Capítulo 14: La idea de Gaz
Dib observó a Gaz incrédulo, incluso se pellizco para comprobar que no estaba dentro de un sueño. Al sentir el dolor expandirse por la zona herida lentamente sus labios comenzaron a curvarse hasta adquirir la forma de una sonrisa. Era la primera vez que Gaz de ofrecía a acompañarlo en uno de sus intentos por salvar al mundo y que no se retractaba en el último momento.
Se dirigió a la salida esperando que su hermana cambiara de opinión y lo abandonara como había hecho en el pasado pero no ocurrió de ese modo. Gaz incluso corrió para mantenerle el ritmo y no se detuvo hasta que se encontraron dentro de la nave modificada de Tak. La nave seguía odiándolo pero al menos obedecía sus órdenes y era rápida, podía vivir con ello.
La idea había sido de Gaz, fue ella quien descubrió el origen de aquella conspiración y extrañamente parecía interesada, dentro de su rango de emociones, por lo que estaba ocurriendo en ese lugar. Ella se lo había dicho mientras estaban viendo su programa favorito, Dib no dudó que dijera la verdad, no era nada extraño el que hablara con seriedad pero había puesto su Game Slave a un lado y eso sí era extraño.
Aunque hubiera deseado poder terminar de ver su programa favorito Gaz insistió en que no había tiempo y él no pudo hacerla cambiar de opinión. No era algo de lo que estuviera seguro pero tuvo la sospecha de que en el momento en que sugirió esperar ella consideró hacerle mucho daño o quizás algo peor, era su hermana y aunque se preocupaba por ella también reconocía lo aterradora que podía ser, tenía cicatrices que lo comprobaban.
Gaz insistió que tomaran un taxi, su tono de voz no dio espacio a reclamos. El chofer no pareció extraño cuando su hermana le ordenó que los llevaran hasta el otro extremo de la ciudad pero sí preocupado, no por la seguridad de ellos, no parecía importarle que dos niños hicieran un viaje tan largo sino que no tuvieran el dinero necesario.
Gaz lo golpeó con su codo y tuvo que buscar el dinero en su billetera. Dudó por unos segundos, había planeado usar ese dinero para comprar una nueva cámara pero supuso que eso era más importante y que podría seguir continuando vigilando a Zim con su antigua cámara. La mirada de Gaz le indicaba que ella realmente necesitaba llegar al lugar del que hablaba, eran pocas las cosas que a ella le importaba.
El lugar al que se dirigían era un edificio de gran tamaño, probablemente el más grande de la ciudad. En la entrada podían verse a varios guardias, ninguno de ellos parecía ser especialmente amable y la idea de hacerlos enojar no resultaba tentadora en lo absoluto. En la parte superior se encontraba un cartel bastante llamativo con el nombre de la empresa, Dib la reconoció al instante, allí se fabrican las consolas y videojuegos favoritos de Gaz.
—¿Crees poder hackear el sistema de seguridad?
—Si tenemos el mismo sistema operativo no debería tardar mucho tiempo.
Ingresar al sistema de seguridad fue más complicado de lo que llegó a imaginar a pesar de que contaban con el mismo sistema operativo. La seguridad era buena, de haberse encontrado en otra circunstancia incluso la hubiera admirado pero en ese momento consideraba que tenía otros asuntos más importantes, Gaz le había asegurado que dicha compañía era administrada por los reptilianos y él estaba dispuesto, no solo a descubrir lo que planeaban, sino también detenerlos.
—Tendremos que entrar por las tuberías, es el único punto medianamente vulnerable y solo contaremos con diez minutos.
—Es suficiente —agregó Gaz, si Dib le hubiera prestado atención habría notado que había algo en su sonrisa que le daba un toque tétrico.
Gaz no esperó a recibir la señal de Dib. En cuanto la luz de la computadora indicó que era seguro cruzar, saltó a las tuberías. El espacio era reducido pero ella no tuvo ningún problema en moverse. Aunque Dib no lo hizo con la misma velocidad que su hermana tampoco tuvo problemas y pudo terminar el recorrido antes de que el sistema se reiniciara.
Aunque Gaz no había estado antes en ese edificio no tuvo problemas para llegar al lugar que buscaba. Se encontraron con varios guardias de seguridad, la mayoría los ignoró, demasiado ocupado como para prestarle atención a un par de niños y quienes intentaban expulsarlos eran fácilmente intimidados por Gaz.
Esa fue la primera vez que Dib notó que algo extraño ocurría. No era la falta de guardias, había sido cuidadoso al elegir la ruta más segura para llegar a su destino, encontraron a algunos guardias, era inevitable no hacerlo, la mayoría los evitaba, eran niños, no les importaba lo que estuvieran haciendo. Quienes los miraron más de una vez sufrieron la furia de Gaz. Su hermana era agresiva, Dib lo sabía pero pocas veces la veía comportarse con tanta rabia y eso solo ocurría cuando había videojuegos o pizza de por medio.
—Apúrate —le ordenó Gaz, no gritó pero no hizo falta para que luciera amenazante.
Pasaron por varias puertas antes de encontrar la que Gaz buscaba. Esa puerta no era diferente a las otras pero Gaz parecía estar segura de que esa era la que buscaba. Dib vio a su hermana mirar la puerta durante algunos minutos, parecía que iba a derribarla en cualquier momento, Dib sabía que si lo intentaba podría lograrlo, ella era la causa de que tuviera que cambiar su puerta cada vez que se acababan las gaseosas. Al final lo único que hizo fue golpear la puerta suavemente, produciendo apenas un pequeño ruido.
—No te mueves —le dijo Gaz, el único ojo que tenía abierto le prometía grandes cantidades de sufrimiento si se atrevía a desobedecerle.
La puerta se abrió y dio paso a un hombre mayor. No lo había visto en persona pero sabía de quién se trataba, era imposible no hacerlo, junto a su padre era una de las figuras más influyentes, el dueño del edificio en el que se encontraban. Su rostro lucía tranquilo, más que enojado parecía sorprendido de verlos.
—No esperaba verte tan pronto por acá, creí que tu padre estaba ocupado.
—Completé todos los retos en Vampire Piggy Hunter y vi el mensaje final.
—¿Te pareció divertido? —preguntó el director de la compañía, su sonrisa se veía algo forzada pero también curiosidad.
—No —agregó Gaz, su rostro era inexpresivo pero su voz sonaba algo rota —. Fue difícil completar todos los objetivos.
Dib estaba sorprendido. No era solo el hecho de que Gaz estuviera hablando, ella solía decir pocas palabras. Era el hecho de que estando molesta no se mostrara hostil ni actuara de forma agresiva. Él solo conocía una persona con la que Gaz podía sentirse tranquila y ese era su padre.
El dueño de la empresa no respondió inmediatamente, parecía reflexionar las palabras de Gaz. Dib aprovechó ese momento para conectar su computadora a la del hombre con el que hablaba Gaz. Sabía que si había en ese lugar información sobre una conspiración debía encontrarse en ese lugar.
—Lo borraré para la siguiente versión, en cuanto la termine se la enviaré —respondió finalmente el dueño de la compañía, había un tono de derrota en su voz.
Gaz le dedicó una sonrisa al hombre frente a ella pero no dijo nada. Dib se apresuró en desconectar su computadora, no había conseguido copiar toda la información pero confiaba en que fuera suficiente con lo que tenía. Mentalmente se dijo que en cuanto llegara a su casa los analizaría cuidadosamente.
