SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO POR EL NOMBRE DE "TWIST OF FATE"
Kate por un momento se quedó callada pensando y meditando en lo que le estaba contando.
—Por eso es que se queda aquí contigo. —me dijo después de un momento en silencio.
—Sí, yo insistí, no quiero ni imaginar que se quede solo y le suceda algo. —le dije tapando mi cara con las manos.
—Entonces no era que habías leído demasiado. —dijo haciéndome reír mientras quitaba las manos de mi cara y yo la miraba sonriendo al igual que ella.
—No, aún no he llegado a ese punto, me las puedes devolver. —dije extendiendo mi mano.
—Todas tuya. —dijo mientras yo las tomaba de su mano.
—Voy a guardar esto. —me levanté del sofá, fui hacia la habitación, y las guardé en la última gaveta del armario para después regresar a la sala junto a Kate.
Cogí el celular de mi bolso y le envié un mensaje a Christian avisándole que podía regresar.
— ¿Qué tenemos para cenar?—le pregunté sonriendo y en ese momento vi como su rostro dejaba de estar sonriente y se ponía muy seria.
— ¡Oh Dios la cena!—dijo poniéndose las manos en la cabeza.
—No me digas que olvidaste la cena. —le dije preocupada mientras miraba mi reloj que marcaba casi las 8:00 pm
—Lo siento, creo que los eventos me sobrepasaron. —me dijo muy apenada. — me doy un baño rápidamente para ayudarte. —dijo mientras se dirigía hacia el baño.
—Voy preparando algo entonces si es que queremos cenar temprano. —dije mientras me levantaba del sofá.
En ese momento tocaron a la puerta, no podía ser Christian, hacía solo unos minutos que le había mandado el mensaje. Abrí la puerta y para mi sorpresa me encontré con la mirada gris y muy sonriente de Christian. Wau eso había sido rápido.
—Ordenaron algo para cenar. —dijo mientras me mostraba unas bolsas que traía en las manos.
— ¿Fuiste de compras?—le pregunté mientras el colocaba las bolsas en la encimera de la cocina.
—Fui por algo para cenar, creo que no es lo mismo —y él como sabía que no había cena.
— ¿Cómo lo supiste?—le pregunté intrigada.
—Por la cara de furia que tenía Kate imaginé que no había preparado nada para cenar y creo que acerté. —me contestó como si fuera lo más obvio.
—Sabes a veces pienso que lees mentes. —le dije mientras comenzaba a sacar las cosas de las bolsas.
—No, solo analizo la situación. —me contestó con una enorme sonrisa en sus labios.
—Kate olvida la cena. —le grité mientras continuaba sacando cosas.
—No vas a cenar, yo tengo hambre. —me gritó desde la habitación.
—Nos acaban de traer la cena. —le contesté.
—Pero yo no he ordenado nada. —dijo mientras la sentía caminar hacia la cocina.
—Al parecer alguien sabía que no había cena. —le dije mientras ella llegaba a nuestro lado y miraba la cantidad de comida que Christian había traído.
— ¿Para qué tanta comida?—preguntó Kate asombrada.
—Pues no sabía que traer, así que traje de todo un poco. ¿Elliot no viene?—le preguntó a Kate.
—Debe estar al llegar, dijo que primero tenía que pasar por un club.
—Sí, mencionó algo por teléfono hoy. —contestó Christian pensativo.
—Cenamos y nos bañamos, o nos bañamos y cenamos. —le pregunté pegada a él y pude ver como cambiaba la cara y ahora me miraba alzando una ceja y sonriendo.
—Creo que si nos bañamos primero no vamos a cenar. —me dijo muy bajito en el oído para que solo yo lo escuchara.
—Entonces vamos a cenar. Veamos que trajiste. —le dije mientras comenzaba a abrir las cajitas.
Había traído comida italiana, china, alitas de pollo y varias botellas de vino, había tantas cosas que no sabía por dónde comenzar. En eso tocaron a la puerta.
—Yo voy. —dijo Kate saliendo rápidamente hacia allí.
A esta hora solamente podía ser Elliot. Kate abrió la puerta y Elliot la saludó con un apasionado beso que duró solamente hasta que el notó la cantidad de comida sobre la encimera.
—Imagino que no has cenado. —le preguntó Kate mientras él la miraba por un momento y después nuevamente hacia nosotros o mejor dicho hacia la comida.
—No. ¿Quien ordenó la cena?—le preguntó a Kate mientras cerraba la puerta y caminaban hacia nosotros.
—Christian, la acaba de traer.
—Genial, me encanta cuando él hace los pedidos. — dijo frotándose las manos.
—Apúrate. —me dijo Christian en el oído.
Entonces comenzó a escoger las cosas rápidamente y me las iba pasando hasta que tuve mis manos llenas y el también. Salimos hacia la sala, nos sentamos en la alfombra uno al lado del otro y pusimos las cosas en la mesita del centro. Christian se levantó por un momento, buscó dos vasos y una botella de vino y regresó rápidamente donde yo estaba.
— ¿Por qué la prisa?—le pregunté mientras cogía unos palitos en la mano.
—Con Elliot tienes que ser rápido a la hora de comer, o te deja sin nada.
—Pero el domingo no fue así. — le dije recordando la cena de los cuatro juntos.
—Créeme cuando se trata de comida rápida, tienes que andar rápido con él. —me contestó sonriendo. —Porque crees que le gusta cuando yo hago los pedidos.
En eso Kate y Elliot llegaron donde estábamos nosotros. Elliot se sentó al otro lado de Christian y lo miraba mientras este comía, no sabía porque pero esa forma de mirarlo me imaginaba que estaba tramando algo.
—No te atrevas Elliot. —le dijo Christian sin apartar la mirada de la comida.
—No he hecho nada. —contestó inocentemente levantando las manos.
—Te conozco demasiado bien, no necesito mirarte a la cara para saber lo que está pasando por tu mente en estos momentos. —dijo levantando los palillos y apuntándole con ellos.
Kate y yo nos miramos y nos echamos a reír mientras ellos se miraban fijamente por un momento.
—Está bien, pero puedes bajar los palitos por favor. —le pidió mientras yo reía.
—Solo son dos palitos Elliot. ¿Qué te podría hacer con ellos?—le dije aún riéndome.
Pero al parecer a Elliot no le parecía tan graciosa como a mí la situación ya que estaba muy serio.
—El sabe de lo que soy capaz con ellos. —me contestó Christian en el oído y después continuó cenando.
Y por un breve momento lo miré asombrada antes de comenzar a comer. Aún había tantas cosas que desconocía de él. Continuaba siendo un total extraño para mí, la verdad era que solo conocía algo de él, de su pasado antes de mudarse para Londres. Pero había cambiado tanto que ya eso no lo podía usar de referencia. Como iba a descubrir cosas del pasado de Christian cuando el no hablaba de eso. Si solo hubiera una forma. Y entonces una idea me golpeo en la cabeza fuertemente. Miré hacia Elliot sentado a su lado, ambos sonriendo amigablemente. Esa era mi respuesta. Ellos se habían conocido en Londres así que Elliot debía de saber todo lo sucedido con Christian allí. Debía de conocer los más oscuros secretos de él.
Solo tenía que buscar una forma de que me lo contara todo, pero para eso Christian no podía estar a mi lado. Sí, esta era la única forma de desentrañar el misterioso pasado de Christian y lo iba a lograr al precio que fuera necesario.
—Creo que debemos bañarnos.
Kate y Elliot después de cenar se marcharon y no regresaban esa noche, así que teníamos el apartamento completamente para nosotros dos. Nos habíamos quitado los zapatos y nos acurrucamos en el sofá. Solamente estábamos abrazados, sin hacer nada, disfrutando de la compañía del otro mientras nos terminábamos de beber una botella de vino. Ni siquiera me había preguntado qué había sucedido con Kate y se lo había agradecido. La verdad que si me preguntaba no sabía por dónde iba a comenzar a contarle.
—Si deberíamos. —le contesté mientras sin muchas ganas me separaba de él y me levantaba del sofá.
Me paré frente a Christian y le sonreí mientras una idea comenzaba a dar vueltas en mi cabeza. El vino me tenía un poco achispada hoy, pero esto solamente hacía que me desinhibiera y perdiera el miedo a hacer cosas que de otra forma nunca haría. Comencé a zafarme la camisa y me giré para caminar rumbo a la habitación. No sentía sus pasos pero imaginaba que me estaba siguiendo como el depredador que era. Dejé la camisa en la cama y cuando fui a zafarme el ajustador unas manos me detuvieron mientras unos cálidos labios comenzaban a deslizarse por mi cuello calentando mi cuerpo y la sangre en mis venas. Entonces un cálido y caliente cuerpo se pegó al mío. ¿Cuándo se había quitado la camisa?
— ¿Qué fue lo que sucedió con Kate? Al final no me has contado. —dijo mientras zafaba mi ajustador.
No tenía que haber cantado victoria antes de tiempo.
—Nada importante. —le contesté mientras mi respiración se aceleraba por sus caricias y su cuerpo pegado al mío.
—Por la cara que tenía parecía seria la cosa. —me dijo haciendo una pausa entre besos.
Bueno al final no era ningún secreto, no había nada malo por contárselo.
—Encontró las esposas. —le dije mientras sus besos se detenían por un momento y Christian se quedaba congelado.
— ¿Y qué dijo?—preguntó con curiosidad mientras dejaba caer el ajustador al suelo.
—Creyó que me había obsesionado con una novela. —le contesté mientras el comenzaba a besarme nuevamente.
—De que trata la novela que involucra esposas, es un policiaco.
—No. —le dije sin pensar
Christian me giró en ese momento y se quedó mirándome fijamente. Este era una de las consecuencias de la bebida. Tenía que aprender a mantener mi boca cerrada. Ahora Christian me miraba intrigado. Podía ver en sus ojos que quería saber más sobre la novela. Y la verdad no veía nada malo por contárselo.
—Se llaman Amos y mazmorras, por favor no los leas. —le pedí.
Lo menos que necesitaba en estos momentos de nuestras extraña relación era que el comenzara a actuar como un sádico.. Pero muy en el fondo mi cerebro me decía que no debía haberle dicho que no lo leyera.
— ¿Por qué no quieres que lo lea?—me dijo deslizando una mano por mi mejilla.
Sabía que decirle eso solamente haría que tuviera más curiosidad, pero me di cuenta después de que las palabras habían salido de mis labios. Sabía que en estos momentos el deseaba leer el libro solamente por saciar su curiosidad por saber porque yo no quería que él lo leyera. Y yo tenía muy claro porque no quería que lo leyera mientras algunas escenas del libro pasaban por mi mente.
— ¿Te estás ruborizando? Al parecer el libro está mejor de lo que me estas contando. — ¡mierda! Ni siquiera me había percatado que me estaba ruborizando.
Solo me quedaba una opción en estos momentos y era seguirle la corriente con lo del libro, solo así imaginaba que me dejaría en paz.
—Si está muy bueno, sobre todo el protagonista de las dos primeras partes.—le dije aguantando las ganas de reír mientras el fruncía el ceño.
—Si está tan bueno…porque no me comparas con él. — ¡oh no! No me esperaba esta respuesta. Esto no iba a salir muy bien.
—En verdad no es tan lindo en realidad. —le mentí pero al parecer él se percató.
—Si no quieres hacerlo no lo hagas al final terminaré enterándome cuando me lea el libro. —dijo mientras yo lo miraba muy seria y el sonreía levemente.
—Está bien, espera un momento. —le dije mientras me separaba de él y repasaba la descripción en mi mente. —Ambos tienen la misma estatura, el mismo físico. — le dije mientras deslizaba mis manos por sus hombros, su pecho y su torso completamente definido.
—Continúa. —me instó mientras notaba su respiración entrecortada
—Ambos tienen la misma mirada penetrante. —le dije mirándolo fijamente a los ojos mientras él me sonreía y me miraba sorprendido.
—Veo que nos parecemos mucho. —me dijo mientras tiraba de una de mis manos y me pegaba a su cuerpo.
—Bueno si excepto por el color de los ojos y el color y el largo del pelo, y que le gusta follar mientras ata a las mujeres a la cama. —en ese momento Christian abrió mucho sus ojos sorprendido.
¡Mierda! Creo que se me fue la mano. Cuando voy a aprender a mantener mi boca cerrada.
