije mientras lo golpeaba en el brazo.
—No fue mi intención. —dijo mientras me ayudaba a incorporarme en la banqueta. —Llevo rato observándote trabajando y no te has percatado. —me dijo sentándose a mi lado en otra banqueta.
—Lo siento estaba concentrada terminado el cuadro. —le dije sonriendo.
—Ya está terminado entonces. —me preguntó mientras examinaba el cuadro.
—Sí. —le contesté mientras el miraba el cuadro de todas las formas posibles examinando mi trabajo. Al final me miró sonriendo.
—Hiciste un excelente trabajo. —me dijo mientras yo sonreía como una idiota.
—Gracias. —le contesté entusiasmada.
—Nos podemos marchar entonces, son casi las 7:00 pm. —dijo mirando su reloj y levantándose de la banqueta.
— ¡Que! Tan tarde ya. —dije mirando rápidamente mi reloj y levantándome de la banqueta también.
—Debes de estar hambrienta. —me dijo mirándome mientras yo terminaba de recoger mis cosas.
—Estoy hambrienta y tú debes estarlo también, vamos, Kate nos debe estar esperando para cenar. —le contesté sonriendo mientras nos encaminábamos hacia el ascensor.
Mientras salíamos del museo recordé que no habíamos venido en auto y al parecer Christian estaba pensando lo mismo que yo. Tras bajar las escaleras de la entrada caminamos hasta la cera donde Christian silbó fuertemente y le hizo señas a un taxi que se detuvo inmediatamente frente a nosotros. Me abrió la puerta sonriéndome para que entrara y entró tras de mí. Ambos nos quedamos mirándonos sonriendo. La verdad me había dejado impresionada su forma de parar un taxi en Manhattan.
—Hacia donde. —la voz del taxista hizo que dejara de sonreírle como una idiota.
—Si al 10019 de 308 West 58th. —le dije mientras Christian tomaba mi mano entre las suyas y yo le sonreía nuevamente.
Unos minutos más tarde, nos bajábamos del taxi frente al apartamento y rápidamente Christian pagó al taxista sin darme tiempo siquiera a sacar mi cartera y pagar al menos la mitad.
—Alguna vez me dejarás pagar algo a la mitad. —le pregunté frunciendo el ceño mientras entrábamos al edificio.
—No. —contestó rotundamente.
—Por cierto, hay algo que he querido preguntarte desde hace tiempo. —le dije mientras llegábamos al ascensor.
—Pregunta. —me contestó dudando y esta vez mirándome serio.
—No es que me moleste, pero si eres el dueño del restaurante porque pagas. —le dije mientras veía como cambiaba su rostro y sonreía levemente.
—Siempre pido que me traten como a un cliente más, no me gusta que me traten de forma diferente. —me contestó sinceramente con sus ojos clavados en los míos.
Wau no me esperaba esta respuesta. Las puertas del ascensor se abrieron y caminamos rumbo a mi apartamento.
—Esperemos que Kate haya preparado algo de cenar. — le dije mientras buscaba las llaves para abrir la puerta.
—Si no, ya iremos algún lado a cenar. —me dijo sonriendo.
—Si a algún lugar del que seguro eres el dueño también. —le dije mientras abría la puerta y entrábamos al apartamento.
El apartamento estaba completamente en silencio, parecía que no había nadie allí. Pero Kate se encontraba sentada en el sofá de la sala muy seria. ¿Qué había sucedido? Christian y yo intercambiamos una mirada sin entender absolutamente nada. Kate continuaba mirándonos muy seria, parecía furiosa en ese momento.
—Tú. —dijo señalando a Christian. —vete. —dijo fuertemente. —tú y yo tenemos que hablar seriamente. —dijo señalándome a mi esta vez.
—Será mejor que le hagas caso. — le dije muy bajito pegándome a él.
—De acuerdo, regreso en una hora, si no abres la puerta soy capaz de echarla abajo. —me dijo mirándome seriamente.
Asentí con mi cabeza mientras Christian se dirigía hacia la puerta y salía del apartamento dejándome sola con Kate que en esos momentos parecía un animal enjaulado. Podía ver que estaba muy furiosa pero no tenía ni idea de porque era. Me senté con cuidado en el sofá a su lado pero dejando un despacio entre nosotras. Ella se giró hacia mí y me miró fijamente por lo que pareció una eternidad y por la forma en que me miraba no sabía porque pero me pareció que sin saberlo me había metido en un buen lío.
— ¿Todo bien con Christian?—me preguntó después de una escrutadora mirada.
—Sí, todo bien. —le contesté nerviosamente y muy bajo.
Ella volvió a mirarme fijamente. Respiraba fuertemente. ¿Qué era lo que había ocurrido?
— ¿Qué tal el sexo con él?— ¡mierda! A que venía esa pregunta.
No pude evitar el ruborizarme. ¿Se suponía que tenía que contestarle la pregunta? Bueno por su cara imaginaba que estaba esperando mi respuesta. Pero que le decía.
—Genial. —creo que eso lo resumía todo.
Sonreí para mis adentros ya que era cierto lo que le decía. El sexo con Christian era alucinantemente genial, pero creo que a ella en esos momentos no le gustaría escuchar la palabra alucinante. Volví mi mirada hacia ella que continuaba mirándome seriamente.
— ¿Me puedes explicar entonces que significa esto?—en ese momento metió la mano tras los cojines del sofá y sacó las esposas.
Me quedé mirándola sin saber que decir en ese momento. Solamente la miraba fijamente.
— ¿Dónde las encontraste?—bien por ti Ana, que pregunta más estúpida acabas de hacerle, me regañé a mí misma.
—De tu habitación, fui a buscarte en cuanto llegué y me encontré con esto en el suelo. ¿Y bien?—me dijo mientras continuaba sosteniendo las esposas frente a mí.
—No es lo que te estás imaginando. — le contesté aunque en realidad no sabía lo que ella estaba pensando en esos momentos.
—Ana se que es el primer hombre con el que te acuestas, pero no tienes porque permitir que el te ate para follarte. — dijo fuertemente.
O no estaba enojadísima y no entendía nada de nada. Iba a tener que explicárselo todo en detalles y tratar de desenredar este malentendido. Además, porque Christian me tendría que atar para follarme. Ella dijo atar para follar. ¡Oh dios! Ahora entendía por donde venía ella. Acaso creía que después de leerme ese libro me iba a convertir en una masoquista.
—No es así, has entendido todo mal. —le contesté tranquilamente, en realidad no tenía porque alterarme.
— ¿Qué es lo que entendí mal? Acaso no te leíste bastante aquellas novela.
— ¿Qué novelas?—le pregunté haciéndome la desentendida por un momento aunque ya sabía lo que ella diría a continuación.
—Las de sadomasoquismo. — bingo. Sabía que diría eso.
— ¡Mierda Kate! No tiene nada que ver con eso, no soy una masoquista y Christian está de lejos de ser un sádico. —le dije mientras ella abría mucho los ojos.
—No entiendo entonces porque las esposas. —me dijo confundida.
—No me has dejado explicártelo. —le dije haciendo una mueca y poniendo los ojos en blanco.
—Pues habla de una vez para ver si logro entender este enredo.
Respiré profundamente para relajarme y organizar un poco las ideas. No quería preocuparla, pero ahora no me quedaba otra opción que contarle lo sucedido con Christian, solo así se solucionaría este problema.
—Padece de sonambulismo y terrores nocturnos. —Kate me miraba sin entender aún nada.
—No veo donde entran las esposas en todo esto. —me contestó muy pensativa y en su mejor tono de interrogatorio.
—Son para atarlo a la cama y que no se levante dormido, yo tengo las llaves. —le dije sacando la cadenita de dentro de mi camisa y mostrándosela.
—Pero aún no entiendo porque esposas, no podía atarse con otra cosa. — preguntó ahora con preocupación y curiosidad.
—Créeme yo le hice la misma pregunta, según él siempre se zafaba, lo único que funcionaban eran las esposas. —al principio yo también me había preguntado lo mismo.
— ¿No puede ser tan malo como él lo pinta?—me dijo ella mientras yo la miraba muy seria.
—Créeme, es malo. — contesté recordando la noche anterior cuando presencié por primera vez una de sus crisis de sonambulismo.
—Ya viviste la experiencia. —me dijo mientras yo la miraba fijamente.
—Recuerdas en el desayuno que Elliot le preguntó cómo habíamos dormido y Christian le contestó que no lo habíamos hecho.
—Sí recuerdo esa entre todas sus bromas. —dijo sonriendo.
—Pues no dormimos precisamente por pasar la noche, como fue que dijiste hace un momento, a si, follando. —le contesté muy seria mientras Kate dejaba de sonreír.
—No me digas que…—pero no la dejé terminar la frase.
—Sí, después de eso no pude dormir mucho que digamos y creo que él tampoco. Imaginaba que tenía miedo a dormirse y que le pasara nuevamente. —le contesté.
Y le hice un breve resumen de lo que había sucedido, aunque sin entrar en muchos detalles, solo lo de la bofetada y la parte en que no se despertaba. El miedo que sentí cuando me vi en esa situación. El pensar que no lograría despertarlo.
