Tenía 13 años, era una fiesta de cumpleaños maravillosa. Todos mis amigos de la escuela estaban ahí. Estaba rodeada de mi familia y amigos, pero faltaba una persona, la más importante, la que estaba siempre a mi lado. Nos conocíamos desde hacía unos años, vivía justo al lado de mi casa. Entonces lo vi, llegó donde yo estaba luciendo unos jeans desgastados y una camisa azul cielo -que últimamente era mi color favorito- y hacía resaltar sus ojos. Se paró junto a mí mientras sostenía una caja en sus manos.
—Felicidades Ana. —dijo ofreciéndome la caja de regalos que tomé fácilmente de sus manos, no pesaba nada.
—Gracias. —le contesté sonriéndole. —Vamos a cortar el pastel, estaba esperando que llegaras. —le dije poniendo la caja sobre la mesa junto con los otros regalos y tirando de su mano rumbo a donde estaba el pastel.
La tarde pasaba rápidamente mientras disfrutaba de mi cumpleaños. Mis amigos comenzaron a irse y yo empecé a abrir los regalos dejando el de Chris para el final. Hacía apenas unos minutos que él se había marchado cuando abrí su regalo y para mi sorpresa la caja estaba vacía. Esto solo podía ser una broma de él como tantas veces me había hecho. En otras ocasiones en que había hecho lo mismo siempre me estaba esperando en el patio trasero. Solté la caja rápidamente y salí corriendo hacia el patio. Chris estaba de espalda a mí, viendo el atardecer, no había notado mi presencia. Me acerqué a él y cuando estaba llegando a su lado se giró hacia mí sonriendo.
—Mira qué hermoso atardecer. —me dijo ofreciéndome su mano y tirando de mi hasta quedar junto a él.
—Muy lindo. —le contesté mientras observaba el sol poniéndose.
— ¿Viniste por tu regalo verdad? —me dijo girándose hacia mí mientras me sonreía. Me encantaba cuando me sonreía de esa forma.
— ¿Lo tienes contigo? —le pregunté emocionada, aunque no lo veía con ninguna caja.
—Sí, no lo puse en una caja porque no cabía. —me dijo mientras me miraba fijamente.
— ¿Tan grande es? —le pregunté sonriéndole.
—Cierra los ojos. —me pidió.
He hice lo que él me dijo esperando ansiosa mi regalo. Entonces sentí sus labios calientes sobre los míos, apenas rozándolos. Jamás me había imaginado que mi primer beso fuera así. Mi corazón explotaba de alegría. Mi primer beso, y no era con otro que con el chico que me gustaba, mi vecino, Christian…
Abrí mis ojos empujándolo brevemente, haciendo que separara sus labios de los míos. No sabía cuánto tiempo había estado besándome, aunque en realidad no sentía que lo hubiera hecho. Más bien sentía un hormigueo en mis labios, como si solo me los hubiera rozado.
— ¿No quieres intentarlo? —me preguntó frunciendo el seño.
— ¡Chris! —le dije emocionada mientras lo miraba a los ojos fijamente. —Me he acordado de ti, recuerdo el primer beso que nos dimos. —le dije mientras él me miraba ahora con sorpresa y curiosidad levemente sonriendo.
— ¡De veras! Solamente te he rozado los labios, me pregunto qué sucedería si…—pero no me dio tiempo a reaccionar.
Acercó sus labios rápidamente sobre los míos y me besó esta vez más profundamente. Ahora si sentí sus labios calientes y presurosos sobre los míos mientras deslizaba su lengua dentro de mi boca haciéndome gemir levemente. En mi interior se desataron cientos de sensaciones mientras yo me dejaba llevar enredando las manos en su pelo. Mientras él me apretaba por la cintura pegándome más a su cuerpo caliente. Y entonces cientos de flashes comenzaron a invadir mi mente a medida que su beso se volvía más intenso a cada momento. Recuerdos de él besándome, devorando mis labios de miles formas diferentes. Mi mente estaba aturdida por tantas cosas al mismo tiempo. Y me separé brevemente de él rompiendo el contacto de nuestros labios.
—Por favor dime que recordaste algo más. —me dijo mirándome fijamente a los ojos mientras yo le sonreía como una idiota.
—Recordé. —le dije deslizando una de mis manos por su mejilla, sintiendo su barba insipiente debajo de mis dedos.
—Qué recordaste, tengo curiosidad. —dijo sonriéndome seductoramente.
—Recordé tus besos. — le dije mientras me acercaba a él y lo besaba. —Y lo adictivos que son. —le contesté haciéndolo reír.
—Entonces estás recordando todo por partes. —me dijo pensativo.
—Si, al parecer voy recordando a medida que van sucediendo las cosas.
Y tras decir esto me puse a pensar bien. Si había recordado la forma de tocarme al él darme su mano, había recordado sus besos al rozar sus labios con los míos. Pero que sucedería si…, sonreí para mis adentros no veía nada malo en intentarlo.
—Quiero que intentemos algo. —le dije mientras dirigía mis manos hacia su camisa y comenzaba a zafar los botones lentamente mientras lo miraba a los ojos.
Christian no apartaba sus ojos de los míos, al parecer él no se creía lo que yo estaba haciendo cuando hacía tan solo unos días yo no quería saber nada de él. En realidad ni yo misma me lo creía, pero había recordado mucho más cosas que sus besos.
— ¿Estás segura de querer hacer esto? —me dijo con ansiedad mientras yo terminaba de zafar la camisa y la sacaba por sus hombros.
—En realidad he recordado más cosas.
— ¿Qué cosas? —preguntó intrigado.
—Recuerdo tus besos apasionados. —le dije mientras deslizaba mis manos por sus hombros. —Tus labios recorriendo ardientemente mi cuerpo. —y en ese momento moví mis labios para deslizarlos por su pecho desnudo, sintiendo como se le escapaba un gemido.
—Por qué quieres hacer esto, no hay prisas. —me dijo mientras yo levantaba mi rostro y tomando su cara entre mis manos hacía que me mirara fijamente a los ojos.
—Recuerdo estar enamorada de ti Christian y quiero terminar de recordarlo todo. Quiero hacer el amor contigo Chris, quiero sentir tus labios recorriendo mi cuerpo lentamente, quiero recordar cómo es sentirte dentro de mí. —y en ese instante sentí una vez más sus labios sobre los míos.
Sus manos fueron hacia mi cintura y me cargó en un rápido movimiento mientras cargaba conmigo rumbo a mi habitación. Iba regando besos por mi cuello que hicieron que se me escapara un gemido. Me acostó en la cama y comenzó a desnudarme lentamente, encendiendo cada terminación nerviosa de mi cuerpo. Haciendo que recordara cada vez más cosas a medida que sus labios descendían por mi cuerpo cada vez más. Sentía sus labios calientes y su lengua deslizándose por mi piel mientras con sus manos poco a poco terminaba de desnudarme hasta quedar en ropa interior. Se separó de mí parándose frente a la cama y yo me senté en el borde de esta mientras lo veía sonreírme de esa forma que ya comenzaba a parecerme tan familiar. Sentía mis mejillas arder, no recordaba que alguien me hubiera visto en ropa interior, aunque ya me había acostado con él, he imaginaba que había sido en más de una ocasión.
—Me encanta cuando te sonrojas. —me dijo inclinándose hacia mí y poniendo una mano en mi mejilla.
Subí mis manos y las deslicé por su torso desnudo, sintiendo sus músculos debajo de mis manos. Viendo como su cuerpo se estremecía ante mi contacto. Al llegar a su pantalón mis manos se congelaron. Debía continuar o dejarlo que el siguiera.
—No tienes porque tener miedo, podemos continuar en otra ocasión, he esperado tanto porque te acordaras de mí, no tengo prisas. —me dijo mientras ponía sus manos sobre las mías y me miraba fijamente a los ojos.
—No quiero esperar, es solo que en teoría esto es algo nuevo para mí, aún no recuerdo haberme acostado contigo.
—Entonces déjame continuar yo, déjame guiarte. —dijo mientras apartaba mis manos y rápidamente se bajaba los jeans quedando solo en bóxers.
Entonces inclinó su rostro hacia el mío y mientras me besaba fue recostándome en la cama hasta yo quedar acostada y el sobre mí. Con manos diestras y sin separar ni por un momento sus labios de los míos, terminó de desnudarme y después se sacó sus bóxers separándose brevemente de mí. Ambos estábamos desnudos, podía sentir su miembro presionando contra mi muslo mientras sus labios se deslizaban por mi cuello llegando hasta mis senos y tomando uno de ellos en los labios haciéndome gemir. A cada momento me excitaba más hasta perder el control de mi cuerpo.
Sus labios subieron nuevamente hasta llegar a los míos mientras se colocaba en mi entrada friccionando su miembro contra mi clítoris. Entonces se separó brevemente de mí mientras me miraba a los ojos y tras pegar sus labios a los míos, entró en mí. Sus labios se movían lentamente sobre los míos haciendo que yo gimiera mientras lo sentía entrar y salir lenta y cadenciosamente de mi. Sus labios me devoraban lentamente, al mismo ritmo de sus envestidas. Me hacía el amor de una forma tierna y dulce que poco a poco fue desatando cientos de recuerdos y sensaciones que llevaban tiempo escondidas en mi interior.
Entraba y salía de mi con movimientos pausados, llegando hasta lo más profundo de mi interior haciéndame gemir y exclamar su nombre. Sus labios silenciaron los míos y comenzó a entrar y salir de mí más rápidamente haciendo que mis músculos se contraerán cada vez más a su alrededor. Los recuerdos pasaban por mi mente rápidamente, más tarde tendría que procesar muchas cosas.
— ¡Ana! —Exclamó contra mis labios haciendo que abriera mis ojos hasta ese momento cerrados. —Te amo. —dijo mientras yo lo miraba fijamente y entonces ese breve recuerdo de él cuando me lo había dicho la primera vez invadió mi mente.
— ¡Te amo Chris! —exclamé sintiendo como llegaba al orgasmo y Christian me llenaba completamente antes de derrumbarse sobre mi llegando con un gemido y exclamando mi nombre.
Un rato más tarde Christian salió de mi interior y me abrazó contra él. Recosté la cabeza en su pecho sintiendo como su corazón golpeteaba frenéticamente desesperado por salirse. Y mientras tranquilizaba los latidos de mi corazón fui quedándome dormida mientras Christian deslizaba una mano por mi cabello.
—Amor, despierta. —me decía una dulce y melodiosa voz que conocía perfectamente.
Me acurruqué aún más contra su pecho y apreté fuertemente mis ojos para no despertar.
—Si sigues durmiendo llegaremos tarde al trabajo. —me susurró en el oído haciendo que abriera mis ojos y levantara un poco la cabeza para observarlo mejor.
—No sabes cuánto deseaba oírte llamarme de esa forma nuevamente. —le dije mientras él me sonreía y apartaba un mechón de pelo de mi cara.
—Veo que te has acordado de muchas cosas, o me equivoco. —me dijo alzando una ceja.
—No te equivocas. —le dije sonriéndole.
— ¿De que más te has acordado? —me preguntó mientras yo sonreía y deslizaba una mano por su pecho y su abdomen.
—Recuerdo como te despiertas en las mañanas. —le dije mientras tomaba su miembro rígido en la mano y el reía fuertemente.
—Entonces ha funcionada. ¿Has recordado todo? —preguntó con curiosidad.
—Cada pequeño detalle está fresco en mi memoria. —le dije mientras deslizaba mi mano por su miembro arriba y abajo.
—Pero al parecer se te ha olvidado que hacer con lo que tienes en la mano, no crees que es suficiente ya. —me dijo mientras yo me reía.
—No, aún no he tenido suficiente. —le dije seductoramente mientras me sentaba sobre él introduciendo su miembro en mi interior.
—Sabes que llegaremos tarde al trabajo verdad. —me dijo con la respiración entrecortada y dejando escapar un gemido.
—Tú eres el jefe, ya encontrarás una escusa para justificarnos. —le dije mientras comenzaba a moverme sobre él apoyando las manos a ambos lados de su cabeza y unía nuestros labios para silenciar nuestros gemidos.
—Al final no me has contado lo que sucedió en el club. —le pregunté mientras él me miraba por un momento pensativo.
Era mediodía y nos encontrábamos sentados en una cafetería cerca del MET con una hamburguesa delante de cada uno acompañada por una soda. Había recordado todo lo que había olvidado, bueno, casi todo. Solamente había una cosa que no recordaba, el accidente.
—Aún están investigando. —me contestó apartando la mirada de mí y no sabía por qué presentía que no me lo estaba contando todo.
— ¿Pero sabes que fue lo que sucedió verdad? —le pregunté mientras él me miraba fijamente.
Estuvo un rato mirándome fijamente, pensando si decírmelo o no, hasta que me contestó.
—Al parecer fue provocado. —me contestó mientras yo abría mis ojos impactada por lo que acababa de decirme.
— ¿Quién quería hacerle eso al club? —pregunté más para mí misma pero él me contestó.
—No lo sé, pero créeme no voy a parar hasta descubrir al responsable de todo esto. —dijo muy seriamente. — ¿No has recordado nada del accidente? —dijo cambiando de tema.
—No, creo que es lo único que no recuerdo. —Le contesté sinceramente. —Solo sé lo que me has contado que sucedió. —le dije mientras el estiraba sus manos para tomar las mías entre las suyas.
—No te preocupes Ana, encontraremos también al culpable de tu accidente. —dijo mientras besaba mis nudillos y me brindaba una tierna sonrisa.
—Terminemos de almorzar. —le dije sonriéndole y dando por terminada aquella conversación.
