4: Mensajes y suposiciones
Al regresar a Greentown, la mujer de los fletes dejó a las dos chicas directamente en la posada. Ya era mediodía y ambas estaban con hambre. No habían intercambiado palabra desde que habían salido del Campamento Everfree.
En la posada, primero se dieron un baño muy reparador, y luego bajaron al comedor para echar algo a sus panzas. La de Moonz rugía cual león hambriento, y se pidieron unos sándwiches especiales de la casa: Aproximadamente veinte centímetros, pan sin mucha corteza, jamón, queso, lechuga, tomate, un huevo frito, bistec bien cocido y jugoso, y aderezo a gusto. Acompañado de una gaseosa liviana, la charla fluyó animadamente mientras ambas chicas se daban una panzada. Y no se olvidaron del postre. No había casi nadie en ese momento, ya que era casi la una y la mayoría de los comensales se había retirado. Tomaron asiento afuera, bajo el amplio porche, y hablaron con discreción, para cuidar de no ser oídas.
—Creo que diría que están todos locos si no fuera porque se trata de una generalización muy burda y con muy poco fundamento — comentó Sun-mer —. No pensé que me enteraría de tantas locuras en un mismo día.
—¿Y si no fueran locuras? ¿Y si de verdad hubiera algo de cierto en lo que dicen? Además, tengo algunas pruebas…
—Moonz — dijo la pelifuego, mirando con seriedad a su compañera —. Tú y yo hemos estudiado mucho, y en muchas ocasiones hemos tenido la oportunidad de desmitificar supuestos misterios del universo. Cuando sabes cómo funcionan las cosas, ya nadie puede engañarte. Para mí, todo apunta a un encubrimiento…
—¿Piensas que hay algo mucho más oscuro oculto detrás de lo que nos dijeron Daisy y Timber?
—No sé, como dice un famoso detective de la literatura inglesa, "estamos en el campo de la especulación".
—Tal vez lo de Gaia Everfree es una leyenda nada más, y lo que hizo Daisy fue simplemente disfrazarse y asustar a todos, con el motivo de proteger el Campamento, aunque… no entiendo cómo ayudaría eso — de repente Moondancer tuvo una ocurrencia y soltó una risita —. Parece una mala trama para un episodio de ese show donde un grupo de adolescentes y su perro resuelven supuestos misterios sobrenaturales, y en realidad sólo es gente disfrazada actuando en pos de intereses propios… ¿Cómo se llamaba…? Spocky Poo, creo…
—Je, era una serie entretenida. Yo la miraba mucho de pequeña. Hoy día, reconozco que tiene unos cuantos clichés de los dibujos animados, pero no más de los que tienen esas series para niñas cuya única razón de existir es ser un comercial largo.
—Ay, ni me las recuerdes… Todavía tengo en un baúl de mi casa una de las Glamstar High... — al ver la cara de su amiga, Moonz agregó rápidamente — Pero ahora no le compraría una ni a mi ahijada. Son pura basura sexista...
Ambas se quedaron en silencio, degustando su almuerzo. Los tiempos en que eran niñas y consumían todo o casi todo lo que veían en televisión no eran generalmente algo agradable para recordar, sobre todo por el nivel de madurez que habían alcanzado.
Luego de un rato, Sun-mer retomó el tema.
—A ver, tenemos un campamento que está atravesando dificultades financieras, su dueña encuentra unos cristales salidos "de la nada", y los toma, haciendo uso de ellos como si fueran amuletos mágicos. Pero no logra controlarse y pone en peligro a todos, y entonces entran en acción siete misteriosas chicas que, al parecer, también tienen poderes mágicos que, por alguna razón, se vinculan a esos cristales. Las chicas vencen a la "villana", no sé cómo, y pasan a ser portadoras de los mismos… ¡No tiene sentido! ¡Parece un mal argumento para una película infantil! No hay nada que pueda respaldar la verosimilitud de todo esto.
—Bueno… está la cueva…
—Vamos, Moonz, ¿crees que un mineral podría llegar a tener tantas propiedades como para dar a quien lo posea la capacidad de controlar las fuerzas de la naturaleza? No le encuentro sentido a lo que Gloriosa Daisy quería hacer con esos objetos, que deberían estar siendo estudiados por profesionales en vez de quedar en manos de adolescentes inexpertas.
—Pues, recuerdo que una vez, en una conferencia de Geología, la doctora Maud Pie dijo que "si encuentras la roca correcta, podrías gobernar todo un país".
—¿Quién, la del doctorado que tiene una roca como mascota? Ya dije una vez lo que opino de eso.
—Sé que no viene al caso, pero quise comentarlo igual… ¡Ah, y me acordé de algo! Una de las chicas, Pinkie Pie, es hermana de la doctora en Geología. Lo vi en su perfil de Magebook hoy.
—Ja, qué coincidencia. El mundo es un pañuelo…
—Jeje — rio Moonz — ¿Te imaginas un mundo hecho de puras coincidencias, las cuales ayuden a una persona a conseguir sus objetivos sin dificultades?
—Por supuesto que me lo imagino. Se llama "Cualquier-Productor-de-Películas".
El chiste sarcástico de Sun-mer hizo reír a ambas, y Moonz casi se atragantó con la comida.
—Ya puedo imaginarnos a nosotras en una historia donde debemos detener a tu contraparte malvada, que quiere conquistar el mundo con una reliquia mágica que le permite convertir a todos sus compañeros de secundaria en sirvientes demoníacos. — dijo Moonz, haciendo todo un juego de mímica para acompañar lo que decía.
—A veces me asustas, amiga. No sé de dónde sacas todas esas ideas tan raras.
—Ni yo tampoco. Es como si algo interfiriera mi mente y me hiciera decirlas.
—Bueno, bueno, si ya es delirante todo lo que hemos dicho, tenemos algo que lo es mucho más: Un grupo de chicas de una secundaria privada me confunde con una estudiante de secundaria pública, sobre la que afirman que puede usar magia. Reclaman haber perdido en una competencia deportiva escolar con un nombre tan significativo como "Juegos de la Amistad", porque los de la escuela rival hicieron trampa con "magia". Y ni siquiera tenemos claro qué fue lo que pasó, pero eso nos lleva a nuestra siguiente pista: "Twilight Sparkle".
—O mejor conocida como "Sci-Twi", según su perfil de Magebook.
—Y aquí nuevamente tenemos a las seis chicas "salvadoras de la humanidad". Aunque esta vez, por lo que escuchamos, no parecen haber tenido mucha participación en los eventos. En serio, ¿a qué clase de institución van? ¿Por qué nunca se filtró información de lo ocurrido allí? ¿O es que hay un agujero negro que parece tragarse todo lo referente a hechos extraños, y nadie llega a saber de ellos?
—Ahora tú me estás asustando, Sun-mer.
—Es que no le veo sentido, porque si todo pasó como ellas lo dijeron, tendría que haber salido en las noticias, no sé… Lo único que se me ocurre pensar es en el abuso de sustancias alucinógenas… Puedo creerlo en dos jóvenes con apariencia de hippies que administran un campamento en un paraíso de la naturaleza, pero no de un grupito de adolescentes de colegio privado. Bah… son adolescentes…
—Pero nosotras fuimos adolescentes también, o sea, no digo que hubiéramos tenido necesidad o intención de beber o fumar, pero lo teníamos al alcance, y nunca los tocamos.
—Eso, porque nuestros padres nos dieron unas buenas zurradas en su tiempo.
—¿Y si realmente hay algo más? Yo sé que cuesta creerlo, pero tal vez todo esto empezó a ocurrir por una razón, no sé, algún evento cósmico o…
—¿Una señal del apocalipsis?
—¡Sun-mer, por favor, hablo en serio! Quizá esas chicas vienen de otra dimensión, qué sé yo… O tal vez sólo sea la otra Sunset Shimmer, que tiene poderes y le ha dado algunos a esas otras chicas, y quizá por eso Sci-Twi está con ellas, para investigarlas.
Aquellas palabras dieron que pensar a la joven de cabellos flameantes. La conversación estaba tomando un cariz que no le agradaba para nada, sentía que sólo estaban divagando sobre materia completamente fuera de lo científico. Hasta sospechaba que algún ingrediente de los sándwiches estuviera en mal estado o que el agua no fuera realmente muy salubre, porque todo lo que decían sonaba muy inverosímil. Pero quería evitar enojarse o ponerse agresiva con su compañera, y por muy fantasioso que sonara lo que había sugerido, quizás (en el fondo) hubiera algo de cierto en ello.
Incluso se podían acercando a una posible conspiración, alguien en el poder estaba muy interesado en que todo eso no se supiese, o por lo menos que no llegara a los medios ni que fuera objeto de debate internacional. Si eso era cierto, entonces debía estar en algún rincón del internet, sumándose a una larga lista de teorías conspirativas, pero con mayor probabilidad de ser verdadera.
—Podría ser una teoría muy plausible — admitió, dando un suspiro —. De hecho, nos sería muy útil comunicarnos con ella para ver si hay algo de cierto en tu teoría.
—¿O sea que puedo escribirle?
—Sí, pero recuerda tener cuidado con lo que le preguntas. Trata de ser discreta.
—Está bien.
Ninguna dijo nada más, y se quedaron otro rato, disfrutando del bonito día. En la sobremesa, se pusieron a examinar con minuciosidad las fotografías que había tomado Moonz, y algunas de las muestras que había recogido. Hacía un poco de calor, y todo Greentown permanecía apacible y quieto. Pese a estar llenas, les dio antojo de postre, y preguntaron a la posadera cuál era la especialidad de la casa en cuanto a repostería. Ella les dio a elegir entre cheesecake de frutos del bosque, brownie con helado de vainilla, tiramisú o flan con caramelo. Sunset eligió probar el tiramisú, mientras que Moondancer no sabía por cuál delicia decidirse, pues quería probarlas todas. Al final, se quedó con el brownie, no sin antes pedir que le reservaran una porción del cheesecake para la noche.
—¡Ah, sí que vale la pena estar viva! — exclamó la chica al volver a la habitación, lanzándose sobre su cama.
—Yo siento que voy a explotar — dijo Sun-mer, sentándose cuidadosamente en la suya —. Creo que no tomaré ni merienda ni cena, tengo el estómago lleno para toda la jornada.
—¡Mira esta lonja, parezco embarazada! Si sigo así, van a tener que llevarme en carreta…
—Mi suposición es que pasar mucho hambre y comer mucho de golpe te hace decir muchas tonterías.
—Pero bien que mis tonterías te divierten, ¿no?
Sun-mer sonrió, e inclinó la cabeza entre los hombros. Al final, sacó una silla al balcón, tomó un libro de su mochila y se sentó a leer al balcón. Leer era siempre lo que le permitía desconectarse del mundo y despejar la mente. Afuera, el pueblo de Greentown continuaba detenido, sumido en el sopor de las horas de siesta.
Por su parte, Moondancer estuvo chequeando las notificaciones de sus apps, y sorpresivamente, se encontró con algo que no esperaba pero que le venía muy bien para lo que se proponía hacer. Al entrar a Magebook, lo primero con que se encontró fue un mensaje de Sci-Twi.
- "¡Hola! ¿Cómo estás?" -
"Bueno, creo que la oportunidad vino a mí jeje" pensó la joven, y rápidamente procedió a responder.
- "Hola Twilight, hace tiempo que no sabía de ti. Yo estoy bien, me he tomado un pequeño descanso de los estudios, nada más. ¿Cómo has estado?" -
- "Bastante bien. Me he cambiado de escuela hace unos cuantos meses, por… bueno, razones de fuerza mayor. Pero no tengo nada de qué quejarme." -
- "¿En serio? ¿Eso significa que ya no vendrás a Everton?" -
Aquella pregunta debió chocar un poco a Sci-Twi, ya que por unos segundos pareció ausente, hasta que en la pantalla, al lado de su foto de perfil, aparecieron tres puntitos saltarines, que indicaban que estaba escribiendo. Esto alivió a Moondancer, ya que había temido importunarla sin querer.
- "Pues… quizá lo haga en un futuro. Me surgió algo más importante por ahora." -
- "¿Qué pasó? ¿Conociste a un chico y te embarazaste?" -
Pretendía hacer un comentario gracioso, pero enseguida se dio cuenta de que Twilight podía tomarlo a mal, y rápidamente se disculpó.
- "Lo siento, lo siento, lo siento… No quise ofenderte ni nada, fue un pésimo chiste, lo lamento." - Moondancer añadió unos cuantos emojis tristes para enfatizar su disculpa.
Twilight, por su parte, envió una carita riendo - "Está bien, Moonz, sé que a veces tienes un inoportuno sentido del humor. Tranquila, no es nada de eso. En mi nueva escuela, he hecho un maravilloso grupo de amigas, y todos son muy amables conmigo. En Crystal Prep me sentía muy sola…" -
- "Oh, entiendo. A mí tampoco me fue muy bien en la secundaria, las chicas eran unas cretinas y los chicos unos idiotas. Era un martirio, aunque por suerte los profesores sí eran buena onda." -
- "Supongo que te veían como a un bicho raro, como yo." -
- "Sí, pero no es tan malo ser nosotras mismas, ¿verdad?" -
- "Por supuesto. Sinceramente, mi vida cambió totalmente al entrar a Canterlot High. Quizá no tenga el nivel de Crystal Prep, pero he ganado mucho más de lo que esperaba." -
Ante esa última frase, Moonz no pudo evitar pensar: "Claro, como un poderoso cristal mágico". En vez de eso, puso emojis con cara de alegría, y agregó un mensaje muy típico pero que siempre funcionaba.
- "¡Me alegro mucho por eso, Twilight! Ojalá yo tuviera esa misma suerte, debe ser muy cool tener buenas amigas." -
- "De seguro tienes alguna buena amiga en Everton. O por lo menos, una compañera con quien congenies mucho." -
- "Oh, eso es cierto, jeje. ¿Y cómo son tus amigas? Me dio curiosidad." -
- "Bueno, ¿por dónde empiezo? Pues, primero está Sunset Shimmer, ella fue quien me ayudó mucho a adaptarme, y gracias a ella conocí a Fluttershy, Pinkie Pie, Rainbow Dash, Applejack y Rarity, y ellas a su vez ayudaron a Sunset a ser una mejor persona, porque tiempo atrás había sido muy cruel con todos. Si algún día pasas por Canterlot City, me gustaría presentártelas." -
- "A lo mejor me hago amiga de ellas en unas horas jeje." -
- "Es muy posible. Creo que te caería muy bien Pinkie Pie, ella es muy alegre, fiestera, y tiene un sentido del humor muy amplio. Fluttershy quizá es la más callada del grupo, pero es fuerte y bondadosa, y ama a los animales. Sé lo mucho que te gustan los cachorros, tal vez ella pueda conseguirte uno. Incluso está organizando un desfile de mascotas." -
- "¿Un desfile de mascotas? Wow, nunca he estado en uno." -
- "Será divertido. Rarity diseñará la ropa para los participantes." -
- "Supongo que ella debe ser la "costurera" del grupo, ¿no?" -
- "Dicho de esa manera, sí. Ella tiene muy buen ojo para las modas, y está continuamente actualizada con el mundo fashion." -
- "A que tienes también una amiga muy deportista, ¿eh?" -
- "Esa es Rainbow Dash, jeje. Aunque a veces es muy soberbia, siempre se mantendrá leal a nosotras, y es muy valiente. ¿Cómo lo supiste?" -
- "No sé, lo supuse. Todos conocemos a alguien que busca continuamente superarse y todo eso." -
- "Pues, si hay alguien que supera a Rainbow en algo, es Applejack. Ella es muy fuerte pero también muy humilde, especialmente honesta, y eso quiere decir que siempre te dirá la verdad aunque la verdad sea muy dura." -
- "Vaya, parece que tienes cartón lleno en amistad, Twilight. Es casi como si tuvieras un equipo técnico que pueda asistirte en diversas cosas: moda, deportes, lo que sea." -
- "No es para tanto..." -
Una hora había pasado sin que se diera cuenta. Después de haber dado un gran avance con su libro, Sun-mer se paró y se desperezó, haciendo tronar sus huesos y estirando sus músculos. Afuera, en la calle, algunos motores pasaban rugiendo perezosamente, y unos pocos transeúntes ocupaban las aceras, probablemente comerciantes yendo a abrir sus negocios. De adentro le llegó el eco de un sonido que ya había oído varias veces, y era Moondancer roncando.
Estaba profundamente dormida, y su brazo descansaba sobre el estómago, igual que su teléfono. Al tomarlo, Sun-mer lo activó involuntariamente, pero lo dejó sobre la mesita de noche para tapar con la sábana a su compañera. La pantalla seguía encendida cuando la pelifuego cerró la ventana, y entonces fue cuando ésta notó la notificación de Magebook. Había dos mensajes de Sci-Twi, y al desbloquear la pantalla, era obvio que Moonz se había dormido mientras hablaba con ella.
Aunque Sunset sintió la tentación de revisar el chat para fijarse qué información nueva podía sacar de allí, decidió dejar el teléfono como estaba. Se acostó en su cama, y se quedó mirando fijamente al techo, hasta que cerró los ojos y su cuerpo se relajó.
-.-.-.-
Sólo cuando Stargazer miró la hora en su celular, cayó en la cuenta de que no había dormido más de dos horas. Su cuerpo aún estaba resentido del golpazo de la mañana, y se sentía ligeramente de mal humor. Permaneció acostado en la cama, mirando al prolijo techo y la lámpara apagada. No tenía ganas de moverse, pero un rugido en su estómago le recordó que no había comido nada desde el desayuno. Ya debía ser tarde como para tomar el almuerzo.
Por entre las cortinas se asomaba algo de luz vespertina. Parecía un momento ideal para llamar a servicio al cuarto, pero tampoco quería quedarse allí como un inválido todo el día. De modo que procedió a ponerse en movimiento, con mucho cuidado, y en cuanto sus pies tocaron el suelo, sus dolencias se intensificaron. Ir y tomarse unos calmantes fue todo uno, y apenas se dio cuenta de que había saltado de la cama.
"Uff, y esto no es lo peor. Lo peor sería el regaño que me echaría Sunset por ser tan torpe, aunque ni siquiera fue mi culpa" pensó, "pero ella no tendría por qué enterarse". Eso lo hizo sentir un poco más tranquilo, de momento. Cuando hicieron efecto las medicinas, se cambió, se calzó los zapatos, y tomó las llaves, su celular y su billetera. Mientras bajaba, trató de recordar si había alguna cafetería cerca del hotel, para no tener que sacar su coche. Afuera, el sol comenzaba a ocultarse y algunas nubes rondaban en el cielo. Soplaba una brisa fresca, que a veces se detenía y entonces el aire se tornaba caluroso y húmedo. Era seguro que llovería pronto.
Luego de un par de cuadras, le llegó el inconfundible aroma del café, mezclado con el que despedía cualquier panadería. Ante esa percepción, su estómago volvió a rugir, y sentándose en una de las pocas mesas que vio vacías, una que justamente estaba sobre la acera, se pidió un café sin leche y media docena de croissants dulces. Mientras esperaba su orden, sacó el celular y vio que tenía un mensaje en Magebook, de Sun-mer.
- "Hey, Ster, ¿cómo vas?" -
No era común que ella escribiera por Magebook, ya que solía llamarlo directamente, y si no lo hacía era porque estaba más relajada o, posiblemente, de buen humor. O bien, no podía hablar en ese momento, o sólo era un modo más amable de preguntar cómo seguía sus órdenes. Entonces llegó la mesera con él café y las facturas, de un tamaño ni muy pequeño ni muy grande, lo suficiente para saciar al sapo del vientre, y Stargazer decidió reservar la mano derecha para merendar, y la izquierda para teclear en la pantalla de su teléfono. Odiaba que se le llenara de grasitud.
- "Ah, Sunset, hace un rato me acordaba de ti. Por ahora no tengo demasiada información, aunque estuve observando a las chicas en la plaza, y parece que van a organizar un desfile de modas para mascotas. Nada fuera del otro mundo. ¿Cómo les ha ido a ustedes?" -
- "Bueno, hoy Moonz y yo fuimos al tal Campamento Everfree. Sus dueños son unos personajes entrañables, sin dudas. Y además, tuvimos otro encuentro muy especial… Todavía no termino de entender qué diablos pasó allí." -
A pesar de que Stargazer solía beber el café amargo, el que le habían traído no tenía realmente muy buen gusto, por lo que tuvo que añadirle un sobrecito de edulcorante. No demasiado, ya que para dulces, estaban los croissants. Tuvo que detenerse un momento a releer lo que había puesto Sunset, ya que él no había visto nada raro cuando había asistido a la fiesta del campamento, pero ella no le dio tiempo a definir una respuesta.
- "Oye, cuando estuviste en esa fiesta, ¿no viste ni oíste nada raro? ¿No te fijaste si alguna de las chicas de la banda tenía algún collar con dije de cristal? ¿O cualquier cosa que hiciera referencia a hechos fuera de lo común? Porque no te creerás la historia que oímos de la encargada del campamento…" -
El graduado frunció el ceño. No recordaba nada que le llamara la atención de la fiesta, para él todas las personas que estaban allí eran gente normal. Tal vez había oído uno que otro cuchicheo, pero no había prestado atención desde que se había concentrado en la doble de Sunset Shimmer.
- "Hmmm, ¿cristales? Bueno, para serte sincero, no sé de qué me hablas. ¿Qué clase de historia les contaron?" -
Cuando Sunset le describió toda la historia del Everfree, Ster se quedó mirando la superficie de su café como si allí fuera a encontrar la explicación de semejante cuento. Le parecía totalmente inverosímil, y de hecho, compartió la hipótesis de ella sobre el uso de drogas, aunque el punto débil de su teoría fuera quién realmente las usaba. Sin embargo, los cristales debían ser reales, por las fotografías que Sun-mer le pasó de la cueva, y Stargazer admitió que podía ser muy peligroso si de verdad había un grupo de adolescentes con aquellos objetos.
- "Estoy seguro de que debe haber una explicación para todo esto." -
- "Lo sé, pero ya lo discutí suficiente con Moonz. Ahora necesito otra cosa de ti, bueno, que no se aleja mucho de tu misión original." -
- "Casi me hiciste ilusionar." - Ster-G añadió un emoticón de cara pícara.
- "Es en serio. Mira, casualmente, llegaron al Campamento unos estudiantes de Canterlot City, pero de un colegio privado. Y adivina: son rivales de los de la escuela de esas chicas. Al parecer, las dos instituciones hacen unas competencias anuales, que implican deportes, artes, ciencias, y las llaman "Juegos de la Amistad". -
- "Es el nombre más irónico que he escuchado de una competencia." -
- "Lo sé, lo sé. Hace unos meses se realizó ese evento, y no salió nada bien, por lo que supe. Hubo cinco chicas que me reconocieron… bueno, me confundieron con la otra Sunset. Fue un momento bastante bizarro. Pero es mucho más bizarro enterarse de que parece que puede hacer magia, como sus amigas." -
- "¿Magia? ¿Magia de verdad? Por favor, si alguna de ellas fuera capaz de hacer magia, yo me habría dado cuenta. Para mí son completamente comunes y corrientes… A excepción de la de cabello rosado, es un poco extraña." -
- "En fin, quiero que averigües todo lo que puedas sobre los "Juegos de la Amistad" y qué diablos pasó allí, porque esas niñas de preparatoria privada no nos lo han dejado muy claro. Sólo sé que involucra magia, y la verdad se está volviendo un tópico muy insistente. Quiero que me informes de todo lo que sepas, por muy pasado de rosca que parezca." -
- "Entendido, mi superiora." -
- "No me llames así. Mira, Moondancer y yo estaremos allá en un par de días, aproximadamente. Esta noche saldremos para Dodgebay." -
- "Perfecto. Avísame cuando lleguen, Sunny." -
Mucho tiempo antes, solía decirle "Sunny" cariñosamente, y a ella le gustaba, pero todo había cambiado. Aquel apodo provocó que Shimmer se desconectara, o por lo menos eso se imaginó Stargazer. Muchas veces se maldecía por dentro, maldecía que su relación se hubiese terminado. No le dolía tanto la ruptura sino la indiferencia de su ex. Evitaba pensar en eso a toda costa, y ahora se preguntaba por qué diablos le estaba haciendo todos esos favores, condicionando y limitando su viaje de vacaciones. "Por idiota" se dijo, "tendré las más altas calificaciones de Everton y tal, pero sigo siendo hombre, y por ende, idiota".
Con estos deprimentes pensamientos, terminó su merienda y pagó. Enseguida, abandonó la mesa y se dispuso a caminar sin rumbo por el centro, sin ningún lugar particular al que ir. En su recorrido, se fijó en unos cuantos escaparates, y sin darse cuenta acabó en un paseo peatonal, bastante concurrido en aquella tarde.
En la vidriera de un librería tenían en exhibición unos interesantes tomos de Derecho Penal, de Pitágoras, entre libros de literatura variada y materiales escolares. Cuando se puso en movimiento nuevamente, no alcanzó a ver a las dos personas que salían de la tienda, por lo que el choque fue inevitable.
Al levantar la mirada, Stargazer se encontró con unos ojos de color aguamarina que ya conocía.
-.-.-.-
Bueno, aquí estamos con otro capítulo más de Identidad robada. Tengo ideas para escribir por lo menos diez capítulos, así que si alguna vez dije que sería un fic de menos de cinco, retiro lo dicho. Nuevamente quiero agradecer a CSR Stories por ayudarme en la revisión, y a todos y todas ustedes que leen y apoyan este fic.
Nos vemos en el próximo ;)
