En apenas 10 minutos habíamos llegado a su apartamento y en ese momento entrábamos en el parqueo subterráneo. Tras parquear salió rápidamente del auto y me abrió mi puerta. Salí y me tomó de la mano tirando de mi rumbo al ascensor.

—No puedo caminar tan rápido con estos tacones. —le dije y Christian me miró brevemente antes de cargarme en sus brazos.

—Así está mejor entonces. —contestó mientras continuaba caminando conmigo en sus brazos rumbo al ascensor.

En cuanto entramos me bajó e introdujo el código y las puertas se cerraron. Entonces se giró hacia mí y me acorraló contra la fría pared del ascensor, apretándome contra esta, sin dejar espacio entre nosotros. Me sonrió levemente y comenzó a besarme desesperadamente bajando desde mis labios por mi cuello mientras con una mano bajaba lentamente un tirante de mi vestido y desviaba sus besos hacia mi hombro desnudo besándome suave y sensualmente. Mis manos cobraron vida propia y se dirigieron hacia su chaqueta sacándola y dejándola caer al suelo mientras el continuaba con su tortura en mi cuello y mi hombro. Entonces cambió hacia el otro hombro, bajó el otro tirante y comenzó a besarme al igual que lo había hecho en el otro lado.

Zafé su corbata, aunque no se la quité, y zafé también los primeros botones de su camisa, entonces Christian dejó mis hombros y mi cuello y comenzó a besarme violentamente en los labios. Salí de mis zapatos en un rápido movimiento y Christian también se quitó los de él. Nuestros labios no se habían separado ni un segundo. Las puertas del ascensor se abrieron en ese mismo momento y salimos besándonos sin siquiera ver por dónde íbamos caminando. Una vez fuera del ascensor Christian se separó de mí un poco abandonando mis labios y bajándome rápidamente el vestido. Se me quedó mirando mientras yo tenía mi respiración acelerada. Lo miré y noté que tenía el pelo desordenado y respiraba pesadamente al igual que yo. Pero también me miraba maliciosamente con una sexy sonrisa torcida en los labios.

—Eres muy hermosa. —dijo mientras se acercaba nuevamente hacia mí y yo me ruborizaba.

—Gracias. —le contesté mientras me mordía el labio inferior.

—Nunca me voy a cansar de decírtelo. —dijo mientras me besaba en los labios suave y dulcemente.

Entonces decidí tomar yo la iniciativa. Así que decidí hacer algo que había querido hacer desde hacía mucho tiempo. Lo tomé por los hombros y lo separé de mí. Christian se me quedó mirando extrañado, salí de mi vestido que se encontraba a mis pies y lo cogí por ambos extremos de la corbata con una mano mientras me giraba y comenzaba a caminar rumbo a su habitación. Lo conduje hasta la cama y al llegar allí le quité la corbata arrojándola a alguna parte de la habitación. Después lo empujé hasta que cayó en la cama riendo y me senté sobre él para continuar zafándole la camisa. Ahora lo tenía debajo de mí con la camisa completamente abierta, me incliné hacia adelante y comencé a besar su torso desnudo, dejando un reguero de besos mientras bajaba lentamente por su cuerpo sintiendo como se aceleraba su respiración cada vez más. Estaba llegando a su pantalón cuando sentí sus manos en mi cintura, me giró rápidamente quedando ahora yo acostada en la cama y el sobre mí. ¡Wau! Eso había sido rápido.

—Creo que es mi turno. —dijo mientras se sacaba la camisa arrojándola al suelo he inclinándose sobre mí para juntar sus labios con los míos.

Después comenzó a descender desde mis labios lentamente, bajando por mi cuello. Sus besos cada vez más urgentes, ansiosos y desesperados. Giró nuevamente haciéndome quedar arriba una vez más. Pero antes de darme tiempo a nada se levantó quedando sentado y yo aún sobre él. Su mirada se posó en la mía y nuevamente sus labios estuvieron sobre los míos besándome. Mis manos se enredaron en su cuello mientras las de él se deslizaban por mi espalda y rápidamente desataban mi sujetador. Solo entonces su labios dejaron los míos deslizándose por mi cuello hasta tomar uno de mis senos en su boca, haciendo que yo gimiera y echar a mi cabeza hacia atrás. Sus manos fueron hacia mis nalgas y mientras se separaba brevemente de mí, me giró acostándome en la cama. Entonces vino nuevamente sobre mí y tomó el otro seno en sus labios mientras con una mano masajeaba el otro haciéndome estremecer.

Tenía mi cabeza inclinada hacia atrás mientras mis manos se aferraban fuertemente a la sábana y los gemidos escapaban de mis labios sin poderlos controlar. Podía sentir su miembro aún detrás del pantalón presionando contra mi muslo. Christian abandonó su dulce tortura y bajó dando besos por todo mi cuerpo hasta llegar a mis bragas, de las cuales se deshizo rápidamente para continuar con su recorrido de besos hasta llegar a mi sexo deslizando su lengua suavemente. Y esta vez mis manos apretaron más fuertemente las sábanas y abrí más mis piernas para darle mejor acceso. A cada momento me excitaba más mientras lo sentía besando mi parte más íntima.

Abrí mis ojos, ni siquiera me había percatado que los tenía cerrados y levanté un poco mi cabeza para mirarlo entre mis piernas y esa fue la visión más erótica y excitante que había visto jamás. Su lengua experta daba vueltas y vueltas haciendo que yo comenzara a temblar. Mis manos dejaron la sábana y se agarraron de su cabeza tirando levemente de su pelo.

— ¡Dios! —grité sin poderlo evitar mientras Christian continuaba con su tortura y yo dejaba caer mi cabeza nuevamente hacia atrás cerrando los ojos.

Entonces introdujo un dedo en mí interior haciendo que casi convulsionara. Eran demasiadas sensaciones, su lengua, su dedo entrando y saliendo de mi y su otra mano masajeando uno de mis senos. Sentía el orgasmo cerca, muy cerca y este llegó haciéndome temblar mientras Christian continuaba con su lengua recorriendo mi sexo. Mi cuerpo temblaba y se estremecía. Sentí como Christian se separaba de mí y mis manos cayeron en la cama. No me atreví a abrir mis ojos mientras esperaba que mi respiración se normalizara. Entonces sentí a Christian sobre mí, y abrí mis ojos unos momentos antes de que entrara en mí lentamente.

— ¡Ahhh! —un gemido escapó de mis labios mientras él se deslizaba dentro de mí y yo me aferraba a sus hombros.

— ¡Oh si nena! Moría por estar dentro de ti. —dijo mientras comenzaba a entrar y salir de mi pausadamente.

Se inclinó sobre mis labios besándome desesperadamente, dejándome sentir mi sabor en sus labios, excitándome aún más de lo que ya estaba. Entraba y salía de mí mientras ambos dejábamos escapar gemidos incontrolados que en algunas ocasiones eran silenciados por nuestros labios al juntarse. Sentía mi cuerpo tensarse una vez más, mis paredes cada vez se apretaban más alrededor de su miembro. Necesitaba más de él, sentirlo más cerca, más rápido, más violento.

—Chris…por favor. —le pedí entre gemidos.

—Mmm... —fue lo único que escapó de sus labios mientras continuaba envistiendo suavemente y besaba mi cuello.

—Necesito…mmm…más rápido…duro. —le dije mientras mis manos apretaban sus hombros.

Christian me miró brevemente y en un rápido movimiento tomó mis piernas y las subió haciéndolas descansar sobre su hombro derecho. Por lo que me vi obligada a bajar mis manos de sus hombros y agarrar la sábana nuevamente. Y entonces mientras aguantaba mis piernas con ambas manos comenzó a entrar y salir de mí rápidamente. ¡Dios! Ahora si lo sentía en lo más profundo de mí, sus manos apretaban fuertemente mis piernas mientras entraba y salía con rápidas y fuertes envestidas de mi. Mis gemidos comenzaron a aumentar al igual que los de él, nuestros labios estaba muy separados como para silenciarlos. Estaba cerca nuevamente, esta vez era mucho más intenso. Esto era sexo salvaje y duro y estaba disfrutando cada segundo. Y con dos embestidas más y un profundo gemido llegué a mi orgasmo estrujando la sábana en mis manos. Christian continuó envistiendo varias veces más hasta gemir fuertemente, dejar caer mis piernas y derrumbarse sobre mí descansando su cabeza en mi vientre.

Christian tenía los ojos cerrados y respiraba pesada y rápidamente al igual que yo. Y así estuvimos hasta que nuestras respiraciones se normalizaron. Moví una de mis manos hacia su cabeza y acaricié su cabello suavemente.

—No deberías hacer eso. —me dijo abriendo los ojos y apoyándose en un codo sobre la cama para mirarme.

— ¿Te molesta? —le pregunté enarcando una ceja.

—No por el contrario. —dijo mientras tomaba mi otra mano. —Me excita. —dijo mientras la colocaba sobre su miembro ya erecto nuevamente y aún con al preservativo usado puesto. Y no pude evitar reír.

—Al parecer alguien no ha tenido suficiente. —le dije mientras lo apretaba un poco.

Christian me sonrió y se inclinó sobre mí pegando su rostro al mío.

—Nunca tendré suficiente de ti. —dijo mientras me besaba y sus manos se deslizaban sensualmente por mi cuerpo.

Esta vez fue muy despacio, pero con la misma pasión y lujuria de siempre. Yo tampoco me iba a cansar nunca de este hombre que me llenaba completamente y en todos los sentidos, solamente deseaba poder conocerlo completamente. Eso era lo que más deseaba. Que él me contara las cosas de su pasado que yo desconocía. Creo que solo así me atrevería a confesarle mis sentimientos. Los cuales al parecer con los años no habían cambiado, solamente se habían quedado enterrados profundamente en mi corazón y ahora habían salido nuevamente a flote. Amaba a Christian y no veía el momento de confesárselo, aunque no lo haría hasta conocer su pasado.