Christian
5 minutos antes
No quería separarme de Anastasia, pero era una reunión importante con todo el directivo del museo según nos habían informado. Me encontraba sentado en una silla del salón de reuniones, pero aún no comenzaba la reunión, estaban esperando a Taylor.
Tenía todo planeado para el almuerzo, pero la reunión fue de improviso y ahora tendría que cambiar los planes. Toqué el bolsillo de mi chaqueta donde tenía la pequeña cajita y sonreí para mis adentros. De esta noche no pasaba, no podía estar ni un día más sin pedirle a Anastasia que fuera mi esposa.
Así que tomé mi celular y decidí mandarle un mensaje.
—"¿Estas molesta conmigo? Prometo compensarte cuando estemos en la casa, recuerda que te amo."
Habían pasado varios minutos y ella no contestaba, siempre me contestaba rápido, pero ahora no lo hacía, que extraño. ¿Estará molesta de verdad? Iba a mandarle otro mensaje cuando entró Taylor y nos pidió que apagáramos los celulares, que no quería interrupciones. Y mientras miraba fijamente la pantalla del celular apretaba el botón de apagado. Anastasia tendría que esperar.
La reunión ya iba casi por dos horas, estaba ansioso por salir de aquí y encender el celular, seguro que Anastasia había intentado comunicarse conmigo pero no había podido.
—Último punto de la reunión. —dijo el director del museo mientras yo apartaba la mirada del celular apagado y prestaba atención. —Taylor tienes la palabra.
—Gracias Campbell. No sé si muchos lo conocen pero me retiro la próxima semana. —vaya eso era nuevo, no lo sabía. —Después de varias reuniones entre los directivos, hemos llegado a un acuerdo sobre quien será el nuevo Director de restauraciones…—Taylor continuaba hablando pero yo no lo escuchaba estaba pendiente a mi celular el cual lo había encendido en cuanto el había comenzado a hablar. Nada, no llegaba ningún mensaje. Ahora si estaba preocupado. —Conozcan al nuevo Director de Restauraciones, Christian Grey. —dijo mientras señalaba hacia mí.
Acaso yo había escuchado bien, yo era el nuevo director de restauraciones. Me puse de pié mientras todos me felicitaban y aplaudían. Esto sí que era sorprendente, me habían dejado pasmado. Esto era un motivo de celebración y lo haríamos por todo lo grande en mi apartamento esta noche.
—Bueno eso era todo, damos por concluida la reunión, gracias a todos. —dijo Campbell mientras yo rápidamente me ponía de pié buscando la salida.
Anastasia continuaba sin mandar ningún mensaje, así que decidí llamarla, el teléfono me daba apagado. Esto no estaba bien, algo había sucedido.
Al salir al gran salón y levantar la vista de mi celular, me encontré con Mia y Ethan, ambos con cara de espanto.
— ¿Qué sucedió? —inquirí preocupado.
Por un momento ambos se miraban sin decir nada.
— ¿Dónde está Anastasia? —pregunté desesperado.
—Secuestraron a Anastasia. —me contestó Ethan mientras yo caía sobre mis rodillas en el suelo y me cubría la cara con las manos
Y entonces mis peores miedos fueron confirmados. Lo sabía, sabía que algo había sucedido. Algo terrible. Primero el accidente y ahora esto.
—Vimos como sucedió todo, ya dimos nuestra declaración a la policía. —continuaba diciendo Ethan. —Quieren hablar contigo. —dijo mientras yo levantaba la vista y lo miraba. —Tienes que ser fuerte hombre. —Me dijo mientas ponía una mano en mi hombro. —Ya verás que la encuentran.
—Lo intentaré. —le dije mientras me levantaba del suelo y podía ver a lo lejos los policías parados al parecer esperando que me contaran lo sucedido.
—Encontramos su celular en la cera, creo que no sirve para nada más. —me dijo Mia mientras me entregaba el celular con la pantalla partida por la mitad.
Mientras los policías se acercaban donde yo estaba Ethan y Mia me contaron como había sucedido el secuestro mientras yo escuchaba estupefacto. Primero el accidente y ahora esto, algo me decía que la cosa era mucho más seria de lo que parecía. Lo que no entendía era porque alguien quería hacerle esto a ella.
—Usted es el novio de la señorita Stelle. —Dijo uno de los detectives mientras se paraba frente a mí.
—Sí, lo soy. —aunque eso iba a cambiar hoy.
—Quisiéramos hacerle algunas preguntas.
—Pueden preguntar lo que sea.
— ¿Usted conoce si la señorita Stelle tenía algún enemigo?
—No que yo conozca. —le contesté mientras ambos se miraban.
— ¿Y usted?
—No que yo recuerde. —le contesté mientras me pasaba una mano por la cabeza.
—Gracias, si recuerda algo sabe dónde encontrarnos. No se preocupe de seguro alguna cámara vio algo. Lo mantendremos informado sobre la situación.
—Gracias.
Ahora me tocaba hacer algo difícil. Informar a los padres de Ana. Y era algo que no creí hacer por teléfono. Así que tomé mi auto y sin pensarlo puse rumbo a Newark. Me puse el manos libres y en el camino llamé a Kate. Contestó al momento.
—Hola Christian, que sucede.
— ¿Cómo sabes que sucede algo?
—No estudié periodismo por gusto. Tu nunca me llamas, lo que solo significa que sucedió algo. ¿Qué pasó con Anastasia?
—La verdad es que no sé como contártelo.
—No le des vueltas y ya está.
—Muy bien, aquí va. Secuestraron a Anastasia.
— ¡Que! —gritó en mi oído. — ¿Cómo sucedió eso?
—Ella no estaba conmigo, solo sé lo que me contaron Ethan y Mia. Fue justo al frente del museo.
— ¡Oh dios!
—No te preocupes Kate, en estos momentos estoy de camino a Newark para decírselo a los padres de Ana, solo espero que la encuentren pronto.
—Yo también.
—Infórmale de la situación a Elliot, nos vemos cuando regrese en el apartamento. —le dije mientras colgaba y aceleraba el auto en la autopista.
Parquee el auto a una cuadra de la casa y estuve sentado en el auto por más de dos horas pensando, no sabía cómo les iba a explicar a los padres de Anastasia que habían secuestrado a su hija. Vi como llegaba primero la madre de Anastasia y luego media hora más tarde el padre.
Tomé una fuerte respiración y me llené de valor. Arranque el auto y lo parquee frente a la casa. Salí del auto con paso decidido y caminé hasta la puerta donde toqué con decisión.
La madre de Anastasia me abrió la puerta y al verme allí parado miró hacia los lados buscando a su hija.
— ¿Anastasia no vino contigo? —preguntó mientras yo la miraba fijamente.
—No. Tengo que hablar con ustedes, pero será mejor que nos sentemos.
—Entra entonces. —me dijo abriendo la puerta con cara de preocupación mientras yo entraba.
—Franklin tenemos visita. —dijo mientras nos sentábamos en la sala y Franklin salía de la cocina y nos acompañaba.
— ¿Qué te trae por aquí? ¿Anastasia no vino contigo? —dijo mientras se sentaba al lado de Elisa.
No podía continuar dándole largo, tenía que decírselo.
—De eso se trata. Han secuestrado a Anastasia.
— ¡Cómo! —exclamó Franklin poniéndose de pie mientras la madre de Anastasia se ponía las manos en los ojos y comenzaba a llorar.
— ¡Oh Dios mi niña, no otra vez! —decía entre sollozos.
John se sentó nuevamente y abrazó a su esposa mientras esta recostaba la cabeza contra su pecho y continuaba llorando.
— ¿Cuándo sucedió esto?
—Hoy al medio día, iba a contárselo por teléfono pero decidí que era mejor hacerlo en persona. Así que en cuanto terminé de hablar con la policía conduje hasta aquí.
— ¿Cómo sucedió? —preguntó Elisa dejando de sollozar por un momento.
Y entonces le conté lo mismo que me habían contado los chicos. Y a medida que lo hacía, la madre de Anastasia volvía a comenzar a llorar.
—No podemos quedarnos aquí sin más, nos vamos para New York. —dijo John poniéndose de pie. —No pienso regresar hasta que mi hija no aparezca, ya buscaremos donde quedarnos allá.
—Se pueden quedar en el apartamento mío o con Kate estoy seguro que no le molestará.
—Gracias Christian. —dijo Elisa mientras se levantaba del sofá. —Voy a preparar rápidamente las maletas.
