Capítulo 17: El misterioso caso de Jessica


A pesar de que estaban transmitiendo su programa favorito, Dib apagó la televisión. De tratarse de otras circunstancias, se hubiera sentido emocionado de que le dieran tanta importancia a un tema paranormal, de tratarse de otro caso le hubiera provocado felicidad el que tantas personas le pidieran su opinión y preguntaran por sus conocimientos acerca de lo paranormal, pero en esa ocasión le resultaba molesto.

—Ya era hora de que te dieras cuenta de que ese programa es molesto —le dijo Gaz sin apartar la vista de su Game Slave.

—Es el mejor programa del mundo, el problema es ese tonto caso ¿acaso nadie se da cuenta que es falso?

—La gente es estúpida, ya deberías haberte acostumbrado a ello.

—¿Debería crearme un blog para mostrar el resultado de mis investigaciones?

—¡Cállate! Tu estúpida voz no me deja concentrarme.

—Debería ir a investigar ¡Gaz, acompáñame! Es momento de estrenar mi nueva cámara de video.

—Estoy en medio de algo mucho más importante.

—Es en el Cerdo de la Pizza, podemos aprovechar para comer algo.

—¿Dijiste el Cerdo de la Pizza? —la expresión malhumorada de Gaz fue reemplazada por la de quien se encuentra en un estado parecido al trance. En sus ojos se formaron espirales y su voz sonaba similar a la de un robot.

Lo primero que hizo Dib al llegar fue ordenar una pizza Extra Super grande del sabor favorito de su hermana junto a unas cuantas sodas. Conocía a Gaz lo suficiente para saber que le haría mucho daño si no lo hacía. Lo segundo que hizo fue reproducir el último video que Jessica había subido en su canal.

Rápidamente comprobó lo que había sospechado. Frente aél se encontraban varios edificios que aparecieron en el último video de Jessica.

—¿Has descubierto algo? —le preguntó Zita, su pregunta denotaba autentica curiosidad.

—Sí —respondió Dib, le hacía feliz que lo tomaran en serio, pero el que se tratara de ese caso hacía que esa atención se volviera tedioso —. ¿Ves esa lampara? Es la misma que aparece en el video de Jessica. Sé que hay muchas lámparas iguales en la ciudad, pero lo que me hace sospechar son los otros elementos, como la punta del techo de la pizzería y ese moho es el mismo que puede verse desde aquí.

—Si siguen hablando me arruinaran el apetito —solo uno de los ojos de Gaz era visible y su voz era amenazante —, y si pierdo el apetito, los dos pagaran por ello.

Zita abrió la boca como si pretendiera decir algo; no dijo nada. Gaz continuaba comiendo; Zita no tenía intenciones de comprobar si estaba dispuesta a cumplir con su amenaza. De haberse volteado, habría tenido más motivos para sentirse aterrada.

—Iré por otra pizza —comentó Dib mientras cerraba la computadora, consideraba que ya había descubierto todo lo que necesitaba. Gaz no había comido más de la mitad, pero sabía lo mucho que se enojaría si intentaba tomar siquiera una pequeña porción.

—Que sea el especial de la casa y tráeme más sodas —Gaz jugaba con una lata —, y más te vale que lo hagas antes de que termine esta.

A pesar de que Dib cumplió con la orden de Gaz, esta le quitó la silla antes de que pudiera sentarse. Cuando lo vio sentado en el suelo, le dedicó una sonrisa torcida y murmuró un "te demoraste demasiado".


—Es estúpido —Gaz siguió a Dib —, será divertido verte fallar.

—Lo sé, por eso será muy sencillo de lograr.

Ambos continuaron caminaron. En cuanto llegaron al edificio frente al Cerdo de la Pizza, ambos subieron por la escalera de emergencia. A ninguno de ellos le importaba que lo que estuvieran haciendo fuera ilegal.

Jessica estaba frente a la cámara de video. No estaba atada o golpeada, a su lado estaban los maquillajes que había usado para crear esa imagen. No estaba sola, pero resultaba evidente que quien la acompañaba no era su verdugo sino su cómplice. Dib negó por lo bajo, lamentando que un caso como ese se hiciera popular, manchando la reputación de lo paranormal. Gaz maldijo por lo bajo, molesta por tener que pasar por ese tipo de situación.

Las pruebas de que Jessica estaba segura fueron publicadas. Al principio dudaron de Dib, pero en cuanto el nombre de Jessica fue pronunciado, esas dudas se desvanecieron. Dib casi sintió asco al saber que para los medios de comunicación era más importante el espectáculo y el morbo que la verdad.

—Te dije que algo así pasaría —comentó Gaz sin apartar la mirada de su videojuego. Para ella era más interesante saber cómo matar al jefe final del Vampire Piggy Hunter que escuchar por cuarta vez cómo entrevistaban a Jessica y se le consideraba como una heroína. Ni siquiera intentó entender cómo, pese a la evidencia, seguían creyendo que realmente estuvo secuestrada.